Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

martes, 21 de febrero de 2017

Historia del Origen del Pueblo Cofan (A´i)



Antes Chiga (Dios) andaba en este mundo con su madre, no existía nadie, entonces le dijo a su madre que hiciera harta chicha.

Por mandato de Dios ella empezó hacer la chicha, él también comenzó a construir un rancho grande, pero muy grande.

Construyó unos asientos largos, unas mesas y una tarima y cercó el contorno de la casa, entonces la madre le dijo al hijo: “¿Para qué haces ese rancho tan grande?“. “Porque yo ya no quiero hacer más chicha“, entonces él le dijo: "Hoy voy a llamar y tomaré chicha con mi gente", la tarima estaba lista, todo preparado para llamar la gente, entonces él le dijo a su madre: "Llegó la hora de llamarlos".

Se subió a la tarima con un coco que producía un sonido, los llamó, pero no llegaron.

Luego Chiga los llamó con un grito: “¡Vengan todos a tomar chicha que le he preparado!“.

Después del llamado fueron saliendo de la nada unas personas con collares de pluma, colmillos de tigre, corona de plumas de guacamayo, sus rostros pintados, sus cuerpos cubiertos de variedad de plantas fragantes de la naturaleza y cada uno traía bombos, flautas, rondadores para festejar.
Entraron en la casa y cubrieron todos los asientos preparados por Chiga,  y la madre les brindó la chicha que habían preparado. Los que no alcanzaron asiento se quedaron afuera: ellos son los seres espirituales de la naturaleza que ahora viven en las montañas.

Nosotros somos los que Chiga llamó y somos los COFAN (A´I) con una sabiduría natural. Chiga nos había llamado para que existiéramos en este mundo y cuidáramos lo que en él existe después de llamarnos nos dejó el yage.
Por eso nosotros los COFAN somos hermanos de todo lo que Chiga creó y siempre manejamos el equilibrio con la naturaleza y nuestra madre tierra y la cuidaremos hasta que el último COFAN exista.


Somos del Pueblo COFAN. Somos aborígenes del Putumayo. Somos cultura del Yage.
Somos un pueblo de sabedores nativos. Nuestros abuelos todavía conservan la sabiduría de nuestros ancestros. A ellos les dan el conocimiento el mundo de las plantas medicinales, para curar las enfermedades del cuerpo y el espíritu. Son médicos tradicionales para nosotros y el mundo. Ellos nos aconsejan a nosotros y al mundo con sus  pensamientos de mayores.

Somos humildes y gente de paz, buenos, generosos, respetuosos. Respetamos a la madre naturaleza. Dios nos ha dejado el Yage, un cabello de su corona para que aprendamos a vivir y para que nos fuíen nuestros curacas, que son nuestros máximos líderes espirituales. Por ese motivo nuestro pueblo está de luto. Hemos perdido a uno de nuestros abuelos, el cual con su sabiduría nos había enseñado a vivir en paz con nuestra naturaleza y con nosotros mismos. Se ha llevado consigo sus historias, sus relatos, y todo lo que ha vivido desde que nuestro territorio estaba en plenitud. Él alcanzó a ver cómo nos lo han arrebatado. Gracias a él ha continuado nuestra descendencia, a la cual le debemos nuestras vidas.

Texto enviado por Yorly Margoth Lasso Queta, descendiente del Pueblo Cofan. Las fotografías son de su abuelo y tíos.

Fuente>Culturas de la Tierra-Un Puente hacia los Pueblos Originarios.

Los Pueblos Indígenas en América Latina y sus lenguas hoy



En América Latina existen actualmente 522 pueblos indígenas que van desde la Patagonia y la Isla de Pascua hasta Oasisamérica en el norte de México, pasando por distintas áreas geográficas como Chaco Ampliado, Amazonía, Orinoquia, Andes, Llanura Costera del Pacífico, Caribe Continental, Baja Centroamérica y Mesoamérica.

