Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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lunes, 18 de febrero de 2019

Paraguay tiene 6 idiomas en peligro de extinción y demandas étnicas en Año de Lenguas Indígenas



Fuente: Ciencia del Sur - La evidencia sale a la luz
4 de Febrero de 2.019


El total de la población de Pãí Tavyterá̃s llega hasta 15.500, de los cuales casi el 48% habla su propia lengua. (Flickr)



Guaná, tomáraho, angaité, manjúi, sanapaná e ishir son las lenguas autóctonas en peligro de extinción, según los datos oficiales de la Secretaría Nacional de Políticas Lingüísticas de Paraguay (SPL). El país celebra también el Año Internacional de las Lenguas Indígenas en medio de carencias y reclamos antiguos de las diversas etnias.

Según el Dr. David Galeano Olivera, lingüista y guaraniólogo, los diferentes pueblos soportan desplazamientos, violencia y marginación por parte de la sociedad y del Gobierno, por lo que la celebración del 2019 se da en un marco de pobreza, resistencia y manipulaciones a las comunidades autóctonas.

El también director y presidente del Ateneo de Lengua y Cultura Guarani, aseguró a Ciencia del Sur que el guaraní es la “cara visible de las naciones invisibles” que tiene Paraguay. Alertó, además, sobre el pseudoindigenismo y la falta de políticas públicas claras para solucionar los problemas de las diferentes naciones y tribus que habitan actualmente el país.

Constitucionalmente, Paraguay tiene dos idiomas oficiales, el español y el guaraní, aunque las demás lenguas también gozan de protección. De acuerdo al autor que uno prefiera tomar, puede haber 19, 20 ó 21 lenguas indígenas, la mayoría de ellas con baja densidad poblacional. La población indígena del país no alcanza los 120.000 habitantes.

De las 6.700 lenguas que se hablan en el mundo, alrededor del 40% está en peligro de extinción, entre ellas, las seis nombradas de Paraguay. según datos de las Naciones Unidas. El Año Internacional de las Lenguas Indígenas, emprendida por la UNESCO, trata de dar relevancia y visibilidad a los diversos idiomas, que, en algunos casos, están desapareciendo.

“Los pueblos indígenas suelen estar aislados en los países donde viven, desde el punto de vista político y social, debido a la ubicación geográfica de sus comunidades y a sus diferentes historias, culturas, lenguas y tradiciones. Sin embargo, no solo son líderes en la protección del medio ambiente, sino que, además, sus idiomas representan sistemas complejos de conocimientos y comunicación y deben reconocerse como un recurso nacional estratégico para el desarrollo, la consolidación de la paz y la reconciliación”, según la UNESCO.

El profesor Galeano, columnista y divulgador, conversó sobre el tema.




