Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Desafíos


Sé agradecido a los desafíos; están creando tu fuerza.
Kim Bayne


La Conciencia de los Indios


Artesanas Wichis se suman a la campaña "Yo hice tu ropa"


Desde 2013, las artesanas wichí del colectivo Hinaj Chujut, son acompañadas por los programas PRODEAR y PRODERI que la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) ejecuta en el marco del Ministerio de Producción del Chaco.
Artesanas wichí del colectivo Hinaj Chujut de El Sauzalito, se sumaron a la campaña de consumo responsable "Yo hice tu ropa", impulsada por la ONG Fashion Revolution. Esta iniciativa busca identificar a los productores de indumentaria como una manera de poner en valor su trabajo y resaltar la importancia del trabajo digno en la industria textil.

El colectivo Hinaj Chujut está compuesto por artesanas wichí que trabajan el chaguar con diversas técnicas tradicionales, utilizando tintes 100% naturales, obtenidos directamente del monte y apliques de semillas, cerámica y palo santo. Desde 2013 están siendo acompañadas por los programas nacionales PRODEAR y PRODERI que la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) ejecuta en el marco del Ministerio de Producción del Chaco.
Entre las iniciativas que se vienen realizando para valorizar el saber artesanal se encuentran los intercambios de saberes y las tareas de documentación y difusión del camino de la artesanía, el saber artesanal y el diseño wichí.
El trabajo asociativo permitió a las artesanas realizar ventas en grandes volúmenes, participar en ferias nacionales e internacionales, y acceder a capacitaciones técnicas y financiamiento estatal para mejorar productivas y de infraestructura.
Fuente: DataChaco.com 5 de Mayo de 2.016

El Mayo de nuestros paisanos los indios


Escribe: Carlos Martinez Sarasola

Más allá de las reflexiones que podamos hacer sobre la “Revolución de Mayo” es indudable que ese crucial momento histórico también tuvo muchas implicancias para nuestros pueblos originarios

Lo que nuestra historiografía ha dado en llamar la Revolución de Mayo, fue el momento previo a la Independencia definitiva de la Corona española. El modelo de país no estaba aún resuelto, a al menos aquel modelo que casi un siglo después se impondría, con la “generación del ochenta” como ideóloga, sellando entre otras cuestiones la suerte de las comunidades indígenas de las llanuras que aún permanecían libres.

Fue un momento de transición en que todo pudo ser posible. Tal vez por eso acaecieron una serie de sucesos en donde los indígenas fueron activos protagonistas. Es que la Revolución no ocurrió exclusivamente en aquellas jornadas de 1810. Antes y especialmente después de esa fecha la ola de transformaciones continuó: los últimos enfrentamientos contra el español; la culminación del proceso independentista en estas tierras y el resto del continente; las luchas intestinas. La Revolución fue también el proceso de una sociedad colonial que se desprendió de su antiguo dominador, comenzando a construir su nueva y definitiva identidad.

También es la época de la irrupción en la escena social de otros grupos étnicos marginados como los afrodescendientes y los gauchos, que pugnan en el primer caso, por su liberación como personas y en el segundo, por el sostenimiento de sus valores y formas de vida tradicionales, aprovechando cierto espacio abierto después de su histórico sometimiento. En otras palabras: el movimiento de Mayo tuvo consecuencias para los pueblos indígenas y algunos de los hechos que en aquella etapa sucedieron sugieren la posibilidad de un camino diferente al que más tarde finalmente sucedió.

Los "pampas" contra "los colorados": un acontecimiento en las vísperas
Cuatro años antes de 1810, el imperio inglés intentó hacer pie en esta parte del mundo. Mil quinientos soldados desembarcaron en Quilmes y emprendieron la marcha hacia Buenos Aires con el objetivo de tomarla. No sabían que estaban siendo vigilados por decenas de escrutadores ojos. Grupos de tehuelches y "pampas" debidamente ocultos vigilaron los movimientos de los recién desembarcados y los siguieron a distancia, hasta que pudieron confirmar sus intenciones. Las casacas de los invasores brillaban al sol. Fue así que los llamaron "los Colorados".

