Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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lunes, 24 de noviembre de 2025

La Flor del Ceibo - Leyenda Guaraní (Flor Nacional Argentina)


A través del Decreto Nº 138474/42 esta flor fue elegida como flor nacional por su contribución a la formación geológica del delta mesopotámico, orgullo del país y admiración del mundo.

Un Decreto del Poder Ejecutivo de la Nación Nº 138474/42 declaró a la flor de ceibo, también denominada seibo, seíbo o bucaré, como flor nacional argentina, este nombramiento se dio por una comisión impulsada por el Ministerio de Agricultura.

La emotiva leyenda sobre su origen, de valor y lucha, defendiendo la libertad en contra de los españoles
Antes que los españoles pisaran las tierras que baña el Paraná, vivía allí la tribu de los guaraníes.
Estos eran comandados por un cacique cuya hija única no había encontrado todavía hombre para casarse ya que su fealdad negaba los brazos de cualquier indio de la zona.
Pero Tupá la había bendecido con una virtud que compensaba su desdicha, su voz y su canto eran tan bellos que los mismos pájaros de la zona la envidiaban.
Su bella voz le valió el nombre de Anahí (la de la voz de pájaro). Un día hubo un gran revuelo y grandes preparativos entre los indios.
_ ¿Qué pasa? preguntó Anahí a uno de los guerreros _ ¿por qué vistes las galas de guerrero y afilas las flechas?
_ Es que un peligro nuevo nos amenaza. Esta vez no son nuestros habituales enemigos los que nos atacan, sino hombres muy raros, vestidos con trajes brillantes y duros.
Además llevan flechas que arrojan fuego. Tu padre no quiere avisar a los niños y las mujeres porque no sabe si son enviados por el genio del mal, o el genio del bien. O si son hombres como nosotros; y si son hombres querrán pelear. Por eso nos ordenó que estuviéramos preparados.
Una vez desembarcados, los españoles instalaron un campamento provisorio. No tardaron los guaraníes en darse cuenta que no eran enviados infernales o celestiales sino hombres como ellos que querían apropiarles las tierras y usarlos como esclavos.
El cacique, sabiendo que eran más débiles en cantidad, decidió atacar con valor y coraje, él no quería ser un esclavo de los colonizadores, y esa misma noche, con la sigilosidad que los caracterizaba, guió a los guerreros al combate, que fue largo y sangriento.
Toda la noche lucharon los indios por su libertad, y el alba los vio volver derrotados conduciendo los despojos de los que habían caído.
Anahí les salió al encuentro, y al preguntar por su padre, en el silencio de los hombres derrotados descubrió que nunca volvería.
Fue enterrado el cacique en las tierras sagradas como es la tradición, y un dulce y armonioso canto, como el que solía escuchar cada mañana, lo acompañó al encuentro con Tupá.
Los sobrevivientes del combate se reunieron en asamblea para discutir quien sería el próximo cacique, ya que Anahí era hija única y no se había casado con nadie.
Fueron varias las opciones que se dieron: Establecer juegos de supervivencia, combates, alianzas, y muchas cosas más, pero el tiempo pasaba y cada día desembarcaban más españoles. Uno de los guerreros levantó la voz y dijo:
_Yo sé que muchos de ustedes me van a seguir, que otros me odiarán, pero yo propongo entregarnos a los españoles y ser sus esclavos, nosotros somos fuertes y quizás algún día podremos hacer un trato, al menos viviremos, yo prefiero vivir como esclavo y no morir como un tonto.
Anahí al escuchar tales palabras, y al ver que casi todos los sobrevivientes al duro combate lo seguían, se paró en una piedra y alzando su delicada pero potente voz dijo:
_Si!, peleen y tal vez morirán, entréguense y vivirán, al menos un tiempo. Yo lucharé con ustedes, aún más, haremos un ejército y atacaremos a los españoles porque prefiero morir como una valiente guerrera que cambió su vida por la libertad de su pueblo, a morir sabiendo que podría haber sido libre, pero nunca intenté lograrlo. Y algún día, cuando nuestros hijos, y cuando los hijos de nuestros hijos nos recuerden, ellos sabrán que los españoles nos pueden quitar la vida, pero jamás nuestra libertad.
El pueblo indígena, conmovido por las palabras, y convencidos de su fuerza y astucia, decidieron atacar pero de otra manera. Ellos sabían que los españoles no conocían el territorio.
Bastaba que un soldado se alejara para que una silenciosa flecha lo atravesara de parte a parte. Hasta los más pequeños de la tribu los atraían hacia las profundidades del bosque para hacerlos caer en las garras de un animal peligroso.
Pero la temeridad estaba llamada a ser la desgracia de Anahí. Un guerrero le había mostrado cuál era el español que había dado muerte a su padre, y ella, desde ese día no hacía más que vigilarlo buscando la ocasión precisa para terminar con él.
Una noche observó que estaba de centinela, y se llegó muy cautelosamente hasta muy cerca, porque no era una tiradora muy experta. Favorecida por las sombras que la ocultaban, Anahí extendió su arco, una flecha silbó siniestramente y el centinela rodó por el suelo arrojando un grito espantoso.
Sin embargo la joven indiecita se había arriesgado demasiado. En un momento los españoles, que estaban alertas debido a las tantas desapariciones, acudieron en auxilio de su compañero.
Llegado el amanecer, los españoles prepararon un plan de ataque con la intención de capturar al cacique de la tribu, quien ya se había ganado la fama de los españoles al creer que medía más de 4 metros de altura y que en sus batallas podía matar cientos de guerreros con tan sólo sus manos, que era el hijo de una bestia y que sus garras medían más de dos metros.
Atacaron los españoles y grande fue la sorpresa de éstos al ver que el famoso cacique de la tribu no era más que una joven muchachita que no medía más de 5 pies de altura.
Anahí fue apresada y la llevaron a la presencia del jefe español.
_Una mujer que mata como un hombre. ¿Sabes lo que te espera por matar a un centinela? Anahí no entendía una palabra de lo que el jefe español decía, pero sí podía presentir lo que le esperaba.
_Llevadla al bosque, atadla a un árbol y quemadla viva_ Sentenció el capitán.
La indiecita fue conducida al bosque, donde después de ser salvajemente abusada, fue sujetada a un árbol y rodeada con haces de leña. Un soldado roció con grasa la madera y arrimó la tea.
Débiles lenguas de fuego se propagaron por las ramas junto con un humo negro y sofocante. Y entre el humo y el fuego, la infeliz muchacha quedó oculta a los ojos de los verdugos, quienes en vez de escuchar los gemidos de dolor, sentían que un agradable y tranquilizador canto surgía de la garganta de Anahí; era la misma melodía que había entonado el día del entierro de su padre.
Murió como una valiente guerrera de Tupá y sabía que él y su padre los esperarían más allá del horizonte.
Los centinelas estaban a punto de retirarse cuando de repente observaron algo que los dejó pasmados.
Las llamas se despegaron del suelo y se elevaron hasta la copa del árbol, llevando a la india envuelta en un manto de fuego. Y, al llegar arriba, se introdujeron entre las ramas con violento chisporroteo.
Mudos de terror se habían quedado los españoles. Miraban al pie del árbol y no veían a la joven, miraban a la cima y el espectáculo de aquél fuego que iluminaba hasta las puntas de las hojas sin quemarlas, les producía un temor más grande todavía.
Por fin uno acertó a mover las piernas y echó a correr hacia el campamento. Los otros lo siguieron en precipitada carrera hasta que el lugar quedó desierto.
Mientras tanto, un indio que estaba oculto entre unos matorrales, también había visto el prodigio y corrió a contárselo al brujo de la tribu.
_ Es la mano de Tupá _dijo_ que eleva el alma de Anahí para llevársela consigo. Llévame hacia ese lugar.
Como ya amanecía se acercaron cautelosamente para evitar que los oyeran los españoles, que tenían su campamento no lejos de allí.
_ ¡Aquí es! ¡Aquí está la leña de la hoguera! Miraron la copa del árbol. Las llamas no coronaban ya al árbol, que ahora ostentaba orgulloso, su copa cuajada de flores de una clase que nunca nadie había visto antes.
Esta flor no tenía perfume, tenía la forma de las lenguas de la llama que la envolvieron hasta matarla, y era roja como su sangre generosa.
Era la flor del ceibo, flor que habita la zona del litoral, su lugar de origen, pero que crece en cualquier sitio.

