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Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

martes, 5 de diciembre de 2017

El Mburucuyá, esa mítica flor trepadora




El Mburucuyá es una planta conocida también con los nombres comunes de pasionaria, pasionaria azul, flor de la pasión, maracuyá y pasiflora. Su nombre científico es Passiflora caerulea, de la familia de las Passifloraceas. Es una hierba perenne, trepadora apoyante, con tallo cilíndrico, de color verde y muy ramificado, de 5 a 6 metros de largo.

Las hojas son simples, pero hendidas en 7 a 9 lóbulos semejantes a la forma de la palma de una mano, de color verde oscuro en su parte superior y algo blanquecina en la parte inferior, de aspecto membranoso. El pecíolo de la hoja mide 2-5 cm., con 2 a 4 glándulas ubicadas cerca de la base foliar. En la zona de inserción de la hoja sobre el tallo se puede observar una estructura verdosa similar a una hoja que recibe el nombre de estípula, que va acompañada de un zarzillo (que es como una fina soga que se va enroscando sobre lo que se apoye la planta).

Las flores son solitarias, pero muy abundantes sobre la planta, tienen un tamaño de 7 a 10 cm. de diámetro, formadas por 3 estigmas (que simbolizan los tres clavos que atravesaron el cuerpo de Cristo); 5 estambres (que se corresponden asimismo con las 5 perforaciones que habría recibido Jesús, uno en cada mano, uno en cada pie y el último en su costado producido por la lanza del soldado romano).


Finalmente algo que llama mucho la atención en las Passiflora es la corona de estructura similar a unos pelitos de color violeta que se denominan radi (que simbolizan la corona de espinas que habría sido impuesta a Jesús durante su pasión). Las flores aparecen a partir del mes de septiembre y se prolongan hasta final del verano.

Los frutos son ovoides, amarillo - anaranjados, de 7-10 cm. de largo por 4-5 cm. de diámetro. En su interior se puede observar una pulpa que rodea cada semilla de un color rojo a rosado oscuro (que simbolizan las gotas de sangre que Cristo derramara durante su pasión). Las semillas son abundantes, de color negro y tienen la particularidad de tener un aspecto externo que parece que hubiesen sido talladas con un cincel.

Su distribución es en América del sur en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. En Argentina es particularmente abundante en Misiones, donde se la puede hallar al borde de las selvas o sobre los alambrados. Se reproduce fácilmente por semillas y por estacas.

Los frutos se pueden consumir frescos o en la preparación de dulces, jaleas, caramelos, helados, tortas, bebidas alcohólicas, postres y como elemento decorativo en distintos platos. Es una trepadora apta para cercos vivos y para armar pérgolas.

Es una planta que es polinizada fundamentalmente por abejorros, en especial por uno llamado localmente Mamangá, además viven entre su follaje larvas de algunas especies de mariposas que cumplen su ciclo biológico alimentándose de sus hojas. En la naturaleza varias especies de aves y mamíferos se alimentan ávidamente de sus frutos y ayudan con la dispersión de las semillas.

Las hojas pueden también utilizarse como un sedante natural para casos de insomnio, estrés, angustia y ansiedad, entre otros.

Texto y fotos del Profesor en Biologia José Radins
Fuente: Frontera Jesuita

                                                      


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