Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

jueves, 22 de junio de 2017

Cambiar...



Paz!


Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Sí un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Mercedes Sosa


Compartido por Claudia Paes de Andrade


Rendirte o Luchar...


Vos no elegis...





 Rayuela. Capitulo 93

Stonehenge y Cuzco, dos destinos unidos por el culto al sol

Atardecer en Stonehenge (Inglaterra) 

Solsticio proviene del latín solstitium, que quiere decir sol y statum, literalmente significa ‘sol estático’. Es la época del año en que el sol se encuentra en uno de los trópicos siendo la duración del día, o de la noche, los máximas del año.

Ocurre regularmente alrededor del 21 de junio, y se denomina de verano o vernal, en el hemisferio norte, y se da la circunstancia de que es el día más largo y la noche más corta, y el de invierno o hiemal, en el hemisferio sur, que supone todo lo contrario, el día más corto y la noche más larga. En ambos casos los rituales, celebraciones y tradiciones giran en torno al sol como símbolo de renacimiento y esperanza.

Miles de personas han celebrado el solsticio de verano en Stonehenge

Dos destinos espirituales


Midsummer en Stonehenge

Stonehenge es un yacimiento megalítico de más de 5.000 años de antigüedad, declarado Patrimonio de la Humanidad, que se cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire. El denominado ‘templo del Sol’ está formado por círculos concéntricos de piedras que llegan a tener cinco metros de altura y pesan casi cincuenta toneladas.

Los especialistas dicen que una vez fue un cementerio, pero no se sabe a ciencia cierta cuál es la finalidad de esta estructura, lo único evidente es que su propósito está relacionado con la salida y la puesta del sol.



En la década de 1960, el astrónomo Gerald Hawkins sugirió que el grupo de piedras megalíticas funcionaba como un calendario astronómico, aunque, más recientemente, los signos de enfermedad y lesión en los restos humanos desenterrados indican que podría ser un considerado como un lugar curativo.

Durante los solsticios, los rayos del sol se alinean de forma singular entre las piedras, pasando por encima de la piedra Heel, fuera del círculo. Para muchos es un sitio sagrado, por lo que, casi doce mil personas se reúnen, cada año, en este lugar tan especial, para contemplar la salida del sol. Se puede ver gente de lo más variopinta, con disfraces y acompañados de instrumentos musicales.

Cientos de personas se reunieron el 21 de junio, antes de la salida del sol, en Stonehenge (Inglaterra) para celebrar el solsticio de verano. Y lo hicieron vistiendo como druidas, paganos y juerguistas.


Las autoridades han prohibido el alcohol, las drogas, hacer fuego, llevar sillas, mesas... solo es posible cargar una pequeña mochila y ropa de abrigo. El acceso es gratuito y se puede llegar a pie, en bicicleta, autobús y en taxi, son solo cuatro kilómetros desde Amesbury.

Para los que quiera asistir al evento y, además, pasárselo bien, hay un festival que dura cuatro días en las proximidades del monumento. Se puede acampar, beber, comer y hay música en vivo por tan solo 30€. 

Inti Raymi en Cuzco (Peru) 

El rey Inca participando en el Inti Raymi en Saqsayhuman, Cuzco (Peru)

Al otro lado, en Perú, tiene lugar la ceremonia del Inti Raymi, la fiesta del sol, a la que asisten unas 200 mil personas. Es una antigua ceremonia religiosa del imperio Inca en honor al dios Inti.

Según la tradición, Pachacútec, el primer Inca, creó este rito para celebrar el solsticio de invierno que marcó el primer día del Año Nuevo en el calendario Inca. El festejo duraba 15 días, con bailes, tradiciones, hojas de coca, chicha (la cerveza Inca) y sacrificios de animales. Se trataba de un ciclo anual en el que el sol renacía cada año.


Durante la noche anterior al solsticio, se apagaban las luces de la plaza de Huacaypata, la plaza de Armas actual de Cuzco, y el rey con su familia, descalzos, esperaban la salida del sol de cuclillas ante la nobleza, el ejército y el pueblo.