Publicado en Pensamiento Discepoleano


domingo, 22 de noviembre de 2020

22 de Noviembre Día de la Flor del Ceibo, flor nacional argentina



El Ceibo: La Flor Nacional que guarda una leyenda guaraní


Cada 22 de noviembre, se celebra el Día Nacional de la Flor del Ceibo, declarada Flor Nacional Argentina en 1942

Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942 se declaró La Flor del Ceibo, flor nacional argentina.

Esta especie es una perteneciente a la formación llamada Bosques en Galería y es frecuente encontrarla cerca de los cursos de agua, pantanos, esteros y lugares de mucha humedad.

Uruguay también la declaró Flor Nacional, y por su belleza y colorido suele ser plantada en paseos, plazas y parques públicos.

Los datos biológicos de La Flor Nacional

“Erythrina crista-galli” es la denominación científica de la Flor del Ceibo, tal nombre es de origen griego y proviene de “erythros”, que significa rojo, relacionada al color intenso de sus flores.

Por su parte el nombre de crista-galli, es atribuido a la semejanza del color de las flores con la cresta del gallo.

Su altura oscila entre 6 a 10 centímetros, con diámetro de 0.50 cm. Fuste tortuoso y poco desarrollado, corteza de color pardo grisáceo, muy gruesa y muy rugosa con profundos surcos.

El árbol que da la flor, es propio de América, especialmente de la zona del Litoral Argentino, y de los países vecinos Uruguay, Brasil y Paraguay

Su madera es blanda y amarillenta; y suele utilizarse para fabricar objetos de poco peso. Sus flores por su parte, son muy eficaces para teñir textiles.

Anahí, la leyenda guaraní de La Flor del Ceibo

Nuestro territorio, habitado desde tiempos inmemorables por los hermanos guaraníes, es rico en cultura que se conserva en las historias, propias de la tradición oral que dan origen a la vida y a la naturaleza.

Una de esas historias es reconocida a nivel nacional por ser la leyenda que da origen a la Flor Nacional:

“Cuenta la leyenda que en las riberas del Río Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos duros, llamada Anahí. En las tardecitas veraniegas Anahí deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra.

Cuando llegaron los invasores, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad.

Anahí fue llevada cautiva; pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su verdugo, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.

El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Estos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera.

La ataron a un árbol e iniciaron el fuego. La doncella sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.

Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.”


Fuente: Misiones On Line - 22 de Noviembre de 2020-