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Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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viernes, 8 de enero de 2021

Los constructores de Teotihuacán tenían un conocimiento notable de ciencia e ingeniería



En el corazón del centro de México, rodeado de majestuosas montañas y volcanes volátiles, se encuentra la Cuenca del Valle de México. Allí, escondido a la vista de todos, se encuentra Teotihuacán, un vasto y fastidioso complejo de pirámides, templos, calzadas y túneles subterráneos. A pesar de los recientes intentos del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) de alterar su nombre, Teotihuacán significa "Ciudad de los Dioses", "El lugar donde los hombres se convierten en dioses" o "El lugar donde los dioses fueron creados". La palabra némesis se define como el agente ineludible de la caída de alguien o algo. Teotihuacán es la némesis de los paradigmas académicos de la historia humana. Cuanto más se analizan la cronología, la iconografía y la ingeniería de este sitio, mayor es la magnitud de la devastación infligida a la narrativa obsoleta.

Un resumen de la perspectiva que se desmorona

Un hecho indiscutible que vale la pena mencionar es que la extracción y el procesamiento de obsidiana (vidrio volcánico raro) fue una industria importante que se desarrolló en Teotihuacán, y la ciudad fue su origen en toda Mesoamérica. Los mayas, aztecas, zapotecas, toltecas y todas las demás culturas mesoamericanas consideraban la obsidiana como sagrada y, por lo tanto, consideraban su fuente como un lugar de reverencia. Similar a la producción de obsidiana, la posición de la corriente principal sobre la caída de la ciudad es bastante segura; las residencias de élite muestran evidencia de daños por fuego, esto combinado con otra evidencia textual antigua de toda la región indica que la élite de Teotihuacán fue depuesta en una revuelta violenta entre 650-750 d.C.

Incluso las autoridades reconocen que los orígenes y la fundación de Teotihuacán es un misterio. Su mejor suposición (una noción sesgada, preconcebida e infundada) es que alrededor del año 300-200 a.C., 6000 mesoamericanos desconocidos se unieron en un grupo más grande y comenzaron a establecer la ciudad-estado. Según cuenta la fábula, la erróneamente llamada Pirámide del Sol se completó alrededor del año 100 d.C., y toda la ciudad alcanzó su punto máximo alrededor del año 450 d.C., y albergaba entre 150 y 250000 ciudadanos, lo que la convirtió en una de las ciudades más grandes de la Tierra en ese momento.


El recuerdo de los elefantes en la habitación

Los problemas y las deficiencias de las posiciones convencionales sobre Teotihuacán son tan numerosos y tan fundamentales que las instituciones líderes suelen evitarlos tanto en las implicaciones de investigación como en la discusión. En este punto, se requiere un descargo de responsabilidad necesario; esto no es una acusación o subestimación del ingenio o las capacidades de los antiguos pueblos mesoamericanos, es simplemente una exploración inquebrantable de la logística extrema, la identidad completamente desconocida de estos gobernantes de élite, sus misteriosos métodos, motivaciones y, finalmente, la disonancia cognitiva que este sitio inculca en los expertos. En su ensayo sobre Teotihuacán, la Dra. Maya Jiménez lo resume muy bien:

"Los aztecas atribuían nombres e importancia a sus edificios, pero no tenían contacto con esta cultura anterior. Se sabe muy poco de estas personas que construyeron Teotihuacán y como resultado, gran parte de nuestro conocimiento del sitio, su arte y la cultura teotihuacana se deriva de fuentes aztecas. Creada en gran parte antes del año 250 d.C., Teotihuacán es un testimonio de su gente, que construyó la primera ciudad estadounidense en un plan de cuadrícula".


Planificación urbana compleja desde el primer día

Investigaciones recientes han refutado la posición mantenida durante mucho tiempo de que Teotihuacán fue construido y reconstruido en etapas durante siglos de expansión. Una minoría de investigadores sospechó durante mucho tiempo que toda la ciudad se desarrolló de acuerdo con un plan maestro original, y esto ahora se ha confirmado con los avances en la tecnología lidar y el desciframiento de los "círculos de cruces picoteadas" que se encuentran en toda la ciudad. Estos marcadores permitieron a los ingenieros construir la ciudad con alineaciones geográficas y astronómicas muy precisas; además, el río San Juan fue modificado y desviado para fluir por el centro de la ciudad antes de regresar a su curso natural.

Todas estas características, las alineaciones precisas de longitud / latitud, la desviación del río y la planificación de la cuadrícula, son claras implicaciones de que estos constructores desconocidos no eran ajenos a tales esfuerzos; no solo eso, sino que estaban tramando algo más que simplemente construir un lugar para una habitación adecuada. En otras palabras, el desvío del río era absolutamente innecesario en términos de utilización del agua, al igual que la orientación y el sistema de cuadrícula en términos de necesidad práctica.

Materiales megalíticos

Un crédito para los investigadores convencionales es un estudio reciente sobre la procedencia de la piedra caliza en Teotihuacán. Barba y Córdova, en su estudio de 1999, comentan sobre la asombrosa hazaña que debe haber sido la adquisición, el procesamiento y el transporte de la piedra caliza. Las cantidades son asombrosas y las canteras se encuentran entre 60 kilómetros (37 millas) y 160 kilómetros (99 millas) de distancia.

"La cantidad de yeso de cal que se utiliza en la ciudad es asombrosa: los cálculos preliminares han permitido estimar al menos 12 millones de metros cuadrados de superficies arquitectónicas en toda la ciudad, cubiertos con yeso de cal". A diferencia de la egiptología, en la que se debaten acaloradamente las técnicas de construcción, la construcción teotihuacana es tan misteriosa que los supuestos expertos prefieren guardar silencio sobre este tema en un intento de barrer un complejo de pirámides gigantes bajo la proverbial alfombra.


Perspectiva sobre la cronología de Teotihuacán

Los investigadores académicos han notado que, si bien la alineación principal de la cuadrícula de la ciudad es muy precisa, no apuntan a las direcciones cardinales actuales del norte o del sur, sino al punto más al norte de la ciudad, que parece haber sido muy importante, ya que todo el complejo se diseñó en torno a esta coordenada. Pero lo que estos expertos no están considerando es que el sitio puede ser mucho más antiguo de lo que están dispuestos a aceptar, e hipotéticamente, si fuera mucho más antiguo, esta alineación comienza a tener más sentido.

Existe evidencia arqueológica sustancial de que el Valle de México estuvo habitado en tiempos extremadamente antiguos. Tlapacoya es el sitio más antiguo estudiado en el valle. Los restos humanos junto a las dagas de obsidiana (que deben extraerse) se remontan al año 20000 a.C., y naturalmente, estas fechas son cuestionadas por las autoridades dominantes debido al daño irreparable que se le ha hecho a su paradigma.


La investigación del Dr. Mark Carlotto

El Dr. Mark Carlotto es un ingeniero aeroespacial veterano con un título de la Universidad Carnegie-Mellon y es un experto en imágenes satelitales, reconocimiento de patrones, así como procesamiento de señales e imágenes. Carlotto ha adoptado un enfoque más literal de la cronología "mitológica" mesoamericana. Esta cronología sostiene que ha habido una serie de cataclismos y cada uno corresponde a la destrucción de una era de la civilización humana. Esta serie de civilizaciones se conoce hoy dentro de la cosmovisión mesoamericana como la "Leyenda de los Cinco Soles".