Los ingleses tomaron rápidamente a Buenos Aires, pero no lograron consolidar la posición y tan solo dos meses después la población local desalojó a los atacantes. El Cabildo, convertido en el nuevo centro del poder desde la huida del virrey, sesionaba continuamente. Y fue esta institución la que mantuvo durante todo el período de la ocupación inglesa una singular relación con los indios de la actual provincia de Buenos Aires, que ofrecieron su apoyo a la gente de la ciudad. Las Actas de esos años asi lo atestiguan.

Poco después sobrevino un segundo y más poderoso desembarco inglés, que también fue rechazado, siempre con el ofrecimiento de los indígenas de aliarse a los defensores de la ciudad. Las comunidades originarias intentaron participar en la batalla contra los invasores, aunque los temores, la distancia cultural, la desconfianza y quizás el desprecio por los hijos de la tierra pudieron más. Es probable que incluso la idea misma de tener a centenares de guerreros indígenas dando vueltas a caballo por Buenos Aires, hizo optar a los cabildantes por la no aceptación de los ofrecimientos.

Lo cierto es que la posibilidad de contar con ese apoyo existió. No tantos años después, esta situación hubiera sido impensable, enfrascado el país naciente en una guerra abierta contra los pueblos de las llanuras e incapaz de pensar en las posibles vías de integración con ellos. Este instante de las vísperas dejó asi un mensaje: indios, criollos y afrodescendientes estuvieron juntos frente a un agresor común. Una ráfaga de la historia los encontraba del mismo lado.

La fiebre indigenista
En los años inmediatamente posteriores a la Revolución de 1810, se sucedieron un conjunto de decretos, leyes, oficios y disposiciones varias dirigidas a tratar de reparar la situación integral de las comunidades indígenas. Se procuraba borrar la imagen dejada por la conquista hispánica y atraer al mismo tiempo a esos pueblos a la causa revolucionaria.

Los antecedentes de la participación indígena durante las invasiones inglesas; el "servicio militar" que cumplían algunos indios de la ciudad en los cuerpos de "pardos y mulatos" y la proximidad efectiva y pacífica de muchos grupos aborígenes en la periferia de la ciudad alentaron la idea de un interés común entre ambas partes, más aun teniendo en cuenta la nueva situación creada de una virtual independencia del poder español.

En la petición del 25 de Mayo que llevaba más de cien firmas y por la cual se constituyó el Primer Gobierno Patrio figuran dos caciques. Poco después, el 8 de junio la Junta convocó a los oficiales indígenas que estaban desde hacía tiempo incorporados a los cuerpos de pardos y mulatos. Reunidos ante el secretario Mariano Moreno escucharon la Orden del Día, que disponía su igualdad jurídica, sumándolos a los regimientos de criollos, sin diferencia alguna y con igual opción a los ascensos. Esta disposición se hizo extensiva después al resto de las provincias.

Moreno fue un personaje clave en estos primeros momentos del proceso revolucionario. Había obtenido su doctorado en Chuquisaca, con una tesis sobre el servicio personal de los indios en el que hacía una vigorosa denuncia de los maltratos de que eran objeto las poblaciones originarias. Seguía los pasos del fiscal de la Audiencia de Charcas, Victorián de Villava, un defensor de los derechos de los pueblos indígenas, y se encontraba influenciado también por las ideologías emancipadoras, como la rebelión de Tupac Amaru, una insurrección que poco antes había marcado a fuego la historia de la resistencia indígena en América.


Otro personaje trascendente de esta etapa fue Manuel Belgrano quién tuvo la tarea de legislar para las comunidades guaraníes que pertenecían al régimen jesuita, estableciendo que sus habitantes eran libres e iguales "a los que hemos tenido la gloria de nacer en el suelo de América", al mismo tiempo que los habilitaba para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos. En 1811 una nueva orden de la Primera Junta dispone que cada intendencia designe representantes indígenas.

