Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

jueves, 28 de febrero de 2019

Propósitos ...



"Todo en la tierra tiene un propósito, cada enfermedad, una hierba para curarla, y cada persona una misión.
 Esta es la teoría nativa de la existencia." 




NativoAmerica

En Asía, países como la India se disputan un Récord Guinness: plantar más árboles que nadie


La increíble historia de por qué la India se comprometió a plantar millones de árboles es inspiradora…

Reforestar siempre se asocia con algo bueno: una acción altruista (y relativamente simple) en pro del planeta. Sin embargo, la tala ilegal de árboles y las leyes que ponen en riesgo grandes extensiones de terreno selvático en el Amazonas, hacen que los esfuerzos de reforestación deban plantearse a niveles nunca antes vistos.


En 2017, el estado de Madhya Pradesh en la India estableció un nuevo récord Guinness de reforestación, al plantar casi 67 millones de árboles en apenas 12 horas.

El evento reunió a un millón y medio de voluntarios, de 24 distritos diferentes, en un acto de reforestación masiva que la India realiza cada vez con mayor frecuencia. Recordemos que como parte de la conferencia del cambio climático de París, India se comprometió a aumentar su superficie forestal en 95 millones de hectáreas para el año 2030.
En el acuerdo de París, la India se comprometió a gastar $6 mil millones de dólares para reforestar el 12% de su territorio, contribuyendo así a mitigar los efectos del cambio climático.

Sin embargo, el récord Guinness de reforestación lleva en India desde 2013, cuando se lo arrebataron a Pakistán. Como te contamos en julio de 2016, el estado de Uttar Pradesh plantó casi 50 millones de árboles en apenas 24 horas. Un año después, el estado de Kerala plantó 10 millones más, y Maharashtra plantó 40 millones.

Nuestro planeta pierde aproximadamente 15 mil millones de árboles cada año, debido principalmente a las actividades agropecuarias y la necesidad de producir comida para la enorme cantidad de seres humanos que habitan el planeta. Encontrar nuevas soluciones alimentarias así como rutas para mitigar los efectos de la acción humana sobre el planeta, son vías directas hacia un futuro sostenible a nivel global.

Fuente: Ecoosfera - 27 de Febrero de 2019

Soy Guaraní


Mi escuela está en medio de los árboles, allí en el monte donde nací, ella me enseña lo que soy: Soy Guaraní.

En los libros de los blancos dicen que los Guarani somos pasado, sin pensar que somos presente, dicen que vivíamos alguna vez en estas tierras, como si ya estuviésemos muertos y estamos con vida.

Vivo dentro tuyo y no lo sabes, hablas mi lengua y no me ves, soy tu hermano y no me aceptas, soy tu padre, tu madre y tu abuelo y me discriminas. A ti te di mi sangre, la vida, tu cultura, la lengua, la tierra, te di todo y tú me has dejado sin nada.

Marcos Ibañez (Escritor Paraguayo)

Fotografía tomada por José Javier Rodas en Agosto de 2012

Yaguarete, Monumento Natural Nacional de la República Argentina




El Leo Onca es el mayor felino de América y el tercero del mundo. Bautizado por los guaraníes con el nombre de yaguareté, que significa "la verdadera fiera", ciertamente es el rey de las selvas tropicales y subtropicales americanas.

El yaguareté fue declarado en 2001 Monumento Natural Nacional en la República Argentina, máxima categoría de protección para una especie ya que se encuentra en peligro crítico de extinción en el país, según categorizó la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) en el Libro Rojo de Mamíferos Amenazados de la Argentina. También es Monumento Natural provincial en varias provincias del norte argentino. 

Nombre en Lengua Mbya Guaraní: Chivi 
Nombre en Lengua Guarani: Jaguareté
Nombre en Lengua Castellana: Jaguar / Yaguareté 

Fuente: Primer Diccionario Mbya Ayvu - Español 
José Javier Rodas - Kuaray Poty Carlos Benitez 
Editorial Universitaria - Posadas (MIsiones-Argentina)

Madre Tierra y Hermano Árbol



Abracemos la Vida 
Nuestra Madre Tierra nos regala Vida
Nuestros hermanos arboles nos regalan Vida 

Respetemos a nuestra Madre 
Respetemos a nuestro Hermano Árbol 

ABRACÉMONOS a la VIDA, por la VIDA de nuestros HIJOS 

Horacio Leonardo Avila




miércoles, 27 de febrero de 2019

El Bien




Haz el bien y arrójalo a un río, 
y un día te será devuelto en el desierto. 