Por países, Brasil es el que tiene más diversidad de pueblos indígenas con 241, que representan una población de 734.127 personas. Colombia, con 83 (1.392.623 habitantes) es el segundo país con más cantidad de pueblos, seguido por México con 67 (9.504.184 personas) y por Perú, que tiene 43 pueblos distintos que representan 3.919.314 habitantes.

En el otro extremo, se encuentra El Salvador, que tiene 3 pueblos indígenas (13.310 personas), Belice con 4 (38.562 habitantes) y Surinam con 5 (6.601 personas). En el caso del Caribe insular, como Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, Dominica y Santa Lucía, hay pocos datos sobre la supervivencia de pueblos nativos, pero existen reivindicaciones de identidad indígena en el ámbito local.

Por otra parte, Bolivia, Guatemala y Belice destacan por ser los países donde los indígenas representan porcentajes más altos sobre la población total, con el 66,2%, el 39,9% y el 16,6% respectivamente. En cambio, países como El Salvador, Brasil, Argentina, Costa Rica, Paraguay y Venezuela registran un bajo porcentaje de población indígena (entre 0,2% y 2,3%). No obstante, en la mayoría de países latinoamericanos la población indígena va del 3% al 10% del total de ciudadanos.

México, Bolivia, Guatemala, Perú y Colombia reúnen al 87% de indígenas de América Latina y el Caribe, con una población que se sitúa entre un máximo de 9.500.000 (México) y un mínimo de 1.300.000 habitantes (Colombia). El restante 13% de población indígena reside en 20 Estados distintos.

Destacan cinco pueblos indígenas que superan los millones de personas como los Quechua, Nahua, Aymara, Maya yucateco y Ki’che’. Seis pueblos, los Mapuche, Maya qeqchí, Kaqchikel, Mam, Mixteco y Otomí, tienen poblaciones entre medio y un millón de habitantes.

Según los censos oficiales elaborados entre 2000 y 2008, el total de población indígena identificada en América Latina es de 28.858.580, mientras que en Latinoamérica habitan 479.824.248 personas. Esto supone un porcentaje de población indígena identificada del 6,01%. 

No obstante, la publicación destaca que la cifra de población indígena de América Latina se suele fijar en el 10% del total de habitantes, según estimaciones elaboradas en 2004 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo que hace patente la necesidad de contar con información demográfica y censal actualizada sobre los pueblos indígenas. De esta manera, se podrían implementar mejores políticas públicas y llevar a cabo una distribución más equitativa de los recursos del Estado.

Las categorías de los censos y las preguntas que se utilizan para registrar la población indígena son muy dispares, por lo que es necesario unificar criterios para tener cifras comparables alrededor de América Latina. Las cuestiones van desde la autoidentificación con una etnia indígena hasta la lengua hablada, la lengua materna o el “color o raza”. En algunos países se reconoce en los censos a las personas que “creen tener ascendencia” indígena, aunque no esté registrada población indígena alguna.

Cabe destacar el caso de Ecuador por la enorme disparidad existente entre las cifras oficiales y las propias estimaciones indígenas. Según el censo de 2001, siguiendo el criterio “lengua” en el país habría 582.542 indígenas y con el criterio “autoidentificación” 834.418, lo que daría un 4,3% y un 6,8% sobre la población total respectivamente. Pero la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) aseguró en 2006 que en el país el 33,3% de la población era indígena.

En este sentido, el Atlas quiere contribuir a que los Estados reflexionen sobre la importancia de mejorar los censos para prestar a los indígenas la atención debida y evitar la subrepresentación que a menudo sufren.

UNICEF trabaja junto con otros organismos de Naciones Unidas para incrementar la calidad de la información que se recoge en los censos, para ello se han realizado reuniones con los institutos nacionales de estadística de América Latina, y se ha logrado que los países que no tenían insertada la pregunta de origen étnico la incorporaran en la próxima ronda de censos que empieza este año, encabezada por Argentina, Cuba, Perú, Ecuador y México.