Conmemorando el primer aniversario de la Revolución, Juan José Castelli, quién participaba junto a Moreno y Belgrano de un pensamiento político de avanzada, tributa un homenaje a los incas en el centro sagrado de Tiwanaku, Bolivia, proclamando la unión fraternal con los indios.

Por esos días, Feliciano Chiclana, presidente del Triunvirato recibió al cacique general tehuelche Quintelau y a sus numerosos acompañantes. En la oportunidad Chiclana pronunció un discurso en el que puso de manifiesto la unidad con los indígenas, elogiándolos y considerándolos "amigos, compatriotas y hermanos", aludiendo a la necesidad de constituir con ellos una solo familia.

Una medida fundamental de esa época fue la supresión del tributo, "signo de la Conquista" y símbolo del sometimiento indígena. Con fecha 1 de septiembre de 1811 la Junta sancionó el famoso decreto, en el que se definió a los indígenas "estos nuestros hermanos, que son ciertamente los hijos primogénitos de América" El decreto de extinción del tributo fue sancionado por la Asamblea General del año 1813 que además procede a la abolición de la mita, la encomienda, el yanaconazgo y todo servicio personal, declarando que los indígenas son hombres libres e iguales a todos los demás ciudadanos. Se ordenó además que el documento se publicara y se traduzca "al efecto fielmente en los idiomas guaraní, quechua y aymará para la común inteligencia".

Salinas Grandes y la expedición del coronel García
Hacia 1770 los virreyes habían tomado conocimiento de la existencia del rico yacimiento de Salinas Grandes (actual provincia de La Pampa) y organizaron desde entonces expediciones anuales, para lo cual debían solicitar de los caciques el permiso para ingresar a sus territorios.

El gobierno revolucionario de 1810 no desconoció la importancia de las Salinas y con el fin de incentivar su explotación, encomendó al coronel Pedro García la preparación de una expedición de reconocimiento. También tenía como objetivo el buscar aliados entre los indígenas que permitieran al nuevo gobierno tranquilizar la frontera y fomentar su poblamiento. García no imaginaba por entonces que con esa misión iniciaría un camino personal sembrado por numerosos encuentros con las comunidades indígenas, que lo llevaría a convertirse para muchos caciques en uno de los pocos interlocutores válidos entre los "cristianos". Era español de nacimiento, pero se había formado en América luchando contra los ingleses en las invasiones de 1806 y 1807 para luego continuar actuando en las filas de la Revolución.

La expedición de García abrió el camino a las posteriores medidas del gobierno vinculadas con la exportación de carnes saladas, y también introdujo en el territorio indígena una profunda cuña de penetración, sustentada en ese entonces por algunos de sus protagonistas en el diálogo, pero utilizada más tarde por otros para la guerra contra los pueblos de las pampas.

La construcción de una sociedad “con” los pueblos indígenas
La tendencia de aquellos momentos históricos fue más que interesante, más allá de que toda esta "fiebre indigenista" constituyó no pocas veces una "declaración de principios". Muchos de los ideólogos de la Revolución señalaron un camino, una posibilidad cierta de construir una sociedad en la cual las diferencias fueran respetadas.

Si bien es cierto que estas políticas estaban dirigidas fundamentalmente hacia aquellas comunidades ya incorporadas y/o sometidas, o hacia las que como las del Alto Perú, todavía prestaban servicios a los españoles, los patriotas nunca descartaron intensificar el vínculo amistoso con los “rebeldes” tehuelches, mapuches, ranküllche y guaikurúes. Estos no encajaban del todo en los planes del proceso revolucionario, y hacían que las fronteras de Chaco, Pampa y Patagonia siguieran inestables y peligrosas con la inquietante presencia de los "territorios libres indígenas" en Tierra Adentro.