Después todos iban al templo Qorikancha donde entregaban ofrendas al sol y realizaban sacrificios de animales que cocinaban en el fuego sagrado surgido del brazalete del Sumo sacerdote. Posteriormente, repartían la comida entre los presentes


La representación, en la que intervienen miles de personas con vestidos típicos, empieza frente al Qorikancha, Los lugareños suelen llegar temprano para ver como el rey inca realiza una invocación al sol.

El último Inti Raymi con la presencia del Inca fue realizado en 1535. Después de la conquista española, la ceremonia fue suprimida por la Iglesia Católica y se olvidó hasta mediados del siglo XX, cuando decidieron recuperarlo y realizar una interpretación teatralizada de lo que fue, para ello cambiaron la fecha original por la del 24 de junio.


El séquito real continúa la corta distancia hasta la plaza de Armas del Cuzco, donde se desarrolla la mayor parte de la ceremonia, el mejor lugar para no perderse nada son los balcones de bares, cafés y restaurantes que rodean la plaza.
Los espectadores, entre tanto, esperan en la explanada del antiguo emplazamiento arqueológico Inca de Saqsayhuman, donde tiene lugar la parte final de la recreación. Aquí se habilitan tribunas con capacidad para 3 859 espectadores que pueden comprarse por internet. El festival termina con el sonido de los cuernos, panpipes y tambores.

En cada celebración de los solsticios está representada la eterna lucha entre la luz y la oscuridad.

Fuente
La Vanguardia (España) – 21 de Junio de 2.017

miércoles, 21 de junio de 2017

Se multiplican las celebraciones por el Año Nuevo Indígena






En toda Sudamérica trascienden las fronteras de las comunidades y llegan a los ámbitos urbanos en ceremonias ecuménicas que suman a cada vez más personas de distintos orígenes.

A partir de hoy, 21 de Junio y al menos hasta el día 24 se conmemora en centenares de comunidades originarias del Hemisferio Sur de América un Nuevo Ciclo Anual coincidente con el Solsticio de Invierno.

Quechuas y mapuches

La base de esta celebración la encontramos en el Intiq Raymin (Intiq, Sol; Raymin, la Fiesta) del mundo andino, centrada el momento en que los ciclos de la naturaleza y del cosmos recargaban su energía, para reiniciar renovados, el Nuevo Tiempo.

Asentados en el hemisferio sur del planeta, los incas celebraron con esta gran fiesta el momento en que el Tayta Inti, el Padre Sol iniciaba su marcha hacia el Sur para calentar esta parte del mundo, entre el 21 y el 24 de junio. La ciencia conoce a este fenómeno como el solsticio (Sol quieto) de invierno, la noche más larga del año.

Desde entonces todos los pueblos andinos tributan respeto y reconocimiento al Sol como principal fuente de la vida, celebrando al mismo tiempo el comienzo de un nuevo año (Musoq Wata), coincidente con el solsticio. Según su calendario, estos pueblos atraviesan hoy el año 5525, cronología que se origina en el centro sagrado de Tiwanaku y con cada milenio que corresponde a un Sol. A partir de la llegada de los conquistadores españoles transcurre el Quinto Sol, o sea, los últimos quinientos veinticinco años.

Esta conmemoración del Año Nuevo se extiende a otros pueblos como el mapuche, para el cual el calendario gregoriano no alcanza a determinar con exactitud el momento preciso del cambio de ciclo que si sus Mayores indicaron: el Wiñoy Xipantv (en mapudungun “nueva salida del Sol y la Luna”), momento en que las señales de la naturaleza indican que el Ciclo de la Vida se renueva.

“Como organización, hemos tomado el día 24 de Junio, para anteponerlo al santoral impuesto sobre esa fecha. Lo hemos declarado Día Nacional Mapuche e invitamos a la sociedad criolla a reivindicarlo como una celebración de la naturaleza que convoca a mapuce y no mapuce” afirman desde la Confederación Mapuche del Neuquén.

Guaraníes y günün ä küna

La celebración del 21 al 24 de junio se ha difundido muchísimo entre los pueblos indígenas de la Argentina, de manera tal que pueblos trashumantes y cazadores recolectores también la han tomado aunque poco tengan que ver con su cosmovisión y su caminar al lado de la Naturaleza.