Carlotto combina este enfoque semi literal con la teoría de los desplazamientos de la corteza de Charles Hapgood, que fue respaldada por Albert Einstein, y afirma que los polos magnéticos de la Tierra cambian periódicamente, alterando el eje de la Tierra, causando estragos ecológicos y potencialmente erradicando civilizaciones antiguas. Hapgood pudo determinar matemáticamente con relativa precisión las posiciones de los polos anteriores, y la alineación precisa de Teotihuacán apunta directamente al polo de Groenlandia, que fue el Polo Norte entre 130000-83000 a.C.



Paradigmas de la cronología antigua mundial

Las culturas antiguas desde Mesopotamia hasta Egipto, India y todo el camino hasta China registraron con gran detalle lo que los eruditos modernos consideran historias mitológicas. Si bien el paradigma académico moderno afirma rotundamente que en África las especies humanas homínidas se separaron de los simios hace entre 200 y 400 mil años, eventualmente se desarrollará hasta el final de la culminación evolutiva: el gran Homo sapiens.

Los humanos modernos abandonaron la caza y la recolección en favor de la agricultura hace unos 15000 - 30000 años. Pero según textos como la Lista de reyes sumerios o el Papiro egipcio de Turín, las deidades establecieron la civilización hace 200000 - 300000 años a través de dinastías de semidioses (híbridos entre humanos y deidades) y fueron ellos quienes erigieron muchos monumentos espectaculares en la prehistoria.

Curiosamente, los expertos confirman que las últimas partes de estas listas son precisas, pero a medida que las listas se remontan más atrás y se vuelven más extrañas, los expertos insisten en que es en estas partes donde los textos se vuelven mitológicos. Igualmente, interesantes son los paralelos entre estas listas de reyes interculturales y lo bien que se alinean en general con la aparición de especies de homínidos y Homo sapiens hace tanto tiempo.

Misterios de mercurio y mica

En 2014, dentro de los enormes túneles hechos por el hombre debajo del complejo de Teotihuacán, se descubrieron grandes cantidades de mercurio líquido dentro de modelos de paisajes en miniatura. Estos charcos de mercurio representaban los cuerpos de agua de la región. Este no es un descubrimiento aislado, en la ciudad maya de Lamania, debajo del juego de pelota ritual, se desenterró una gran piscina similar de mercurio líquido.

Los techos y las paredes del túnel de Teotihuacán también fueron revestidos deliberadamente con magnetita y pirita en polvo, que es otro misterio agravado por el descubrimiento de cientos de esferas de pirita. También se descubrieron pruebas de sacrificios humanos, incluidos objetos ceremoniales como espejos de pirita. Estos espejos rituales se usaban en prácticas chamánicas y se creía que servían como portales a otro reino. También se han encontrado grandes cantidades de mica en forma de enormes láminas alrededor de la llamada Pirámide del Sol y revistiendo las cámaras cercanas.



¿Cuál es su función?
La mica es una silicona con propiedades únicas y estas propiedades únicas la convierten en un aislante ideal del calor, el agua y las corrientes eléctricas. En las aplicaciones modernas, la mica se usa en una variedad de tecnologías avanzadas que incluyen procesamiento químico, electrónica, viajes espaciales y producción de energía nuclear. El mercurio es una sustancia rara y volátil, superconductor (una vez enfriado), y también se utiliza en aplicaciones modernas similares de alta tecnología. Por ejemplo, los trenes levitados magnéticamente utilizan helio líquido para enfriar el mercurio y crear el efecto de levitación magnética que desafía la gravedad.

El mercurio también tiene propiedades únicas de transmisión acústica, lo cual es relevante porque ahora se están estudiando los efectos acústicos de las pirámides mayas cercanas (así como de otros sitios megalíticos en todo el mundo). Aunque la pirita se conoce comúnmente como oro de los tontos, su nombre se deriva de las raíces griegas lithos y pyr, que significan 'piedra que enciende el fuego' y se ha utilizado durante mucho tiempo como fuente de ignición. Investigaciones recientes sobre posibles aplicaciones de la pirita sugieren que puede usarse para promover el almacenamiento de datos magnéticos y los paneles solares.
Espejo mercurial chino 

En todo el mundo, debajo de otra pirámide en el oeste de China, se encuentra el mausoleo del emperador Qin Shi Huang, que según los escritos antiguos, contiene un modelo en miniatura de todo su reino con todos los cuerpos de agua hechos de mercurio líquido. Además, se dice que toda la tumba está rodeada por un foso de mercurio que el emperador creía que promovía la inmortalidad. ¿Cómo puede ser que estas culturas antiguas que no tenían contacto entre sí dedicaran un esfuerzo y recursos tan tremendos a proyectos ambiciosos similares que aparentemente carecían de valor utilitario?

Eruditos legítimamente brillantes como Carl Jung y Joseph Campbell han sugerido que tales paralelos se deben a manifestaciones de un subconsciente humano colectivo. Seguramente esto puede explicar un cierto grado de patrones arquetípicos, creencias y comportamientos correspondientes, pero ¿erigir pirámides gigantes dedicadas a deidades dragón con modelos en miniatura y mercurio líquido debajo de ellas? Es bastante dudoso que esta sea una explicación suficiente.

Deidades Dragón y Demi Dioses

Hay muchas deidades veneradas en la iconografía de Teotihuacán, pero la principal de ellas es la deidad serpiente emplumada Quetzalcóatl. ¿Quién es esta deidad? La palabra náhuatl Quetzalcóatl significa "serpiente preciosa", "serpiente emplumada de quetzal", pero alegóricamente, estos nombres significan el más sabio de los hombres. Fue representado como un hombre o como un dragón volador, muy similar a los reyes dragones voladores emplumados de la mitología china.

Según la cosmovisión mesoamericana, él era el supervisor de la era actual del sol y era él quien era responsable de otorgar el conocimiento de la civilización a la humanidad en el pasado distante. Esta deidad es prácticamente idéntica y sinónimo de los mayas Kukulkan, los incas Viracocha y otros.



Quizás el mito más interesante relacionado con Quetzalcóatl y sus hechos es un relato de su muerte terrestre seguida de una resurrección celestial. En el Códice Chimalpopoca hay una historia en la que después de un largo tiempo de vida recta en la Tierra, Quetzalcóatl se embriaga con su hermana sacerdotisa célibe, le hace el amor y, por lo tanto, descuida sus obligaciones religiosas. Al día siguiente, él y sus súbditos construyen un enorme cofre de piedra, dentro del cual él yace, adornado completamente con jade, y se incendia. Sus cenizas y su corazón luego se elevan a los cielos, con lo cual se convirtió en la estrella de la mañana.

Conclusiones

Se puede especular razonablemente que quienesquiera que fueran estos constructores de élite, no eran ajenos a la física, la química, la ingeniería, la planificación urbana o la geología, y estaban haciendo mucho más que la construcción de una ciudad próspera. Se puede deducir razonablemente que existe un vínculo con la cultura china antigua con respecto a las piscinas de mercurio y los modelos debajo de la pirámide del emperador Qin. Y estas estructuras construidas por antiguos linajes de gobernantes despóticos parecen estar vinculadas a los mitos de las deidades de los hombres dragón y su establecimiento de civilización hace mucho tiempo.