Rumi 



A través de Alejandra Baldrich


Seguimos los pasos de nuestros antepasados


Seguimos los pasos de nuestros antepasados, sin muchas teorías y sin adoctrinamientos que esclavizan.
 
Edson Kayapó




Perú rescata sus nombres indígenas de la marginación y la exclusión

Nombres indígenas como Etsa, Shumay o Willka están resurgiendo en Perú desde el olvido, la marginación y la exclusión en la que han permanecido por siglos sin ser reconocidos oficialmente por sonar "raros", incomprensibles o tener una escritura desconocida.
Hasta hace muy poco era casi imposible tener un nombre indígena en Perú, un país con 48 lenguas habladas por 55 pueblos indígenas, pero donde el año pasado la mayoría de los recién nacidos recibieron nombres anglófonos como Jhon o Dylan.
Para revertir esa tendencia, donde el mismo Estado era el primero en negar la identidad a los nativos, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) inició la serie "Tesoro de nombres", donde está recopilando los nombres de cada una de las lenguas originarias de Perú.
La iniciativa cobra más importancia aún en este 2019, declarado por la Unesco como el Año de las Lenguas Indígenas para que se tomen medidas ante las casi 3,000 lenguas en peligro de extinción en el mundo, de las que 21 están en Perú.
Desde el 2012 se han recuperado los nombres del quechua, la lengua nativa más hablada en América; el aimara, el jaqaru y los idiomas amazónicos awajún, wampis, matsés y shipibo-konibo.
"Es una herramienta para que sus miembros ejerzan derechos, principalmente el de nombre y el de la identidad étnica e individual", explicó el subgerente de investigación académica del Reniec, Danny Santa María.
El documento también sirve de guía para los registradores que recorren el vasto y diverso territorio peruano, pero que negaban los nombres indígenas para sí aceptar otros castellanos, como Jesús, María, José o Jorge.
Para la guía del jaqaru, lengua en peligro que solo hablan unos 600 peruanos en las alturas de la provincia andina de Yauyos, en la sierra de Lima, fue fundamental la lingüística Yolanda Payano, quien se entregó "en alma y corazón" para rescatar nombres como Shumay (bonita), Inti (sol), Wayrq'aja (viento) o Qajsiri (catarata).
La adalid del jaqaru recordó que su lengua ni siquiera era reconocido por el Estado peruano años atrás, "y cuando una lengua no se reconoce tampoco existe su cultura". "Por eso el derecho lingüístico es el primero para acceder a otros derechos", apuntó.
Santa María dijo que muchos nombres indígenas hacen referencia a elementos naturales o animales, con términos comunes como el sol y la luna (Inti y Killa en quechua, Willka y Phaxsi en aimara, Etsa y Nantu en awajún).
Para que no se perdiesen, los nativos usaron las más variadas argucias. Los aimara, que habitan en torno al lago Titicaca convirtieron sus nombres en apellidos que hasta entonces no tenían.
Los wampis, que viven en la frontera de Perú con Ecuador, usaban el nombre indígena aunque no figurase en el DNI, y los matsés, cuyo hogar es el remoto río Yavarí, en la frontera entre Perú y Brasil, creaban sus nombres al juntar el del padre y el de la madre.
La artista shipibo-konibo Olinda Silvano nunca pudo registrarse como Reshinjabe (Mujer de plumas de colores) hasta que el mes pasado salió la guía de los nombres de esta lengua que hablan más de 35,000 peruanos, la mayoría en la región selvática de Ucayali.
"Quiero que en mi DNI mi nombre figure como Reshinjabe Olinda. Mi nombre propio tiene que ir delante. Espero que todo el mundo lo haga porque el nombre viene desde nuestros abuelos y más allá", dijo Silvano, quien hará el cambio para ella y su familia.
La mujer shipibo destacó la importancia que su cultura da a los nombres originarios como Roninkoshi (anaconda poderosa), Barirrina (reina del sol) o Metsákoshi (líder hermoso), pues son elegidos por los abuelos en función de sus visiones tras tomar ayahuasca y hablar con los "chaikuni" (espíritus protectores de la selva).
El Reniec registró unos 8,000 "janekón" (nombres verdaderos en shipibo), compuestos siempre por dos elementos, uno que puede ser común para hombres y mujeres como Kaná (rayo), Ino (jaguar) o Rono (serpiente); y otro que define el género. "Tienen que estar presentes los dos para que sea un 'janekón", apuntó Santa María.
Este año el Reniec recopilará los nombres en asháninka, la lengua indígena más usada en la Amazonía peruana, con unos 73,000 hablantes repartidos por distintas regiones.
Entre ellos está Cinthya Gonzáles, presentadora de "Ashi Añane" (Nuestra Voz), el primer programa de la televisión peruana en asháninka, quien comentó que cambiaría su nombre por Shamaki Colla.
"Ya era hora de que se trabaje con nosotros para recuperar la identidad de nuestras raíces. Hay tantos nombres bonitos que tenemos y que se pueden recuperar, como también Shimashiri (Flor de Mayo), Sheyaki (palmera) o Tonkiri (colibrí)", detalló Gonzáles.
El Reniec quiere tener para el 2021, año del bicentenario de la independencia del Perú, una amplia colección de "tesoros" de nombres que demuestre su diversidad. "Somos 55 pueblos pero todos formamos una comunidad y un Estado", concluyó Santa María. 
Fuentes: Gestión (Perú) y Agencia EFE 17 de Febrero de 2.019

