Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

sábado, 31 de agosto de 2019

Comunidades Indígenas entregaron un manifiesto al gobierno nacional


Fue en la mañana de este viernes en la Casa Rosada, donde más de 100 Comunidades de los Pueblos Wichi, Qom, Kolla, Mbya Guaraní, Guaraní, Kolla-Guaraní, Mocoví y Mapuche presentaron reclamos en relación a las injusticias que atraviesan. Alrededor de 150 notas fueron entregadas a las autoridades del ejecutivo nacional, expresando variadas realidades y situaciones por las cuales atraviesan los diferentes Pueblos.
Las Comunidades Indígenas de todo el país, a 25 años de la Reforma de la Constitución Nacional, que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los Pueblos Originarios y garantiza sus derechos colectivos, sienten que no se cumple con lo normado en el artículo 75 inc 17. Por lo que las autoridades de las distintas Comunidades exigen a la máxima autoridad de la República Argentina el cumplimiento de sus compromisos constitucionales.
Héctor Velázquez, presidente de la Comunidad Llales Lavá del Pueblo Mocoví y quien fue uno de los participantes de la Convención hace 25 años, presentó la serie de notas junto a Rodrigo Solá, asesor legal de ENDEPA. “Esperemos que las autoridades puedan cumplir los derechos reconocidos en la Constitución Nacional, porque estamos seguros que nuestra lucha está orientada a lo que nos corresponde”, manifestó Velázquez al culminar la presentación.
“Este momento, el poder estar representando a los Pueblos Originarios en Argentina en este espaciolo tomo como una responsabilidad importante. Nuestros reclamos están basados no solamente en relación a las cuestiones jurídicas, sino también a la crítica situación territorial, el abordaje de la educación, el desarrollo de las actividades culturales, los trabajos de generación económica llevados adelante en diversas comunidades, entre otros. Tengo la esperanza de que podamos lograr nuestros objetivos, no hay que bajar los brazos”, expresó.

Fuente: ENDEPA - 30 de Agosto de 2019


martes, 27 de agosto de 2019

El color inventado por los mayas que cambió la historia del arte


Los inventos de los mayas no se limitan a las matemáticas o la astronomía, también incursionaron en el desarrollo de pigmentos.


Ciertos colores han sido trascendentes para la humanidad, ya sea porque son muy costosos, difíciles de extraer o porque se mantienen vibrantes con el paso de los años. El púrpura es uno de esos colores, que históricamente se ha relacionado con la nobleza, ya que se trataba de un pigmento de difícil elaboración y por lo tanto usarlo en telas u otros era muy costoso.

Otro ejemplo de un pigmento muy preciado y exclusivo sólo para los pintores de renombre –de hecho, solía utilizarse como método de pago– es el azul ultramarino, mismo que se obtiene del lapislázuli, una piedra semipreciosa que costaba su peso en oro y provenía de Asia. Su uso se puede rastrear en las obras de Rubens y Vermeer, de quien se dice que llevó a su familia a la ruina pagando por este pigmento.

Azul maya en el Códice Florentino

Sin embargo, a pesar de lo preciado que el azul ultramarino pudo ser en Europa, en América, los mayas desarrollaron su propio pigmento azul hacia el siglo VIII. Al igual que el europeo, no se desvanece con rapidez bajo el sol y ha probado ser muy vibrante.

El azul maya se encuentra en múltiples murales y códices, así como en varias pinturas novohispanas que aparentemente utilizaron este pigmento en lugar del azul ultramarino. Incluso se ha rastreado el uso del azul maya en Cuba, parada obligada de todos los barcos que viajaban de la Nueva España hacia España y Europa en general.

El azul maya se obtiene con la mezcla de la arcilla palygorskita —y estudios recientes apuntan a la sepiolita, que tiene una estructura similar— y el añil, incluso por un tiempo fue conocido como “añil de roca”. El añil es el pigmento azul que se obtiene de macerar los tallos y hojas de la planta del mismo nombre —Indigofera suffruticosa— y se trata del pigmento más fino de nuestro continente.

El proceso exacto que los mayas llevaron a cabo para obtener este azul aún es desconocido, aunque existen ciertas aproximaciones. Una de ellas, es trabajar el pigmento y la arcilla en húmedo. Algunos creen que este método fue un descubrimiento accidental: primero se golpeaban las hojas con piedras y se exprimían, para después macerarlas en agua arcillosa, después se filtraba y se oxigenaba, para finalmente calentar la mezcla entre unos 100 y 110ºC.

Otra alternativa era trabajar los materiales en seco, una vez se obtenía el añil en polvo, también conocido como tlacehuilli, se agregaba a la arcilla caliente antes de que se enfriara por completo, provocando una reacción que tiñe toda la arcilla de un particular color turquesa.

La resistencia del azul maya se debe a las reacciones químicas que ocurren en el momento en el que se mezcla el añil con la arcilla. En pocas palabras, al calentar la mezcla de la arcilla y el añil, el agua arcillosa se seca, permitiendo que el añil ocupe los surcos que agua dejó de la palygorsikita. La absorción del añil hace que no sea sencillo que otros elementos penetren la estructura de la arcilla, probando así ser tanto o más resistente que el pigmento europeo.

Fragmento de un mural en el sitio arqueológico Bonampak.
Por mucho tiempo, el uso del azul maya, tanto en nuestro continente como en Europa pasó desapercibido, al grado que recientemente comenzó a analizarse puntualmente las coloraciones azules de las pinturas para determinar si en algún momento se utilizó esta invención de los mayas sin conocimiento. 