Varias experiencias de la época nos hablan de esos intentos de acercamiento. Fue lo que sucedió con San Martin en Cuyo mientras preparaba el Ejército de los Andes. Su política y hechos concretos dejaron bien en claro sus aspiraciones de construir un país que incluyera a los indígenas, de los que se sintió un hermano cuando los llamó con su ya célebre “nuestros paisanos los indios". Muchos de aquellos patriotas impulsaron en 1816 los principales contenidos de las proclamas de la Independencia y a instancias de algunos las Actas fueron traducidas a las lenguas quichua, aymará y guaraní, para ser posteriormente distribuidas en las comunidades indígenas.

En esta línea de acción podríamos sumar los nombres de Dorrego, Artigas, Güemes o al mismo Rosas de la mayor parte de su actuación política, por mencionar sólo algunos de los revolucionarios que insistimos, pensaron una Argentina con los pueblos originarios.

Este singular tiempo y espacio del "Mayo indígena" fue el que confluyó con otro tiempo y espacio: el de la frontera, que por entonces desvelaba a unos y otros: los dos ámbitos fueron de transición, abiertos a distintas posibilidades; con varios caminos posibles por delante. Y esas arenas de las confluencias fueron desandadas no solo por aquellos patriotas sino también por los propios pueblos originarios, que sin renunciar a sus identidades y sus tradiciones, casi siempre apostaron a participar de la nueva sociedad en gestación. Una sociedad que imaginaron juntos, cuando la Argentina aún no era un país.

Por: ElOrejiverde

Fuentes:
 -Martínez Sarasola, Carlos. 2013 [1992] Nuestros Paisanos los Indios. Vida, historia y destino de las comunidades indígenas en la Argentina. Del Nuevo Extremo, Bs As


-2006. El Mayo Indígena. En: ¡Libertad, Muera el Tirano !. El camino a la independencia en América.; pp 51-69. Ediciones Madres de Plaza de Mayo, Bs As
Publicado el 23 de Mayo de 2.016

Locro


   
El Locro, cuyo vocablo proviene del quechua “Ruqru” o  “Luqru”, es un guiso latinoamericano de origen prehispánico hecho principalmente a base de zapallo, porotos y maíz, al que normalmente se le agregan diferentes carnes de cerdo y vaca. Suele hacerse en toda la zona de la cordillera de los Andes, desde Argentina y hasta el sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Paraguay y Bolivia.

En Argentina,  su consumo se extendió desde las zonas  Norte, Noroeste y Cuyo hacia el resto del país, estableciéndose como plato tradicional para consumir todos los 25 de mayo, fecha en la que se festeja la formación del primer gobierno patrio Argentino de 1810. También suelen servirse pequeñas cazuelas de locro en distintas fiestas de casamiento del interior del país.

Cada región tiene su receta particular y suelen darse discusiones acerca de cuál es la verdadera forma de hacerlo.
Personalmente pienso que todas son válidas, en tanto y en cuando gusten a los comensales. En este caso, no preparé la más ortodoxa de todas. Carece de tripa gorda y Pata de chancho. Pero creo que no la extrañarán en absoluto, ya que utilizaremos deliciosos cortes y embutidos.

Como toque final, para darle aún más carácter y hacerlo más gustoso nuestro guiso, haremos el tradicional Quiquirimichi, una salsa picante preparada con grasa de pella, mucho ají molido y pimentón dulce que se rocía sobre la superficie del locro. Ni les cuento lo rico que es. 


Ingredientes: (para 8 -10 personas)
Para el Locro: 
Maíz Blanco Pisado:  ................................................ 350 grs.
Poroto Manteca: ...................................................... 120 grs.
Maíz Amarillo: ......................................................... 1
Zapallo: ................................................................... 400 grs.
Puerro: ................................................................... 250 grs.
Cebolla de Verdeo: ................................................... 250 grs.
Ajo: ........................................................................ 3 dientes.
Ají Morrón: ............................................................. 1
Pechito de Cerdo: .................................................... 500 grs.
Chorizo: ................................................................. 200 grs.
Chorizo Colorado: .................................................... 2
Panceta ahumada: .................................................... 200 grs.
Osobuco: ................................................................ 1 kgr.