La pérdida de biodiversidad amenaza la variedad de alimentos que conocemos

Un nuevo informe de la FAO denuncia la disminución de especies vegetales en las explotaciones agrícolas, el aumento de razas ganaderas en peligro de extinción y de la sobrepesca.



Agricultores siembran arroz antes de la temporada de verano en Naypyitaw, Birmania. HEIN HTET (EFE)
Más variedad de plantas y animales implica más opciones para encontrar distintos nutrientes, más resistencia ante las plagas, más principios activos para medicinas o más riqueza de productos. Pero la biodiversidad del planeta se destruye y por ende se agrava la inseguridad alimentaria, según revela El estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura en el mundo, el primer informe en este ámbito realizado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De unas 6.000 especies de plantas que se cultivan para obtener alimentos, menos de 200 contribuyen de manera sustancial a la producción alimentaria mundial, y nueve representan el 66% del total de la producción agrícola, revela este texto que ha tardado cinco años en elaborarse y se basa en información de 91 países y de una veintena de organizaciones. “Si no preservamos la biodiversidad, nosotros también estamos en peligro. La situación está llevando a nuestra ya frágil seguridad alimentaria al borde del colapso”, ha alertado el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en la presentación del texto este viernes en Roma.
Entre sus principales conclusiones expone que la producción ganadera mundial se basa en unas 40 especies animales, de las cuales solo varias proporcionan la mayor parte de la carne, la leche y los huevos. Destaca también que de las 7.745 razas de ganado locales, el 26% está en peligro de extinción. En el ámbito de la pesca, el 33% está sobreexplotada, y el 60% han alcanzado su límite de aprovechamiento sostenible. "Una vez perdida, esta biodiversidad ya no puede recuperarse", se lee en el texto, que incluye a las plantas y animales, tanto silvestres como domésticas, que abastecen de alimentos, piensos, combustible y fibra, además de los microorganismos que los sustentan. 
“Ya no podemos perder más tiempo”, ha señalado durante la presentación Bernard Lehmann, secretario de Estado para la Agricultura de Suiza, que ha señalado la importancia de vincular la recuperación de especies con los mercados y las políticas gubernamentales. “La biodiversidad no puede quedarse solo en la conservación, se tiene que utilizar para la alimentación”, ha instado Lehmann sobre un estudio que incluye a los insectos, murciélagos, aves, manglares, corales, praderas marinas, lombrices, hongos y bacterias como agentes que mantienen a los suelos fértiles, polinizan las plantas, purifican el agua y el aire, mantienen sanos peces y árboles, y combaten las plagas y enfermedades de los cultivos y el ganado.
“El informe requiere acción y que los países y la comunidad internacional traten las causas. Hay que transformar el sector porque tiene que seguir alimentando de manera adecuada a la población creciente y a la vez dejar de degradar los ecosistemas”, ha agregado en Roma Naoko Ishil, directora de la asociación Global Environment Facility. El ser humano está detrás de la mayoría de las causas, tanto en los usos del suelo como por el cambio climático. La expansión a gran escala de la agricultura comercial, la deforestación, la urbanización, la sobrepesca o sobreexplotación, la sobreutilización de pesticidas e insecticidas que se filtran al agua y a la tierra o la sustitución de alimentos tradicionales por comerciales inciden en la pérdida. “Antes había casi tantas variedades como agricultores y cada una de ellas era diferente. Eso servía de amortiguador ante enfermedades o cambios medioambientales, pero la obligación por ley a utilizar determinadas semillas crea dependencia de las multinacionales y de sus productores y homogeneíza el cultivo, la uniformidad es pérdida”, apunta el genetista José Esquinas, que indica también como la inseminación artificial de especies ganaderas reducen también la diversidad biológica.
También limita la riqueza de especies el cambio climático. “Genera inundaciones, sequías, tormentas, fuegos, o aumentos de temperaturas que afectan a la propagación de especies invasoras o a los océanos. Por ejemplo, los corales y sus hábitats”, detalla Julie Bélanger, coordinadora del informe y miembro del departamento de la Comisión de Recursos Genéticos de la Alimentación y la Agricultura. Bélanger resalta también cómo afectan estas causas a los polinizadores, que preservan la fertilidad de los suelos y son controladores naturales de plagas. “Los informes sobre las pérdidas de las colonias de abejas están en aumento; el 16,5% de las especies polinizadoras de vertebrados están amenazadas”, indica el texto, que indica que están “gravemente amenazadas” las abejas, las mariposas y los murciélagos.
Las especies silvestres, que también inciden en los organismos del suelo, se evalúan como “en rápida desaparición”. “El 24% de casi 4.000 especies silvestres alimentarias, sobre todo plantas, peces y mamíferos, disminuye en número. Pero es probable que la proporción de alimentos silvestres en declive sea aún mayor, ya que se desconoce el estado de más de la mitad de las especies de alimentos silvestres existentes”, detalla el texto. “Si el ser humano entiende la alimentación como industria se basará en incrementar la producción a corto plazo sin importar la salud o el medio ambiente”, concluye Esquinas, que coincide con Da Silva en aumentar el poder de los pequeños agricultores, que son los que producen el 80% de los alimentos mundiales, y a la vez sufren inseguridad alimentaria. “Ellos son los que más contribuyen a la preservación de la biodiversidad, solo in situ, en fincas, en sus explotaciones se puede preservar”, ha declarado el director general. “Los pequeños agricultores son los que alimentan al mundo, pongamos sus intereses por encima de los demás”, ha reclamado Normita Ignacio, directora ejecutiva de la organización Searice Filipinas. 
Fuente: El País (España) - 22 de Febrero de 2019