Fuente: Cultura Colectiva - Escrito por Beatriz Esquivel - 6 de Noviembre de 2018


Herencia





El hombre de la ‘bombilla que no se apaga nunca’ no encuentra a nadie que la comercialice


El ingeniero catalán reconoce que ninguna cadena está dispuesta a vender su producto estrella.

Hace ya un tiempo que Benito Muros creó el que parecía que iba a ser el invento del siglo: una bombilla que nunca se gastaba, poniendo así jaque a la obsolescencia programada. “Un modelo económico sostenible, justo y solidario”, tal y como el propio Muros asegura en sus redes sociales.

Para crearla, el investigador se inspiró en una bombilla de un parque de bomberos de Livermore, California, que lleva encendida más de 100 años. Pero la idea no hizo demasiada gracia a la competencia, hasta el punto de que llegaron a amenazarle de muerte. A eso se le suma otro problema que todavía hoy arrastra: no conseguir nadie que quiera comercializarla.

El ingeniero ha reconocido en una entrevista a Cinco Días que “ya en 2016, dos empresas catalanas se interesaron por la idea, pero ninguna cadena estaba dispuesta a vender una bombilla que no se estropease”.

Muros llegó a recibir amenazas de muerte tras hacer público su invento

No obstante, parece que la situación habría cambiado después de que se viralizara este año una entrevista que le hizo TVE en 2012, pues ha empezado a recibir llamadas de distribuidores que le plantean, entre otras opciones, vender su producto por Amazon. “Pero no tenemos medios para fabricar las bombillas a esa escala”, se lamenta. De ahí la necesidad de asociarse con una empresa más grande que decida invertir.

Quien también se ha interesado, según reconoce al citado medio, es “una firma estadounidense”. Sin embargo, asegura que “no voy a firmar el acuerdo, porque pasarían a controlar más del 50% de la empresa, lo que les permitiría cambiar el proyecto y no podría hacer nada por evitarlo”.

Muros se inspiró en una bombilla de un parque de bomberos de Livermore, California, que lleva encendida más de 100 años.

Fuente: La Vanguardia - 18 de Agosto de 2019


Sentimientos



Nunca juegues con los sentimientos de las personas, un día tu puedes ser el juguete...


Guardianes de Atinis

lunes, 26 de agosto de 2019

Hallaron una carta firmada por Andresito Guacurarí

En medio de la remodelación de una casa, hallaron un documento firmado de puño y letra por Andrés Guacurarí, el 25 de diciembre de 1815 en Candelaria.
La pieza fue recientemente hallada por el reconocido artista misionero Gervasio Malagrida, quien lo encontró en medio de una remodelación de su casa familiar en Posadas.

“Estimamos que se trata del único original firmado por Andresito que existe en Misiones, puesto que Aníbal Cambas (su abuelo) fotografió en la década del 1930 gran parte del material documental que es utilizado como fuente en la actualidad", explicó Silvia Gómez, responsable del Archivo Histórico Municipal de Posadas. 
Por gentileza de las autoridades del Archivo Histórico Aníbal Cambas (el archivo histórico privado más grande de la región) y su responsable, Graciela Cambas (madre de Gervasio) la imagen digitalizada y la copia autenticada se encontrarán a partir del 25 de diciembre de 2015 (a disposición de investigadores y público interesado) en el Archivo Histórico Municipal, fecha en que este histórico hallazgo documental cumple 200 años.
Trascripción del texto
Por Silvia Gómez*
Mi General: remito á V.S. (Vuestra Señoría) el parte que en copia me remite el Gov (gobierno) de Corr.(Corrientes), y también el que me dá el Cap. (Capitán) Miño; por los q.(que) se enterará V.S. de todo lo acaecido, y como son los partes falsos que dán; yo no creo q. (que) el enemigo me repase en los territorios de mi mando, y solo temo que lo haga rio abajo, donde no son hombres p (para) defenderse, ni tampoco para dár un parte cierto, por q (que) es tanto el descuide y timides de esos Comb. (combates) Fronterizos q. (que)apenas de un hombre á Cavallo quando ya tira á disparar y comenzar á dar partes falsos; yo hasta que me ordene V.S. no hago retirar al Cap. (Capitán) Miño, de donde está acampado.
Dios guie a V.S. (Vuestra Señoría)  ms.(muchos)  as. (años) Cuartel de Cand (Candelaria)25 de Diciembre de 1815
                                                                         Andres Artigas
(Recibido) José Artigas
* Resp. Archivo Municipal de Posadas.


ANDRESITO DE PUÑO Y LETRA

Por Graciela Cambas*

La actuación de Artigas en el complejo contexto de las luchas por la independencia rioplatense, se extendió desde 1811 hasta 1820. La correspondencia que intercambió especialmente desde 1815 con Andresito constituye un invaluable testimonio documental, no sólo de la relación que los unía sino de los contenidos programáticos del proceso revolucionario que estaban gestando. Ese año había convocado a un encuentro general de los Pueblos Libres – el Congreso de Oriente (Concepción del Uruguay) – del que participaron diputados misioneros junto a los de la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba.
Por esa vía Artigas reconoció a la nación guarani  iguales derechos que  al resto de los pueblos de su Liga Federal y en ese contexto designó a Andresito Comandante General de la provincia quien volvió a Misiones a mediados de 1815, buscando el reconocimiento de los derechos indígenas.
Al efecto se dispuso a formar un ejército en los pueblos misioneros del Uruguay y a principios de septiembre instaló su cuartel general en San Carlos, desde donde intimó a la devolución del departamento de Candelaria cuya custodia había otorgado Buenos Aires al Paraguay en 1811. Sus tropas reconquistaron luego los demás pueblos del departamento situados sobre la banda oriental del Paraná.
La nota en cuestión que firmó en Candelaria el día de la navidad,  acompañó informes del Gbdor. de Corrientes, José de Silva y del lugarteniente de Andresito, Manuel Miño, que resultarían atendibles por su competencia ante Artigas.
No contamos con esos partes pero la nota revela que,  aunque Miño  junto a Fray José Acevedo recientemente habían recuperado además de Candelaria, los pueblos de Santa Ana, Loreto, San Ignacio y Corpus, todavía persistían las tensiones fronterizas. Andresito tenía establecido su cuartel general en la antigua capital y mantenía todavía a Miño en un campamento que no habría de levantar sin orden del Protector.
Estimamos que la nota fue recibida por Artigas como se puede apreciar en el margen inferior izquierdo.
* Historiadora, Filósofa y pensadora misionera (1946)

