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lunes, 17 de octubre de 2016

Martín Gusinde y los habitantes originarios de Tierra del Fuego


Autor: Denisse Espinoza A.

Entre 1918 y 1924 el explorador y etnólogo estudió y fotografió a los pueblos selknam, yagán y kawésqar: documentos únicos que se exhiben desde el martes en el Museo de Bellas Artes a través de 150 imágenes traídas desde Alemania y nunca antes exhibidas en Chile.

Era mayo de 1923 y el alemán Martín Gusinde cumplía uno de sus deseos más anhelados tras cinco años yendo y viniendo a Tierra del Fuego. Había sido aceptado para presenciar el Hain, ritual selknam en el que se iniciaba a los adolescentes para su etapa adulta, luego de un periodo de prueba donde eran admitidos en el mundo de los hombres.

No había sido fácil. El sacerdote y explorador viajó cuatro veces al territorio chileno, trabó amistad y de a poco fue construyendo un vínculo de confianza que le permitió familiarizarse con ese pueblo, documentarlo y fotografiarlo como ningún otro antropólogo pudo hacerlo más tarde. Así, retrató la choza ubicada a medio kilómetro del campamento donde se hacía el rito, para protegerse de las miradas curiosas de las mujeres, a los jóvenes desnudos con sus cuerpos pintados, y a mismos los espíritus Xalpen, Tanu y Shoort que asustaban a los novicios, pero que en verdad eran hombres disfrazados. El rito, que era considerado un verdadero colegio por los selknam, duró por insistencia de Gusinde 50 días.

No fue la única ceremonia a la que asistió el sacerdote. Durante su travesía y debido a su fascinación por estas etnias, Gusinde estableció amistad también con yaganes en Puerto Remolino, donde habitaba el ex-misionero anglicano John Lawrence, y fotografió, también en 1923, su ceremonia Loima-Yekamush, destinada a la formación de los médicos-hechiceros. Menos tiempo dedicó a los kawésqar, los nómades marinos agrupados en Puerto Edén, pero sí logró hacer varios retratos.

Desde el jueves, 150 de estas imágenes, tomadas por Gusinde entre 1918 y 1924 y nunca antes exhibidas en Chile, se presentan en el Museo de Bellas Artes en la muestra Los espíritus de la Patagonia Austral. Se trata de parte del archivo, compuesto por casi 1.200 negativos de nitrato y placas de vidrio, que conserva el Antropos Institut en Alemania, y que ahora son traídos bajo la curatoría del editor e historiador del arte español Xavier Barral y la conservadora del Museo Quai Branly en París, Christine Barthes, gracias a la gestión de los chilenos Verónica Besnier y Luis Weinstein.

“Es un documento increíble y que nos concierne a todos los chilenos, por eso en 2014 decidí embarcarme en este proyecto que me ofreció Xavier Barral, cuando aún estaba trabajando en la exposición de Sergio Larraín”, Verónica Besnier. “Siento que exhibir a estos dos autores en Chile significa saldar una deuda con nuestra propia historia. Xavier seleccionó las imágenes, pagó sus derechos y se encargó de hacer ampliaciones con calidad de museo, que son un joya para cualquier visitante”, agrega Besnier, quien acaba de inaugurar la muestra de Sebastiao Salgado en el Centro Cultural Las Condes. La gestora planea la itinerancia de la retrospectiva del sacerdote alemán que tendría su primera parada en el Museo Martín Gusinde de Puerto Williams, donde también se mantiene un archivo de fotos de menor dimensión.

Presentada el año pasado en el Festival de Arles, en Francia, la muestra de Gusinde aterriza ahora en la Sala Matta, de la pinacoteca nacional, y lo hace con un recorrido que parte por el pueblo selknam, sigue con los yaganes y finaliza con los kawésqar. Los primeros, a los que el sacerdote dedicó mayor tiempo, son retratados con sus vestimentas de piel de guanaco, en sus chozas y por supuesto durante el rito Hain -escenificaciones hechas a petición del mismo Gusinde-, para después mostrarlos con sus ropas occidentales que ya utilizaban en esa época, debido a sus contactos con los misioneros de la orden Salesiana.

Las imágenes de Gusinde destacan por mostrar poco paisaje y mucho menos escenas de la vida cotidiana. Probablemente por el tipo de cámara que usaba, con placas de vidrios y tiempos de larga exposición, los retratos debieron ser posados, de gran dramatismo y muy bien preparados, lo que no desmerece el valor del rescate antropológico que hizo. “Gusinde pone en situación a estos personajes, es un visionario que ve a estas civilizaciones en agonía y que piensa, sin equivocarse, que si no es él quien las conserva, se terminarán extinguiendo esas tradiciones”, afirma Besnier.

Ordenado como sacerdote en 1911 en la Congregación del Verbo Divino, Gusinde fue enviado al año siguiente como profesor de ciencias naturales a Santiago de Chile, para enseñar en el Liceo Alemán, de su misma congregación. Tras trabajar los primeros años junto al arqueólogo alemán Max Uhle y el chileno Aureliano Oyarzún, para el Museo de Etnología y Antropología local, su primera tarea fue ordenar colecciones de Isla de Pascua y viajar a la Araucanía, donde estudió al pueblo mapuche.
En 1918 viajó a Tierra del Fuego e inició su estudio de las culturas selknam, yaganes y kawésqar. Sus publicaciones posteriores ayudaron a denunciar el exterminio de los pueblos patagónicos. Efectivamente, desde 1870, la presencia europea en el territorio se intensificó con misiones salesianas y anglicanas, además de aventureros buscadores de oro y criadores de ovejas, quienes transmitieron enfermedades o derechamente asesinaron a los pobladores de las distintas etnias, entre ellos el rumano Julius Popper.


Los pueblos hoy
Hoy los descendientes de los pueblos selknam, yagán y kawésqar son pocos, pero existen. Prueba de eso es la serie de los 90 Las nómades del mar de Paz Errázuriz – 20 fotografías tomadas a kawésqar en Puerto de Edén- y las imágenes de Leopoldo Pizarro de su serie Buscando la memoria kawésqar, donde registró miembros de esa etnia y parajes australes entre 2013 y 2014, que se exhibirán junto al archivo Gusinde, con el fin de mostrar una mirada contemporánea de los pueblos. Además se proyecta el documental Cultura yagán, persistencia de la memoria (2012) de Gabriela Alt, quien retrata a la comunidad yagán de Bahía de Mejillones, situada en isla Navarino, donde el yagán Martín González sigue construyendo canoas a la usanza de sus antepasados.

Algunos miembros de estas etnias participarán en un diálogo en el museo, el miércoles, de 09.30 a 17.00 horas. La incorporación de este capítulo actual sobre estos pueblos en contraste a la visión de Gusinde se hizo a petición del Departamento de Pueblos Originarios del Consejo de la Cultura, que también financió la exhibición en Chile, junto a aportes de la Embajada de Francia, el Instituto Francés y el Goethe Institut.

Sin saberlo, el viaje de Gusinde a Chile le cambiaría la vida. Luego de terminar su travesía viajó a Austria para estudiar Etnología, Antropología y Prehistoria en la Universidad de Viena y comenzó a escribir su obra sobre las tribus fueguinas con un rigor que le demoró más de 40 años. Eso no impidió que organizara otras expediciones en busca de otros pueblos fascinantes, como los pigmeos twa y bambuti del Congo, los negritos de Filipinas, los yupa de Venezuela, los ainos de Japón y los papúes de Nueva Guinea.

Fuente: La Tercera / 16 de Octubre de 2.016


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