Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

viernes, 23 de junio de 2017

Manual de Supervivencia


Autor Ivan Izquierdo en El Arte de Olvidar



La luna es un instrumento de medida universal





Como la observación diurna permitía solamente recabar datos del astro rey, los Antiguos observaron los cielos y la luminaria más cercana a la Tierra , la Luna. En su recorrido por las constelaciones, gracias a su luminosidad que borra todas las estrellas y a su cambio de fases y tamaño, pudieron medir sus ciclos a lo largo de los días. Su ritmo cíclico dotó al hombre del concepto “tiempo”, dándose cuenta de que regía los ciclos biológicos, los semanales y los mensuales.

La Luna cobraría gran importancia en el mundo antiguo al ser la primera forma de que el hombre podía leer el tiempo.   Estudiaron su influencia en las mareas, tan importante en la navegación de aquellos días, en los animales, en las plantas, en el ser humano y sus emociones, en los ciclos mensuales femeninos y en tantas y tantas cosas de la Naturaleza. Al observar los ciclos de la Luna entendieron los cambios de la naturaleza, los ciclos de la mujer y los momentos de las cosechas, convirtiéndose así en una representación cosmológica de los ciclos de la vida del ser humano.

Los primeros calendarios fueron calendarios lunares
Las civilizaciones antiguas, como los asirios, los babilonios, los egipcios y los chinos usaron el calendario lunar. La cultura semítica también adopta este calendario, con la excepción del cristianismo, que utiliza el calendario solar debido a influencias helenísticas paganas de la cultura grecorromana.

La luna es un símbolo de los ritmos biológicos: «Astro que crece, decrece y desaparece, cuya vida esta sometida a la ley universal del devenir, del nacimiento y de la muerte… la luna tiene una historia patética lo mismo que la del hombre… pero su muerte no es jamás definitiva… Este perpetuo retorno a sus formas iniciales, esta periodicidad sin fin, hacen que la luna sea por excelencia el astro de los ritmos de la vida. Controla todos los planos cósmicos regidos por la ley del devenir cíclico: aguas, lluvia, vegetación, fertilidad…»

La observancia de sus ciclos de crecimiento, decrecimiento y desaparición, nos da la idea del devenir, nacimiento, transformación y también muerte. Esa luna que mengua y que se dirige indefectiblemente a la fase oscura, es asimilada en todas las mitologías a un estado de desaparición momentánea asociada a la muerte, en los casos en que se relaciona con algún tipo de ritual iniciático. Da pié a pensar en el renacimiento, su muerte nunca es definitiva, ella siempre vuelve, hay una periodicidad sin fin que la convierte a lo largo de la historia de la humanidad en el astro que marca los ritmos de la vida. Está vinculada al agua, la lluvia, la vegetación, la fertilidad, el sueño y lo inconsciente.

La luna simboliza también el tiempo que pasa, el tiempo vivo del que es la medida por sus fases sucesivas y regulares. «La luna es instrumento de medida universal… El mismo simbolismo vincula entre si la luna, las aguas, la lluvia, la fecundidad de las mujeres, la de los animales, la vegetación, el destino del hombre después de la muerte y las ceremonias de iniciación. Las síntesis mentales posibilitadas por la revelación del ritmo lunar ponen en correspondencia y unifican realidades heterogéneas; sus simetrías de estructura o analogías de funcionamiento no habrían podido descubrirse si el hombre primitivo no hubiera percibido intuitivamente la ley de variación periódica del astro».

Representa la medida del tiempo, desde épocas inmemoriales el hombre marcó los meses lunares en marfil, en piedra, los pintó en las cavernas, en las rocas. A esto sumamos los aspectos que la unen a lo femenino, los embarazos, los animales, la caza, el destino del hombre después de la muerte y las ceremonias de iniciación. Ya el hombre arcaico percibió el patrón de variación de la luna, así estableció diversas relaciones entre el astro y los demás aspectos de su vida.

Hasta se dice que el Buddha meditó 28 días bajo la higuera, o sea, un mes lunar, antes de alcanzar el nirvana. Es cierto que la medida del mes lunar ha actuado en diferentes concepciones pero a un nivel subconsciente, por ejemplo los hindúes dicen que hay 28 estados angélicos y 28 moradas lunares. Los hebreos relacionan el mes lunar con las manos del Adam Kadmón u hombre universal. La mano derecha es la que bendice y está en relación con la luna creciente, en tanto que la izquierda es la que puede lanzar maleficios y se asocia a los 14 días de luna menguante.