La firma, el papel y la tinta

Por Gervasio Malagrida*

Posiblemente la nota haya sido confeccionada a pluma y con tinta indiana (la negra  se elaboraba en la región con yborey, algarrobillas y caparrosa).
Respecto a la firma, Andresito utilizaba tres rúbricas, una con su apellido indígena, otra con éste y el de Artigas y como es el caso,  solamente Artigas.
En las misiones no había papel, tampoco en tiempos de revolución. El papel de la nota en cuestión sería el que Artigas proveía para gestar una comunicación fluida entre los defensores de la causa libertaria.
En cuanto a la marca del papel, una de las formas de aseverar la edad de un documento:
La marca de agua del papel utilizado en la nota revela que se trata de una hoja GIOR MAGNANI, una de las marcas europeas de papel más comercializadas en el periodo de 1810/1870, establecida por la Familia MAGNANI en 1760 sobre una antigua fábrica de la familia CHELLI del siglo XV (1).  Se fabricaba en la ciudad Toscana de Pescia, en la Italia pre-unificada todavía bajo la órbita del Imperio Austríaco de los Habsburgo, donde, para el censo de 1811, la familia MAGNANI poseía 7 de las 20 fábricas papeleras de la región (2).
El uso y comercialización del papel GIOR MAGNANI fue tan extendido que es común encontrarlo en archivos y museos alrededor del mundo.

De Napoleón para María Luisa de Austria, del Jerife de La Meca para la Sublime Puerta o como el documento que nos incumbe, de Andrés Guacurarí para José Artigas, mandatarios, estadistas y jefes militares de Europa, oriente medio y las Américas usaban este papel como soporte para sus comunicaciones oficiales y personales.
Tras las revoluciones americanas y el consiguiente colapso del monopolio del comercio español y británico en las Américas, el papel Magnani se convirtió en una de las principales marcas de la primera era industrial en comercializarse a escala global, llegando inclusive a utilizarse como papel moneda en bancos centrales de toda Europa y América (3)

* Artista e investigador misionero (1972)
Referencias
  1. Teodoro De Colle – Historia de las famosas familias italianas – Ed. Tip. S. Belforte – Livorno – 1912 – Parte de la página familia Magnani Pescia-.
  2. Expediente candidatura UNESCO – Primera parte: 2.2.4.Massimiliano Bini – fábricas de papel y arqueología industrial. Proyecto Terraviva. Asociación de beneficio.  77 a 81
  3. Assindustria Lucca – Op. cit. P. 2
Fuente: Misiones On Line - 22 de Diciembre de 2.019
Reproductor de aud

domingo, 25 de agosto de 2019

Un ecocidio, un responsable



(Sobre el Amazonas en llamas y la desidia de Jair Bolsonaro)

La opinión pública internacional sigue con preocupación los incendios en el Amazonas, que ya llevan casi veinte días de destrucción. El daño en el pulmón del mundo es irreparable, pero un elemento singular es ignorado por la comunidad internacional: el gobierno de Bolsonaro sigue sin hacer nada para intentar sofocar el desastre. La apuesta de Bolsonaro es evidente: favorecer la destrucción para beneficiar agronegocios en la región.

Bolsonaro debería ser juzgado como lo que es: un ecocida.

RevistaSudestada

El hombre


Deforestación en Amazonas: por qué pasa y qué consecuencias trae





El drama de los incendios forestales en la Amazonas es que se multiplican en varios focos activos a muy poca distancia entre ellos. Por eso invadieron diversas regiones brasileñas.

Existen varias razones para explicar el origen de este drama ecológico que excede las fronteras brasileñas. Aquí algunas de las principales causas y consecuencias que podrían traer para la humanidad. Entre ellas, la deforestación.

Causas y consecuencias de la deforestación del Amazonas

Devastación de la selva

​Es el motivo principal por el cual el fuego se propaga de forma tan veloz. De hecho, según Paulo Moutinho, del IPAM, un organismo que investiga el Amazonas, uno de los culpables de la fuerza de estos incendios fueron los propios agricultores. Ellos prenden fuego grandes extensiones de tierra para poder cultivar. Y en este caso se les fue de las manos.

Encender grandes extensiones, una práctica habitual de la agricultura brasileña, se descontroló, tomó tanto zonas deshabitadas como habitadas de la selva. Y se volvió incontrolable.​

Deforestación y sequía

La deforestación y destrucción del Amazonas es la principal causa de los incendios en la selva. A esto se suma otra circunstancia: la sequía.

Diversos especialistas señalan que el área de la cuenca amazónica (que abarca Brasil y otros países) deforestada equivale al tamaño de Francia. 
  
Pérdida de la biodiversidad

Una de los golpes más duros, y en muchos aspectos irreversibles, es la disminución de la diversidad biológica. Sobre todo en la función que debe cumplir la selva para abastecer a la atmósfera componentes esenciales para producir lluvia. Esta alteración puede ser vital para acelerar el cambio climático.