También está dentro del razonamiento objetivo sugerir que toda la cronología con respecto al desarrollo de la civilización humana necesita desesperadamente una reevaluación, y dado que las autoridades científicas no están dispuestas a hacerlo, corresponde a los investigadores independientes usar cada átomo de su imaginación, razón, y recursos, para resolver estos misterios e iluminar los orígenes de la humanidad.

Autor: Mark Andrew Carpenter

Fuente: Ancient Origins - 4 de Enero de 2020.


lunes, 23 de noviembre de 2020

El Huehuetl de Malinalco

Tambor de guerra originario del centro de entrenamiento espiritual de los Guerreros Águila, Jaguar y Serpiente, la elite militar y espiritual de los mexicas.

 


El huehuetl es un tambor de guerra cilíndrico con multiformes simbologías talladas en su exterior perteneciente a la cultura azteca de la zona de Malinalco, pueblo que fue el centro de entrenamiento espiritual de los guerreros Águila, Jaguar y Serpiente, la elite militar y espiritual de los mexicas.

Actualmente se encuentra exhibido en el Museo del Templo Mayor Azteca en el Zócalo -en el centro de México DF-, pero fue protegido durante siglos por los pobladores de Malinalco escondiéndolo detrás de una virgen en la iglesia principal del pueblo salvándolo de su destrucción por manos conquistadoras.

Su construcción se realiza ahuecando el tronco de un árbol de aguacate (palta), sabino o ahuehuete el cual incluye su soporte en el mismo resonador cubierto con un cuero clavado y tensado, generalmente de ocelote (jaguar) o de mázatl (venado). Para su interpretación puede ser percutido a mano o con grandes baquetas de madera.

El huéhuetl en lengua náhuatl significa "el anciano" o “el venerable”, esto se relaciona a que los diferentes tipos de maderas utilizadas para su construcción provienen de árboles que tardan mucho tiempo en crecer, por lo que poseen la sabiduría del tiempo.

Este tambor pertenece a la estructura monolítica denominada Cuauhtinchan o Casa de las águilas, la cual es una cueva tallada directamente en una sola pieza en la roca de la montaña, se ingresa por la boca abierta de una serpiente y en el recinto interior se encuentran tronos zoomorfos de águilas y jaguares que permiten una perfecta visualización de la naturaleza circundante.

Entre los relieves tallados en la totalidad del tambor destacan diferentes figuras: Nahuiollin (“Sol de movimiento”), Guerreros águila, Guerreros jaguar, Xochipilli (Dios del florecimiento), Atl-tlachinolli, “Agua-hoguera” y Escudos con plumones (referidos a la “guerra florida”), entre otros.

En Octubre de 2010, la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la UNTREF, realizó un trabajo de investigación en la zona de Malinalco contactando con el tallador tradicional de huehuetles René Martín Flores López, conservador de la tradición ancestral de su tierra, quien confeccionó junto a su difunto hijo una réplica exacta del huehuetl original hallado en Malinalco.

Luego de una conmovedora visita a su casa poblada por altares recordando a su hijo (quien fuera el diseñador de las imágenes luego talladas por su padre en el tambor) y de un extenso detalle sobre los diferentes procesos, mecanismos y simbolismos implicados en la manufactura de este instrumento ceremonial, emocionado por el trabajo de valorización y recuperación realizado por la orquesta, René decidió brindar su tambor como ofrenda a este Proyecto. Su huehuetl es ahora exhibido e interpretado en las grandes salas de conciertos alrededor del mundo.

Por Andrés Eduardo Fortunato
*Investigador, Luthier, Compositor e Intérprete de la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la UNTREF.

Fuente: El Orejiverde - 13 de Noviembre de 2020.

domingo, 25 de octubre de 2020

La misión “casi imposible” de México: recuperar el penacho de Moctezuma y otros tesoros

El tocado que el emperador azteca regaló a Hernán Cortés es uno de los objetivos más preciados de los que ha ido a buscar Beatriz Gutiérrez a Europa.





La escritora e historiadora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de Andrés Manuel López Obrador, ha emprendido “una misión” que el presidente de México ha calificado de “casi imposible”: traer al país el penacho de Moctezuma. El tocado es un conjunto de plumas de quetzal, oro, plata y cobre que fue regalado por el emperador azteca al conquistador Hernán Cortés cuando el extremeño llegó a América en el siglo XVI. México ha reclamado la pieza en diferentes ocasiones, en 1991 y 2011, pero el penacho permanece en el Museo de Etnología de Viena. Gutiérrez se reunió el lunes con el presidente austriaco, Alexander Van der Bellen, como parte de una visita europea en la que también se ha entrevistado con el papa Francisco, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, y la esposa del presidente Francés, Brigitte Macron, para solicitarles el préstamo temporal de piezas arqueológicas para conmemorar los aniversarios patrióticos que se celebrarán en 2021.

“Le recomendé [a Beatriz Gutiérrez] que insistiera en el penacho de Moctezuma, aunque se trata de una misión casi imposible, dado que se lo han apropiado por completo, al extremo de que ni a Maximiliano de Habsburgo se lo prestaron cuando nos invadieron e impusieron al llamado Segundo Imperio Mexicano”, ha escrito López Obrador en Twitter tras el encuentro de la historiadora con Van der Bellen. El objetivo es exponer las piezas recuperadas, entre ellas el tocado de Moctezuma, durante los aniversarios de la independencia de México (1821), del quinto centenario de la caída de Tenochtitlán [el precedente prehispánico de Ciudad de México] (1521) y la fundación de las primeras villas en esa ciudad en 1931, que coincidirán el próximo año.

El presidente ha insistido este lunes, 12 de octubre de 2020, en que España pida perdón por la conquista del continente y ha calificado de “muy polémica” la fecha en que se conmemora la llegada europea a América. Días atrás, envió una carta al Papa en la que también solicitaba a Francisco disculparse por los abusos de la conquista.

El tesoro azteca ya fue solicitado por México en 1991 cuando el Gobierno exigió al país europeo la devolución de la pieza y no obtuvo una respuesta. En 2011, las autoridades mexicanas ofrecieron un intercambio temporal del penacho a cambio de la carroza dorada del emperador Maximiliano de Habsburgo que se exhibe en el Museo Nacional de Historia, en la capital. Pero aunque Austria aceptara el préstamo del tocado ahora, el traslado no sería sencillo. El penacho fue restaurado entre 2010 y 2012 por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el marco de un proyecto de cooperación entre México y Austria. Especialistas de ambos países coincidieron entonces en que su “frágil estado” no permitía el traslado por agua, tierra o aire hasta que exista una tecnología “que pueda impedir cualquier vibración”.