La leyenda de la Victoria Régia - Leyenda Tupí Guaraní


Vitória-Régia es una flor acuática que sólo existe en Amazonas. Su belleza la distingue de las demás plantas típicas de la selva, con otra peculiaridad, la flor sólo se abre durante las noches. ¿De donde viene esta flor?

Cuenta la leyenda brasileña, muy conocida en todo el país (sobre todo en el norte), que existía una india de origen tupi-guarani que se llamaba Naiá. Los indios consideraban a la luna un dios, masculino. La luna enamoraba a las jóvenes indias y cada día cuando se escondía se llevaba una consigo para después convertirla en una estrella del cielo.


Naiá estaba locamente enamorada por la luna, y tal llegó su pasión que comenzó a obsesionarse con ella. Por las noches subía a lo alto de las montañas para que la luna se la llevara, sin suerte, y así repetía todos los días. Una noche que proseguía con su búsqueda de la luna, reparó en ella en un río. Creyendo que su reflejo en el agua era la propia luna se tiró sin pensárselo a por ella, tal fue su desilusión al desvanecerse su silueta que no se dio cuenta en que la corriente la estaba llevando río abajo. La india Naiá murió ahogada.

La luna cuando se enteró de la historia de Naiá se sintió impactada y quiso recompensar el sacrificio de la india convirtiéndola en una “estrella del rio”, de tal forma que la convirtió en flor, sólo pudiendo abrir sus pétalos a la luz de la luna.


Fuente: Viajes y Estilo de Vida - Leyendas de Brasil http://www.carpe-diem.today/blog/2015/vitria-rgia

martes, 26 de febrero de 2019

Re Forestar...


Conversación


Hablas con las flores
porque te hablan de Amor.

Hablas con la tierra
porque te habla de la Vida.

Habla con los pájaros
porque te hablan de Libertad.

Habla con el silencio
porque te hablas a ti...