El humo y el daño para la salud

La humareda producto de los incendios, alcanzó ciudades de la Amazonía y otros importantes centros urbanos de Brasil. Este daño generado por el incendio y la deforestación, traerá graves problemas respiratorios en los pobladores. 

Fuente: Diario Clarín - 22 de Agosto de 2.019

jueves, 22 de agosto de 2019

Clase 2 - La Herencia Misionera - Historia de la Provincia de Misiones - Capítulo 2: Los avá y su modo de vida

Los Avá y su modo de vida


Los guaraníes o avá –como ellos mismos se denominaban– definieron y caracterizaron culturalmente un singular espacio geográfico a su ingreso en la región misionera, siguiendo los cursos de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay. Ya mencionamos el hecho de que la región no constituía en aquel momento un espacio vacío. Varios pueblos, de procedencia incierta, portadores de una cultura protoneolítica, constructores de túmulos y grabadores de petroglifos, cuyos vestigios hoy persisten como enigmáticos testimonios, sucumbieron ante la presencia imponente de los guaraníes. Las imágenes dramáticas de aquellas luchas por el dominio del espacio quedaron sepultadas en el tiempo. El resultado fue la definición de una nueva geografía humana para la región misionera, aquella que encontraron los primeros conquistadores y colonizadores españoles y portugueses. El paisaje fue ocupado con la sucesiva instalación de aldeas o tava. Estas aldeas, que describiremos luego, señalaban la ocupación real de la tierra frente a los demás grupos no guaraníes que se alejaban cada vez más hacia el interior de la selva o el monte. El guaraní prefirió, para la instalación de sus aldeas, los terrenos ubicados sobre las riberas de los grandes ríos, arroyos y lagunas de la región. Eran los sitios más propicios para la pesca y la caza, para la recolección del ñai’ú o arcilla para la cerámica, y fundamentalmente para el aprovechamiento de la fértil capa de humus en las labores hortícolas, mientras que el monte cercano ofrecía sus frutos silvestres y abundante madera.

El guaraní conocía y visualizaba con claridad su hábitat geográfico, se sentía parte de él. Su propia lengua identificaba con toda lucidez, con nombres propios, ríos, arroyos, lagunas, cerros, montes, sitios significativos y otros de orden mitológico.

La aldea o tavá instalada, por ejemplo junto a la laguna del Iberá, no constituía un hecho poblacional aislado. Todo lo contrario. Era parte de una amplísima red intercomunicada por caminos o tapé. En este ámbito las relaciones se establecían por el parentesco, o por alianzas circunstanciales de carácter ofensivo o defensivo. El guaraní conocía la existencia de los cazadores-recolectores que vagaban en torno de su ámbito geográfico, sabía de la existencia del imperio inca y de sus características, y había llegado inclusive hasta sus fronteras. Tampoco se le escapaba el conocimiento de la existencia del océano Atlántico. La geografía guaraní era un espacio racionalmente administrado. En él se conjugaban el hombre y la naturaleza en un armonioso equilibrio. Esto era sentido así por el guaraní. Lo que quedaba fuera de aquella geografía pasaba a ser la “tierra del otro”, del no guaraní.

Un modo de vivir y de producir
Los guaraníes habitaban en aldeas compuestas por tres o cuatro grandes casas comunales. Cada una de ellas contenía a todos aquellos que se hallaban relacionados por vínculos de parentesco, de tal modo que algunas podían albergar hasta un centenar de personas. Las casas, de forma alargada, consistían en una estructura portante de madera cubierta con ramas u hojas de palmera. En el interior, muy austero, se destacaban las hamacas colgantes y el fogón comunitario. En algunos casos, según las circunstancias, la aldea podía estar rodeada defensivamente por una empalizada. El ordenamiento de las casas comunales dejaba un amplio espacio abierto en medio de ellas. Esta especie de plaza comunal, era el sitio de la oración, la danza, la distribución comunitaria del alimento y asambleas.
Los lazos de parentesco actuaban como ordenadores de la estructura social y económica de los guaraníes. Cada casa comunal representaba un tey'i (parentesco, linaje, casta) formado por todos los descendientes de un antepasado común con sus respectivas mujeres. Cada tey'i poseía un jefe y toda la actividad económica productiva se organizaba en función del tey'i. Dicha organización se basaba en el concepto de reciprocidad en el trabajo y en la disponibilidad de los bienes. Los lazos de parentesco obligaban al socorro mutuo, a compartir la cosecha, el animal cazado en el monte y la miel recolectada. La reunión de varios tey'i, formaban un tekoa (querencia, residencia). La reunión no era arbitraria, sino producto de algún lazo de parentesco, generado por ejemplo por el casamiento de un varón de un tey'i con una mujer perteneciente a otro tey'i. Entonces se formaba un tavá, es decir la aldea o el pueblo.
Si alguna situación especial lo requería, como podía ser el caso de una guerra, los diversos te-íi elegían un jefe para el tekoá. Este tipo de designación se realizaba en casos muy especiales y el poder depositado en el jefe del tekoá se extinguía con la desaparición de la causa que diera fundamento a su elección. En realidad lo que cohesionaba al grupo, dándole identidad propia y persistencia, era la red de lazos de parentesco y el principio de la reciprocidad. El poder que detentaba el jefe del tey'i o cacique, era en la mayoría de los casos meramente nominal, ya que el poder real residía en la asamblea de ancianos. El cacique sustentaba su autoridad en la capacidad que poseía de dar o regalar graciosamente bienes a sus súbditos, en el valor y destreza que demostraba en la guerra, en su habilidad oratoria y en su poder de convocatoria. Si fallaba era destituido inmediatamente, pudiendo inclusive caer en desgracia.