El reclamo del tocado obsequiado en 1519 por Moctezuma, que desconocía la inminente intención de los conquistadores de tomar su imperio, se da ahora en el marco de otras exigencias que el Gobierno de López Obrador impone también a España y a la Iglesia Católica. Durante su gira por Europa, Gutiérrez Müller también ha solicitado dos códices que actualmente están en Italia: el Codex Fiorentino, escrito entre 1540 y 1585 por fray Bernardino de Sahagún en náhuatl, latín y castellano, y el Codex Cospi o Bologna, un texto que revela los avances en matemáticas y astronomía de los nahuas anterior a la invasión española y que se encuentra en la Universidad de Bolonia. La historiadora y escritora también ha reclamado una serie de piezas arqueológicas a Francia y próximamente visitará Alemania, de acuerdo con fuentes de Presidencia, para continuar con la tarea de traer al país, al menos temporalmente, tesoros prehispánicos repartidos por el mundo.

Otros tesoros repartidos por el mundo

Códice maya de Dresde


Es uno de los cuatro manuscritos mayas que existen en todo el mundo y el más completo de los tres que quedan. Este libro de 39 páginas es parte de las colecciones de la Biblioteca del Estado de Sajonia y de la Universidad de Dresde. Llegó originalmente a España en 1519 enviado por Hernán Cortés al Rey. Desde España viajó a Austria y en 1739, Johann Christian Götze, director de la Biblioteca Real de Dresde se lo compró a un propietario privado de Viena. Durante la II Guerra Mundial, el códice fue alcanzado por los bombardeos y sufrió daños importantes por el agua, pero fue restaurado.

Máscara de Tezcatlipoca


Conservada en el Museo Británico de Londres, es una de las máscaras más espectaculares del mundo antiguo. Fue elaborada en el siglo XV sobre un cráneo humano con incrustaciones de turquesa, una cubierta de piel de venado y ojos de hierro pulido y concha blanca. Representa a Tezcatlipoca, dios del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre en la cultura mexica. La pieza fue donada al museo británico por el arqueólogo inglés Henry Christy, quien la adquirió de un comerciante y coleccionista llamado Bram Hertz. Este la compró en una colección privada en Brujas, Bélgica. 

La máscara de Quetzalcóatl

Dos serpientes de mosaico azul y verde turquesa que se entrelazan forman la prominente nariz retorcida y los ojos saltones asociados con Tlaloc, el dios de la lluvia, en esta máscara del siglo XV. La curadora de la exposición del Museo Nacional Británico, Elisenda Vila Llonch, relata que el sacerdote que servía a Tlaloc en el Templo Mayor de Tenochtitlan pudo haber usado una máscara como esta como parte de su atuendo. El museo adquirió esta pieza en una subasta de la colección del millonario Anatole Demidov, primer príncipe de San Donato, en 1870 en París.

Nican Mopohua


Una copia parcial datada en 1556 del manuscrito con el relato en náhuatl de las apariciones de la santísima Virgen en México bajo la advocación de Guadalupe se puede encontrar en la Biblioteca Pública de Nueva York desde 1880. Los documentos llegaron a Estados Unidos a través de la venta en Londres de una serie de libros sobre México de la biblioteca personal del historiador mexicano José Fernando Ramírez. 

Serpiente azteca de dos cabezas

Este adorno para el pecho está tallado en una sola pieza de madera de cedro. La parte delantera de la serpiente y las dos cabezas están cubiertas con un mosaico turquesa, y el reverso ahuecado del cuerpo originalmente era dorado. Este maquizcóatl podría haber sido una insignia usada o sostenida por una efigie de Huitzilopochtli, según la comisaria Llonch. El Museo Nacional Británico conserva esta pieza desde 1892, cuando la compró por 100 libras esterlinas a la Duquesa Massimo, quien actuaba como intermediaria de un vendedor anónimo.

Códice Borbónico


Necesario para la comprensión del calendario mexica y las deidades y rituales asociados, este documento estuvo en España hasta la guerra de Independencia. Llegó un tiempo después a Francia de forma desconocida. Desde 1826 forma parte de la Biblioteca de la Asamblea Nacional de París. Este manuscrito de 14,2 metros de largo es el documento pictográfico por excelencia del grupo de códices aztecas.

Fuente: Diario El País - 12 de Octubre de 2020.

jueves, 2 de julio de 2020

Pelea de Tigres. Ceremonia de petición de lluvias - Pueblos Nahuas

La Danza de los Tigres, mejor conocida como “Pelea de Tigres”, es una ceremonia tradicional indígena de petición de lluvias. La celebran los pueblos nahuas del centro de Guerrero, como Acatlán y Zitlala.
Se considera que es de origen prehispánico y está inspirada en antiguas creencias olmecas relacionadas con la figura del jaguar, deidad totémica dual, protectora y amenazante a la vez; se popularizó en Guerrero, donde presenta múltiples variantes locales.

Guerrero tiene varias comunidades indígenas e innumerables tradiciones, hoy nos enfocaremos en la comunidad de la Montaña Baja llamada Zitlala. La palabra Zitlala tiene su origen en la voz náhuatl “citlalan” que se divide en dos vocablos Citlalli que significa estrella y tla que significa lugar, es así que Zitlala es “Lugar de estrellas.” Y es precisamente en este lugar donde se lleva a cabo la Pelea de Tigres.
Los hombres del pueblo se disfrazan de tigres y se enfrentan en combates rituales que se llevan a cabo en la plaza cívica del municipio. La indumentaria consiste en trajes de tigres que más bien son jaguares pero hay que aclarar un punto. Hace mucho tiempo, cuando llegaron los españoles a tierras americanas y vieron al jaguar lo llamaron tigre, ya que era el felino grande con el que podían asociar a este nuevo animal. Poco después sobrevino la conquista con la imposición de sus creencias y por eso las comunidades indígenas se quedaron con el nombre de tigres.
Los jaguares son animales que han estado presentes en la mirada indígena desde siempre. Podemos encontrar el origen de la sabiduría mágica que se les atribuye, por el lugar donde viven ya que habitan en los montes y barrancas profundas, por esta razón se cree que tienen contacto con el inframundo y con la lluvia ya que las nubes se originan debajo de la tierra.

Uniforme o indumentaria

Los trajes de tigre son de color amarillo por tres motivos, uno consiste en emular al Jaguar, otro es porque representa la sequía, la cosecha y el sol y finalmente personifican a Quetzalcóatl dios del viento. Por otra parte, están los tigres verdes que simbolizan la abundancia y la vida. Los tigres negros interpretan a Tezcaltlipoca dios de la noche y los azules a Tláloc dios de la lluvia. Es un carnaval de representaciones.
Por otro lado, las máscaras están fabricadas de cuero de vaca, son pintadas a mano y algunas utilizan cabellos de jabalí, además de ser utilizadas para personificar a los tigres, su función práctica consiste en ser un casco protector contra los rietazos, ya que son muy duros los golpes.