– ¿Por qué es importante celebrar a las lenguas autóctonas de Paraguay? 
En realidad, la iniciativa de la celebración del año 2019 como el año de las lenguas indígenas proviene de la Unesco y el Paraguay, a través del decreto 1075 del Poder Ejecutivo, del 28 de diciembre de 2018, se sumó a dicha iniciativa.
El marco de inicio de la celebración, sin embargo, no es el mejor pues numerosos hermanos indígenas se encuentran en Asunción para reclamar sobre las injusticias, los despojos y la miseria en la que sobreviven y solicitar soluciones a esos acuciantes problemas.
Lastimosamente, hasta hoy no lograron absolutamente nada, fueron y son engañados y ninguneados sistemáticamente. Por eso, insisto, el marco de la celebración del año del indígena en el Paraguay no es precisamente el más auspicioso.
Por otra parte, y siendo realistas, creo que este acontecimiento nacional e internacional servirá como es habitual para grandes tragadas. Aparecerán, por arte de magia, cientos de indigenistas y ONGs que presentarán “un proyecto mejor que el otro”. Aclaro que no soy pesimista pero mi experiencia de largos años solamente me demostró la abundancia de esas “prácticas”.
Muchos años atrás, un reconocido líder Aché, me decía “Chekane’ôma asêhague ta’ângápe, opívo ha ko’aĝaite peve noĝuahêi chéve pirapiremi” (Ya estoy harto de salir en fotografías, desnudo, y hasta ahora no me llegó un solo guaraní). Muchas aprovechadores se habían acercado a él prometiéndole dinero de poderosos organismos si aceptaba posar desnudo en las fotografías. Pero -como bien lo decía él- nunca jamás le llegó un centavo.
El dinero producto de sus fotografías quedó en manos de los intermediarios, de pseudoindigenistas.
– ¿Cuántas etnias tenemos realmente en el país?
La Dra. Branislava Susnik hablaba de 17 etnias o naciones o repúblicas indígenas, que ella plasmó en el Museo Andrés Barbero. Hoy algunos hablan de 19 y hasta de 21 etnias. En otras palabras, se atomizó a algunas de las grandes etnias chaqueñas, “creándose” otras pero que proceden de un mismo tronco.
Conviene señalar que las naciones Guarani hablantes son: Paî Tavyterâ, Mbya, Ache y Ava Guarani, en la Región Oriental; en tanto en la Región Occidental están los Guarayo y los Guasurango. En cambio, las naciones que hablan otros idiomas son, por ejemplo, los Guana, Angaite, Sanapana, Tova, Lengua, Maka, Nivakle, Manjúi, Ayoreo y Chamakoko (Yvytoso, Tomáraho, Ishir).
Varias etnias lastimosamente reproducen hoy las prácticas culturales de la sociedad envolvente, como, por ejemplo, la división entre ellos por causa de cuestiones religiosas (evangelización cristiana y de otras denominaciones) y políticas partidarias (afiliación a los partidos políticos Liberal, Colorado y otros).


– ¿Cuántas lenguas locales se cuentan actualmente?

La lengua indígena más expandida, jerarquizada y fortalecida es, sin duda, el guarani, hablada ancestralmente por los Mbya, los Paî, los Ava Guarani y por los conocidos como Guarani Occidentales y, mayoritariamente, por la población paraguaya; luego están, por ejemplo, el idioma de los Nivakle, el de los Ayoreo, de los Maka, de los Tova y Lengua, entre otros.

– ¿Tenemos los paraguayos prejuicios o preconceptos con respecto a las diferentes etnias? ¿Cuáles, por ejemplo?

Treinta o cuarenta y más años atrás los prejuicios eran tremendos, hoy se redujeron notablemente. Sin embargo, aún se escucha a cierta gente tratar de “indio” a alguien por alguna falta, desatención o en forma de burla.

Lastimosamente, desde la conquista los indígenas fueron y son despreciados, menospreciados y marginados. Siempre se les relacionó con la haraganería, la suciedad, la ignorancia y la miseria que son las actitudes provenientes de un fuerte colonialismo, que en el ámbito índigena sigue muy marcado pero que en el ámbito de la población paraguaya -no indígena- se redujo.

No podemos dejar de reconocer que una parte importante de la intelectualidad y de la juventud paraguaya hoy tiene una mirada diferente y positiva hacia nuestros hermanos indígenas, reiterando que treinta o cuarenta años atrás los prejuicios se sentían a flor de piel.

– ¿Por qué se impuso el guaraní a diferencia de otras lenguas locales durante los diferentes siglos?

Históricamente se han ensayado muchas respuestas para esa pregunta siendo una de las más aceptadas aquella que refiere a la condición nómada de los Guarani. Muchos son los que sostienen que las denominadas “grandes” culturas precolombinas como la maya, azteca o inca prácticamente fueron aniquiladas y con relativa facilidad porque eran de vida sedentaria y los conquistadores los pudieron eliminar en sus comunidades y a todos juntos.

