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Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

jueves, 2 de febrero de 2017

Nganasán, un pueblo originario de Siberia

Escrito > Zawchenka Acosta


Los descendientes de nativos en Siberia aún tratan de mantener vivas las costumbres, culturas y forma de vivir de Los Nganansán, el grupo étnico más antiguo en la localidad.

La vida de un nativo Nganasán ha cambiado mucho, pero están trabajando para mantener viva su cultura.
Hay unos 40 millones de personas en Siberia, de los cuales el 10% son originarios. En la temporada del régimen de la unión soviética en el proceso de industrialización, muchas de las tierras fueron consideradas como ancestrales y sagradas por los pueblos originarios de la época y fueron arrebatadas por los colones, lo que generó la desaparición de una sociedad, de múltiples lenguas, culturas y formas de vida.
A pesar de los estragos que ocasionaron los sistemas políticos y sociales, hoy en día siguen existiendo algunas tribus y nativos que aún tratan de mantener vivas sus raíces y sus formas de vivir. Un ejemplo de ello es Alexéi Chunanchar, quien explicó en una entrevista para el portal RBTH como lleva consigo la forma de vivir que aprendió de Los Nganasán.


Los Nganasán son el grupo étnico más antiguo, se encuentran ubicados al norte de Eurasia y Rusia, y son conocidos como unos habitantes históricos de las tundras o tierras altas encontradas en la península de Taimir. Chunanchar estudió en una universidad artística de Norilsk, pero desde que vive en la ciudad, expresó que se sigue sintiendo cercano a la tundra, al folklore del norte y a la curtura Nganasán, es por esa razón que también trabaja como maestro tallador de hueso.

En el relato de su historia, el maestro tallador de hueso contó una singular característica de las familias nganasán, “en el trabajo y en la ciudad todos llaman al maestro Alexéi pero mi nombre en nganasán es Aliu, que significa pequeña piedra”.

Chunanchar también explicó que antiguamente los nativos de las tierras altas no daban tan pronto naciera nombre a sus hijos, sino que ellos esperaban que los niños mostraran sus cualidades, rasgos peculiaridades y solo después de ellos le otorgaban un nombre.
Asimismo, comentó que sin duda alguna la vida de un nativo Nganasán, ha cambiado mucho, pero al igual que algunos nativos de dolganos, evenki, nénet y enets, éstos trabajan para mantener viva su cultura, costumbres y tradiciones en pleno siglo XXI.


Chunanchar actúa en un grupo folklórico llamado Dentedie, en el que domina el arte del canto de la garganta y toca la guimbarda, viaja por toda Rusia y por el mundo para transmitir su arte y ser de ejemplo a sus hijos y a todas las personas originarias que se encuentran en el mundo.

Fuente>Segundo Enfoque – 24 de Enero de 2.017

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