Frente al cacique se alzaba otra figura de poder: el chamán o payé. No sólo ejercía una gran fascinación sobre el pueblo, sino que también constituía una amenaza para la autoridad que representaban los caciques. El payé era un personaje temible. Se lo suponía portador de poderes portentosos, capaces inclusive de causar la muerte de alguna persona, de hablar con los espíritus de los muertos, de cambiar el curso de los ciclos de la naturaleza, de provocar y curar enfermedades. Conocedor profundo de la herboristería, tenía carácter de médico y al mismo tiempo de brujo, ya que la enfermedad era explicada desde lo sobrenatural. A diferencia del cacique cuyo poder era generalmente hereditario, el payé se imponía al grupo por sí mismo, esgrimiendo sus presuntos dones sobrenaturales. Los estados alterados de conciencia que lograba a partir del consumo de hongos de propiedades alucinógenas generaban una atmósfera irreal que arrastraba a los integrantes de la comunidad a vivenciar experiencias de tipo místico. De esta manera el poder religioso se confundía con el político en la figura del payé. Su capacidad de convocatoria era tan fuerte, que su sola prédica podía generar grandes migraciones de población.
Una de las funciones del cacique era la de administrar el trabajo comunitario y de distribuir equitativamente los bienes del consumo, además de vigilar y controlar las diversas actividades. Existía una división del trabajo por sexos. La preparación de la cerámica era, por ejemplo, una tarea exclusiva de las mujeres, como la de plantar e hilar los lienzos. El varón era básicamente pescador, cazador recolector y guerrero. Labraba troncos para construir canoas, preparaba las armas, rozaba algún sector del monte destinado al cultivo del maíz, del zapallo, la mandioca, la batata y diversas variedades de porotos.
El concepto de propiedad privada de los bienes no existía en la sociedad guaraní. Todo lo que se cosechaba en los cultivos hortícolas, el producto de la caza y la pesca, los frutos recolectados, eran distribuidos solidariamente entre todos los miembros del tey'i. Solamente algunos pocos bienes podían ser detentados como personales, tal el caso de las armas, las hamacas, algunos utensilios de cerámica. En el mismo sentido, la tierra era considerada como un bien del que se podía disponer pero sobre el cual nadie podía pretender derechos de propiedad exclusiva. Eran comunitarios la tierra cultivable, las fuentes de abastecimiento de agua, el monte y la selva, con todos sus recursos aprovechables. El sentimiento individual de la propiedad privada prácticamente no existía, no ocurría lo mismo con el concepto colectivo de posesión de un suelo determinado y específicamente el sentimiento de íntima comunión existente entre los miembros de la comunidad, entendida como un todo absoluto, y la tierra que se habitaba.

La divinidad, el universo y la muerte
La faceta espiritual del guaraní constituye uno de los aspectos más llamativos y atrayentes de su cultura. Múltiples investigaciones se han realizado, desde el mismo momento de la conquista y hasta nuestros días, tratando de comprender e interpretar el complejo sistema de creencias religiosas y de concepción del universo elaborado por el pueblo guaraní.
Desde el mismo momento de la conquista hispánica, llamó la atención de los conquistadores y colonizadores el hecho de que los guaraníes no poseyeran templos, ni ídolos o imágenes para venerar, ni grandes centros ceremoniales. Muchos cronistas de la época no dudaron en concluir que se trataba de un pueblo sin ningún tipo de creencias religiosas. La verdad era otra, la religiosidad existía y era profundamente espiritual, a tal punto de no necesitar de templos ni de ídolos tallados.
Ñanderuvuzu o Ñande Ru Ete Tenonde, el primero, el origen y principio, o Ñandeyara, nuestro dueño, eran los nombres que hacían referencia a una divinidad que era concebida como invisible, eterna, omnipresente y omnipotente. Una entidad espiritual concreta y viviente que podía relacionarse con los hombres, por ejemplo bajo la forma perceptible de Tupá, el trueno. Se manifestaba en la plenitud de la naturaleza y del cosmos, pero nunca en una imagen material. Ñanderuvuzú no era el dios exclusivo de los guaraníes, era el dios padre de todos los hombres. Esta idea de universalidad de la divinidad resulta realmente asombrosa por su grado de desarrollo, si la visualizamos en el concierto de las concepciones de la divinidad elaboradas por las otras culturas prehispánicas americanas
Frente a Ñanderuvuzú, el padre bondadoso, el dador de vida y sustento del equilibrio del orden universal, estaba la otra dimensión de la realidad espiritual, el Mal, expresado en el concepto de Añá. Esta fuerza maléfica era la generadora de la muerte, la enfermedad, la escasez de alimentos y las catástrofes naturales. La realidad era comprendida como un débil equilibrio que podía ser roto por Añá en un instante cualquiera. De allí la trascendencia otorgada socialmente a la figura del chamán o payé, única persona capáz de conjurar con sus poderes sobrenaturales a las fuerzas del mal, pero al mismo tiempo muy temida por su capacidad de dominar y de valerse del mal como instrumento.
Para los guaraníes esta tierra y esta vida eran la imperfección. Existía un lugar donde todo era perfecto, la Tierra sin Mal. La vida del hombre era un andar hacia aquel sitio, al que se podía llegar luego de la muerte física, y –en algunos casos excepcionales– corporalmente, sin pasar por el trance de la muerte. La Tierra sin Mal no constituía un mito para los guaraníes. Era un lugar real, concreto, que se ubicaba imprecisamente hacia el este, más allá del Gran Mar (Océano Atlántico). Esta creencia en la Tierra sin Mal generaba periódicamente grandes migraciones en su búsqueda, inspiradas por el mesianismo de algunos chamanes o payé.
En esta compleja red de creencias y conceptos religiosos la muerte adquiría un profundo significado, pleno de simbolismos. Creían en la inmortalidad del espíritu y en el hecho de que la muerte consistía en el acto por el cual el alma o anguera abandonaba el cuerpo físico ya sin vida o teongué. Esta separación no era concebida como un hecho instantáneo, sino lento en el tiempo y que podría ser penoso para el alma si estaba demasiado apegada a la vida terrenal y a los bienes materiales. Era el deber de los parientes del difunto facilitar por todos los medios posibles la separación del espíritu del cuerpo, para que pudiese abandonar en forma definitiva el mundo de los vivos. Muerto el individuo, sus familiares procedían a la destrucción de todas aquellas pertenencias del mismo que pudieran retenerlo indebidamente en el mundo de los vivos. Si el alma quedaba, por simpatía hacia algún objeto, en el mundo terrenal, se transformaba en un angüe o alma en pena. El angüe inclusive, podía manifestarse a los vivos bajo el aspecto de un pora o fantasma. Entonces la única alternativa era la de recurrir al payé para que éste atrapara al anguerú en algún objeto, por ejemplo una pequeña hacha pulida.
El difunto era enterrado en un yapepó, una vasija de cerámica de dimensiones considerables, que generalmente permitía que en su interior yaciera una persona en posición fetal. El yapepó no tenía una utilización específicamente fúnebre sino que cumplía múltiples funciones. Su uso en el ritual fúnebre constituía el punto terminal de una trayectoria funcional. Concebido por las manos alfareras de la mujer guaraní, servía para la cocción de los alimentos, para la fermentación de las bebidas alcohólicas y para servirlas en los agasajos, y luego finalizaba convertido en urna funeraria.
Existían dos formas de tratar al cadáver. Una consistía en dejar abandonado el cuerpo del difunto durante algún tiempo prudencial en el monte, para que sufriera el proceso del descarne. Luego, los huesos eran recogidos y depositados en el interior del yapepó. Otra forma era la de introducir el cadáver completo en el interior de la urna, acomodándolo en una posición fetal.
La urna era enterrada en el mismo sector que ocupaban las viviendas. Junto al yapepó que contenía al difunto, se depositaban otras pequeñas vasijas cerámicas que contenían alimentos y bebidas, ya que se consideraba que en sus primeros estadios de desprendimiento del mundo terrenal, el alma aún conservaba ciertas apetencias humanas.