Cuerda o Cuarta

Lo que se atan a la cintura se llama cuarta que es una cuerda de lazar que es trenzada por varios hombres utilizando palos especiales, el final de la cuerda -que puede medir hasta 20 metros-, termina en un duro nudo que sirve para golpear al contrincante. La cuarta solo se consiguen en Iguala (provincia de Guerrero), donde todavía están hechas de manera artesanal.
La cuarta tiene la función simbólica de que al dar vuelta en el aire para golpear al adversario, está emulando a la cola del tigre que representa al viento y el sonido que se hace al golpear está personificando al trueno.
Antes de llegar a la disputa los combatientes mojan con mezcal la cuerda para que se endurezca y así el golpe sea más fuerte. Además la cuarta al enrollarse en la cintura, tiene el objetivo práctico de proteger los riñones de los golpes del contrincante.
Desde la mañana los combatientes preparan sus ropas, se ponen sus máscaras, se colocan la cuarta, pero sobre todo conviven con sus compañeros. Así que antes de lanzarse a la contienda comen pozole, toman cerveza y sobre todo mucho mezcal para aguantar la dura faena que tienen por delante. Del mismo modo bailan acompañados con la banda de viento que desde tempranas horas los acompaña.
Por El Orejiverde
Fuente: http://www.museonacionaldelamascara.com/mascara-en-movimiento/danza-de-jardineros-oaxaca
Fecha: 29/6/2020

sábado, 3 de agosto de 2019

El guerrero prehispánico que aterrorizó a los españoles y nunca fue conquistado






























  
Su garrote golpeaba los cráneos, los vientres y las extremidades de los enemigos pensando sólo en preservar la gloria de los dioses y el pueblo azteca.


Hubo una gran confusión en la gran Tenochtitlán cuando los hombres blancos –alojados en las casas de los mexicas desde hacía meses– atacaron al pueblo el 20 de mayo de 1520. Era plena festividad de Tóxcatl en el Templo Mayor cuando las huestes de Pedro de Alvarado (quien se había quedado al frente de los españoles mientras Cortés estaba fuera de la ciudad) atacaron a traición a los aztecas. La historia dice que los llegados de una tierra lejana del otro lado del mar, alertados por los actos que vieron, creyeron que se trataba de una trampa planeada por el Tlatoani Moctezuma y tomaron sus armas. 


Ni las oraciones y ritos que se estaban haciendo hacia los dioses Tezcatlipoca y Huitzilopochtli lograron que éstos salvaran a los mexicas de la matanza: las flechas y espadas de los invasores tiñeron de sangre el suelo frente al Templo Mayor. El pueblo se levantó en contra de su emperador al ver que éste se negaba a atacar a sus huéspedes y según la versión oficial, una piedra en su cabeza lo hirió de muerte (otras fuentes aseguran que fue asesinado por los mismos españoles). 

Hasta la vecina Tlatelolco llegaron las noticias de la revuelta. Presurosos, los capitanes al mando de sus ejércitos se lanzaron hacia el centro de la capital del Imperio Mexica para hacer frente a los futuros conquistadores. Sobre todo, hubo tres valientes hombres que con su determinación y bravura dieron ejemplo de cómo hacer frente al enemigo. El historiador Miguel León Portilla narra en su libro Visión de los vencidos: 

«Sólo hubo tres capitanes que nunca retrocedieron. Nada les importaban los enemigos; ningún aprecio tenían de sus propios cuerpos. El nombre de uno es Tzoyectzin, el del segundo es Temoctzin y el del tercero es el del mentado Tzilacatzin».

La pelea fue salvaje: los mexicas arremetieron con valor –usando sus garrotes, lanzas y escudos– contra los españoles, quienes también sabían mucho del arte de la guerra. Sin embargo, se vieron sorprendidos y atemorizados ante la sombra del recién llegado Tzilacatzin, un guerrero y capitán de origen otomí que era temido entre los aztecas mismos y los pueblos vecinos por su fuerza e invencible destreza en el uso de armas. 


Tzilacatzin, de musculatura fuerte y de pensamiento salvaje pero honorable en la guerra, destrozó con garrote y manos las armaduras y huesos de los soldados españoles que se atrevían a desafiarlo. De su garganta emergían gritos de guerra y palabras que juraban apartar de su camino a cuanto hombre blanco se le pusiera enfrente. Pensando en que su deber como guerrero era salvaguardar a su gente, logró repeler a los españoles y provocar su agotamiento. 
«Pero cuando los españoles se cansaron, cuando nada podían hacer a los mexicanos, ya no podían romper las filas de los mexicanos, luego se fueron, se metieron a sus cuarteles, fueron a tomar reposo».


Pedro de Alvarado, impresionado por lo que acababa de ver de este gran guerrero, sintió muy en su interior un gran respeto, pero a la vez un agudo odio hacia este hombre que parecía indestructible. Alvarado no se enfrentó de manera directa ante él, pero le bastó ver su coraje de lejos para saber que todos los días rezaría a Dios y su hijo Jesús para nunca tener que medirse ante aquel coloso. Fue así que ordenó que uno de los navíos surcara el lago para ir en búsqueda de este hombre a Tlatelolco.

«El capitán mexica Tzilacatzin Tzilacatzin gran capitán, muy macho, llega luego. Trae consigo bien sostenidas tres piedras: tres grandes piedras, redondas, piedras con que se hacen muros o sea piedras de blanca roca. Una en la mano la lleva, las otras dos en sus escudos. Luego con ellas ataca, las lanza a los españoles: ellos iban en el agua, estaban dentro del agua y luego se repliegan».


No fue la primera vez que el feroz Tzilacatzin lograba un repliegue de las tropas españolas. Muy en su interior yacía el deseo de que la gloriosa Tenochtitlán y sus zonas aledañas se mantuvieran en pie libres del asedio español. «Lucharemos como sea necesario para que estos hombres, que han derramado sangre sobre nuestro suelo, caigan derrotados. ¡Nuestros dioses y nuestros antepasados nos ayudarán en esta tarea!», gritó el guerrero en uno de tantos discursos que clamó antes de las sucesivas batallas contra los españoles. 

En los meses posteriores a la matanza del Templo Mayor, incluyendo aquel mítico enfrentamiento en los caminos hacia Tenochtitlán en que se logró la expulsión momentánea de los españoles en la madrugada del 30 de junio y el 1 de julio de 1521, el otomí se distinguió como uno de los grandes líderes mexicas. Era capaz de pelear contra tres españoles al mismo tiempo y asesinarlos de manera hábil y feroz. Su garrote no tenía misericordia: golpeaba los cráneos, los vientres y las extremidades de los enemigos pensando sólo en vencer y en preservar la gloria de los dioses y el pueblo azteca. 


Los españoles planeaban la mejor manera de someterlo, pero no existía estrategia alguna que funcionara contra la ferocidad de este hombre, que incluso osó pedir un enfrentamiento directo contra el mismo Cortés en una lucha mano a mano. El capitán, por supuesto, jamás atendió el reto lanzado por el otomí. 

«Por eso no tenía en cuenta al enemigo, quien bien fuera, aunque fueran españoles: en nada los estimaba sino que a todos llenaba de pavor. Cuando veían a Tzilacatzin nuestros enemigos luego se amedrentaban y procuraban con esfuerzo ver en qué forma lo mataban, ya fuera con una espada, o ya fuera con tiro de arcabuz».

En cada batalla, Tzilacatzin se hacía consciente del terrible miedo que infundía en los españoles y sus aliados, pero también de que ya era considerado el rival a vencer. Por ello es que en cada enfrentamiento se vestía de diferente manera para evitar ser reconocido por quienes querían terminar con su vida. «Nunca dejaré atraparme. Y si un día ellos lo consiguen, pediré morir sacrificado o con un golpe del arma que contra ellos he usado», decía a sus compañeros de batalla. 