Las aguas, la Luna y la mujer figuran como depositarias del tiempo cósmico, rítmico o medido. Para el antropólogo francés, “gracias a la Luna y los ciclos lunares se mide el tiempo” (Durand, 2004: 106), lo que refrenda Eliade cuando señala:
La raíz indoeuropea más antigua para designar un astro es la de la luna (…); la raíz me, que da en sánscrito mâmi, “yo mido”. La luna es el instrumento de medida universal. Toda la etimología relacionada con la luna deriva de esa raíz: mâs (sánscrito), mâh (avéstico), mah(antiguo prusiano), menu (lituano), mêna (gótico), méne (griego), mensis (latín) (Eliade, 1974: 189).

De siempre, todas las culturas han celebrado ritos saludando a la Luna Llena. Pero más primitiva es la relación entre la Luna y la medición. La palabra “moon” en inglés y su equivalente en otras lenguas proviene de la misma raíz, “me” que significa medida (como en la palabra griega “metron” y en las inglesas “meter” y “measure” y en español “metro”) , que nos recuerda los servicios que antaño prestara la luna como primer instrumento universal para medir el tiempo.

Pero la Luna como medida del tiempo, resultó ser una trampa para la ingenua humanidad. Si bien las fases lunares eran ciclos universales y observables, eran también un callejón sin salida pues no `preveían las estaciones, algo imprescindible para el cazador y el agricultor. Las estaciones, tal como las conocemos, están regidas por los movimientos de la Tierra alrededor del Sol. Cada sucesión de estaciones supone retorno de la Tierra al comienzo del circuito, en un movimiento que va desde el equinoccio (o solsticio) al siguiente. Hacía falta un calendario solar.

Fuentes
Wikipedia
Luna (Jean Chevalier – Alain Gheerbrant, diccionario de símbolos)


Quiero para ti, Quiero para mí


Quiero aprender a oírte sin juzgarte.
Quiero que me enseñes a opinar sin darte consejos.
Quiero que aprendas a confiar en mí; sin exigirme.
Quiero enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mí.
Quiero aprender a cuidarte sin anularte.
Quiero que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti.
Quiero que aprendas a animarme sin empujarme.
Quiero enseñarte a abrazarme sin asfixiarme.
Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti.
Quiero que me enseñes cómo protegerte sin mentiras.
Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte.
Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro que más nos disgustan, tanto como para no pretender cambiarlas.
Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tú de mí, seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiciones.
Jorge Bucay


Mujer Medicina


Una mujer medicina es aquella que llena de energía, que infunde y transmite cariño, que abraza al amor con amor, que eleva sus secretos, que profundiza, que es generosa, que conoce el perdón, que vive en gracia, que enseña a saber.

Para ser mujer medicina, primero debemos sanarnos nosotras mismas.

En Puno existen mujeres que tienen dones para curar mujeres conectadas a nuestra madre tierra la Pachamama ...mujeres que curan a base de yerbas ancestrales ...aquí en Puno Místico la gran mayoría de personas de la zona rural primero se trata sus dolencias con medicina natural de ahí la mujeres con ciertos dones ...hay una cantidad de yerbas que curan diferentes dolencias a nuestros hermanos y estas en la gran mayoría son curadas con pura yerba , barros, arcillas, emplastos de yerbas y la sabiduría y dones de nuestras mujeres ...ese es nuestro Puno Místico.



Fuente
Puno Tierra Mistica

jueves, 22 de junio de 2017

Indígenas de Sudamérica tienen los corazones más sanos del mundo


La revista médica británica The Lancet publicó una investigación científica que revela cómo favorecen a la salud los hábitos alimenticios y de trabajo.

En el Estado Plurinacional de Bolivia, en la parte central de América del Sur, existe una etnia indígena denominada “Chimanes” que, según un estudio divulgado por The Lancet, conforman el grupo humano con la mejor salud arterial del planeta

Esta etnia, asentada en la parte amazónica del centro del país, propiamente en la provincia de Beni, cimienta su dieta alimenticia en productos derivados de la agricultura, la recolección y la actividad pesquera, lo que indica que su ingesta es alta en carbohidratos no procesados y baja en grasas saturadas.