Ada Luz Márquez



Corazón...





lunes, 25 de febrero de 2019

La vida según la mires...


Una indígena, una familia de alcurnia y un secreto detrás del nacimiento de José de San Martín



La historia dice que Rosa Guarú, una joven indígena, tuvo un hijo con Diego de Alvear. El niño fue adoptado luego por la familia San Martín

Escrito por Adrian Pignatelli

La historia de la joven indígena llamada Rosa Guarú, su relación con Diego de Alvear y un hijo al que llamó Francisco José. A 241 años del nacimiento del Libertador, las investigaciones de los historiadores sobre el posible origen mestizo del héroe de América.

Se dice que una anciana que vivía pobremente en un ranchito en el caserío correntino de Aguapé, cierto día de 1865 le preguntó a un soldado paraguayo, en plena guerra de la Triple Alianza, si tenía noticias de José de San Martín. El hombre le respondió que había sido un general que había hecho mucho por su país pero que había muerto en el exilio, en 1850.

Dicen que una lágrima corrió por la mejilla de la anciana y dicen que pidió, el día que le llegara la muerte, ser enterrada con una bolsita que siempre llevaba colgada de su cuello. Dicen que ahí guardaba un relicario con la imagen de San Martín o, quizás, una medalla que el propio general le había hecho llegar. Porque decían que esta anciana era, en realidad, la madre del Libertador.

Dicen que así fue la historia.

Diego de Alvear y Ponce de León había nacido en Montilla, España, el 13 de noviembre de 1749. El que iniciaría el linaje de la tradicional familia Alvear, llegó en 1774 al Río de la Plata como segundo alférez de la armada de su país. Bajo las órdenes del virrey Ceballosparticipó de la guerra contra los portugueses en la isla de Santa Catalina y en Colonia del Sacramento, en tiempos en que ambas naciones se disputaban territorios.

En los 30 años que vivió en estas tierras, trabajó en la demarcación de límites en puntos conflictivos disputados por portugueses y españoles. Aprendió a conocer la vasta zona litoraleña, donde relevó la flora y fauna y tuvo trato con las distintas comunidades indígenas.

Navegando el río Uruguay, llegó a la Reducción de Nuestra Señora de los Tres Reyes Magos de Yapeyú ("fruto maduro", en lengua indígena), por entonces una de las poblaciones más florecientes de las misiones jesuíticas.

El historiador García Hamilton describe que "en el centro de la plaza había una efigie de la Virgen María, tallada en piedra por artesanos indígenas. Cuatro cruces de madera velaban cada una de las esquinas y, sobre una de las calles circundantes se alzaban la iglesia y el colegio, que había sido residencia de los sacerdotes. La capilla era grande, con paredes de asperón, columnas salomónicas y techos de tejas. En el interior había coloridos retablos, imágenes de santos y cabezas de ángeles aborígenes con alas doradas".

Cuadro donde se la vea a Rosa Guarú y al pequeño Francisco José. Es un óleo mural de Rubén Vispo, que está en el Museo Sanmartiniano de Corrientes
La vivienda más importante la ocupaba el teniente de gobernador Juan de San Martín. En la época de los Jesuitas, se usaba como casa de huéspedes para los viajeros que cubrían el largo trayecto entre Buenos Aires y Asunción del Paraguay.

San Martín estaba casado con Gregoria Matorras, a quien había conocido en España y terminaría casándose por poder el 10 de octubre de 1770. Cuando se instalaron en Yapeyú ya eran padres de María Elena, Manuel Tadeo y Juan Fermín. En esa casa se alojaría Diego de Alvear, en una de las recorridas por el lugar.

Y dicen que Don Diego tuvo relaciones con una joven muchacha indígena que estaba al servicio de los San Martín. Lo que era tomado como una conducta impropia de un caballero al relacionarse con alguien que no estaba a su mismo nivel social, lo justificaban argumentando que las mujeres guaraníes eran "la tentación para los hombres", ya que solo vestían una prenda de algodón y no usaban ropa interior. Si hasta descalzas iban.

Esa muchacha se llamaba Rosa Guarú y -cuenta la historia- quedó embarazada. Fue mamá feliz y dedicada de un niño, al que amamantó, crió y educó, y al que llevaba a jugar a un impresionante higuerón que estaba en la plaza del pueblo.