«Otras veces se disfrazaba en esta forma: se ponía un casco de plumas, con un rapacejo abajo, con su colgajo del Águila que le colgaba al cogote. Era el atavío con que se aderezaba el que iba a echar víctimas al fuego».

Este indómito guerrero soportó de pie, con heridas y sin ellas, enfermo o sano, hambriento o saciado, los largos meses de batallas que siguieron hasta la inevitable caída de los mexicas el 13 de agosto de 1521. Su corazón se llenaba de profunda tristeza cuando veía que los tlaxcaltecas y otros pueblos –que debieron aliarse en una misma causa, pensaba– hicieron frente común con los conquistadores debido al rencor que tenían hacia los mexicas. «¡Hoy, ellos y nosotros, y todos los que vivimos en este territorio sagrado, deberíamos luchar contra los que han querido someternos!», gritaba Tzilacatzin.


Así como sus diferentes vestimentas surtieron efecto en el campo de batalla, donde sus mortíferos golpes destrozaron varias veces al orgullo español y su dios crucificado, también lo hicieron en la Historia, ya que se desconoce cuál fue el destino del gran guerrero Tzilacatzin. Su desprecio por los que llegaron a someter a su gente fue tan legendario como el de aquellos temibles guerreros aztecas que se inspiraban en el águila y el jaguar para entrar en combate. Las leyendas a veces dejan un rastro desconocido a sus espaldas, por ello es que Tzilacatzin fue el hombre al que la Conquista jamás alcanzó. 

Bibliografía:

León-Portilla, Miguel. Visión de los vencidos. Editorial UNAM. 2007. Vigésima edición.

Fuente: Cultura Colectiva - 27 de Febrero de 2018.
Escrito por Rodrigo Ayala Cárdenas



jueves, 31 de enero de 2019

Boda Mexica

Representación de una boda Mexica. 

En la antigüedad, los nahuas le llamaban "Amarre de Tilma" ya que se amarraba la tilma del novio al huipil de la novia. 

Después de 4 días se consumaba el matrimonio. 

El hombre sólo se podía casar después de haber terminado sus estudios y haber participado en una guerra.

IG: Cuahutemoc 1521




lunes, 5 de febrero de 2018

Los Kikapú




Desde que la tribu guerrera de los Kikapú, inició su éxodo de los fértiles valles de Wisconsin, en 1800, el grito guerrero “aiiee… aiiee…” (hoy es un buen día para morir) se esparció por gran parte de la unión americana al galope de sus caballos. Kitzihaiata, el gran espíritu los condujo al sitio sagrado donde el mundo Kikapú viviría por siglos, un rincón del norte de Coahuila, conocido como El Nacimiento, en el municipio de Múzquiz.

Dice la leyenda que cuando los Kikapú iniciaron la travesía, tuvieron que recorrer grandes extensiones de tierra en la unión americana. Cabalgando a pelo, los valientes guerreros enfrentaron el desierto, las bravas aguas de los ríos y las armas de los invasores. Cansados del viaje, cruzaron a lo que hoy es Coahuila, en el territorio mexicano, lugar donde el Dios Kitzihaiata, envió a la gran tarántula, para que tejiera la telaraña que sostendría por muchos siglos el mundo Kikapú.

Y debe ser cierto. Cuando se toma el desvió de la carretera de Múzquiz, para llegar a la reserva, es común ver a lo largo del camino, como cruzan prudentes, con el misticismo que describe la leyenda, decenas de tarántulas, uno de los animales sagrados de esta tribu, cuya danza entre los sabinos (señor de los árboles), rinde tributo a la riqueza natural de esta parte de Coahuila donde las aguas claras del río Sabinas brotan con musicalidad de la tierra, el hogar de cerca de 900 familias indígenas.


Un buen Kikapú debe cumplir los mandamientos de Kitzihaiata, el Dios que los escogió para poblar la tierra. Cumplir con la iniciación y ritos de cacería del venado, fuego sagrado, bautizos, año nuevo, purificación, cantos, oraciones y ayuno. Debe estar preparado para el día de su muerte.

De su animal sagrado y centro de vida, utilizan la piel, los huesos, la lengua y la carne. Creen que cuando un venado muere en el ritual, vuelve a la vida, creen que si el venado se extingue, se extinguirá también el mundo Kikapú.

Desde hace siglos la estructura social de la tribu se mantiene vigente. Cuentan con un jefe espiritual que a su vez es el sacerdote, el hombre sabio y justo. Encargado además de realizar las ceremonias, bautizos, despedida de los muertos y vigilar que las ofrendas a los espíritus se cumplan, así como el cuidado de la tierra.


Chakoka Anico, cuyo nombre hace honor a la valentía: el que puede enfrentar a muchos oponentes, actualmente tiene 82 años, dice estar viejo y no tenerle miedo a la muerte.

“Yo ya estoy viejo, pero muy sano. Trato de guiar a mi gente lo mejor que se puede. Lo más importante es mantener vivas nuestras tradiciones, nuestra lengua, las ceremonias que nos enseñaron los antepasados. Agradecer a la tierra lo que nos da”, dice el jefe Chakoka sonriente, quien además explica que lo más difícil desde que es el encargado espiritual de la tribu, ha sido explicar a algunas autoridades como la Semarnat, su necesidad de la caza del venado, animal sagrado que se utiliza en ceremonias de bautizo, funerales, despedidas y agradecimientos.

El jefe explica que independiente de las leyes de las autoridades civiles de México, a quienes más les interesa cuidar la subsistencia de este animal es a ellos mismos, sin él la religión de la tribu estaría en jaque. Por eso siempre se enseña a los jóvenes la edad de los animales que se cazan, el respeto a las hembras y el cuidado de las crías, ya que la caza es un acto ceremonial de iniciación a la edad adulta.

“Al interior de la casa, está el fuego sagrado, que nunca se debe apagar, en él cocinamos la carne del venado durante las ceremonias. De la piel, fabricamos las Tehuas (zapatos), las mitazas (pantalones), y muchos productos artesanales que nuestras mujeres adornan con Chaquiras”.

CON TRÁNSITO LIBRE
Los integrantes de la tribu son muy reservados, cautelosos de su estilo de vida. Se puede percibir que hablan mejor el inglés que el español. El libre tránsito que tienen hacia los Estados Unidos, hace que la mayoría vivan y trabajen la mayor parte del año en Texas y Oklahoma. Tienen ranchos nogaleros y siembran diferentes productos, trabajan también la ganadería, en el estado de Texas, donde además son dueños del casino que les concecionó el gobierno estadounidense.

Todos los hombres de la tribu se encargan de los negocios, las ganancias se invierten en la misma comunidad, y se reparten de manera equitativa entre todas las familias. En Coahuila son dueños de una gasolinera de Múzquiz. Siembran frijol, maíz, alfalfa, la mayoría para el consumo interno, y en ocasiones le venden a los ranchos vecinos. Se llevan bien con los demás ejidatarios, e incluso son fuente de trabajo para muchos habitantes de Coahuila.

El eterno retorno para los Kikapú, se da porque aunque trabajen y vivan la mayor parte del tiempo en Estados Unidos, su centro ceremonial está en Coahuila, a donde deben venir a cumplir sus deberes con Kitzihaita.

