Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Abya yala: la recuperación de un nombre


Daniel Tirso Fiorotto (*)

Usamos la voz Abya yala en vez de América para referirnos a nuestro continente, como lo hacen hermanos de los rincones más distantes. Viene a cuento, cuando se cumplen 500 años del choque del europeo con nuestra cuenca del Paraná-Uruguay.

Vamos a ingresar aquí en una historia muy reciente y antigua a la vez, por la que sentimos un orgullito paisano, como decía el poeta nogoyasero Aldo Muñoz.

A través de varias vías nos llegan aires de la selva, el río, la montaña, la isla, el mar, las llanuras, brisas que dicen Abya yala y veremos por qué. El historiador oriental (uruguayo) Gonzalo Abella diría que es un resplandor, como el que emanaba de José Artigas.

Muy en el sur del continente, con los vientos polares que hacen duro el invierno y bañados por lluvias del Atlántico y el Pacífico, en esta Entre Ríos gaucha de montes, arroyos, lomadas y un delta de excepción cargado de islas, aves, vida al fin; en este litoral del Paraná y el Uruguay aceptamos como un regalo la voz Abya yala para este retazo del globo que aún renguea como “América”.

Comarca de las molas
Quizá los pueblos que acuñaron y acunaron el nombre Abya yala por siglos en la comarca Gunayala no sepan que los entrerrianos, también llamados panzaverdes, nos decimos comúnmente hermanos. El hermano es parte de nuestro vocabulario natural: che hermano, mirá hermano, qué hacés hermanito. Y también ¡pero no, hermano!

Es decir, no dejamos de ser hermanos en el debate, ni en la pelea. Somos nosotros nomás, como los tojolabales. Y qué decir en la amistad, en la gauchada que es nuestra más honda tradición. Gauchada: solidaridad auténtica, porque sí, ayuda que no espera nada a cambio.

Es muy fácil, pues, decirle hermano al pueblo guna, no hay nada artificial o forzado en eso, y es la verdad. Si se diera la ocasión convidaríamos con un mate (infusión antigua y vigente), como fuente de conocimientos y amistad, otra de nuestras tradiciones que sin dudas ellos apreciarán porque (como en el mate), saben la continuidad entre el humano y la Pachamama (madre tierra).
El pueblo guna resume la vida en Abya yala, la vida antigua y vigente como el mate. Lo hace en la profundidad de sus saberes, en la defensa de sus artes, ritmos, melodías, en la música tan involucrada en la cosmovisión.

Resume al continente en la historia a flor de piel, las luchas, la naturaleza, el humano en la naturaleza, la organización tan particular y eficiente de sus comarcas con participación del hombre y la mujer; y así en sus danzas típicas que sintonizan con las gracias de la naturaleza, en sus instrumentos, sus parejas de flautas en relación directa con los vegetales y los espíritus y en dualidad complementaria (en el altiplano le llaman yanantin); sus asambleas, ceremonias y fiestas, o sus vestidos, esas molas increíbles por lindas, coloridas, con diseños artísticos tan llenos de símbolos.

No están lejos los gunas. La distancia en kilómetros de la Argentina a Colombia y Panamá se desvanece en un instante al son de sus sikus (flautas de pan) de armonías únicas, y sus pasos en vaivén, donde todo fluye y se reitera como en las orillas de un arroyo.

A poco andar por estas culturas uno se siente allí en casa, no hay ya distancia, como ellos no encuentran muros entre hombre, vegetal y animal. En la coherencia, sencillez y austeridad de sus actos está su grandeza, y nuestra fuerza. Lo mismo que en la elasticidad de sus formas, que les ha permitido una permanencia sin rechazar con rigidez los intercambios.

Cuestión de letras
Estos pueblos hermanos conocidos como gunas en Panamá y Colombia escriben Abiayala en sus diccionarios, para referirse a nuestro continente, y en sus noticias solemos leer Abya yala. Si ellos mismos lo admiten así, diremos que es indistinto, aunque está impuesto el Abya yala, así, con ye.

Desde hace décadas, el uso de muchas organizaciones sociales hizo popular el Abya yala, aunque una mayoría conozca aún al continente como lo bautizaron los europeos: América, ya que los poderosos del otro lado del mar se creyeron con derecho a expropiar, saquear, perseguir, tergiversar, menospreciar, secuestrar, matar y dar nombre.


Con alegría
En el buscador digital Google, Abiayala aparece muy poco. En cambio es creciente la cantidad de imágenes y noticias con el nombre Abya yala, provenientes de diversos rincones del mundo.

