Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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domingo, 3 de octubre de 2021

Homenaje a los que se quedaron en el camino por salvar a los demás...


Homenaje a los que se quedaron en el camino por salvar a los demás..
El cuadro está dedicado a todos los profesionales sanitarios que se quedaron en el camino.

Agradecidos eternamente !

Compartido por Fabian Zubiri

sábado, 25 de septiembre de 2021

Volvamos a la Madre Tierra


sábado, 4 de julio de 2020

Desigualdad estructural, violencia y racismo: cómo afecta la pandemia a los pueblos originarios en la Argentina



Un informe elaborado por más de 100 investigadores de diferentes ámbitos académicos del país, con participación de 30 equipos de investigación y 12 universidades nacionales y dependencias del CONICET. indagó en las consecuencias de la pandemia por COVID-19 en diversas comunidades y pueblos autóctonos.


La ola de contagios por COVID-19 llegó al barrio Gran Toba, donde viven unas 4.500 personas, en su mayoría en condiciones de pobreza y hacinamiento, y la transmisión se multiplicó en cuestión de días (EFE/Raphael Alves/Archivo)

Con la expansión del virus COVID-19, la declaración como pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con el consiguiente Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) implementado a partir del 20 de marzo de 2020 en la Argentina, se está generando una notoria transformación en la población en general, en todas las relaciones sociales y cotidianas, con impactos sumamente profundos y definitorios ante la situación de pobreza y precariedad social, en particular.


El párrafo anterior refleja una de las conclusiones del informe Efectos socioeconómicos y culturales de la pandemia COVID-19 y del aislamiento social, preventivo y obligatorio en los Pueblos Indígenas en Argentina, un documento elaborado por más de 100 investigadores de diferentes ámbitos académicos del país, con participación de casi 30 equipos de investigación y 12 universidades nacionales y dependencias del CONICET.

Una mujer y niños de la comunidad indígena wichi en un asentamiento en la provincia de Salta, Argentina (REUTERS/Ueslei Marcelino)

Dentro de los sectores más golpeados por el confinamiento se encuentran los pueblos originarios. Según se aclara en el estudio, “esta coyuntura agrava la situación de desigualdad socioeconómica, la irregularidad en la posesión de las tierras que habitan, la histórica invisibilización, estigmatización y, en ocasiones, criminalización asociada a su condición sociocultural”, subraya el informe.

“El ASPO constituye una medida por demás necesaria para evitar la expansión del virus COVID-19, evitando una cantidad de contagios y muertes mucho mayor, cuya consecuencia inmediata ha sido -además de una profunda transformación en todas las relaciones sociales y cotidianas- la paralización del empleo y una abrupta retracción de los ingresos de los integrantes de los pueblos indígenas –en gran medida informales,influyendo radicalmente en su economía comunitaria”, agrega.




“Cabe destacar que el contexto actual implica una marcada ‘divisoria de aguas’ entre aquellos que cuentan con un ingreso fijo mediante un salario y otros que no lo poseen. La pérdida abrumadora de ingresos –producto de la paralización de buena parte de las actividades y la ausencia (o drástica disminución) en la circulación de personas afecta severamente a los pueblos indígenas”, amplía el informe.

Esta iniciativa partió de la necesidad de complementar y sumar diversas experiencias a un primer informe presentado el 15 de abril, abocado a visibilizar las problemáticas y situaciones experimentadas por diversas comunidades y pueblos originarios en este contexto de pandemia por COVID-19. En este nuevo documento participaron más de 100 investigadores de diferentes ámbitos académicos del país, casi 30 equipos de investigación y 12 universidades nacionales y dependencias del CONICET.


El informe se elaboró de manera colaborativa, mediante la recopilación y sistematización de datos por parte de diversos equipos que poseen vínculos previos al ASPO con distintos pueblos indígenas del país; aunque no constituye un censo, ni tiene pretensiones de exhaustividad. A pesar de las limitaciones para concretar este trabajo en un plazo tan acotado y con herramientas restringidas, se han podido relevar situaciones de aproximadamente treinta pueblos originarios de la Argentina. Por ello, este resultado se irá ampliando a futuro.

En diálogo con Infobae, Sebastián Valverde, antropólogo, investigador del CONICET y docente de la UBA especializado en pueblos indígenas contó: “Se conformó un estudio gigantesco, con una dinámica de mucha interacción entre distintos investigadores, más de cien participantes, algo a destacar en este contexto de pandemia y con pocos antecedentes. Por la situación de emergencia, quisimos relevar la situación de las comunidades indígenas en este particular contexto”.



