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lunes, 24 de febrero de 2020

El manuscrito perdido de los incas, una joya histórica recuperada por Perú

Fue escrito por un descendiente directo de los incas y permaneció fuera de Perú durante más de cien años, pero ahora el "manuscrito perdido de los incas", considerado una joya de la historia y las letras peruanas, ha vuelto a su país de origen.





El valor de "Recuerdos de la monarquía peruana o bosquejo de la historia de los incas" es incalculable, ya que fue redactado en 1838 por Justo Apu Sahuaraura Inca, uno de los grandes investigadores que se dedicó en el siglo XIX a rescatar la memoria de sus antepasados.

Pero el documento desapareció de Lima durante la Guerra del Pacífico (1879-1884), que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia, y solo fue recibido de vuelta el pasado 5 de noviembre, tras una "exhaustiva negociación" de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) mediante el consulado peruano en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

Por ese motivo, el jefe institucional de la BNP, Ezio Neyra, no dudó en afirmar a Efe que su recuperación "es de enorme importancia, porque ayuda a complementar parte de la historia cultural y la histografía peruana".

Un gesto de buena voluntad

El proceso de recuperación del manuscrito comenzó después de que este fuera puesto a la venta, lo que dio pie a las gestiones mediante el consulado peruano con la familia brasileña Mindlin, que lo poseía desde la década de 1970, a la que se le explicó que pertenecía al patrimonio de la biblioteca peruana. Lo invitamos a leer: Cónclave frente al caso de las 402 piezas precolombinas que se exhiben en Argentina

"A pesar de que lo habían puesto a la venta, cuando se enteraron de esta situación, decidieron, en un gesto de muy buena voluntad, devolverlo a la Biblioteca Nacional", destacó el jefe de la BNP.

Neyra recordó que la biblioteca peruana, que en agosto del próximo año cumplirá 200 años de fundación, ha afrontado sucesos como la guerra con Chile o un gran incendio en 1943 "que significaron grandes problemas en términos de que se mermó el patrimonio bibliográfico y documental" que resguardaba.

"La recuperación de este manuscrito calza dentro de esa estrategia mayor de reconstrucción, por llamarlo de alguna forma también, de la memoria cultural, historiográfica, del país", acotó.

Un documento único
Justo Apu Sahuaraura Inca (1775-1853) fue un religioso, prócer de la Independencia de Perú e integrante de la nobleza indígena cusqueña, que descendía por línea materna de Cristóbal Paullo Inca, el inca Huayna Cápac y la panaca (familia) real del inca Pachacútec.
Solía autodenominarse el "último descendiente del linaje imperial de los incas" y, al igual que el famoso Inca Garcilaso de la Vega, presentó y añoró en su obra un mundo incaico idílico, a pesar de que vivió asimilado a la cultura occidental.
Durante su trabajo consultó algunos documentos que hoy ya no existen para retratar los inicios de la cultura que se desarrolló en Perú hasta la llegada de los españoles, en 1532.
Entre las peculiaridades de su manuscrito, según explicó el historiador Gerardo Trillo, director de protección de colecciones de la BNP, está que "adjunta unas láminas que tienen color".
"Es un documento raro, no hay otro documento del siglo XIX de este tipo", sostuvo Trillo antes de indicar que el manuscrito ha sido investigado "pero poco, porque estaba en manos privadas".
Sin embargo, en 2001 se publicó una edición facsimilar que permitió a los expertos peruanos opinar sobre su originalidad y confirmar que llevaba los sellos que la Biblioteca Nacional colocaba en el siglo XIX.
"Lo maravilloso de que este documento se encuentre en la Biblioteca Nacional es que ahora sí los investigadores van a poder tener gran apertura para investigarlo" acotó.
Al explicar su estado de conservación, María Sánchez Sánchez, asistente en restauración del área de conservación de la BNP a cargo del documento, dijo que "el manuscrito en sí llegó en buen estado", pero se trabaja para "verificar bien" cómo se preservará.

La estrategia de recuperación
Después de haber iniciado hace unos años una campaña para recuperar manuscritos, libros y documentos antiguos perdidos o robados de su patrimonio, la BNP ahora prepara "una estrategia mucho más amplia de recuperación de más materiales bibliográficos y documentales", adelantó Neyra.
"Ahora estamos hablando de este manuscrito en particular, pero ha habido otras entregas muy importantes también, quizá la que tiene mayor importancia en los últimos tiempos es la devolución que hizo el Gobierno de Chile (en 2007 y 2017) de una serie de materiales que fueron sustraídos de la Biblioteca Nacional durante la ocupación chilena de Lima", recordó.
A partir de esas experiencias, la BNP está desarrollando una estrategia en la que apelará, como sucedió con este manuscrito, "a la buena voluntad que debe haber no solamente en personas peruanas sino extranjeras, porque este manuscrito y otros materiales pertenecen a todos los peruanos", sostuvo el jefe institucional.
Mientras tanto, los expertos y conservadores de la BNP se preparan para presentar el próximo jueves el "manuscrito perdido de los incas" durante el Programa de Historia y Arte Peruano 2020 que se desarrollará en el Teatro Auditorio Mario Vargas Llosa. 