Otros pueblos en cambio han comenzado a celebrar otro ciclo vital distinto a los quechuas y mapuches. Así, los horticultores, cazadores y pescadores guaraníes celebran el Año Nuevo (Ara Pyau) en la Primavera que es cuando florecen los lapachos, mientras que los cazadores günün ä küna festejan durante la misma estación, cuando nacen los primeros chulengos (crías de los guanacos), entre septiembre y noviembre en Pampa y Patagonia.

Podríamos sumar a estos pueblos muchos otros de la zona selvática que sabemos celebran la Primavera con ritos, danzas y canciones pero que todavía dicha conmemoración no ha tomado el suficiente cuerpo ni difusión.

El Año Nuevo en los ámbitos urbanos

Lo cierto es que desde hace ya varios años, tanto el Intiq Raymin como el Wiñoy Xipantv han atravesado las fronteras étnico-culturales y han llegado también a las ciudades, en celebraciones ecuménicas que reúnen a gentes provenientes de distintos sectores sociales, edades e identidades étnicas.

Así, las cada vez más numerosas ceremonias parecen alumbrar este momento de cambio -el Pachakuti del cual hablan los andinos- y de transformación interior por el que cada vez más personas, como parece indicar el signo de los tiempos, ya estamos atravesando.

En gran cantidad de centros urbanos a lo largo y ancho de la Argentina, se celebra el Año Nuevo Indígena, teniendo en cuenta además que actualmente, la mitad de la población indígena del continente vive en las ciudades.

“De allí” –agregan los paisanos mapuche- “que planteamos que sea un feriado general, para que cada familia de este lugar del hemisferio sur podamos celebrarlo y no sea una fiesta excluyente de la gran población criolla. La manifestación de vida que expresa la naturaleza y el conjunto de todas las vidas (Ixofijmogen), no es hacia los mapuce en particular. Es un llamado para todos aquellos que creen que hay un orden y leyes naturales que deben conducir la conducta humana y se deben respetar y defender ante los patrones antropocéntricos, consumistas e individualistas de un sistema que devasta todo a su paso”.

Por ElOrejiverde

Fecha: 21 de Junio de 2.017

Se agradece a Guillermo E. Bahamonde Paillalef el envío de esta documentación

Restituyen restos óseos a una comunidad de pueblos originarios de Azul (Argentina)




El Museo de Ciencias Naturales de La Plata restituyó ayer los restos de seis indígenas pertenecientes a la comunidad Cacique General de las Pampas Cipriano Catriel, de la localidad bonaerense de Azul.
En el marco de la celebración "We tripantu", que anuncia el "año nuevo mapuche" y coincide con el día más corto del año, las partes firmaron ante un escribano el acta de cesión de los restos a la comunidad.
"Este es un acontecimiento histórico para nuestro Museo", manifestó Silvia Ametrano, directora de la institución platense. "Las restituciones son procesos a los que se llega junto a varios protagonistas y con diálogos francos y permanentes", agregó.
La directiva señaló también que, a pesar de no tener registros biográficos ni historia de vida de los restos, "lo que estamos haciendo en este momento es restituir la condición de persona".
Los restos llegaron al Museo de La Plata como parte de una colección de cráneos que fue donada a su entonces director, Francisco Moreno, por Estanislao Zeballos en 1889.


Regreso a la tierra            
Marta Pignatelli Catriel, presidenta de la Comunidad Cacique General de las Pampas Cipriano Catriel, agradeció la gestión de las autoridades y señaló que "es importante que nuestros hermanos vuelvan a la tierra a la que pertenecen. Nuestra tierra no era un desierto, como se decía, había un pueblo y una cultura que fueron arrasados con la ambición de tomar sus tierras, tierras de las que vinimos y en las que tenemos que estar", aseguró.
Por otra parte, Nicolás Torre, director de Afirmación de Derechos Indígenas del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, celebró el proceso e indicó que desde el organismo, además de acompañar permanentemente el reclamo, se busca "que las restituciones no se concentren únicamente en el Museo de La Plata sino en otras instituciones similares de todo el país".
A su vez, la vicepresidenta de Asuntos Académicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Ana Barletta, también manifestó la importancia de la restitución señalando que "es un camino a continuar". "Escucho mucho dolor en las palabras de las comunidades y acompaño totalmente este sentimiento" y agregó que desde la UNLP "estamos para reconocer esas memorias que tienen que ver con los derechos". "Esta es una reparación histórica que suma otro eslabón en el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios", concluyó Barletta.
La devolución de los integrantes de la comunidad Catriel a sus reclamantes es el séptimo evento de restitución que el Museo lleva a cabo. (DIB).