El ser guerrero. Una condición vital
El pueblo guaraní poseyó desde un inicio, un carácter intrusivo en la región platense. Su entrada fue violenta y determinó una existencia constantemente ofensiva y defensiva respecto a las poblaciones aborígenes no guaraníes que habitaban la región. La guerra era una necesidad a fin de conservar el espacio vital. Fuera de su espacio y de su etnia, no poseían amigos; todos eran enemigos. Aunque cada tekoá o aldea era autónoma, en caso de guerra se confederaban bajo la dirección de un jefe. Estas alianzas culminaban naturalmente con la finalización de la campaña guerrera.
Los ataques se realizaban en forma masiva, embistiendo directamente al enemigo. Previo al ataque, se hacía caer sobre las fuerzas adversarias una lluvia de flechas y piedras. Luego venía la embestida directa con lanzas, macanas o garrotes. La crueldad con los vencidos era extrema. Algunos de los prisioneros eran reservados para esclavos, mientras que otros lo eran para ser comidos en banquetes rituales. La antropofagia era una práctica común entre los guaraníes. Se consideraba que al ingerir la carne del enemigo vencido, existía una apropiación del valor y de las virtudes guerreras del mismo.

La cotidianidad del guaraní
La unión entre el varón y la mujer no tenía un carácter sacramental entre los guaraníes. Era simplemente una forma institucional de ampliar los lazos de parentesco y de consolidar el sistema de reciprocidad productiva y económica. Por este motivo, entre los caciques la poligamia era de práctica común, ya que con ella ampliaban e incrementaban su poder político y económico. En realidad el concepto de familia iba mucho mas allá, ya que involucraba a todos los que se hallaban vinculados por lazos de parentesco.
El guaraní se refería a su lengua como el avañe-é, el habla de la persona o del hombre. El lenguaje era concebido como una fuerza creadora, capaz de transformar y hacer surgir realidades. Según la mitología guaraní, el mismo Ñanderuvuzú había creado el avañe-é cuando por medio de las “palabras almas” había creado el mundo. La oratoria, muy preciada entre los guaraníes, constituía uno de los rasgos que distinguía a los caciques y chamanes y en el cual sustentaban el gran poder de convocatoria sobre sus seguidores.
La vestimenta de los varones estaba formada por un simple taparrabos y en la mujer, el tipoí, una especie de larga camisa sin mangas. Los adornos sobre el cuerpo no estaban ausentes. Plumas coloridas, collares y pendientes lucían sobre el cuerpo de la mujer. En el varón se destacaba el tembetá, pequeño objeto de piedra pulida, madera o hueso, introducido en una perforación en el labio inferior. La aplicación de pinturas sobre el cuerpo era muy común. Los colores se obtenían de sustancias vegetales y se aplicaban sobre el cuerpo para diversos fines, por ejemplo rituales religiosos o simplemente como repelente para molestos insectos.
La enfermedad consistía en la ruptura del equilibrio interior de la persona, causado por un espíritu malo, o Añá. La curación, por lo tanto, consistía en un acto de conjura, en el que tenía una participación clave el payé. Junto a los rituales del payé estaba la utilización de las hierbas medicinales, ampliamente conocidas y usadas por los guaraníes. Pero éstas no eran valoradas por sus principios activos, sino por su capacidad mágica para restablecer el equilibrio perdido y conjurar el mal.
Por su condición de agricultores, los guaraníes eran un pueblo básicamente vegetariano. La carne ocupaba un lugar secundario en la alimentación y dependía de la cacería de animales y aves silvestres y de la pesca. Consumían también el tambú, una larva que se desarrolla en los tallos de palmeras. La producción agrícola era muy variada, destacándose el maíz, la mandioca, el zapallo, el tabaco, la batata dulce y una gran variedad de porotos. Otros productos vegetales eran obtenidos directamente del monte o la selva, tal el caso de las hierbas medicinales, frutos como el guayabo y la piña o ananá y la yerba mate.