“El informe se dividió en dos etapas, dos relevamientos, con participación de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y el Laboratorio de Investigaciones en Antropología Social de La Plata”, explicó Valverde y agregó: “Se reveló en la situación de pandemia, llamando desde las casas con celular, teléfono fijo y por mail, a la mayor parte de los pueblos originarios de la Argentina, un porcentaje muy importante y en una proporción muy representativa”.

Respecto a los resultados obtenidos, el antropólogo precisó: “Por un lado hay una exacerbación del racismo, de la discriminación y de la desigualdad que históricamente está planteada y en el contexto de la pandemia se agravó, porque hay abusos de diferentes agentes privados, muchas veces también de las instituciones públicas, de empleados, hospitales, policía, Poder Judicial, que se aprovechan en algunos casos de una desigualdad que ya está construída y la agravan”.





“Por otro lado hay una situación que tiene que ver con una dificultad muy grande en lo económico, considerando el nivel de precariedad que hay entre los pueblos originarios en el aspecto económico, por eso creemos que han sido claves los recursos dispuestos por el Gobierno Nacional a partir del otorgamiento de ingresos como los derivados del programa Alimentar, la Asignación Universal por Hijo (AUH), el cobro de pensiones, las tarjetas alimentarias y el reciente Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), entre otros”, agregó Valverde.

En otro pasaje de la entrevista advirtió: “Si en el conjunto de la población hay una situación de informalidad del 44%, en los pueblos originarios esta cifra puede subir a un 60, 70 y a veces un 80% dependiendo del lugar y a veces más también”.

Una dinámica que se viene dando en este complejo escenario, se asocia con la profundización y exacerbación de situaciones de racismo, discriminación, violencia verbal y física hacia los integrantes de los pueblos originarios, a través de acciones arbitrarias, y/o graves abusos por parte de funcionarios de diversos organismos públicos, instituciones sanitarias y/o fuerzas de seguridad, asumiendo en algunos casos características sumamente conflictivas y traumáticas.


Para Valverde, “esta desigualdad histórica debe ser revertida, teniendo en cuenta que también existe una dificultad muy grande sobretodo en las comunidades rurales para acceder a la educación a la distancia, inclusive a los servicios de salud”.

El relevamiento también puso el foco respecto a las poblaciones que ya estaban en una situación muy complicada hace tiempo y el coronavirus agravó sus realidades: en el noroeste argentino, con las dificultades de acceso a servicios básicos, el universo de los pueblos originarios es muy heterogéneo.


“Si en el conjunto de la población hay una situación de informalidad del 44%, en los pueblos originarios esta cifra puede subir a un 60, 70 y a veces un 80% dependiendo del lugar y a veces más también”, advirtió Sebastián Valverde, antropólogo especializado en pueblos originarios (REUTERS/Ueslei Marcelino)


“Se han dado muchas situaciones de trato racista y violento, como lo que sucedió en el barrio Gran Toba en Chaco y hace pocos días en Tucumán lo mismo, abusos que fueron denunciados, y que generaron una repercusión muy grande. También existe un abuso de agentes privados, siguen los desmontes ilegales en la región chaqueña, que afecta muchísimo a las comunidades, la falta de acceso a la justicia también es un problema muy grande”.

Comunidad Guaraní Cacique Hipólito Yumbay

¿Hay más casos COVID-19 positivos en los pueblos indígenas? Para Valverde, “en algunos casos sí, depende en qué lugar del país estemos hablando, pero si los hay es por encima de la media por las condiciones sanitarias, falta de acceso al agua potable, estructurales y por las características edilicias de los lugares en donde viven”, y agregó: “Por lo general están informados, no están aislados en ese sentido, pero sí existe una desigualdad histórica en el acceso a la salud”.

Fuente: INFOBAE - 3 de Julio de 2020

https://www.infobae.com/tendencias/2020/07/03/desigualdad-estructural-violencia-y-racismo-como-afecta-la-pandemia-a-los-pueblos-originarios-en-la-argentina/


viernes, 3 de julio de 2020

Nos dormimos en un mundo y nos despertamos en otro.



De repente, Disney no tiene magia.

París ya no es romántico.

Nueva York ya no es imponente.

La muralla china ya no es una fortaleza.

Las iglesias de todas las religiones están vacías.

Los autos lujosos, los aviones imponentes, los barcos poderosos están parados.

Los abrazos y los besos de repente se convierten en armas, y no visitar a padres y amigos se convierte en un acto de amor.

Te das cuenta de que el poder, la belleza y el dinero no valen nada, y no pueden obtener el oxígeno por el que estás luchando.

