Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

martes, 24 de mayo de 2016

El Águila para los nativos de América…


El águila es admirada por los Nativos de América, no solo como mensajera del Gran Espíritu, pero también como símbolo del poder de la naturaleza, de la supremacía o majestuosidad, de sus misterios, pero también de la sabiduría, coraje y fuerza. Algunas otras aves rapaces, como el cóndor y el halcón, son también asimiladas al águila, especialmente en América del Sur.


El Águila es el más sagrado de los animales de casi cualquier chamán de cualquier tradición, Inca, Sioux, Maya, Dakota, Cheyenne, Azteca, Mexica, y un largo etcétera. Imprescindible dentro del simbolismo animal en la cultura de los nativos de América, principio espiritual y prototipo del chamán por excelencia. El águila representará ese estado de sabiduría alcanzado mediante la iniciación chamánica, así como el poder que ello conlleva. Los chamanes Incas, cuando están en su primer nivel de aprendizaje, son considerados Papachahuitas (“Aguiluchos”).

Siento el Fuego
En el Cielo y en la Tierra con el Sol y las estrellas…
…en el Cielo y en la Tierra la Lunita y las estrellas…
siento el Fuego dentro dentro, siento el Fuego aqui te encuentro (bis)
Pachamama en este Fuego, Pachamama aquí te encuentro…
Vuela, vuela el Aguilita, vuela vuela el Cordorcito…
Vuelan, vuelan por nosotros
Cuidan, miran por nosotros…

En el México prehispánico sólo tlatoanis, sacerdotes y guerreros podían portar las plumas o las llamadas “sombra de los dioses”. El águila es también el ave imperial de los aztecas. En el siglo Xll, los aztecas descubren un águila que se posa sobre un cactus. Esta es la señal del lugar donde erigirán Tenochtitlán, que brilló donde hoy se emplaza la actual capital de México. Los aztecas veían en el ave al Sol naciente, devorador de la serpiente de la oscuridad.

El antiguo pueblo dominador y sacrificador de Mesoamérica posee la Orden de Águilas y los Jaguares, su aristocracia guerrera. La vestimenta del guerrero águila variaba según su rango y el contexto de uso ya fuera ceremonial o militar, pero estos generalmente representaban el coraje y la fuerza física que se presumía desplegaba en el campo de batalla.

Los escudos también representaban el rango en la milicia, eran coloridos y cubiertos de plumas. En la pierna el guerrero llevaba una banda de piel, y para cubrir su cabeza, una cabeza de águila a modo de casco o sombrero ricamente decorado con plumas.

En la película La Selva Esmeralda acerca de las tradiciones del área amazónica, fundado por otra parte en una historia real, el director describe una ceremonia mágica con el uso de cohoba, donde un padre y su hijo se “transforman” respectivamente en un jaguar y un águila, de acuerdo a las formas prevalecientes en su psicología profunda.

Las plumas del ave son sagradas, especialmente del águila real y del águila calva. Ya desde siempre, los indios americanos utilizaban sus plumas como símbolos ceremoniales, siendo consideradas como el objeto de curación por excelencia. Las plumas suelen expresar los grados jerárquicos de quienes las exhiben en sus atuendos, en especial las que se usan sobre la cabeza, símbolo de autoridad. También son un signo de poder y sabiduría. En esta cultura la mujer entregaba una pluma de águila al hombre como símbolo de seguridad, orgullo y amistad dentro de su relación de pareja.  Por lo tanto, es un privilegio usar las plumas del águila. Además, estas tribus de nativos americanos creen que las plumas del águila nunca deben tocar el suelo. Por otra parte, éstas también son utilizadas como decoración de objetos en las ceremonias de la Danza del Águila.

Para celebrar el Gran Espíritu, las tribus de la praderas norteamericanas obtienen, de los huesos del águila las flautas que suenan durante la danza del Sol, danza sagrada  en donde dan gracias  a las divinidades por el año transcurrido y se invocan las fuerzas divinas para pedir protección y prosperidad para todos los seres vivientes en el curso del año que tendrá inicio. Las danzas rituales asociadas al águila tienen el doble sentido de impetración del hálito vital por mediación de la lluvia, y el de poder, en relación a lo que se ha dado en llamar “magia simpática”.  Las garras son además consideradas potentes amuletos que el danzador debe llevar para favorecer el contacto con el Gran Espíritu.


Si un indio rezaba y un águila se posaba cerca de él, significaba que sus plegarias habían sido escuchadas: El Águila era el mensajero directo del Gran Espíritu, un mensajero sagrado que traslada nuestras plegarias al Creador y regresa con regalos y visiones para el hombre su capacidad de elevarse en las alturas y descender velozmente en picado, se asocia con la descarga fulminante del rayo y con el Pájaro del Trueno para los indios de la costa noroeste de Estados Unidos. Al combatir con los espíritus del mundo de los muertos provoca las tormentas. Incorporada a los postes totémicos de los clanes, alude al fundador mítico del grupo.

Fuentes:
-Wikipedia
-Algunas partes por Julia C. White © 1995-99. ISBN 1-888059-25-7

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