Recuperar Abya yala en lugar de América es un acto de rebeldía, y tiene toda una carga simbólica en repudio a la invasión y el genocidio pero más en homenaje a este suelo, su naturaleza, sus culturas, sus lenguas, sus luchas, sus saberes, sus ríos, sus montañas y llanuras, en fin. Y a la perseverancia de una comunidad para hacer frente a la adversidad. Todo un ejemplo.

Decimos Abya yala con alegría, con admiración, con el deslumbramiento de saber que estamos pronunciando una voz milenaria para llamarnos, y conscientes de que nadie nos vino a marcar el rumbo desde el poder, o a nombrar desde un escritorio con la voz del amo, el patrón, el invasor.

No hay una historia que señale a una persona como dueña del nombre, como fundadora de nada: es una voz del pueblo, del colectivo, un tesoro guardado en el corazón de los hermanos. Si parece que la misma Pachamama pronunciara el nombre desde el fondo de sus entrañas: Abya yala.

Nuestras luchas
Abya yala se hizo conocido por estos lares desde que Takir Mamani reveló a los distintos pueblos originarios del continente este como secreto, que escuchó en forma directa de jefes gunas, conocidos como sailas. Esos del sombrero de ala corta o la faja, sentados en hamacas paraguayas musitando largas letanías.

La historia de la recuperación y difusión del nombre es también muy sentida. Takir Mamani, que en el documento occidental figura Constantino Lima Chávez, es un militante social de renombre. Fue torturado durante la dictadura de Hugo Banzer, y la secuela de aquellos días se nota en una familia destruida. Un luchador de pura cepa que integra el Movimiento Indígena Tupac Katari –MITKA-.

“Me torturaban a mí y al lado a mi padre para escarmentarme… Mataron a tres de mis hijos y a mi padre. Sucedió durante Banzer”, ha contado este ciudadano notable del Abya yala.

Ese Takir no inventó la voz, tuvo el talento poético de escucharla y la humildad de transmitirla, así de sencillo, y no puso por encima su cultura regional, su lengua aymara: alentó el idioma de los gunas, de un pueblito chico, hasta ahora bastante desconocido en el continente, una comunidad que ha sostenido sus tradiciones contra viento y marea, con enorme valentía. ¿No es eso un plus para estar felices de este nombre tan nuestro, este tesoro: Abya yala?

Los panzaverdes
Abiayala es una expresión correcta, y también Abia yala, pero está mejor difundido y aceptado Abya yala. Así lo preferimos, y como veremos, los propios gunas usan hoy Abya yala.

Los estudiosos dan a los gunas orígenes y parentescos diversos. En algún caso los acercan a nómades del Amazonas, con quienes estamos ligados a través de los guaraníes, que nos legaron nuestros nombres: Paraná, Uruguay. También eso nos aproxima.
En Entre Ríos, el historiador paranaense Juan Antonio Vilar dice Abya yala en sus obras editadas por Eduner, lo mismo el historiador Juan José Rossi radicado en Chajarí. El periodista de Gualeguaychú Julio Jesús Majul acaba de publicar un libro titulado Fibras del Abya yala, y existe un centro de estudios incluso, con integrantes en el Litoral argentino oriental, con ese nombre, Junta Abya yala por los Pueblos Libres.

Recuerdo con mucho cariño una revista que publicamos, como número único, en el Departamento de la Mediana y Tercera Edad de la Facultad de Educación, en Paraná. A propuesta de la joven poeta Carla Zapletal, entrerriana por adopción, la edición se llamó precisamente Abya yala.

Los diversos pueblos aceptaron Abya yala no como una concesión a nuestros hermanos gunas sino aceptando un bello obsequio de la historia y la naturaleza.

Así vemos escrito el nombre de nuestro continente en congresos, reuniones, libros, de sur a norte, entre aymaras, zapatistas, mapuche. “Festival internacional de cine y video mapuche y del Abya yala”, se lee, por caso.

Con el tiempo, por razones fonéticas, fonológicas etc., los gunas precisaron la cosa y dijeron Abiayala en un diccionario. Pero la imagen que simboliza la rebelión contra el nombre impuesta a sangre y fuego (América) tiene esos otros condimentos históricos, sociales que decíamos, y ahí los diccionarios dicen tanto como los pueblos y sus luchas.