En cambio, con los Guarani la cosa fue diferente porque nunca permanecían quietos en un lugar, en ciudades de piedra y sedentarios. Un día estaban aquí y al otro día en cualquier otra parte. Además, los Guarani fueron y son monteses, hecho que complicó más la labor de los conquistadores que prácticamente no tenían los conocimientos que -como ninguno- sí, tenían y tienen los Guarani.

Es más, la “terquedad” de los Guarani en aprender o ser catequizados en castellano, idioma del conquistador; forzó a los mismos a tener que adoptar como herramienta de conquista y catequización al guarani, la lengua general o más hablada de esta región.

– ¿En qué medida el guaraní fue protagonistas de las demás culturas?

En realidad, el Guarani sigue siendo protagonista de las demás culturas por ser la cara visible de las demás naciones invisibles. Cuando hablamos de las culturas indígenas o nativas del Paraguay, el primer nombre que surge en representación de las mismas, es el de los Guarani. De todas las naciones indígenas que siguen habitando el territorio paraguayo, las más conocida, promocionada y difundida es la nación Guarani.

Pocos hablan de los Nivaklé, los Ayoreo, Tova o Maká y muchos menos o casi nadie habla de los Manjúi, Sanapaná o Angaité. La conciencia colectiva solamente rescató el nombre Guarani a la hora de nombrar a las naciones indígenas de esta parte de América.



– ¿Qué necesidades tienen las diferentes etnias del país?
La principal es la tierra. Sin sus territorios ellos no son nada. Allí están su origen, su historia, sus alegrías, sus tristezas, sus esperanzas y sus sufrimientos. Allí se encuentran su religión y todas sus costumbres y tradiciones; es decir, su cultura o teko.
También urge un modelo de educación para cada etnia, en su cultura y en su lengua. La falta de este modelo educativo coopera notablamente en la degradación y la lenta desaparición de su teko, sus historias, sus lenguas, sus costumbres, sus creencias, sus religiones, etc.
Además, requieren de algún fondo que financie el despegue en sus proyectos de desarrollo (artesanal o agrícola, por ejemplo). En general, no desean el asistencialismo solamente quieren una ayuda para iniciar sus proyectos comunitarios de desarrollo.
Por otra parte, como todo ser humano, requieren asistencia en materia sanitaria ya que padecen todo tipo de enfermedades y no cuentan con centros asistenciales. Muchos de ellos, sumidos en la miseria, mueren por no tener veinte o treinta mil guaraníes (cinco dólares) para trasladarse a algún centro asistencial departamental o capitalino, para los casos de urgencia.
Igualmente, requieren de una instancia directa -no excesivamente burocrática- para acceder con sus reclamos a las autoridades nacionales, departamentales o municipales y sobre todo que esas autoridades los atiendan y ayuden en lo posible, como a cualquier ciudadano.
El INDI nunca fue, no es ni será la instancia válida para este efecto. El INDI es una excusa y una falsa ilusión que poco o nada hace por nuestros hermanos indígenas. Finalmente, requieren que todos los ciudadanos de la sociedad envolvente o paraguaya les démos nuestra fraternidad y nuestra solidaridad y que de una vez por todas hagamos el gran esfuerzo por redimirlos y fortalecerlos en su diversidad.
Los paraguayos no podemos continuar por la vida desconociendo que una parte de nuestro origen está anclado en el mundo indígena. De ellí venimos. Lamentablemente, vivimos haciéndonos de los ñembotavy (desentendidos) y negamos, por causa de los malditos prejuicios, a uno de nuestros progenitores y eso no está bien, no es correcto. Por consiguiente, debemos cooperar entre todos en la dignificación de los pueblos indígenas que, dentro del más absoluto abandono y miseria, sobreviven en el Paraguay.
– ¿Las diferentes culturas de Paraguay se sienten paraguayos o no necesariamente?
Muchos de los hermanos indígenas se reconocen como paraguayos, sin embargo, son numerosos los que nada quieren saber de nosotros por todos los atropellos, degradaciones y marginaciones a los cuales los sometimos a lo largo de nuestra historia.
Siempre suelo recordar los casos de varios hermanos indígenas que reconocieron como su patria, su etnia o nación.
– ¿Qué pueden hacer los ciudadanos y los académicos para evitar que se extingan esas lenguas?
Fomentar programas de investigación vinculados a diversas naciones indígenas que sobreviven en el Paraguay. Creo que el Conacyt y las universidades e institutos de educación públicos y privados deberían, por lo menos, en este año internacional de las lenguas indígenas priorizar sus investigaciones y programas de extensión en favor de las naciones indígenas del Paraguay.
Incluso deberían de crearse premios especiales para los mejores trabajos de investigación o de extensión realizados en los pueblos indígenas.