Según su tradición, a los cuatro años los niños deben empezar a aprender a usar el arco y la flecha, algo que se cumple, aunque los pequeños y adolescentes Kikapú, actualmente son más diestros con los controles de los videojuegos, la tradición es una ley, un mandamiento sagrado.


ENTRE LA MODERNIDAD Y LA TRADICIÓN
Cuando se ingresa al territorio Kikapú, lo primero que se percibe es el diálogo que entablan sus viviendas. Al lado de la casa moderna, que cuenta con servicios de agua, luz, teléfono, e incluso algunos habitantes muestran con entusiasmo su conexión a internet, las familias levantan su casa india, fabricada de carrizo en forma rectangular y con un techo elíptico. En el mismo espacio se construyen tanto la casa de verano Utinekane, como la apakvenikane casa para el invierno.
Si bien es cierto que en sus casas modernas viven con la comodidad occidental, una de las principales características de este pueblo es su austeridad. En sus hogares no hay espacio para grandes lujos. Viven estrictamente con lo necesario, no están peleados con la tecnología y mucho menos con el confort. Sin embargo, disfrutan por igual sus dos viviendas.

“Antes de empezar a construir una casa hacemos una ceremonia especial porque la fabricamos con tule, el cual debemos proteger. Cuando una mujer es adulta puede tener su casa, siempre y cuando el jefe dé su consentimiento para construirla y poseerla. Si una familia no cuida la casa como debe ser, el terreno donde fue levantada se lo pueden asignar a otra familia, porque la tierra es de la comunidad, no de una sola persona”, explica Silvia, actual contadora de la tribu Kikapú.

Al interior de la casa india no se permiten visitas foráneas, mucho menos tomar fotografías o videos, celosos de sus tradiciones y costumbres, protegen la privacidad de la casa con una manta tejida que sirve como cortina-puerta. Sin embargo el Jefe Chakoka, explica que en su interior están las camas hechas de varas de madera delgadas sostenidas por troncos gruesos. Los padres descansan en la parte izquierda, vigilantes, mientras que los otros miembros de la familia, incluyendo los niños, duermen en la parte derecha. El lado oeste de la casa india es sagrado, allí habitan los espíritus, por respeto a ellos, al interior no se deben cepillar el cabello, rasurarse, cortarse las uñas o comer.

Más que una casa es un templo. En ellas cada clan de la tribu realiza diferentes ceremonias, por eso su construcción es un acto colectivo, sagrado, de amor. Los hombres recolectan los materiales, las mujeres lo preparan y la familia pone en pie la casa. Por esta razón aun cuando el flujo migratorio de la tribu a los Estados Unidos, es permanente y constante en la mayor parte del año, regresar a El Nacimiento, es regresar a la casa, cumplir con las promesas al Dios Kitzihaiata y a los espíritus, cazar el venado, danzar entorno al fuego eterno y agradecer a la tierra su sabiduría.

El concepto de propiedad privada es relativo para los habitantes de la tribu. Si bien, cada clan mantiene su casa, a través del jefe de familia, que es el hombre más viejo de cada clan, se encarga de vigilar y cumplir con las ceremonias, el terreno le pertenece a toda la colectividad, así como la mayoría de los bienes materiales.


LA LUCHA CONTRA LOS INVASORES
Uno de los primeros enfrentamientos que tuvieron las tribus que se asentaban en lo que hoy es el estado norteamericano de Wisconsin, tuvo lugar 1654, durante la colonización francesa. En un inicio los Kikapoo opusieron una feroz resistencia a la colonización, sin embargo llegaron a establecer un acuerdo de alianza. Y cuando en 1735 los ingleses trataron de arrebatar los territorios a los franceses, la tribu respetó el acuerdo y combatieron de la mano de sus aliados franceses.

Gracias al tratado de París firmado en 1763, la derrota del ejército francés trajo como consecuencia la sucesión de los derechos de Cánada, al igual que un sector del este del río Mississipi, a favor de los británicos. Los Kikapú, que se negaron a reconocer la autoridad inglesa, no tuvieron más remedio que aliarse a los ingleses y enfrentar una nueva batalla. Fue hasta 1800, cuando varias tribus cuyo territorio se encontraba en esta parte de la unión americana, iniciaron una migración hacia el sur. La persecución de los colonos y los desplazamientos de sus territorios, los llevaron a pedir al gobierno mexicano un espacio para habitar.

La primera solicitud formal de los Kikapú, tuvo lugar en 1847, al presidente mexicano Guadalupe Victoria, quien les concedió algunas tierras en Texas, pero a raíz de la guerra, esta parte del país pasó a formar parte de los Estados Unidos. Fue entonces que el jefé espiritual de la tribu, de nueva cuenta realizó la solicitud al presidente José Joaquín Herrera, quien les dio asilo y tierras, en El Nacimiento, municipio de Múzquiz. En 1850 el presidente Benito Juárez, les otorgó mediante un decreto, la posesión definitiva de estas tierras.

CHAKOKA EL SABIO
Cuando se ingresa a la casa del jefe espiritual de los Kikapú, se aprecian colgadas con jerarquía y respeto, las imágenes de algunos de sus antepasados, hombres de rostro duro y piel roja con grandes penachos de pluma de águila. Las fotografías de Emiliano Zapata y Pancho Villa, comparten un espacio en la repisa del jefe, con el decreto enmarcado donde el presidente Benito Juárez les sede derechos sobre El Nacimiento.

Fotos con gobernadores, alcaldes y políticos de ambas margenes del Río Bravo, descansan en las mesas de la casa moderna de Chakoka. Sin embargo, el jefe da muestra de gran hospitalidad, y en los mismos sillones donde se han sentado grandes personalidades, recibe a todas sus visitas, les ofrece café, limonada o refresco y una gran conversación sobre su pueblo, su afición por los caballos y la manera en la que empezó a trabajar desde que era un niño en la cosecha de maíz.

Habla tres idiomas y su dialecto. Ingles, español, filipino y Kikapú. Dice que el cigarro es bueno porque le ayuda a pensar y tener paciencia, cuenta que a pesar de sus 82 años se siente muy bien de salud. No le teme a la muerte y se prepara para reunirse con sus antepasados y continuar su camino ahora al lado de los espíritus y su Dios Kitzihaiata.

“Siempre hemos tenido una gran relación con las autoridades mexicanas y estadounidenses. Tratamos de preservar nuestras tradiciones. Desde hace treinta años he convivido con los gobernadores de Coahuila. Siempre me han visitado con buenas intenciones y mucho respeto, el mismo que les ofrezco a todas las personas que nos visitan, aveces me piden un consejo, digo: respetar la tierra. Les pido que nos ayuden con algunos temas como la caza del venado, pero siempre ha habido una gran relación de amistad”, comenta el gran jefe.

Conscientes del privilegio de vivir en un entorno natural de grandes recursos, como lo es El Manantial, Chakoka explica que no se puede jugar con la naturaleza, sabe que si no llueve todo se acaba. Su memoria registra en los últimos años sequías tan fuertes que han quitado el verde a la sierra, han dejado los grandes sabinos mirando tristes hacia el suelo y han matado a los animales. Razón por la que desde muy pequeños, inculcan a los niños el cuidado de la madre tierra, la verdadera riqueza con la que cuentan.