Las lenguas indígenas en América Latina
Los pueblos indígenas de la región hablan 420 lenguas distintas, de las cuales 103 (el 24,5%) son idiomas transfronterizos que se utilizan en dos o más países. El quechua destaca especialmente ya que se habla en siete países distintos: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú. Además, 108 pueblos indígenas son también transfronterizos en América Latina, lo que estimula a pensar por encima de las fronteras nacionales.

Aún así, la cantidad de lenguas no es una de las características principales de los pueblos indígenas en América Latina, ya que, por ejemplo, en África hay actualmente cerca de 2.000 lenguas, en Asia del Sur unas 1.500 y en Nueva Guinea cerca de 1.000.

Lo que hace a la región única es que tiene la mayor riqueza del mundo en familias lingüísticas. En el Atlas se registran 99 familias, mientras que en las zonas mencionadas anteriormente sólo existen entre 10 y 27. En América Latina la familia lingüística más extendida de todas es la Arawak, que va desde Centroamérica hasta la Amazonía, está presente en diez países y de ella proceden más de 40 lenguas distintas.

Según el Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina, casi una quinta parte de los pueblos ha dejado de hablar su lengua indígena. En concreto, 44 pueblos utilizan como único idioma el castellano y 55 emplean solamente el portugués.

“Es muy revelador que la mayor pérdida lingüística tenga lugar en las áreas de primer contacto con los colonizadores (costa noreste de Brasil, Andes norte de Colombia) y donde se originaron las relaciones más tempranas entre indígenas y Estados”, según apunta en la introducción la coordinadora del Atlas, Inge Sichra, de la Fundación para la Educación en Contextos de Multilingüismo y Pluriculturalidad FUNPROEIB Andes.

El Atlas también registra 21 lenguas indígenas de las que se desconoce si hoy en día se utilizan aún o son sólo objeto de documentación y como tal aparecen en alguna lista de referencia indígena. Del total de lenguas amerindias que se hablan en la región, el 26% se encuentra en serio riesgo de desaparición. En algunas áreas la situación es ya irreversible, como en el Caribe Insular, donde las escasas lenguas que se conservan están prácticamente extinguidas.

Las áreas geoculturales más afectadas por el desplazamiento idiomático causado por las estructuras sociales, económicas y educativas son Patagonia, Baja Centroamérica, Orinoquía y el Caribe Continental, donde la pérdida supera el promedio de la región al situarse entre el 33,3% y 80%. Por el contrario, una de las áreas aparentemente menos afectadas por la pérdida del idioma es Mesoamérica. 

Pueblo Guaraní

Datos rápidos
· Se calcula que el 10% de la población de América Latina es indígena.
· En América Latina hay 522 pueblos indígenas que hablan 420 lenguas distintas.
· 108 pueblos indígenas son transfronterizos.
· La mayoría de países latinoamericanos tienen una población indígena que va del 3% al 10% del total.
· En Latinoamérica hay 103 lenguas transfronterizas, que se hablan en dos o más países.
· América Latina tiene la mayor riqueza del mundo en familias lingüísticas con casi 100.
· 44 pueblos indígenas usan hoy en día el castellano como único idioma y 55 emplean solamente el portugués.
· El 26% de las lenguas indígenas de la región se encuentra en peligro de extinción.
· Los censos de población recogen la información indígena con cuestiones como la autoidentificación, la lengua hablada, la lengua materna o el “color o raza”.
· México, Bolivia, Guatemala, Perú y Colombia reúnen al 87% de indígenas de América Latina y el Caribe.
· Se estima que en México hay 9,5 millones de indígenas, según el censo de población del año 2000.
· Brasil es el país con más diversidad de pueblos indígenas con 241 pueblos que hablan 188 lenguas.
· El porcentaje de población indígena en Bolivia es del 66,2%, según el censo del país elaborado en 2001.
· El quechua se habla en siete países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú.
· Argentina tiene 29 pueblos indígenas diferentes.
· En Lima y Buenos Aires se habla aymara y quechua.
· Más del 70% de la población mapuche habita en ciudades y centros poblados de Chile y Argentina.
· Los hablantes de nahuatl están impulsando la educación en su lengua en México D.F.
· Los afroindígenas garífunas mantienen vivo el uso de su lengua en comunidades y ciudades de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Fuente>Atlas Sociolingüístico de Pueblos Indígenas de América Latina