Condimentos utilizados: 

Pimentón dulce: ..................................................... 3 cucharadas de té colmadas.
Orégano: ............................................................... 2 cucharadas de té colmadas.
Ají Molido: ...........................................................  1 cucharada de té colmada.
Comino: ............................................................... ½ cucharada de té.
Hojas de Laurel: ..................................................... 3 grandes.

Para el Quiquirimichi:
Grasa de Pella: ...................................................... 60 grs.
Hojas verdes de Cebolla de Verdeo: ......................... 1 puñado.
Pimentón dulce: .................................................... 1 cucharada de té.
Ají Molido: ........................................................... 4 cucharadas de té.
Orégano: .............................................................. 1 pizca.
Vinagre: ................................................................ 1 cucharada sopera.
Agua: .................................................................... 3 cucharadas soperas.
Fuente: Contacto con lo Divino
http://contactoconlodivino.blogspot.com.ar/2013/05/locro.html

Mirada


"La mirada que más fuerza ejerce, es aquella que sin decirte nada...te lo muestra todo"



Fotografía: Renato Soares

martes, 24 de mayo de 2016

Calentamiento global

Fuente: Fundación Vida Silvestre - Mayo de 2.016

Vivir...


Namasté


Namasté es una profunda y especial expresión de respeto y unión con el prójimo. En su forma más superficial, Namasté es para mostrar respeto y gratitud. Este saludo se ha vuelto muy conocido en los últimos años, principalmente si te relacionas en el ámbito yóguico-espiritual y también Internet. Es uno de los saludos más habituales en Facebook. Seguramente te lo han dirigido alguna vez, lo has utilizado y, es probable ya hayas escuchado hablar de su significado.

Namasté नमस्ते (namastei) es una expresión de habitual de saludo de Asia del sur, que se usa como cuando podríamos usar hola y adiós en nuestro idioma. Pero el significado es bastante diferente. Es una palabra original del sánscrito, la lengua sagrada de la India. Los orígenes de la palabra Namasté son muy remotos, ya que proviene de la ancestral cultura hindú. Sí hubiera que buscar un gesto representativo de la India, sería sin duda alguna el sencillo, humilde y simbólico Namasté. 

Pasemos ahora a adentrarnos en la etimología de esta antigua palabra. Para empezar, hay que decir que en realidad, Namasté es una palabra compuesta. El término “namas” significa “saludo” o “reverencia”, y proviene etimológicamente de nam, que quiere decir “postrarse” o “inclinarse”. De esta manera nama significa “inclinación, homenaje, saludo reverencial, respeto a la verdad interna del otro”, pero no refiriéndose a la adoración de su ego.   Por su parte, el sufijo “te” es un pronombre personal, bastante parecido al equivalente en español, por cierto, que significa “a ti”. Entonces, si juntamos ambos significados, descubrimos que Namasté significaría algo así como “Te saludo” o “Te reverencio”.


La palabra se ha usado sobre todo en el contexto del budismo o las culturas budistas como forma de saludo y/o despedida, así como para dar gracias, para pedir, como muestra de respeto,  También en el contexto de las prácticas de yoga como un saludo de encuentro o despedida, generalmente tomado como una expresión de buenos deseos.   Por otro lado, dependiendo de la persona o la escuela, uno puede encontrar una gran variedad de traducciones libres y profundas de Namasté, aunque la versión esencial sería “mi alma se inclina ante su alma”.