La razón para tan limitada incidencia de dolencias coronarias en su salud fue determinada por algunos investigadores pertenecientes a diferentes universidades de Estados Unidos.

Vida saludable

Acompañada de muchas horas de observación, esta investigación puntualiza el hecho de que sólo el 14 % de lo que consumen es proteína animal, mientras que el 72% restante son carbohidratos como el maíz, el plátano, el arroz y la yuca, además de frutas frescas y frutos secos.

Otra curiosidad que observaron los científicos es que el tiempo de vigilia de los chimanes es utilizado casi en su totalidad (hasta 90%) en los procesos de recolección, cacería o pesca.

Esa continua actividad física, aunada a la ausencia de tabaquismo y al constante consumo de pescado y animales silvestres pueden haber ayudado a detener el endurecimiento de las arterias coronarias en los habitantes mayores de esa comunidad indígena.

Objetivo
Su índice poblacional se calcula en unos 8.500 habitantes en 85 poblaciones de esa etnia, disgregados en varios municipios como San Borja, Rurrenabaque y Santa Ana.

Más de 700 adultos desde los 40 hasta los 94 años fueron sometidos a tomografías computarizadas, evaluándose también condiciones de peso, presión arterial, glucosa, ritmo cardíaco, colesterol y otras durante un año completo (entre 2014 y 2015). Con esa información se determinó que:

El 85% de los observados no presentó ningún síntoma relacionado al peligro de padecer complicaciones cardíacas.
El 13% poseía un riesgo mínimo y solo el 3% padecía un riesgo moderado o alto.

Si se extraen los resultados de la población de edades superiores a los 75 años, la tendencia se mantiene similar, con mínima presencia de riesgos cardíacos: el 65% presentaba bajo riesgo y el 8% un riesgo de medio a alto.


Tipo de sociedad

Se aplicó un estudio similar en poblaciones de 45 a 84 años en comunidades urbanas de Estados Unidos y al compararlos con los aplicados en Bolivia se determinó una tendencia contraria.

Allí, cerca del 50% de la población poseía un riesgo de moderado a alto, lo que correspondía a 5 veces más que los chimanes. Sólo el 15% de esas personas no presentaron riesgo de problemas cardiovasculares.

Este estudio determinó que, aunque está claro el hecho de que los chimanes tienen condiciones de vida diferentes a las que se pueden observar en las sociedades modernas, aplicar ciertos elementos de ese estilo de vida en las comunidades “civilizadas”, podría contribuir vertiginosamente en la reducción de los riesgos de sufrir enfermedades cardíacas.

Fuente
Grandes Medios – 27 de Marzo de 2.017
https://www.grandesmedios.com/chimanes-mejor-salud-arterial/

Cambiar...



Paz!


Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Sí un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Mercedes Sosa


Compartido por Claudia Paes de Andrade


Rendirte o Luchar...


Vos no elegis...





 Rayuela. Capitulo 93

Stonehenge y Cuzco, dos destinos unidos por el culto al sol

Atardecer en Stonehenge (Inglaterra) 

Solsticio proviene del latín solstitium, que quiere decir sol y statum, literalmente significa ‘sol estático’. Es la época del año en que el sol se encuentra en uno de los trópicos siendo la duración del día, o de la noche, los máximas del año.

Ocurre regularmente alrededor del 21 de junio, y se denomina de verano o vernal, en el hemisferio norte, y se da la circunstancia de que es el día más largo y la noche más corta, y el de invierno o hiemal, en el hemisferio sur, que supone todo lo contrario, el día más corto y la noche más larga. En ambos casos los rituales, celebraciones y tradiciones giran en torno al sol como símbolo de renacimiento y esperanza.

Miles de personas han celebrado el solsticio de verano en Stonehenge

Dos destinos espirituales


Midsummer en Stonehenge

Stonehenge es un yacimiento megalítico de más de 5.000 años de antigüedad, declarado Patrimonio de la Humanidad, que se cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire. El denominado ‘templo del Sol’ está formado por círculos concéntricos de piedras que llegan a tener cinco metros de altura y pesan casi cincuenta toneladas.

Los especialistas dicen que una vez fue un cementerio, pero no se sabe a ciencia cierta cuál es la finalidad de esta estructura, lo único evidente es que su propósito está relacionado con la salida y la puesta del sol.



En la década de 1960, el astrónomo Gerald Hawkins sugirió que el grupo de piedras megalíticas funcionaba como un calendario astronómico, aunque, más recientemente, los signos de enfermedad y lesión en los restos humanos desenterrados indican que podría ser un considerado como un lugar curativo.