21 de Febrero Día Internacional de la Lengua Materna


Hermosas palabras Náhuatl intraducibles a otros idiomas


Por>Ana Paula de la Torre Díaz

Una ruta esencial para entender una cultura es a partir de su lenguaje. Por medio de las palabras, cuyo repertorio proyecta aquello a lo que sus integrantes prestaron especial atención y decidieron nombrar, nos acercamos a la forma en la que conciben la vida.

En el caso de la cultura náhuatl existen varias palabras intraducibles en otros idiomas, o que tienen traducción solo a partir de términos ya compuestos. Es decir, estas nos reflejan situaciones o fenómenos a los que los pueblos hablantes de esta lengua prestaron mayor atención. 

Es muy bello encontrar que en el náhuatl, por ejemplo, existe una gran diversidad de palabras para nombrar numerosos sonidos, lo cual nos sugiere, creo, a una sociedad más contemplativa y de minuciosa sensibilidad. 


También, el idioma náhuatl concede notable importancia al tema de la risa. Por ejemplo, una persona que hace reír a otra se dice quihuetzcaltiá o cuando alguien ríe de alguien más, quihuetzquiliá. Otros atisbos estéticos también se desprenden desde esta preciosa lengua, como tametzona, que significa “haber luz de luna”.

Aquí una lista de palabras en náhuatl que carecen de una traducción directa en otros idiomas y que sin duda enriquecen el como experimentamos la vida y nos relacionamos con la realidad:

Ajcahuetzcato: cuando una mujer ríe fuertemente
Cochcanenqui: cuando alguien finge que duerme
Cuájmil: milpa recién desmontada
Cuacochi: dormir en un árbol
Cuepa: ladearse estando de pie
Gajgachpa: sonar como algo quebradizo, crujir
Quequeloa: engañarse a uno mismo
Quequelolmati: encontrarse burlado
Caltiaolcuecue: edificar un edificio para sí
Chalani: el sonido como de pequeños objetos metálicos
Chapani: caer como algo espeso
Cuamayi´: rama ya cortada de un árbol
Dixpa: sonar como algo que se revienta
Esquisa: sangrar, pero también en alusión a las plantas, emanar salvia.
Huactzajtzi: dar un grito agudo
Hueliá: cuando algo huele bien
Itéquiya: cuando algo es así por naturaleza
Ishuayohui: cuando una planta hecha hojas
Ixchoca: cuando lloran los ojos
Ojmáxal: una bifurcación en un camino
Jajatzaca: sonar como algo que se desgarra
Jojopoca: resoplar a la lumbre
Mo-ichtacanamictiá: casarse en secreto
Mijtipolohua: cuando una tortilla se hincha
Nanacayotl: conocimiento que procede de la revelación en la ingesta de hongos o capacidad de ver más allá de lo evidente.
Tametzona: haber luz de luna
Totzpa: sonar como fruta que cae al suelo
Quihuetzcaltiá: hacer reír a otra persona
Quicnochihua: hacer sufrir a una persona
Yolcuecuechca: temblar el corazón; refiriéndose a ponerse nervioso

Fuentes:
Carl Wolgemuth Walters, Joseph; Minter de Wolgemuth, Marilyn; Hernández Pérez,Plácido; Pérez Ramírez,Esteban y Hurst Upton, Christopher (2002). 
Diccionario Náhuatl de los Municipios de Mecayapan y Tatahuicapan de Juárez, Veracruz. 2da. Edición Electrónica.
Siméon, 1885/2004:55, 243, 301, 487, 733; vid. Sahagún, Primeros Memoriales, ed. Th. D. Sullivan, et al., 1997:198, 211.