En 1781, Diego de Alvear se casó con la porteña María Josefa Balbastro, con quien tuvo ocho hijos. Acordó con Juan de San Martín entonces que a Rosa Guarú le pasaría los fondos necesarios para la manutención del pequeño; le pidió que lo inscribiera como propio y que recibiera educación militar.

El niño había nacido el 25 de febrero de 1778 y fue bautizado como "Francisco José". Costumbres familiares hicieron que, con el tiempo, el José quedase adelante del Francisco.

Adiós, Francisco

Por esa misma época, Juan de San Martín fue destituido de su cargo por un conflicto que había tenido con los aborígenes del lugar y debió trasladarse con su familia a Buenos Aires para incorporarse al batallón de Voluntarios Españoles.

El matrimonio se llevó al niño Francisco José, y le prometieron a Rosa Guarú que -una vez establecidos- la mandarían a buscar. Pero no lo hicieron. Posiblemente esa promesa nunca estuvo entre sus verdaderos planes.


Diego de Alvear el presunto padre biologico de José de San Martín
Dos años más tarde, Juan de San Martín recibió la orden de regresar a España y hacia allá fue con toda su familia. Era 1784, y Diego de Alvear continuó enviando dinero para la educación del chico, quien desarrolló una brillante carrera militar.

En 1804 Diego de Alvear y toda su familia, su esposa, ocho hijos, un sobrino, un dependiente y cinco esclavos viajaron a España en una flota de cuatro buques españoles. El 5 de octubre debió enfrentar a un grupo de barcos ingleses. El primer disparo británico dio en la Mercedes, buque donde viajaba la familia. Diego de Alvear, quien con su joven hijo Carlos viajaba en la fragata Medea, vió impotente cómo la nave volaba por los aires. Ninguno de su familia estuvo entre los sobrevivientes. Mientras estuvo cautivo en Gran Bretaña conoció a la irlandesa Luisa Ward, con quien se casó en España en 1807. Con ella tuvo otros siete hijos.

El cholo de Misiones

Ya desde el tiempo en que José de San Martín regresó a Buenos Aires a comienzos de 1812, con el plan libertador en su cabeza, historiadores como Hugo Chumbita (El secreto de Yapeyú. El origen mestizo de San Martín) sostienen que era un secreto a voces su verdadero origen.

El futuro Libertador había sido introducido en la sociedad porteña por Carlos María de Alvear, hijo de Diego, su medio hermano. San Martín era alto, de tez oscura, algo indiado y tenía un marcado acento español y no encajaba con la fisonomía de sus padres. Juan de San Martín era de baja estatura, rubio y de ojos azules y Gregoria Matorras, de cutis blanco.

En Buenos Aires no fue aceptado de inmediato y Carlos de Alvear fue el encargado de que le abriesen las puertas.

Su futura suegra, Tomasa de la Quintana, quien nunca lo quiso, lo llamaba despreciativamente "soldado plebeyo". También tuvo otros motes en la chata aldea de Buenos Aires, como "el cholo de Misiones" o el "mulato San Martín".

En la familia Alvear, siempre estuvieron convencidos de que José Francisco es hijo de Diego. En unas interesantes memorias de Joaquina de Alvear, hija del general Carlos María y nieta de Diego -rescatadas del olvido en el libro El manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear– la mujer se presentaba: "Yo, Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrieta, declaro ser nieta del capitán de fragata general español señor don Diego de Alvear Ponce de León, que era gobernador de la isla de León… Soy hija segunda del general Carlos María de Alvear, que arrojó al usurpador brasileño del territorio oriental… Soy sobrina canal, por ser hijo natural de mi abuelo el señor don Diego de Alvear Ponce de León, habido en una indígena correntina, el general José de San Martín… que más tarde selló la libertad hispanoamericana de todo un continente en Chacabuco y Maipú".

¿Febrero o marzo?