Durante los solsticios, los rayos del sol se alinean de forma singular entre las piedras, pasando por encima de la piedra Heel, fuera del círculo. Para muchos es un sitio sagrado, por lo que, casi doce mil personas se reúnen, cada año, en este lugar tan especial, para contemplar la salida del sol. Se puede ver gente de lo más variopinta, con disfraces y acompañados de instrumentos musicales.

Cientos de personas se reunieron el 21 de junio, antes de la salida del sol, en Stonehenge (Inglaterra) para celebrar el solsticio de verano. Y lo hicieron vistiendo como druidas, paganos y juerguistas.


Las autoridades han prohibido el alcohol, las drogas, hacer fuego, llevar sillas, mesas... solo es posible cargar una pequeña mochila y ropa de abrigo. El acceso es gratuito y se puede llegar a pie, en bicicleta, autobús y en taxi, son solo cuatro kilómetros desde Amesbury.

Para los que quiera asistir al evento y, además, pasárselo bien, hay un festival que dura cuatro días en las proximidades del monumento. Se puede acampar, beber, comer y hay música en vivo por tan solo 30€. 

Inti Raymi en Cuzco (Peru) 

El rey Inca participando en el Inti Raymi en Saqsayhuman, Cuzco (Peru)

Al otro lado, en Perú, tiene lugar la ceremonia del Inti Raymi, la fiesta del sol, a la que asisten unas 200 mil personas. Es una antigua ceremonia religiosa del imperio Inca en honor al dios Inti.

Según la tradición, Pachacútec, el primer Inca, creó este rito para celebrar el solsticio de invierno que marcó el primer día del Año Nuevo en el calendario Inca. El festejo duraba 15 días, con bailes, tradiciones, hojas de coca, chicha (la cerveza Inca) y sacrificios de animales. Se trataba de un ciclo anual en el que el sol renacía cada año.


Durante la noche anterior al solsticio, se apagaban las luces de la plaza de Huacaypata, la plaza de Armas actual de Cuzco, y el rey con su familia, descalzos, esperaban la salida del sol de cuclillas ante la nobleza, el ejército y el pueblo.

Después todos iban al templo Qorikancha donde entregaban ofrendas al sol y realizaban sacrificios de animales que cocinaban en el fuego sagrado surgido del brazalete del Sumo sacerdote. Posteriormente, repartían la comida entre los presentes


La representación, en la que intervienen miles de personas con vestidos típicos, empieza frente al Qorikancha, Los lugareños suelen llegar temprano para ver como el rey inca realiza una invocación al sol.

El último Inti Raymi con la presencia del Inca fue realizado en 1535. Después de la conquista española, la ceremonia fue suprimida por la Iglesia Católica y se olvidó hasta mediados del siglo XX, cuando decidieron recuperarlo y realizar una interpretación teatralizada de lo que fue, para ello cambiaron la fecha original por la del 24 de junio.


El séquito real continúa la corta distancia hasta la plaza de Armas del Cuzco, donde se desarrolla la mayor parte de la ceremonia, el mejor lugar para no perderse nada son los balcones de bares, cafés y restaurantes que rodean la plaza.
Los espectadores, entre tanto, esperan en la explanada del antiguo emplazamiento arqueológico Inca de Saqsayhuman, donde tiene lugar la parte final de la recreación. Aquí se habilitan tribunas con capacidad para 3 859 espectadores que pueden comprarse por internet. El festival termina con el sonido de los cuernos, panpipes y tambores.

En cada celebración de los solsticios está representada la eterna lucha entre la luz y la oscuridad.

Fuente
La Vanguardia (España) – 21 de Junio de 2.017

miércoles, 21 de junio de 2017

Se multiplican las celebraciones por el Año Nuevo Indígena






En toda Sudamérica trascienden las fronteras de las comunidades y llegan a los ámbitos urbanos en ceremonias ecuménicas que suman a cada vez más personas de distintos orígenes.

A partir de hoy, 21 de Junio y al menos hasta el día 24 se conmemora en centenares de comunidades originarias del Hemisferio Sur de América un Nuevo Ciclo Anual coincidente con el Solsticio de Invierno.

