Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Aztecas, religión y dioses

La religión azteca mezcla elementos rituales, míticos y cósmicos. La religión azteca se desarrolló en el entorno de la ciudad de Tenochtitlán, capital del estado azteca, entre los siglos XIV y XVI. Esta civilización se preocupó por la predestinación, la inestabilidad humana y el deber cósmico de luchar contra las fuerzas de la muerte.

La religión azteca es la que mejor conocemos de todas las precolombinas, ya que tenemos fuentes pictóricas, arqueológicas y escritos. Todo y que la conquista española eliminó muchos elementos de la civilización azteca, algunos diplomáticos y misioneros cristianos españoles recopilaron, organizaron y reprodujeron documentos indígenas, como fra Benardino de Sahagún.

Tenochtitlán

El panteón azteca

El panteón azteca presenta más de sesenta nombres, ya que todos los aspectos de la existencia fueron sacralizados. Para ellos el poder sagrado se manifestaba en formas naturales (teotl), como el trueno, el árbol o la montaña, en personas importantes (reyes o guerreros) o en lugares caóticos y misteriosos. En general, la representación de los dioses era antropomórfica.

Ometéotl

Los dioses se comunicaban con la comunidad manifestando su voluntad a los teomamas o sacerdotes-chamanes, a través de sueños y visiones. Los teomamas eran una especie de hombres-dioses que guiaban y organizaban las tribus, sobre todo durante las migraciones. Lo primero que hacían al llegar a un nuevo lugar era levantar un altar para la divinidad tutela de cada tribu.

En el panteón azteca, Ometéotl es el andrógino celestial, el creador primordial del universo, el origen de todo, y entre sus cualidades figuran las de la omnisciencia, la omnipotencia y la omnipresencia.

Su poder penetrante está representado en algunas fuentes mediante la unión con algunos de sus hijos. Los aspectos masculinos (Ometecuhtli y Tonacatecuhtli) y femeninos (Omecihuatl y Tonacacihuatl) se unieron con una serie de divinidades inferiores asociadas a cualidades masculinas y femeninas generativas y destructivas. El aspecto masculino se asoció al fuego y los dioses solares y del trigo, mientras que el femenino e relacionaba con los dioses de la fertilidad y la tierra.     
Tezcatlipoca
Tezcatlipoca es la fuerza suprema creadora y activa. Asociada a la oscuridad, la noche, el jaguar y la magia.

Xiuhtecuhtli es el antiguo dios del fuego, dotado del poder creador. Habitaba el corazón de los hombres y estructuraba los rituales diarios.

El dios más antiguo de la fertilidad y de la lluvia fue Tlaloc (foto derecha), que vivía en las cimas más altas. Era la fuente de las aguas y de la vegetación.

Las diosas de la fertilidad (regeneración agrícola) fueron lasteteionman, las más conocidas de las cuales eran Tlazoltéotl,Xochiquetzal y Coatlicue, a esta última se la relaciona con los sacrificios del corazón.

Xochiquetzal

Sacrificios Humanos

Respecto a los sacrificios humanos, los hacían para alimentar, renovar o apaciguar el sol o alguna otra divinidad para asegurar la estabilidad del universo. Estaban inspirados en el modelo mítico de la creación de un quinto sol, donde fueron sacrificados los mismos dioses; por ejemplo, la alimentación de Tonatiuh, la personificación de este dios dependía de la ofrenda de corazones humanos.

Xiuhtecuhtli

Se llegó a hacer sacrificios en masa y las víctimas solían ser enemigos o esclavos que se habían fugado. Primero les preparaban un baño ritual y los vestían con adornos que correspondían a los atributos de la divinidad a la que iban a ser ofrecidos. A menudo se hacía rodar el cadáver (llamado hombre del águila) por la escalinata del templo. Al acabar el sacrificio, los sacerdotes celebraban una comida con sus familiares, donde cada comensal comía una pasta de trigo seco mezclada con un trozo de carne de la persona sacrificada. Por tanto, los aztecas practicaron el canibalismo.

Fuente: Paseando por la Historia

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