15 obras recomendadas por el Dr. David Galeano para estudiar a los pueblos indígenas de Paraguay:

  1. Arqueología y Etnología Guarani, por Branislava Susnik.
  2. Arqueología: métodos y técnicas en superficies amplias, por L. Pallestrini y J.A. Gómez-Perasso.
  3. Ayvu rapyta, por León Cadogan.
  4. Crónicas de cacerías humanas, por José A. Gómez-Perasso.
  5. Cultura Guarani, por Dionisio González Torres.
  6. El derecho consuetudinario Indígena, por Miguel Chase Sardi.
  7. Introducción a la antropología social (ámbito americano), por Branislava Susnik.
  8. La civilización Guarani I, II, III, por Moisés Bertoni.
  9. La construcción Guarani de la realidad, por Alfredo Vara (h).
  10. Las culturas condenadas, por Augusto Roa Bastos.
  11. Los aborígenes del Paraguay, por Branislava Susnik.
  12. Los mitos de creación y de destrucción, por Kurt Unkel (Niemuendaju).
  13. Religiosidad Guarani, por Bartoméu Meliá.
  14. Yvyra ñe’êry, por León Cadogan.
  15. Los indígenas del Paraguay, por José Zanardini y Walter Biedermann.                                                           


domingo, 14 de enero de 2018

Guaraníes: entre la ciencia, la religión y la discriminación



Por el  Dr. David Galeano Olivera

Un aspecto importante pero  poco conocido de la cultura guaraní es que esta civilización realizó diversas denominaciones científicas, especialmente en zoología y botánica, y de dichos estudios se encargaron numerosos investigadores e instituciones especializadas reconocidas de varios países.

En nuestro país (Paraguay), el Profesor Dr. Dionisio González Torres, experto en la materia, publicó el libro Catálogo de plantas medicinales del Paraguay, donde asevera: “Los guaraníes tuvieron un profundo conocimiento de la flora e hicieron de ella una aplicación justa; creían que toda planta debía tener propiedad curativa y tenían conocimiento de la afinidad de ciertas plantas y del antagonismo entre otras”.

“En bosques y campos hallaron los elementos de su rico arsenal terapéutico. Su profunda observación de la naturaleza los llevó al concepto del género, en botánica (y en zoología) y a la sorprendente exactitud y precisión científica y descriptiva de la clasificación de la flora y conocimiento, de propiedades que, más tarde, la ciencia confirmó”.

González Torres continúa:
“En los diccionarios y vocabularios científicos se registran más de 1.100 géneros botánicas guaraníes y más de 40 familias botánicas. En las farmacopeas son innúmeras las plantas medicinales cuyas propiedades descubrieron y nos legaron. Citemos al pasar: la quassia, nuez vómica, ipecacuana, copaiba, jaborandi, quinina, ruibarbo, guajakán, palo santo, aguara yva, ysypo diversos, kupa’y, kokũ, tapekue, zarzaparrilla, abutua, ka’ar, amba’y, jaguarundi, jate’i-ka’a, akapo, tarope, kalaguala, kambara, taperyva, urupe, mandyju, ka’a he’; estimulantes como la yerba mate y el guaraná, etc.

Planta de la stevia o ka’a he’ẽ, Stevia rebaudiana bertoni. (Pixabay.com)
En cuanto a propiedades terapéuticas, tuvieron un vasto conocimiento y de ello hicieron grande aplicación.

