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Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

sábado, 7 de enero de 2017

Ecuador > Recopilaron historias tradicionales en ocho comunidades nativas


Escrito > Oscaremys Bello

En Ecuador ocho comunidades originarias se recopilaron historias tradicionales, tales como “Wiry wiry” o “La mamá ratona”, las cuales fueron presentadas en materiales didácticos para luego difundirlos en las escuelas bilingües.

María Grega, quien vive en la comunidad kichwa de Shiripuno, al este de la provincia del Napo, fue la encargada de narrar por primera vez el cuento del wiry wiry.

La historia trata de un espíritu que devoró a un hombre que caminaba por la selva con el fin de convertirse en ser humano y que en una ocasión fue derrotado por la comunidad en una hoguera. Posteriormente, éste decidió vengarse con la aparición de los mosquitos e insectos chupasangre.

Esta fue la historia recopiladas por Marleen Haboud, quien es la encargada de dirigir el proyecto lingüístico “Oralidad Modernidad”, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Posteriormente, su hija Mayfe Ortega compiló unos 30 cuentos, y de ellos ocho narraciones fueron editadas para que formen parte de la iniciativa “Así dicen mis abuelos”.


Selección
Ocho comunidades de la Amazonía, Sierra y Costa fueron seleccionadas de una larga lista de postulados para que narraran sus historias. Entre ellas se encuentra la comunidad de Namakim, ubicada en la provincia de Morona Santiago, donde se destacó la leyenda de “La mamá ratona”, que habla sobre un personaje que enseñó a una mujer shuar a dar a luz.

Otras de las historias seleccionadas fueron Toñampari (Pastaza), El Poste (Santo Domingo), Tingo Pucará (Cotopaxi) San Mateo y Santa Rosa (Esmeraldas) y Cochasquí (Pichincha). La comunidad más lejana y a la que solo se llega en avioneta era la población waorani de Toñampari, asentados en la parroquia Curaray, en la provincia de Pastaza.

Luego de la investigación, la próxima fase se enfocó en la creación y edición del material recopilado. Asimismo, se programará un nuevo viaje a las comunidades para entregarles a los niños los materiales didácticos que estaban compuestos por libros de cuentos y otras actividades interactivas.
De esa manera, los infantes lograron mantener una relación de cercanía con los abuelos de sus pueblos originarios.


Por otro lado, los pequeños pudieron conocer otras historias a través de un festival que llegó a las comunidades con un montaje que ocupa el espacio de una sala y representa el contenido de los libros. En esta actividad, los representantes de todas las comunidades originarias recorrieron el país con la finalidad de aprender la cultura de las otras poblaciones.

Fuente > Segundo Enfoque – 6 de Enero de 2.017

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