Namasté se expresa de palabra y de acción. Generalmente la palabra se acompaña de la acción con el gesto (o”mudra o mudra del amor y la amistad”) que se hace uniendo las palmas de las manos en forma de rezo, colocándolas en el centro del pecho y con una pequeña reverencia.  Este gesto, o mudra, de las manos en forma de rezo y la inclinación de la cabeza, estamos tácitamente reconociendo esta presencia divina en uno mismo y en el otro. Esta acción es habitual en muchas religiones de influencia indoeuropea, para dirigirse también a la divinidad, A veces las manos se juntan, debajo de la barbilla, debajo de la nariz, o sobre la cabeza.

La acción del Namasté se despliega en tres niveles: el mental, el físico y el espiritual. También podríamos considerar el importante simbolismo de unir los dos lados del cuerpo, hemisferio cerebral izquierdo – lado derecho del cuerpo, hemisferio cerebral derecho – lado izquierdo del cuerpo, lo masculino y lo femenino, Yang/Ying [cada hemisferio cerebral controla la parte opuesta del cuerpo humano]. Cuando tu mano derecha y tu mano izquierda se encuentran en la posición de rezo en tu centro, te estas alineando, no solo físicamente sino también espiritualmente. El gesto en sí significa “Namasté”, aunque no digas la palabra.

Gassho es el término usado en los contextos japoneses para este gesto de las manos, y con una inclinación reverencial más amplia. El significado del saludo Namasté, sería bastante similar al otro saludo utilizado ampliamente en la tradición tántrica y yóguica: Om Namah Sivaya. El significado deOm Namah Sivaya sería algo así como: “me postro ante la Presencia de Dios en ti y en mi”. También podríamos, en el contexto occidental, asimilar este saludo al la palabra “Amén” tan utilizada en el cristianismo. Realmente son la misma intencionalidad.

Asi, más allá del aspecto estrictamente semántico de la palabra Namasté, el aspecto filosófico-espiritual universal que la acompaña con el gesto, le otorga un significado más profundo que viene a decir quien la realiza:

“Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno”.

El Namasté representa la creencia de que cada uno de nosotros tiene una chispa divina en su interior: el Numen Sagrado. Tiene que ver con la unión y conexión; cuando dices “Namasté”, estas reconociendo la conexión de todos los seres vivos y homenajeando a la fuerza superior que se encuentra dentro nuestro.  El Namasté nos permite sentir que no estamos solos en el mundo y nos hace comprender que tenemos que respetar a todos porque son nuestros hermanos.

Si este saludo se realiza desde el corazón, se establece una conexión genuina entre las personas, por encima de las expectativas y máscaras sociales. Cada vez que hacemos el gesto de Namaste, debemos sentir desde lo más profundo de nuestro ser que nos estamos reverenciando ante otra alma, sin juzgar, sintiendo a esa otra alma que es una, contigo y con el universo.
¡Namasté!
Saludo el lugar donde tú y yo somos uno.

Fuente: Santuario del Alma

El Águila para los nativos de América…


El águila es admirada por los Nativos de América, no solo como mensajera del Gran Espíritu, pero también como símbolo del poder de la naturaleza, de la supremacía o majestuosidad, de sus misterios, pero también de la sabiduría, coraje y fuerza. Algunas otras aves rapaces, como el cóndor y el halcón, son también asimiladas al águila, especialmente en América del Sur.


El Águila es el más sagrado de los animales de casi cualquier chamán de cualquier tradición, Inca, Sioux, Maya, Dakota, Cheyenne, Azteca, Mexica, y un largo etcétera. Imprescindible dentro del simbolismo animal en la cultura de los nativos de América, principio espiritual y prototipo del chamán por excelencia. El águila representará ese estado de sabiduría alcanzado mediante la iniciación chamánica, así como el poder que ello conlleva. Los chamanes Incas, cuando están en su primer nivel de aprendizaje, son considerados Papachahuitas (“Aguiluchos”).