Fotografias Fernando Miguel Pepe 
Fuente
La Voz del Pueblo (Tres Arroyos) - 21 de Junio de 2.017




Caminar por ti...


Los Pueblos Indígenas inician la celebración en torno al Sol


La festividad de los pueblos indígenas en relación a la nueva etapa del sol con la tierra, se ha ido masificando lento a nivel nacional, por lo tanto es muy ínfimo lo que sabemos con respecto a su importancia o su significado. Lo primero que debemos conocer, es que se trata de una ceremonia con un alto valor simbólico para el pueblo indígena porque tiene que ver con la renovación de la vida cuando vuelve el sol y el calor, es como decir que la vida estaba durmiendo en otoño para lentamente emerger de nuevo.

Son aymaras, mapuche y otras comunidades quienes marcan un cambio de ciclo que tiene efectos en la naturaleza y en los seres que habitamos en ella, celebrando de esta forma una nueva vuelta al sol para continuar con la tradición ancestral de hace cientos de años.

En el caso del pueblo mapuche, la ceremonia guiada por la autoridad de la comunidad, comienza desde la noche del 23 al 24 de junio y se expresa a través de la inmersión en el agua a las 3 o 4 de la mañana expresando la renovación conjunta con la naturaleza, con el mapu (la tierra).

El consejero nacional indígena, Zenón Alarcón, representante del pueblo Aymara ante la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), conversó hace unos meses con El Ciudadano y manifestó que el concepto de Año nuevo Indígena es uno solo, a propósito de la similitud de este rito con el pueblo Aymara, Alarcón explicó que es la culminación de un ciclo, de un proceso que conlleva temas espirituales, económicos, sociales, culturales y políticos. “Es un nuevo ciclo y un nuevo proceso, entonces todo tiene que ver con la armonía entre el hombre con la naturaleza, porque toda la espiritualidad va en esa relación. Por lo tanto con el pueblo mapuche la ceremonia mantiene la misma columna vertebral, variando en la fecha ya que también las posiciones astronómicas para ambos pueblos son diferentes y sus condiciones se manifiestan también de forma diferente.  

El corazón de la celebración del Año Nuevo es juntarse con la comunidad y hacer una retrospección de lo bueno y lo malo que ha ocurrido en el ciclo que se está dejando y se comienza con nuevos y positivos deseos para que el retorno del sol que indica el nuevo ciclo venga en armonía.

Alarcón también nos dijo el significado del Inti Raymi, en quechua conocido como Pachacútec (Pacha Kutiy Inqa Yupanki; “Inca del cambio del rumbo de la tierra, digno de estima.”), que viene del desorden al orden, o como algunos dicen de la desarmonía a la armonía. “Se llama a tomar posicionamiento en todo sentido y estado, porque son tiempos de Pachacútec, ya que lo que se había desvalorizado ahora tiene un valor”. Al mismo tiempo, señaló que el ritual comienza con fogatas (pequeños soles) con las que cerca de las 03:00 y 04:00 am, se le da la bienvenida al sol y se le llama para reencontrarse con nuevos ciclos. Por último, el representante indígena recordó que antes de entrar en democracia, este día se conocía como San Juan, para invisibilizar el conocimiento tradicional de los pueblos e impedir la recuperación de su relevancia y reconocimiento.

Lisette Melillán, vocera de los Presos Políticos Mapuche imputados por el Caso Luschinger-Mackay, nos relató que los comuneros a los que ella representa no participaron de la ceremonia que se realizó esta tarde en la Cárcel de Hombres debido al duelo de cinco de ellos. Además explicó que en las ceremonias que harán las comunidades habrán rogativas por la gente, porque el ciclo comience con abundancia y por los animales, en conjunto con todas las otras peticiones por parte de sus hermanos mapuche.