Los Incas, la Civilización de los Hijos del Sol


Hablar acerca del misterio que rodea todo lo relacionado con el mundo de los incas, siempre resulta algo confuso, misterioso y controversial. La historia oficial de cualquier suceso histórico siempre se debe confrontar con las fuentes de las que provienen los registros que la sustentan. Esto es especialmente importante para comprender verdaderamente la historia de esta cultura, donde hay que tener mucho discernimiento para separar la realidad de la fantasía.

Las primeras referencias y antecedentes históricos acerca de esta magnífica cultura, provienen de las crónicas y los escritos de los conquistadores españoles que formaban parte de la expedición que comandaba Francisco Pizarro a su llegada a Peru en el año 1533, y de los años posteriores. Es muy importante no olvidar que tipo de personajes componían estas primeras avanzadas europeas en tierras andinas donde se desarrollaba y proliferaba esta civilización, así como también otras culturas.

Hemos de decir que el trigo no venia muy limpio, y que en su gran mayoría el ejército español estaba formado por aventureros, presidiarios, busca fortunas y en general por gente de tendencias muy bajas, sucios, crueles, ambiciosos y con escasa educación. La avanzada espiritual la conformaban algunos sacerdotes y clérigos que tenían como propósito la evangelización y la conversión de la población local, demostrando una comprensión y entendimiento muy limitado y básico en cuanto al respeto y la tolerancia por las formas culturales diferentes, así como también al funcionamiento de las  leyes espirituales. 

 Eso a nivel general, ya que también hubieron algunas personas excepcionales, que no solo comprendieron las cosas de una forma diferente, sino que además fueron quienes denunciaron todos los excesos, abusos  y tropelías de la gran mayoría.

Este es un precedente muy importante, ya que el mundo con que se encontraron en tierras andinas era en extremo diferente en cualquier sentido al mundo europeo de la época. La sociedad inca era algo muy complejo y que tenía muchos niveles y diferentes modos y grados de expresión, baste para ello recordar los que fueron sus refinadas y elegantes ciudades, sus bellos templos, su arquitectura, su cosmología y tantas maravillas que aún perturban y fascinan al mundo de la ciencia oficial.

Para suerte de los conquistadores, al momento de su llegada, la civilización inca propiamente tal, se hallaba en un período de declinación en cuanto a sus valores y fundamentos, y se encontraba divida y desgarrada en una guerra civil fratricida entre dos corrientes lideradas por los hermanos Huáscar y Atahualpa en torno a la sucesión del poder. Algo que de hecho facilitó muchísimo el dominio que lograron los conquistadores con relativa facilidad, si es que pensamos en la absoluta disparidad de fuerzas entre ambos bandos. 
Además, como bien sabemos, los españoles en su inmensa ambición de fama y riqueza, cuando llegaron a Sud América destruyeron sin piedad la mayor parte de las diferentes culturas, la mayoría de las cuales progresaban y evolucionaban en forma tranquila y pacífica, viviendo en pequeñas comunidades  o en los campos dedicados a sus cosechas, sus animales y  alejados de los pensamientos y las vibraciones propias de la guerra. Prueba irrefutable de ello, es la extremada barbarie y crueldad con que actuaron contra dichas poblaciones, en su codicia por adquirir todo el oro que cupiese en sus manos y sin ningún tipo de miramiento o respeto por nada ni por nadie.


Los mitos y leyendas acerca del origen y la riqueza de los incas que llegaron a sus oídos, fueron muy mal comprendidos e interpretados en forma errónea, limitada y literal, sin entender en absoluto el significado simbólico y esotérico en el que se fundamentaban y sostenían. Naturalmente, jamás pudieron percibir o captar el valor esencial y alegórico que cumplía para dichas sociedades el oro. Ya desde aquellos tiempos, e incluso aún en el presente se han organizado incontables expediciones de todo tipo en busca de la mítica ciudad del  Dorado o Paititi. La fascinante ciudad perdida de los incas, donde supuestamente se encontrarían todas las riquezas que escaparon de manos de los españoles, y que naturalmente han sumado un fracaso tras otro. 