Distinguían los poha ro’ysã o refrescantes, que empleaban como tales y como diuréticos, en las fiebres, dispepsias, los pohã aku o remedios calientes, como el jaguarundi, la borraja, etc., que empleaban en los catarros, bronquitis y enfermedades debidas a enfriamiento; los pohã pochy o remedios bravos o peligrosos (tal como distinguían alimentos pesados y leves, o calientes y fríos, los que se pueden y los que no deben mezclarse) que se usaban con cuidado bien dosados; y también depurativos, vomitivos, astringentes, diuréticos, febrífugos, bálsamos y resinas, vulnerarios, carminativos, expectorantes, repelentes, antídotos, etc.”.

Se destacaron principalmente en las ciencias naturales (botánica, zoología y mineralogía), también en la astronomía. Sin ninguna duda, el centro de atención de los guaraníes fue y sigue siendo el medio natural. En efecto, nada escapó de su análisis y denominación. A la llegada de los conquistadores, todo lo que había en la región tenía nombre en guaraní (plantas, animales, minerales, ríos, arroyos, cerros, etc.).

Además, construyeron una filosofía de vida sintetizada en su religión cuyo centro fue Ñande Ru Papa Tenonde (que el antropólogo y etnólogo León Cadogan tradujo a “Nuestro Padre, el último y el primero de todos”). Siempre apreciaron la “perfección” y dedicaron su vida a perfeccionarse.

Así su propia denominación Ava katu (personas perfectas) o bien la denominación ñe’êngatu que se traduce por “palabras perfectas” (quien usa la palabra debe ser un ñe’êngatu, debe decir buenas palabras) y su constante búsqueda del tekokatu que significa “vida plena o perfecta”.

Los guaraníes todavía tienen muy presente la concepción de un estado de plenitud o de gracia: elaguyje. Por otro lado, cuentan con una clara definición del cuerpo y del alma y entienden que somos almas (almas-palabras o almas que hablan) y que al producirse la muerte física el alma se desprende (ojehekýi).

La cosmovisión y la vida guaraní se basa en su religión, nada se puede entender fuera de ese ámbito.

Conocimientos médicos
Los guaraníes fueron y son sanos, lo cual proviene del ambiente sano en el cual siempre vivieron y también de una alimentación casi vegetariana. Este aspecto de la vida guaraní lo describió perfectamente Moisés Bertoni en su obra la Civilización Guaraní. Raras veces enfermaban o enferman y en esas circunstancias el Ava Paje (guía espiritual y médico de la comunidad) se encargaba de prescribir la medicina comúnmente de origen vegetal.

La educación o paso de conocimientos médicos tiene una linea de transmisión, donde el Ava Paje le va contando los “secretos” a un iniciado llamado Paje Mirĩ (el aprendiz de médico), que accede a los conocimientos de manera teórica y práctica pues, en el monte y de la mano del Ava Paje, va conociendo y probando las diferentes variedades botánicas. Al consumir el fruto, la hoja y la raíz de una variedad, el “espíritu” de esa planta se “incorpora” en él y pasa a poseer la fuerza de ese elemento.

En la tradición indígena, los únicos que curan son los Ava Paje. En la tradición paraguaya, todos conocemos las plantas medicinales y cualquiera hace “recetas” a otros recurriendo a las plantas.

Música y danza
Además de las ciencias, los guaraníes también incursionaron en la música y la danza, que diariamente se ponen de manifiesto en sus Ñembo’e jeroky (video). Los cantos y las danzas tienen un profundo valor religioso y místico.

También la artesanía (fibras de karaguata, guembe, karanda’y, lo mismo que el barro) es otra expresión auténticamente indígena. Su gastronomía se caracteriza por la sencillez y por el consumo de los alimentos de forma comunitaria, es decir, comparten los alimentos.