CONECTARSE CON EL MUNDO
Para el jefe de la tribu la computadora es un aparato más como la televisión, aunque nunca le ha interesado manejar una, entiende que gracias al internet, sus hijos y nietos pueden comunicarse en video y al instante con él. Cuando quiere comprar algún repuesto para su camioneta pide a su nieto que lo busque en internet para no perder tiempo, y aunque prefiere cerrar los ojos y escuchar que le dice el viento, aveces también solicita una pequeña ayuda al Weather Channel, para saber como estará el clima.

Erick, nieto de Chakoka Anico, utiliza su página de Facebook para compartir su proyecto de vida. La preservación de la flora y la fauna de la tierra sagrada de El Nacimiento. A través de está red social, conecta a otros Kikapú que se encuentran diferentes partes de México y Estados Unidos, hace campañas de cuidado del río, toma fotografías de la flora que él mismo clasifica, explica sus usos, propiedades e invita a la preservación de la misma.



“Siempre que salgo a caminar por la sierra, llevo la cámara, he tomado fotos de aves, insectos, roedores, felinos, plantas, árboles y flores, las comparto en mi página porque quiero que los demás habitantes de la tribu, vean la riqueza que tenemos. Hago campañas para el cuidado del río, e invito a los niños a cuidar nuestra madre tierra, porque creo que con ellos es que hay que trabajar más”.

Son muchos los jóvenes y adultos que ahora tienen acceso a la red, aunque todos saben que no pueden compartir imágenes de sus ceremonias, el interior de las casas indias, o su creencias, no descalifican el internet, por el contrario, lo ven como una herramienta que les permite saber que pasa afuera, cuidar sus negocios, y también, entender que son parte de un mundo, que aunque ajeno para muchos, ahí esta.

“Nosotros permitimos que los niños tengan videojuegos, usen la computadora, pero al mismo tiempo y de manera disciplinada, les contamos las leyendas que han sostenido a nuestro pueblo. Les enseñamos las tradiciones y velamos porque aprendan bien nuestra lengua, que como regla es con la que nos comunicamos entre nosotros. Sabemos que deben convivir con otros niños, ir a la escuela, por eso les enseñamos a comunicarse con Kitzihaiata, para que se sientan orgullosos de ser Kikapú”, explica Silvia, nieta de Chakoka y contadora de la tribu.

Al igual que muchos otros dialectos, el de los Kikapú, proviene de la familia Algonkiniana, usada por la mayoría de las tribus que habitaban la unión americana, es una lengua exclusiva para comunicarse entre ellos, y su enseñanza provino directamente de su Dios, Kitzihaiat.

REGISTRAR EL PATRIMONIO
Para Iván Márquez, subsecretario de cultura de Coahuila, quien tiene a su cargo un extenso programa de rescate de las tradiciones y culturas populares en el estado, Los Kikapú, son parte del pueblo coahuilense, con una riqueza cultural, étnica y antropológica sin igual en México. Desde hace meses, han realizado un acercamiento con el jefe de la tribu Chakoka Anico, con la intención de rescatar el patrimonio cultural intangible que representan.
Además de un documental, sobre la historia de la tribu, su producción artesanal, la cosmogonía del pueblo guerrero y sus tradiciones, gastronómicas y religiosas, se buscará hacer un registro fotográfico para la publicación de un libro, donde se invitará a escribir a una serie de expertos que han estudiado desde hace años a la tribu. El subsecretario de cultura del estado, espera que para fin de año ya tengan la publicación y parte del documental, En el que ya se encuentran trabajando.

“Primero ha sido un reto, porque ellos conservan sus tradiciones, cantos, ceremonias e incluso su propia lengua, de manera oral, no tienen nada escrito porque lo tienen prohibido, son muy reservados con sus costumbres. Entonces el primer acercamiento fue para ver que parte de ese patrimonio nos permitían registrar. Luego buscamos una estrategia y está fue la realización del documental y la publicación del libro, con la intención de generar un registro”.

Tierra Sagrada
Actualmente la Tribu Kikapú, cuentan con más de siete mil 500 hectáreas en propiedad ejidal, ubicadas en El Nacimiento, municipio de Múzquiz, Coahuila.

En su sistema político, se reconoce a un jefe espiritual, mismo que funge como sacerdote y guia ceremonial.
Kikapoo, significa “Los que andan por la tierra.

La cronología del pueblo guerrero
En 1824, grupos de kikapúes y de shawnees establecieron contacto con la naciente República mexicana, solicitando permiso al alcalde de la ciudad de San Antonio Bexar, estado de Texas, para asentarse ahí; tal solicitud se debió a la ocupación de su territorio por los anglosajones. El presidente Guadalupe Victoria aceptó esta petición.

A partir de 1833, los colonos tejanos, dependientes del gobierno de Coahuila, se rebelaron y pidieron su independencia; entre 1846 y 1848 Coahuila perdió el territorio tejano.

En agosto de 1850, los kikapúes, los mascogos y los seminoles solicitaron al gobierno mexicano un territorio donde vivir.

En 1852 solicitaron en la ciudad de México el cambio de la colonia de La Navaja por El Nacimiento.

En 1856 se rompe la alianza entre los kikapúes, seminoles y mascogos, por lo que cada grupo exigió territorio propio y regularizado, herramientas y animales de trabajo. En 1859 los seminoles regresan a territorio norteamericano.

En 1865, Maximiliano acepta la petición de los kikapúes de permanecer en la posesión de los cuatro sitios de ganado mayor, concedidos por el presidente Manuel Arista. Benito Juárez también reconoció la cesión de tierras de El Nacimiento, lo cual ocasionó enfrentamientos con los apaches.


En 1873 unos 500 soldados norteamericanos, al mando del coronel Mackenzie, atacaron un pueblo kikapú mientras los hombres se encontraban de cacería. Asesinaron a 16 personas y capturaron a otras 39, entre los que se contaban mujeres, niños y ancianos.
Entre 1877 y 1878 se repitieron las invasiones norteamericanas a Coahuila y Nuevo León; con el pretexto de la persecución de comanches y lipanes atacaban el territorio kikapú.

En 1883 se creó oficialmente la reservación kikapú en Oklahoma, Estados Unidos; en 1890, el congreso de ese país acordó entregar a cada kikapú que se integrara a ella 80 acres de tierra, oferta que no fue aceptada por los kikapúes mexicanos.

En 1899, ante la reclamación de los seminoles de las tierras comunes recibidas en 1850, los kikapúes de México y de Estados Unidos protestaron ante Porfirio Díaz y lograron que él les entregara los títulos de propiedad de El Nacimiento.

El presidente Venustiano Carranza emitió un acuerdo el 25 de octubre de 1919 mediante el cual cedía terrenos nacionales a los kikapúes por una extensión de 7 022 ha.

En 1937, el presidente Lázaro Cárdenas les dio en dotación un ejido de 4 800 ha para la cría de ganado, y ratificó las 7 022 ha de la colonia agrícola El Nacimiento; les entregó semillas, herramientas y troncos mulares para el cultivo de maíz, y su derecho consuetudinario a la cacería del venado.

Fuente
El Siglo de Torreon (Mexico)