Debido a la deformación y la errada comprensión de los historiadores y a las enseñanzas escolares,  lo primero que se nos viene a la mente cuando pensamos en los incas, es que eran unos simples adoradores del Sol, sin comprender algo tan relevante, como lo es, el que para ellos el Sol era un símbolo o una imagen través de la cual se manifestaba  el poder  divino en el plano físico. De hecho, nadie con sentido común, puede imaginarse la vida sin la existencia del Sol.

Entonces, tenemos que para ellos el oro cumplía una función absolutamente diferente y estaba en total correlación con el poder y la fuerza del Sol y su manifestación en la madre tierra, vale decir el sagrado matrimonio entre el taita Inti y la madre Pachamama. De la misma manera, si observamos con atención y detenimiento la historia de las antiguas civilizaciones de la tierra, podremos observar que siempre existieron muchos niveles de comprensión y entendimiento,  en elites y grupos que estaban mucho mas avanzados respecto de las masas, en cuanto a discernimiento, comprensión y evolución espiritual.

Lo podemos ver en el mundo de los Sufis en el islamismo, en la cultura védica de la India, en las escuelas esotéricas del cristianismo primitivo o en el caso de los altos lamas del budismo tibetano. Hemos de comprender que así también sucedía en la civilización inca, la que fue fundada por grandes Seres de un altísimo nivel y estatura espiritual. 

Como mencionamos mas arriba, maravillas como  las murallas de Saxayhuamán, las carreteras que cubrían enormes distancias dentro el imperio y  la fascinante ciudad de Machu Picchu. Lo mismo cuenta para los cultivos en terrazas en la laderas de los cerros, los conocimientos matemáticos y astronómicos, las técnicas que usaron para construir sus edificios y sus templos como el Koricancha o templo del Sol en la ciudad del Cuzco o los megalíticos bloques de piedra que trasladaron a través de largas distancias, y tantas otras, siguen sin respuesta en el limitado paradigma científico.

Necesariamente en este punto hay que dejar de lado el racionalismo, el pensamiento limitado, y los preceptos aceptados por el consenso general imperante. El que a moldeado y formado nuestras creencias y convicciones y abrirnos a los misterios y enigmas de los mundos antiguos. Y entonces podremos ver que el conocimiento alcanzado por pueblos como los incas, los mayas, los egipcios, entre otros, nos habla de misterios y conocimientos arcanos que aun no han sido revelados al saber oficial.

La historia oficial muy poco sabe acerca de lo que ocurría en América, antes de la llegada de los europeos. En el caso particular del mundo andino y del misterio inca, muchos de esos secretos y tradiciones se mantuvieron a buen recaudo bajo el alero del pueblo de los Queros, descendientes directos de los incas. Quienes se apartaron a las altas montañas viviendo por varios siglos alejados de la civilización, prestando sus oídos a la voz de los Apus, contemplando el vuelo del cóndor, escuchando las suaves melodías de quenas y sampoñas, reverenciando el eco de los valles y aprendiendo de la voz de los ancianos y los sabios que generación tras generación, mantuvieron viva la sabiduría implícita de las grandes verdades y saberes de la cosmogonía del mundo andino.

Esas leyendas  nos hablan de tiempos remotos, de ciudades mitológicas intraterrenas, de seres extraordinarios, de reinos etéricos y ciudades de luz,  de redes de túneles bajo la tierra, de portales interdimensionales y discos solares, y bueno, ahí es donde se fijan los contornos y los orígenes de la gran civilización inca, y en los que el último período reconocido por la historia oficial, no es mas que la punta del iceberg.

Llegará el tiempo en que el águila y el cóndor vuelen libremente trayendo unidad, armonía y regresando la alegría de los viejos tiempos, y los brisas  de las montañas nos susurrarán  al oído suaves melodías trayendo la voz y el mensaje de los incas ascendidos que nos invitan a despertar a los albores de los nuevos tiempos, en que los hombres reconoceremos y recordaremos las eternas verdades escondidas en las profundidades del Alma.
Fuentes
http://aguilablancandina.blogspot.com/
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