Desde las frutas silvestres (pakova, arasa, pakuri, etc.), otros como la mandioca, el maíz, la batata, el poroto, la calabaza y el zapallo; también la miel y el consumo de pescados; además de productos más complejos como el chipa.

Mirador en Trinidad - Paraguay

Nómadas no apegados al mundo material
Los guaraníes estaban seguros de que la tierra es apenas un medio para llegar al yvy mara’ỹ o tierra sin mal, y que los bienes materiales son de la tierra; los guaraníes nunca fueron apegados a lo material. La madre tierra provee el sustento. La vida guaraní fue y es muy espiritual. Siempre fueron monteses.

Al agotar los frutos de un sitio se mudaban a otro. Esa es la razón de su nomadismo. De ahí que sus construcciones siempre fueron precarias, pues agotado de alimentos el entorno, lo único que hacen es tomar sus tembipuru (sus utensilios y herramientas) y migrar a otro sitio próximo.

Sorprendentemente, las grandes culturas nativas de América (aztecas, mayas e incas) caracterizadas por sus grandes construcciones y su vida sedentaria, sucumbieron más rápidamente; en cambio, la condición nómada y de construcciones precarias de los Guaraní les brindó un blindaje especial ya que nunca pudieron ser ubicados en un solo lugar y permanentemente.

El único caso en que los Guarani fueron obligados a hacer grandes construcciones fue en el período de las reducciones (preferentemente jesuitas y franciscanas). Lo notable del caso es que cuando los jesuitas fueron expulsados —luego de 150 años— los guaraní volvieron a los montes y las reducciones se convirtieron en “ruinas”.

Sufren todo tipo de discriminaciones
Las diferentes etnias indígenas tienen una población que apenas pasa los 100 mil habitantes en Paraguay. Lastimosa y hasta criminalmente, los indígenas del país siguen sufriendo todo tipo de discriminaciones, vejámenes y atropellos violentos. Los indígenas no formaron ni forman parte de la “agenda” de ningún gobierno, por consiguiente, no son la prioridad de las autoridades. Fueron desposeídos de todo.

Hoy viven o mejor sobreviven como pueden y muchos de ellos tuvieron que migrar a las grandes ciudades para engrosar el cinturón de miseria. Tristemente los vemos mendigando en las calles en medio del calor, el frío o la lluvia o bien sometidos al alcohol, las drogas ilegales o la prostitución.

Son ninguneados de una manera inhumana y perversa. Para muchas autoridades ellos no pasan de ser simplemente “indios”.

A fuerza de sinceridad, son muy pocas las comunidades beneficiadas por algún programa educativo o sanitario, que casi siempre es precario. Hasta hoy no existen planes de estudios diferenciados por etnias en materia educativa; es decir, los niños indígenas concurren a escuelas paraguayas y aprenden lo mismo que un paraguayo y ya no aprenden nada de su cultura nativa.

Ya no conocen a Arapysandu, hoy sus héroes pasaron a ser el Mariscal López y el Mariscal Estigarribia.

Fuente 
Ciencia del Sur – 6 de Agosto de 2.017
https://cienciadelsur.com/2017/08/06/guaranies-ciencia-religion-discriminacion/

El Doctor David Galeano Olivera
Es columnista de lengua y cultura guaraní de Ciencia del Sur. Fundador y Director General del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní. Es licenciado en Lengua Guaraní por la UNA, licenciado en Antropología Cultural Guaraní y Paraguaya (Ateneo), especialista en Metodología de la Investigación Aplicada (UNA) y Doctor en Lengua Guarani (Ateneo).

Es catedrático en la UNA, en la Universidad Nacional de Itapúa y en la Universidad Tecnológica Intercontinental. Tiene más de 15 publicaciones sobre lengua y cultura guaraní, cultura popular y antropología.

Recibió diversas distinciones por su labor de promoción y difusión del guaraní a nivel nacional e internacional.



miércoles, 27 de julio de 2016

La religión guaraní, con su palabra sagrada, es estrictamente espiritual



Escrito: Eduardo Quintana - Abc Color (Asunción) 12 de Julio de 2.016.