Fuente: La Herencia Misionera - Identidad cultural de una región americana.
Autores: Alfredo Poenitz y Esteban Snihur. Con la colaboración de Jorge Francisco Machón.

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Video: Misiones Tiene Historia -  Los Guaraníes

De botella de plástico a colegio en Costa de Marfil



Unicef lidera, junto con una empresa social colombiana, un proyecto para construir 528 clases con ladrillos hechos de plástico reciclado

En Costa de Marfil, sobran residuos plásticos y faltan colegios. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), aliado con la empresa social colombiana Conceptos Plásticos, ha logrado cuadrar esta ecuación: construir clases con plástico reciclado. Ya hay nueve en uso. Y se planea construir al menos otras 519, que en total acogerán unos 25.000 estudiantes (50 como máximo por aula, en vez de los 90 o 100 que son habituales ahora).

“Estamos muy a gusto en las nuevas clases en comparación con las antiguas, que estaban hechas con materiales provisionales que, desafortunadamente, fueron destruidos por fuertes vientos”, asegura por teléfono Koffi Konan, director de uno de los primeros colegios en albergar esta iniciativa. Situado en Sakassou, una localidad rural a tres horas de Abiyán (la capital económica y la ciudad más poblada del país), este centro fue seleccionado por ser uno de los que tenían carencias más urgentes.

Como en la escuela de Konan, la necesidad de infraestructuras educativas en Costa de Marfil es apremiante. De acuerdo con Unicef, en total hacen falta unas 15.000 clases. “En ciertas áreas, por primera vez, los niños de preescolar en los vecindarios pobres no tendrán que compartir el espacio con otros 100 estudiantes", plantea en un comunicado Aboubacar Kampo, representante hasta hace poco de Unicef en este país y uno de los impulsores del proyecto.


Problema global, oportunidad local

¿Por qué plástico? “La contaminación por este material es un problema global, que genera grandes riesgos para el medioambiente y la salud, también aquí”, explica en conversación telefónica Sophie Chavanel, jefa de comunicación de Unicef en Costa de Marfil. Además, agrega, "en este país, como en muchos otros de África occidental, aún hay muchas desigualdades y carencias".

Según la ONU, la gestión inadecuada de los desechos provoca el 60% de casos de malaria, diarrea y neumonía en los niños, afecciones que destacan entre las principales causas de mortalidad infantil en esta zona. Al obstruir alcantarillas y proporcionar lugares de cría para los mosquitos y las plagas, los plásticos contribuyen a la propagación de estas enfermedades. Solo en Abiyán, Unicef estima que se producen más de 280 toneladas de desechos de este tipo al día y se recicla apenas el cinco por ciento.

“Hay exceso de residuos plásticos y necesidad de aulas, y existe una tecnología que permite producir ladrillos de plástico reciclado de gran calidad; es una oportunidad para abordar a la vez estos problemas”, detalla Chavanel. Además, se añade un efecto secundario positivo: “Se ofrece a personas en situación vulnerable una mejor manera de ganarse la vida”.

Se trata de quienes recolectan residuos plásticos, que suelen ser mujeres. Como Mariam Coulibaly, que a sus 33 años lleva nueve desarrollando esta tarea. “Salgo a las cinco de la mañana, buscando plástico por la calle, especialmente botellas, y vuelvo a casa sobre las diez, para atender a mis hijos. Voy de nuevo por la tarde, desde las seis hasta las ocho o las nueve”, explica telefónicamente desde Abobo, el barrio al norte de Abiyán donde vive con sus cuatro hijos, su marido y dos de sus hermanos, un poco más jóvenes que ella.

Coulibaly comenzó a recoger plásticos siguiendo el ejemplo de su madre, por no encontrar otro trabajo. Su marido es taxista y su hermano tiene pequeños empleos, como ofrecer servicios telefónicos desde su móvil, así que entre todos suman. Ella consigue unos 20.000 francos CFA de África occidental (XOF) por semana, equivalentes a unos 30 euros.
Nueva fábrica

La recolectora se muestra muy esperanzada con la puesta en marcha de la futura fábrica de ladrillos de plástico reciclado que se está construyendo en Abiyán. Hasta ahora, las primeras clases se han construido con ladrillos exportados de Colombia. A partir de finales de año, cuando se prevé que la nueva planta comenzará a funcionar, recuperará unas 9.600 toneladas de residuos anualmente y se espera que mejorará las condiciones de mujeres como Coulibaly.