Lo que debemos recordar es que esta instancia se trata de compartir, de realizar pedidos especiales y de un agradecimiento total, porque parte un Nuevo Año y debemos recordar a los Presos Políticos Mapuche injustamente encarcelados, las tierras usurpadas a nuestros ancestros y por supuesto clamar también por la calma en las zonas de conflicto, en donde la militarización crece día  a día y el respeto a nuestras comunidades y sus creencias. 


Fuente
El Ciudadano (Chile) – 21 de Junio de 2.017

A milenar arte de educar dos povos indígenas


Por Daniel Munduruku

Educar é dar sentido. É dar sentido ao nosso estar no mundo. Nossos corpos precisam desse sentido para se realizar plenamente. Mas também nossos corpos são vazios de imagens e elas precisam fazer parte da nossa mente para possamos dar respostas ao que se nos apresenta diuturnamente como desafios da existência. É por isso que não basta dar alimento apenas ao corpo, é preciso também alimentar a alma, o espírito. Sem comida o corpo enfraquece e sem sentido é a alma que se entrega ao vazio da existência.

A educação tradicional entre os povos indígenas se preocupa com esta tríplice necessidade: do corpo, da mente e do espírito. É uma preocupação que entende o corpo como algo prenhe de necessidades para poder se manter vivo.

Esta visão de educação é sustentada pela idéia de que cada ser humano precisa viver intensamente seu momento. A criança indígena é, então, provocada para ser radicalmente criança. Não se pergunta nunca a ela o que pretende ser quando crescer. Ela sabe que nada será se não viver plenamente seu ser infantil. Nada será por que já é. Não precisará esperar crescer para ser alguém. Para ela é apresentado o desafio de viver plenamente seu ser infantil para que depois, quando estiver vivendo outra fase da vida, não se sinta vazia de infância. A ela são oferecidas atividades educativas para que aprenda enquanto brinca e brinque enquanto aprende num processo contínuo que irá fazê-la perceber que tudo faz parte de uma grande teia que se une ao infinito.

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Num mesmo movimento ela vai sendo introduzida no universo espiritual. Embalada pelas histórias contadas pelos velhos da aldeia, a criança e o jovem passam a perceber que em seu corpo moram os sentidos da existência. Este sentido é oferecido pela memória ancestral concentrada nos velhos contadores de histórias. São eles que atualizam o passado e o fazem se encontrar com o presente mostrando à comunidade a presença do saber imemorial capaz de dar sentido ao estar no mundo.

Este processo todo é alimentado por rituais que lembram o passado para significar o presente. São movimentos corpóreos embalados por cantos e danças repetidos muitas vezes com o objetivo de “manter o céu suspenso”. A dança lembra a necessidade de sermos gratos aos espíritos criadores; contam que precisamos de sentidos para viver dignamente; ordena a existência. Cada grupo de idade ritualiza a seu modo. Cada um se sente responsável pelo todo, pela unidade, pela continuidade social.


Educar é, portanto, envolver. É revelar. É significar. É mostrar os sentidos da existência. É dar presente. E não acaba quando a pessoa se “forma”. Não existe formatura. Quem vive o presente está sempre em processo.

É por isso que a criança será sempre criança. Plenamente criança. Essa é a garantia de que o jovem será jovem no seu momento. O homem adulto viverá sua fase de vida sem saudades da infância, pois ele a viveu plenamente. O mesmo diga-se dos velhos. O que cada um traz dentro de si é a alegria e as dores que viveram em cada momento. Isso não se apaga de dentro deles, mas é o que os mantém ligados ao agora.

Resumo da ópera: A educação tradicional indígena tem dado certo. As pessoas se sentem completas quando percebem que a completude só é possível num contexto social, coletivo. Cada fase porque passa um indígena – desde a mais tenra idade – alimenta um olhar para o todo, pois o conhecimento que aprendem e vivem é um saber holístico que não se desdobra em mil especialidades, mas compreende o humano como uma unidade integrada a um Todo maior e Único.

Olhar os povos indígenas brasileiros a partir de uma visão rasa de produção, de consumo, de riqueza e pobreza é, no mínimo, esvaziar os sentidos que buscam para si.

Por
Pensar Contemporaneo