Fuente: El Espectador (Colombia) - 16 de Febrero de 2020
https://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-manuscrito-perdido-de-los-incas-una-joya-historica-recuperada-por-peru-articulo-904851

domingo, 5 de marzo de 2017

Árboles amazónicos dan pistas sobre asentamientos precolombinos



Las plantas domesticadas por los pueblos indígenas son cinco veces más dominantes que las que no lo fueron. Esta es la conclusión de un estudio publicado en “Science” y en el que participaron investigadores colombianos.

El árbol de guama, cuyo fruto es una vaina verde y gruesa que esconde una apetitosa pulpa carnosa, blanca y muy suave, hoy nace silvestre en el Amazonas. Ese fruto —hoy saboreado por muchos colombianos— también lo consumían ciertas comunidades indígenas que poblaban esta vasta región suramericana hace más de 8.000 años. Muy probablemente en aquel entonces también se utilizaban la madera del árbol o sus semillas y hojas con fines medicinales.

El guamo es una de las 85 plantas amazónicas que domesticaron las sociedades precolombinas y que hoy dominan el paisaje boscoso de este inmenso ecosistema compartido por varios países. A esa conclusión llegaron varios investigadores bolivianos, brasileños, colombianos, ecuatorianos, peruanos, guyaneses, surinameses y venezolanos, entre otros, reunidos en la Red Amazónica de Diversidad de Árboles, luego de un estudio en el que analizaron 1.170 parcelas de bosque y más de 4.000 especies de árboles y palmas.

Estas especies domesticadas son cinco veces más dominantes que las que no parecen haber sido utilizadas por los pueblos indígenas y se ubican principalmente cerca de sitios arqueológicos o de ríos, donde no solamente abundan en cantidad, sino se encuentra una gran diversidad de ellas. Y aquellos sitios donde las identificaron sin vestigios humanos podrían dar cuenta de la huella que dejaron y aún yace escondida bajo su suelo.

“Muchos objetos arqueológicos (cerámicas) y estructuras (montículos, terrazas o arte rupestre) están ocultos en el bosque y son difíciles de encontrar”, dice a El Espectador Carolina Levis, del Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonia, con sede en Manaos, Brasil, y primera autora del artículo publicado hoy en la revista Science. “La abundancia de plantas domesticadas puede ser una herramienta útil para buscar sitios arqueológicos dentro de la selva amazónica”.


¿Qué fue primero?
Los propios autores formulan en su estudio la famosa pregunta sobre el huevo y la gallina: ¿fueron los humanos los que enriquecieron los bosques con especies domesticadas, especialmente en el suroeste y el este amazónicos, o sería que escogieron vivir cerca de bosques naturalmente ricos en estas especies? Concluyen que, aunque no hay causalidad evidente, la teoría más probable es la primera, por varias razones, entre ellas que la composición del bosque se transforma una vez hay ocupación humana y, segundo, porque encontraron territorios con 19 especies domesticadas correspondientes a diferentes distribuciones geográficas y preferencias ecológicas distintas.

El botánico Dairon Cárdenas, investigador del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi) y uno de los coautores del estudio, explica que hay evidencias de semillas en los levantamientos arqueológicos, lo que demostraría la domesticación. “El estudio hace un gran esfuerzo por tener información de muchas áreas, pero principalmente tiene el foco en aquellas que están alrededor de lo que ancestralmente en el pasado fueron asentamientos urbanos”. Experto en plantas amenazadas, introducidas e invasoras, Cárdenas ayudó a identificar las 85 especies domesticadas dominantes de acuerdo con el uso que les daban —y les dan— los indígenas. “Los sitios arqueológicos demostraron que estas especies útiles, seleccionadas, eran efectivamente mucho más utilizadas por ellos y se concentraban en los sitios donde se estaban moviendo”. Eso hace que cambien la estructura y la composición de los bosques.

El bosque domesticado
El estudio confirma que el ser humano ha transformado los ecosistemas por milenios. “Incluso”, afirma Levis, “las áreas de la Amazonia que parecen prístinas hoy están llenas de antiguas huellas”. Pero los efectos de estas sociedades milenarias sobre el paisaje son muy diferentes a los de las sociedades modernas, pues, según dice, “transformaron bosques prístinos en bosques domesticados, pero no en monocultivos de cultivos anuales; las actividades pasadas no condujeron a una deforestación generalizada”. Explica que los indígenas promovían la diversidad, razón por la cual cultivaron un gran número de especies de plantas en paisajes forestales, similares a los sistemas agroforestales de hoy en día.

Y es que la deforestación que está sucediendo en la Amazonia continental actualmente “está enterrando una cantidad de información que aún no conocemos”, agrega Cárdenas. El reto ahora es continuar documentando el manejo del bosque por parte de las comunidades que han poblado este pulmón del mundo históricamente y entender “que existe una herencia de los pueblos precolombinos inmersa en la estructura y composición de los bosques”.

En este sentido, Levis remata: “Comprender la historia humana de la Amazonia puede proporcionar una oportunidad para reducir la deforestación y [proponer] una forma alternativa de producción de alimentos mientras se mantiene el bosque”, un aporte de importancia crítica para la seguridad alimentaria. “La domesticación da forma a los bosques amazónicos”.

Fuente>Diario El Espectador (Colombia) – 2 de Marzo de 2.017