Abya yala está impuesto, somos habitantes del Abya yala.
No habyayaleños ni abyayalenses como sugieren algunos, porque nos han indicado que los guna no usan gentilicios. De cualquier modo, no sabemos si una de esas formas se impondrá.
CiCi, Guna yala

El centro de información y comunicación indígena guna CiCi, cuyo autor responsable es el periodista Dad Neba de la comarca Gunayala (hemos tenido correspondencia con este comunicador), usa Abya yala.

Copiamos textual esta información de uno de sus envíos, por ejemplo: “Bolivia lanza oficialmente La III Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala… convocando todas las Naciones Indígenas del Abya Yala, Medios de Comunicación Indígena, Organizaciones y Periodistas Independientes del continente, quienes discutirán en 8 ejes temáticos la situación actual, los aportes y las proyecciones de la Comunicación Indígena en nuestros territorios y países. El objetivo central que aborda este caminar en la III Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala va encaminado a fortalecer los procesos de lucha y comunicación de los pueblos y naciones indígenas en el continente americano Abya Yala para ir constituyendo un Sistema de Comunicación Continental… Los 8 Ejes Temáticos principales definidos para la III Cumbre son los siguientes: Principios y retos de la comunicación indígena para la descolonización, interculturalidad y vivir bien (Buen vivir)… Soberanía y desafío tecnológico. Desafíos de la comunicación transformadora e intercultural como herramienta contra hegemónica y de lucha de los pueblos indígenas del gran Abya Yala (Continente Americano). La comunicación indígena para la defensa de la Madre Tierra, la autonomía y los derechos indígenas”.

Abreviamos así una información proporcionada por CiCi, desde la comarca Guna Yala ubicada en territorios de Panamá.
(Esa región también se conoció como San Blas, o como Kuna Yala, pero los pobladores reclamaron la antigua expresión Guna Yala).

Para llenarse de sol
Entre los gunas, dule es la persona. Guna es el pueblo. Dulegaya o gunagaya es la lengua de estos pueblos.

El diccionario escolar gunagaya – español llamado Gayamar sabga, de Reuter Orán y Aiban Wagua, registra Abiayala. Y es que se trata de recuperaciones muy recientes, en que las voces son puestas en las letras del castellano.

Territorio: yala. Sangre: abe | ablis. Vena, arteria: abedub / abeduba | ablisdub / ablisduba. Abiayala: territorio salvado, tierra de sangre, tierra madura, continente americano. Eso dice el diccionario. Otros dicen: Abya yala: tierra en plena madurez, tierra de sangre vital.

Se lee en el diccionario: “Detalles del dulegaya: la lengua del pueblo gunadule no es un dialecto; es un idioma con su propia estructura gramatical. Se la conoce como gunagaya / gunagagga | dulegaya / dulegagga. La escritura de la lengua guna es una sola, pero cada región mantiene y conserva su peculiaridad al hablar o al leer. Sucede lo mismo con el español: se habla distinto en Méjico, en Argentina, en Cuba o en Panamá”.

“La elisión de letras y/o sílabas en una palabra es muy frecuente. Ejemplos: doggus / dogagusa; soggu / sogegua; guddo / gudemarsundo. Eso permite la unión de palabras para la formación de conceptos más precisos. Para una mayor definición conceptual, se da, igualmente, la unificación de términos enteros. Ejemplos: Abiayala (Abia + Yala), Gunayala (Guna + Yala); gunadule (guna + dule)… Las vocales se leen como las del alfabeto castellano”.

También vemos esta explicación: “El diccionario escolar, gayamar sabga, obra que nace del proyecto de la Educación Bilingüe Intercultural (EBI) Guna, constituye una contribución de calidad al proceso de implementación de Educación Bilingüe Intercultural que ejecutan los Congresos Generales Gunas con el financiamiento del Fondo Mixto Hispano-Panameño. Es una obra pensada y elaborada desde los Congresos Generales Gunas y estructurada desde bases lingüísticas actuales sólidas”.

Vale esta información para arrimarnos mejor a los hermanos que, sin interés personal, sectorial, sin intereses, nos legaron un nombre antiguo que fue recuperado en el altiplano por otros pueblos hermanos, para tomar vuelo desde allí. Como canta Atahualpa Yupanqui: la flecha vuela en el aire para llenarse de sol.

Con los hermanos gunas y con otros hermanos de todo el continente optamos por escribir Abya yala, más generalizado, más difundido como lo hemos señalado, y conscientes de que las otras formas son también correctas.

Al fin y al cabo, la voz no nos vino en papel sino en el aire, como la flecha de Atahualpa.

Fuentes: Diario Uno (Entre Ríos) / Endepa

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