Siento el Fuego
En el Cielo y en la Tierra con el Sol y las estrellas…
…en el Cielo y en la Tierra la Lunita y las estrellas…
siento el Fuego dentro dentro, siento el Fuego aqui te encuentro (bis)
Pachamama en este Fuego, Pachamama aquí te encuentro…
Vuela, vuela el Aguilita, vuela vuela el Cordorcito…
Vuelan, vuelan por nosotros
Cuidan, miran por nosotros…

En el México prehispánico sólo tlatoanis, sacerdotes y guerreros podían portar las plumas o las llamadas “sombra de los dioses”. El águila es también el ave imperial de los aztecas. En el siglo Xll, los aztecas descubren un águila que se posa sobre un cactus. Esta es la señal del lugar donde erigirán Tenochtitlán, que brilló donde hoy se emplaza la actual capital de México. Los aztecas veían en el ave al Sol naciente, devorador de la serpiente de la oscuridad.

El antiguo pueblo dominador y sacrificador de Mesoamérica posee la Orden de Águilas y los Jaguares, su aristocracia guerrera. La vestimenta del guerrero águila variaba según su rango y el contexto de uso ya fuera ceremonial o militar, pero estos generalmente representaban el coraje y la fuerza física que se presumía desplegaba en el campo de batalla.

Los escudos también representaban el rango en la milicia, eran coloridos y cubiertos de plumas. En la pierna el guerrero llevaba una banda de piel, y para cubrir su cabeza, una cabeza de águila a modo de casco o sombrero ricamente decorado con plumas.

En la película La Selva Esmeralda acerca de las tradiciones del área amazónica, fundado por otra parte en una historia real, el director describe una ceremonia mágica con el uso de cohoba, donde un padre y su hijo se “transforman” respectivamente en un jaguar y un águila, de acuerdo a las formas prevalecientes en su psicología profunda.

Las plumas del ave son sagradas, especialmente del águila real y del águila calva. Ya desde siempre, los indios americanos utilizaban sus plumas como símbolos ceremoniales, siendo consideradas como el objeto de curación por excelencia. Las plumas suelen expresar los grados jerárquicos de quienes las exhiben en sus atuendos, en especial las que se usan sobre la cabeza, símbolo de autoridad. También son un signo de poder y sabiduría. En esta cultura la mujer entregaba una pluma de águila al hombre como símbolo de seguridad, orgullo y amistad dentro de su relación de pareja.  Por lo tanto, es un privilegio usar las plumas del águila. Además, estas tribus de nativos americanos creen que las plumas del águila nunca deben tocar el suelo. Por otra parte, éstas también son utilizadas como decoración de objetos en las ceremonias de la Danza del Águila.

Para celebrar el Gran Espíritu, las tribus de la praderas norteamericanas obtienen, de los huesos del águila las flautas que suenan durante la danza del Sol, danza sagrada  en donde dan gracias  a las divinidades por el año transcurrido y se invocan las fuerzas divinas para pedir protección y prosperidad para todos los seres vivientes en el curso del año que tendrá inicio. Las danzas rituales asociadas al águila tienen el doble sentido de impetración del hálito vital por mediación de la lluvia, y el de poder, en relación a lo que se ha dado en llamar “magia simpática”.  Las garras son además consideradas potentes amuletos que el danzador debe llevar para favorecer el contacto con el Gran Espíritu.


Si un indio rezaba y un águila se posaba cerca de él, significaba que sus plegarias habían sido escuchadas: El Águila era el mensajero directo del Gran Espíritu, un mensajero sagrado que traslada nuestras plegarias al Creador y regresa con regalos y visiones para el hombre su capacidad de elevarse en las alturas y descender velozmente en picado, se asocia con la descarga fulminante del rayo y con el Pájaro del Trueno para los indios de la costa noroeste de Estados Unidos. Al combatir con los espíritus del mundo de los muertos provoca las tormentas. Incorporada a los postes totémicos de los clanes, alude al fundador mítico del grupo.

Fuentes:
-Wikipedia
-Algunas partes por Julia C. White © 1995-99. ISBN 1-888059-25-7

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