El mundo continúa su vida y es hermoso. Solo pone a los humanos en jaulas. Y creo que nos está enviando un mensaje a todos:

"NO ERES NECESARIO. 
EL AIRE, LA TIERRA, EL AGUA Y EL CIELO ESTÁN BIEN SIN TI. 
CUANDO REGRESES, RECUERDA QUE ERES MI INVITADO, NO MI AMO".

domingo, 22 de marzo de 2020

De la peste negra al coronavirus: cuáles fueron las pandemias más letales de la historia

Desde la Edad Antigua hay registros de brotes que afectaron a gran parte de la población de un país o a muchas regiones al mismo tiempo. Un repaso por las que causaron mayores estragos

Con más de 328000 casos confirmados en el mundo y más de 14000 muertes en 177 paises del mundo (al 22 de Marzo de 2.020), el brote de COVID-19 —declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud el pasado 11 de marzo— desató una crisis global como hacía tiempo no se veía.

Sin embargo, la historia puede ayudar a poner en perspectiva lo que está sucediendo. A pesar de la gravedad inusitada de este brote originado en China en noviembre pasado, aún está lejos de los más letales de la historia. A continuación, un repaso por las pandemias más significativas de las que hay registro:

Infografía: Infobae - Marcelo Regalado

Peste antonina (165-180): 5 millones de muertes


Cuanto más se retrocede en el tiempo, menores son las precisiones sobre las enfermedades y sus consecuencias. Pero hay evidencias históricas más que suficientes para saber que la peste antonina fue devastadora en su tiempo. La infección se desató en el Imperio Romano tras el regreso de tropas que habían combatido en Medio Oriente. Se cree que la enfermedad puede haber sido viruela o sarampión, pero no hay consenso entre los historiadores.

Se la conoce como peste antonina por el nombre de la dinastía reinante en Roma en ese momento. De hecho, hay indicios de que el emperador Lucio Vero, que gobernaba en conjunto con su hermano adoptivo Marco Aurelio, murió en el año 169 víctima de ese mal. Las estimaciones actuales ascienden a 5 millones de muertos, lo que la convertiría en la séptima pandemia más letal de la historia.

Ingrafía: Infobae - Marcelo Regalado


Plaga de Justiniano (541-542): 30-50 millones de muertes


El epicentro del brote fue Constantinopla —actualmente Estambul—, capital del Imperio Bizantino (Imperio Romano de Oriente). El origen fueron las ratas que llegaban en los barcos mercantes provenientes de distintos rincones de Eurasia, portadoras de pulgas infectadas con la peste bubónica.

El emperador Justiniano I también contrajo la enfermedad, pero sobrevivió. Los cálculos de entre 30 y 50 millones de muertos como consecuencia de la pandemia abarcan los dos siglos en los cuales esta resurgió. Eso la convierte en la cuarta peor de la historia.

Viruela (1520): 56 millones de muertes

Era una enfermedad desconocida en el continente americano, pero llegó con la conquista europea. Fue introducida primero en lo que actualmente es México por los españoles y fue determinante en la caída del Imperio Azteca. Es considerada la segunda mayor pandemia de la historia, y hay estimaciones que indican que mató hasta al 90% de la población nativa americana.

Grandes pestes del siglo XVII (1600): 3 millones de muertes

Fueron distintos brotes de peste bubónica que tuvieron diferentes epicentros a lo largo del siglo. Uno de los más significativos fue la gran peste de Londres, que duró de 1665 a 1666, y fue la última gran epidemia de peste bubónica en Inglaterra.

Grandes pestes del siglo XVIII (1700): 600.000 muertes

Fueron diversas epidemias que surgieron en distintos países. La más importante fue la peste rusa de 1770-1772, también conocida como la peste de 1771. Murieron entre 52.000 y 100.000 personas solo en Moscú, cuya población se redujo en una tercera parte.


Cólera (1817-1923): 1 millón de muertes

La falta de tratamiento de los excrementos humanos y la ausencia de agua potable son los principales responsables de la propagación del cólera. Entre 1817 y 1923 se produjeron las primeras seis pandemias de esta enfermedad en distintos puntos del continente asiático.

La tercera peste (1855): 12 millones de muertes

La tercera pandemia de peste bubónica surgió en Yunnan, China, durante el quinto año del emperador Xianfeng de la dinastía Qing. Desde allí se esparció por todo el mundo, aunque en ningún lugar tuvo un impacto tan mortífero como en la India, donde causó cerca de 10 millones de muertos. Es la sexta pandemia más letal de la historia.


Fiebre amarilla (fines de 1800): 100.000-150.000 muertes

Los científicos consideran que se originó en África, con transmisión entre primates y humanos. El virus y el vector, que es el Aedes aegypti, una especie de mosquito, fueron llevados al continente americano por barcos de comercio de esclavos. Durante el siglo XIX se produjeron importantes brotes en América y en Europa.

