Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

jueves, 11 de agosto de 2016

Tau y Keraná - Mitología Guaraní


Taú y Keraná son personajes de la mitología guaraní. La pareja fue objeto de una terrible maldición según la cual sus hijos se convirtieron en los siete monstruos mitológicos:

Teyú Yagua; Mbói Tui, Moñai, Jasy Jateré, Kurupí, Ao Ao y finalmente Luisón.

Todos ellos nacidos prematuramente (sietemesinos).

Padres malditos
Taú era un espíritu maléfico que se había enamorado de la doncella llamada Keraná, una niña de belleza encomiable (hija de Marangatú) que se pasaba los días durmiendo. Por esta razón le pusieron por nombre Keraná (dormilona) y era la simpática personificación de la tribu. Taú se había quedado prendado de la joven y para conquistarla se transformó en un apuesto joven.

Con la nueva apariencia Taú visita a Keraná por siete días consecutivos. En el último día, intenta raptar a la joven, por lo que Angatupyry (espíritu del bien) se ve obligado a intervenir para evitarlo. Para ello se entabla en una lucha con Taú que dura siete días. Finalmente, Taú haciendo uso de artimañas vence a Angatupyry.

Taú a verse triunfador se lleva a Keraná. Esto ocasiona profunda tristeza e indignación en la tribu por lo cual estos ruegan un castigo ejemplar al transgresor. Angatupyry entonces vuelve a tomar cartas en el asunto y hace de Taú el objeto de una terrible maldición.

Taú y Keraná - en metal reciclado. Arte: Gerónimo Rodriguez
Los siete monstruos mitológicos
Como castigo a las acciones de Taú, Angatupyry condena a la pareja a parir monstruos. Así nacen los siete monstruos de la mitología guaraní: Teyú Yaguá; Mbói Tu'i, Moñai, Jasy Jateré, Kurupí, Ao Ao y finalmente Luisón. Todos ellos nacidos de forma prematura (a los siete meses).

Sostiene la leyenda que al nacer el último hijo apareció en el cielo una señal de advertencia para que los hombres se cuiden de estos engendros: las Pléyades.

Al parecer la leyenda quiere asociar el castigo a las siete penas que marcan a la humanidad: el miedo, el dolor, el llanto, el hambre, la sed, la enfermedad y la muerte.

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

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