Aguantó la imposición del cristianismo y soportó persecuciones, pero aun así, continúa vigente en pequeñas comunidades del interior paraguayo. Es la religión guaraní, que prioriza la espiritualidad a cualquier otra cosa. Una filosofía que pone el acento en el amor al prójimo y una relación armónica con la naturaleza, además de tener a la palabra como sagrada.

Según el Censo de Indígenas del 2012, hay 112.000 personas de 17 grupos étnicos en la República del Paraguay. La guaraní sigue siendo mayoritaria.

Y aunque una gran parte practique el cristianismo, algunas comunidades mantienen sus creencias ancestrales. La religión guaraní se podría resumir en tres mandamientos: la palabra es sagrada, el amor al prójimo y el himno al padre. Hoy sus creencias se siguen trasmitiendo en Alto Paraná, Itapúa, Guairá y Amambay, principalmente. No tienen ídolos ni grandes templos, pero sí rituales claves.

Para el profesor David Galeano, director del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní y docente en la Universidad Nacional de Asunción, hay que dejar en claro que los guaraníes, junto a otras etnias, tienen creencias diferentes a las cristianas. Galeano recordó que en 1929, la obra Ñande Ypykuéra (Nuestros antepasados), del poeta Narciso R. Colmán, se divulgó como historia casi oficial de la religión guaraní, cuando en realidad el mismo autor aclaró que se trataba de una obra ficticia.

Según Galeano, miembros de las comunidades guaraníes de varias localidades del país no conocen los mitos conocidos por los paraguayos, porque no condice con su realidad. “Se utilizó una obra poética como historia de los guaraníes. Lo cierto es que el que realmente estudió la cultura guaraní en el siglo XX fue el antropólogo León Cadogan”, indicó. Ni Tupã ni Arasy ni los siete hijos de Taú y Keraná forman parte de la cultura guaraní, sino que fueron inventados por Rosicrán, según Galeano.


Cadogan, que investigó los Mbya Guaraní del Guairá, recién pudo estudiar a las parcialidades rigurosamente luego de haber recibido un nombre.“Allí le facilitaron informantes. ‘En medio de las tinieblas originarias, antes de tenerse conocimiento de las cosas’, apareció “nuestro padre” (Ñande Ru papa tenonde, el último de todos, pero el primero) como un colibrí, (ave sagrada) que dejaba rastros de claridad por donde pasaba. Luego aparece la lechuza y deja rastros de oscuridad, es la noche. El colibrí asume la forma humana y crea el fundamento del lenguaje humano”, dijo Galeano.Lo primero, antes del Universo, antes de cualquier creación, existió la palabra, que es sagrada, según los guaraníes.“La palabra es dios para los guaraníes. Cuando nosotros decimos algo, a través de la boca sale dios en pequeñas porciones. Solemos insultar a los demás calificándolos de indios cuando no hablan, pero el guaraní no habla cuando no tiene algo que decir, porque la palabra es sagrada”, expresó.

Según relató Galeano, el que habla se convierte en un Ñe’engatú, que para nosotros es un hablador o charlatán, pero que significa hablar perfectamente entre los guaraníes. “Cuando hablan, tienen que decir la verdad. No pueden mentir. El indígena observa y habla de lo que hay. Cuando él habla, él es o existe. Ellos siempre respetaron la palabra. Luego creen en el amor al prójimo y en un himno sagrado”, agregó. Los genios tutelares. Entre los guaraníes, los genios tutelares o jarýi, son los guardianes de la naturaleza o póra. Todo se tiene que usar de manera correcta. Si hay excesos, como tumbar varios árboles en vez de uno, los jarýi aparecen en forma monstruosa para asustar y hasta matar a los infractores. Es un sistema de freno para cuidar la naturaleza, todo debe estar en equilibrio.

Fotografía: Danza Típica Mbya Guaraní en Paso Yobái (Paraguay)
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