Gripe española (1918-1919): 40-50 millones de muertes

Fue la primera pandemia causada por el virus de la gripe, el H1N1, y se convirtió en la tercera más letal de la historia de la humanidad, debido a que mostró una tasa de mortalidad muy superior a la habitual. Se estima que infectó a 500 millones de personas en todo el mundo, alrededor del 27% de la población global.


Lo interesante es que España no sufrió particularmente más que otros países la epidemia. Pero la posguerra había llevado a muchos Gobiernos a censurar los reportes de muertos en Alemania, el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos. Eso no ocurrió en España, que se había mantenido al margen del conflicto, y por eso se empezó a hablar de gripe española.

Gripe rusa (1889-1890): 1 millón de muertes

El virus de la gripe A subtipo H2N2 se encuentra en las aves y, según algunos investigadores médicos, surgió por primera vez en Rusia en 1889. Si bien otros especialistas sostienen que no hay evidencia suficiente de que haya sido ese tipo de virus, la pandemia causó cerca de un millón de muertes.

Gripe asiática (1957-1958): 1,1 millón de muertes


Si la rusa fue la primera pandemia de gripe A, la asiática fue la segunda. Algunos autores creen que se originó por una mutación en patos salvajes que se combinó con una cepa humana preexistente. El virus se identificó por primera vez en Guizhou, China, y se propagó a Singapur, de allí a Hong Kong, y luego a los Estados Unidos.

Gripe de Hong Kong (1968-1970): 1 millón de muertes

Fue la tercera de esta serie de pandemias. El primer registro del brote en Hong Kong apareció el 13 de julio de 1968, y a fin de mes ya había llegado a Vietnam y Singapur. La región no había aprendido las lecciones de los brotes anteriores.

VIH/sida (1981-actualidad): 25-35 millones de muertes

El sida es causado por un virus de inmunodeficiencia humana que se originó en primates del África central y occidental a principios del siglo XX. Si bien varios subgrupos del virus adquirieron la capacidad de infectar a seres humanos, la pandemia tuvo sus orígenes en la aparición de una cepa específica, el subgrupo M del VIH-1, en Leopoldville, República Democrática del Congo, y se disparó a partir de 1981.

Actualmente hay 37,9 millones de personas que están infectadas con VIH en todo el mundo, y solo en 2018 murieron 770.000 personas por esta enfermedad. El África subsahariana es la región más afectada, y el 61% de las nuevas infecciones provienen de allí.

SARS (2002-2003): 770 muertes


El Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés) es una enfermedad provocada por un coronavirus distinto del causante del COVID-19, el SARS-CoV. Entre noviembre de 2002 y julio de 2003, un brote registrado en el sur de China terminó con 8.098 personas infectadas en 17 países, aunque la mayoría de los casos se registraron en China y Hong Kong.


El virus surgió en murciélagos de herradura que habitan en cuevas de la provincia de Yunnan, y de allí pasó a los humanos. De todos modos, no se han reportado nuevos casos de SARS desde 2004.

Gripe porcina (2009-2010): 200.000 muertes


Fue la segunda pandemia causada por el virus de la gripe H1N1, casi un siglo después de la gripe española. De todos modos, se trata de una nueva cepa de H1N1, que se originó cuando los virus de las gripes aviar, porcina y humana se combinaron con un virus de la gripe porcina euroasiática, razón por la que se la conoce como gripe porcina.

El brote apareció en cerdos de una región del centro de México, y a partir de allí se propagó. Se estima que entre el 11 y el 21% de la población mundial de entonces contrajo la enfermedad.

MERS (2012-actualidad): 850 muertes

El Síndrome Respiratorio de Medio Oriente también es causado por un coronavirus. El primer caso se encontró en un hombre de Arabia Saudita de 60 años que padecía una neumonía aguda. Murió de insuficiencia renal en junio de 2012, y luego se reportaron dos muertes más en la región de Al Ahsa. Desde ahí se trasladó a varios países, principalmente de Medio Oriente, aunque también de otras regiones, como Corea del Sur, que tuvo un brote en 2015.


Ébola (2014-2016): 11.300 muertes

Es una fiebre hemorrágica viral que afecta a los humanos y a otros primates. El de 2014 fue el brote más generalizado de la enfermedad en la historia. Los primeros casos se registraron en Guinea en diciembre de 2013, y de allí se propagó a Liberia y Sierra Leona, donde causó devastadores efectos humanos y materiales. La tasa de letalidad entre los pacientes hospitalizados llegó a ser de entre el 57 y el 59 por ciento.

Fuente: Infobae - Buenos Aires (Argentina) - 18 al 22 de Marzo de 2.020