Quechuas y mapuches

La base de esta celebración la encontramos en el Intiq Raymin (Intiq, Sol; Raymin, la Fiesta) del mundo andino, centrada el momento en que los ciclos de la naturaleza y del cosmos recargaban su energía, para reiniciar renovados, el Nuevo Tiempo.

Asentados en el hemisferio sur del planeta, los incas celebraron con esta gran fiesta el momento en que el Tayta Inti, el Padre Sol iniciaba su marcha hacia el Sur para calentar esta parte del mundo, entre el 21 y el 24 de junio. La ciencia conoce a este fenómeno como el solsticio (Sol quieto) de invierno, la noche más larga del año.

Desde entonces todos los pueblos andinos tributan respeto y reconocimiento al Sol como principal fuente de la vida, celebrando al mismo tiempo el comienzo de un nuevo año (Musoq Wata), coincidente con el solsticio. Según su calendario, estos pueblos atraviesan hoy el año 5525, cronología que se origina en el centro sagrado de Tiwanaku y con cada milenio que corresponde a un Sol. A partir de la llegada de los conquistadores españoles transcurre el Quinto Sol, o sea, los últimos quinientos veinticinco años.

Esta conmemoración del Año Nuevo se extiende a otros pueblos como el mapuche, para el cual el calendario gregoriano no alcanza a determinar con exactitud el momento preciso del cambio de ciclo que si sus Mayores indicaron: el Wiñoy Xipantv (en mapudungun “nueva salida del Sol y la Luna”), momento en que las señales de la naturaleza indican que el Ciclo de la Vida se renueva.

“Como organización, hemos tomado el día 24 de Junio, para anteponerlo al santoral impuesto sobre esa fecha. Lo hemos declarado Día Nacional Mapuche e invitamos a la sociedad criolla a reivindicarlo como una celebración de la naturaleza que convoca a mapuce y no mapuce” afirman desde la Confederación Mapuche del Neuquén.

Guaraníes y günün ä küna

La celebración del 21 al 24 de junio se ha difundido muchísimo entre los pueblos indígenas de la Argentina, de manera tal que pueblos trashumantes y cazadores recolectores también la han tomado aunque poco tengan que ver con su cosmovisión y su caminar al lado de la Naturaleza.

Otros pueblos en cambio han comenzado a celebrar otro ciclo vital distinto a los quechuas y mapuches. Así, los horticultores, cazadores y pescadores guaraníes celebran el Año Nuevo (Ara Pyau) en la Primavera que es cuando florecen los lapachos, mientras que los cazadores günün ä küna festejan durante la misma estación, cuando nacen los primeros chulengos (crías de los guanacos), entre septiembre y noviembre en Pampa y Patagonia.

Podríamos sumar a estos pueblos muchos otros de la zona selvática que sabemos celebran la Primavera con ritos, danzas y canciones pero que todavía dicha conmemoración no ha tomado el suficiente cuerpo ni difusión.

El Año Nuevo en los ámbitos urbanos

Lo cierto es que desde hace ya varios años, tanto el Intiq Raymin como el Wiñoy Xipantv han atravesado las fronteras étnico-culturales y han llegado también a las ciudades, en celebraciones ecuménicas que reúnen a gentes provenientes de distintos sectores sociales, edades e identidades étnicas.

Así, las cada vez más numerosas ceremonias parecen alumbrar este momento de cambio -el Pachakuti del cual hablan los andinos- y de transformación interior por el que cada vez más personas, como parece indicar el signo de los tiempos, ya estamos atravesando.

En gran cantidad de centros urbanos a lo largo y ancho de la Argentina, se celebra el Año Nuevo Indígena, teniendo en cuenta además que actualmente, la mitad de la población indígena del continente vive en las ciudades.

“De allí” –agregan los paisanos mapuche- “que planteamos que sea un feriado general, para que cada familia de este lugar del hemisferio sur podamos celebrarlo y no sea una fiesta excluyente de la gran población criolla. La manifestación de vida que expresa la naturaleza y el conjunto de todas las vidas (Ixofijmogen), no es hacia los mapuce en particular. Es un llamado para todos aquellos que creen que hay un orden y leyes naturales que deben conducir la conducta humana y se deben respetar y defender ante los patrones antropocéntricos, consumistas e individualistas de un sistema que devasta todo a su paso”.

Por ElOrejiverde

Fecha: 21 de Junio de 2.017

Se agradece a Guillermo E. Bahamonde Paillalef el envío de esta documentación