“Ya nos hemos reunido con la gente de Conceptos Plásticos, que nos han explicado cómo funcionará la venta y creo que será más fácil”, detalla la marfileña. “Nos asociamos con Unicef en este proyecto porque queremos que nuestro modelo de negocio tenga un impacto social. Al convertir la contaminación plástica en una oportunidad, queremos ayudar a sacar a las mujeres de la pobreza y dejar un mundo mejor para los niños”, afirma Isabel Cristina Gámez, cofundadora y directora ejecutiva de Conceptos Plásticos.

Según detallan desde la empresa colombiana, su tecnología convierte el plástico usado en ladrillos modulares, tipo bloques de Lego, que se ensamblan fácilmente. Una casa para una sola familia, aseguran, se puede construir, entre cuatro personas sin experiencia, en solo cinco días.

Asimismo, son duraderos y tienen un bajo coste. Estiman que son un 40% más baratos y un 20% más livianos y, por tanto, más fáciles y económicos de transportar que los materiales convencionales. También son impermeables, retardantes del fuego, aislantes del calor y están diseñados para resistir fuertes vientos y terremotos.

“Al principio había dudas porque jamás habíamos escuchado hablar de ladrillos de plástico, pero la realidad hoy es que los reparos han desaparecido”, afirma Konan, el director del colegio de Sakassou. Ahora, apostilla, “niños, hombres y mujeres están todos convencidos y felices” con los nuevos edificios.

Konan se muestra seguro de la durabilidad del material: “Con un martillo se pueden romper fácilmente los ladrillos de hormigón, pero con los de plástico es imposible”. Y, para posibles escépticos, confirma que aíslan mejor de las altas temperaturas: “Hace verdaderamente fresco, no calor al mediodía como en el edificio de hormigón”.

Junto con las de Sakassou, de momento, se han construido aulas en Divo, otra localidad rural, y Gonzagueville, un barrio de Abiyán. “Esperamos conseguir más financiación para seguir expandiendo este proyecto, tan necesario y exitoso”, asegura Chavanel, de comunicación de Unicef en Costa de Marfil.

Además, a nivel general, esta agencia de la ONU planea también extender la iniciativa a otros países de África occidental y central. Según sus datos, de todos los niños no escolarizados en el mundo, un tercio de los que están en edad de cursar la primaria y un quinto de los que están en el primer ciclo de secundaria viven en esta región.

Una pésima cifra que ha comenzado a reducirse en Costa de Marfil, como señala Kampo, el exrepresentante de Unicef en este país: “Los niños que nunca pensaron que habría un lugar para ellos en la escuela podrán aprender y prosperar en un aula nueva y limpia". Y 100% reciclada.

Fuente: Diario El Pais (España) - 22 de Agosto de 2019

La Ayahuasca: negocio internacional con ritual sagrado.


La medicina tradicional en América latina está presente en todos los pueblos o grupos etnolingüísticos de diferentes comunidades y son los encargados en muchas ocasiones de controlar el sistema de salud de sus pueblos por falta de un médico familiar o especialista.

Basándose en un sistema de creencias, prácticas y recursos con materiales simbólicos, se tratan diversos padecimientos y procesos desequilibrantes, cuyo origen se remonta a las culturas prehispánicas.

Pero en la actualidad, ¿se siguen respetando estas técnicas y creencias, como lo hacían nuestros antepasados? Pues la respuesta es NO, y precisamente les hablaré de un suceso que está ocurriendo en algunas regiones del Amazonas, en donde países como Brasil, Ecuador, Perú y Colombia están perdiendo estos principios con el mal uso y comercialización de una planta tradicional milenaria llamada Ayahuasca.

Ayahuasca o liana sagrada, es conocida por los pueblos indígenas de la Amazonia de América del Sur, por ser la madre de todas las plantas de la selva primaria y que han consumido durante cientos de años los yachak, para predecir el futuro y curar enfermedades mediante el contacto directo con diversos espíritus.

La creencia consiste y está basada en la teoría de diferentes chamanes, curanderos y maestros ayahuasqueros, que mediante un ritual sagrado llevan a cabo una ceremonia de curación, pero a la que en los últimos años, ha llegado una ola de comercialización y consumismo creada por un personaje llamado Alberto Varela.

Alberto Varela es uno de los muchos empresarios que se han encargado de comercializar el producto nativo, y se ha convencido a miles de personas mediante su empresa “Ayahuasca Internacional” de tener la cura para cientos de males, siendo algo así como un Mesías (parecido a lo planteado en la película titulada “la cura siniestra” pero en la vida real). Sus formas no han sido las mejores, teniendo molestas a diferentes comunidades que ven con tristeza cómo turistas llegan a la región a consumir y poner en riesgo la existencia del recurso que corre el peligro de extinguirse.

Más allá de ser una moda, terapia o curiosidad para las nuevas generaciones, es importante saber que podría convertirse en un problema de salud pública grave, ya que el uso indiscriminado puede ocasionar problemas debido al principio activo encontrado en la planta. La JIFE (La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes) ha declarado ilegal en muchos países, pero que a pesar de esto puede ser adquirida en internet fácilmente en diferentes partes del mundo, sin la necesidad de viajar tantos kilómetros para conseguirla.

Así que podemos concluir que si quieren ayudar, visiten las comunidades encargadas de elaborar el brebaje en el Amazonas, y pasen un momento junto a los sabios. Eviten ser parte del enriquecimiento de empresarios que carecen del conocimiento para llevar a cabo este tipo de rituales milenarios y que desgraciadamente lo único que buscan es llenar sus bolsillos a costa de una identidad que corre el riesgo de desaparecer.

Fuente: Headbng.com - 12 de Agosto de 2.017 - Plataforma colaborativa de contenido / a place where everyone can create content to be published / cool content, food, news, tech, culture, design, sports.