De todas maneras en esa época "de eso" no se podía hablar. Como tampoco poner en duda la fecha de su nacimiento. Oficialmente fue el 25 de febrero de 1778, pero el original de su fe de bautismo se perdió en las llamas cuando los brasileños destruyeron Yapeyú en 1817. Y colaboró en la confusión Bartolomé Mitre, el segundo biógrafo del general (el primero fue el historiador, publicista y político chileno Benjamín Vicuña Mackenna) cuando en su libro sobre la vida del prócer, en el capítulo 17 sobre Cancha Rayada, escribe que "en la mañana del 16 de marzo, aniversario del natalicio de San Martín, el Ejército Unido vadeó sin obstáculo el Lontué y acampó en Quechereguas…" (Historia de San Martín y la Emancipación Americana – Peuser, 1946 – Página 457)

Yapeyú hoy

"El origen filiatorio de San Martín no cambia el sentido de su obra", comentaron en la municipalidad de Yapeyú cuando Infobae consultó sobre la historia de Rosa Guarú. Y sostienen que el origen de la versión de que San Martín es hijo natural nació de una Alvear despechada que habría sido rechazada sentimentalmente por el Libertador y que ella, en venganza, había echado a rodar esa historia inventada.

En su ciudad natal, todos los años se celebra su nacimiento, orgullosos de ser la cuna del Padre de la Patria. Los actos comienzan el día anterior y el día 25 hay fuegos artificiales y se canta el himno. Participa el Regimiento de Granaderos a Caballo con el único destacamento fijo que la histórica unidad posee fuera de la ciudad de Buenos Aires.
José de San Martin

Existen tres museos: el templete que protege los restos de la casa natal de San Martín, el Jesuítico y el Sanmartiniano, ubicado dentro del destacamento de Granaderos.

Para continuar alimentando el misterio, la justicia le rechazó a la familia Alvear el pedido de un estudio de ADN a los restos de San Martín, argumentando que ellos no están legitimados para hacer el reclamo de parentesco. Lamentablemente, no existe jurisprudencia al respecto. La familia posee muestras de sangre de Emilio de Alvear, ya fallecido, descendiente directo.

¿Qué pasó con Rosa Guarú?

Cuando en 1817 los portugueses arrasaron Yapeyú ella, como tantos otros, se radicaron en tierras brasileñas. Volvería a Yapeyú por 1840 pero se establecería en un rancho en Aguapé, un pueblo que ya no existe. Si bien no se casó, tuvo otros hijos. Hasta cuentan que en un momento determinado se cambió el apellido, por Cristaldo. Las escasas referencias sobre su vida llegaron, por tradición oral de hijos a nietos.

Aseguran que murió a los 110 años, entre 1872 y 1875 y que fue enterrada en un viejo cementerio del lugar. Como el pueblo desapareció, el camposanto quedó en tierras que pertenecen a un particular.

Dicen que sufrió mucho cuando se llevaron al niño. El higuerón en el que jugaba el pequeño Francisco José dijo basta en 1986 luego de una tormenta. En el mismo lugar plantaron un retoño, al que veneran como una verdadera reliquia.

La tumba de la desdichada Rosa Guarú aún no fue posible localizarla, aunque sus restos serían identificables por el relicario de ese hijo al que le arrancaron de muy chico y al que ni 110 años de vida habían podido hacerla olvidar.

Fuente: Infobae - 25 de Febrero de 2019

Diccionario Mbya Ayvu - Español anexo Pentatraductor


El Territorio Mbya Guaranì

"Nuestro problema es que nos encontramos en una selva hoy día en que aparece un hombre diciendo que ese territorio no nos pertenece, que es propiedad privada, que no podemos estar ahí. 
El guaraní jamás se manejó con papeles cuando se trata de territorio. Nosotros sabemos bien quién es el dueño. Para nosotros, los mbya, el territorio siempre fue del Creador, entonces nosotros simplemente queremos convivir y tener un lugar tranquilo, convivir con la selva". 
Miguel Papai Báez de Tekoa Guasurarí (Puerto Libertad-Misiones-Argentina)
Fuente: Prehistoria Eldorado


Fotografìa tomada por Pablo Martin Longo Laporte


Respetar la Tierra, Respetar la Vida...


“...Deben enseñar a sus hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, deben decirle a sus hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Deben enseñar a sus hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre, que todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos".

- Jefe Seattle de la tribu Duwanish (Fragmento de su carta al presidente Franklin Pierce en 1855)


Tu camino...


sábado, 23 de febrero de 2019

Mito africano de la sabiduría



Este es un mito africano que cuenta la historia de la sabiduría desde sus comienzos y de como se fue perdiendo con el paso del tiempo el interés por la misma.

Esta es una historia proveniente de hace mucho tiempo, cuando los hombres empezaban a formar las primeras aldeas. En aquel tiempo la gente vivía aislada, un pequeño poblado aquí y otro más allá. En esta época, comenzaron a aparecer las comodidades: el fuego estaba siempre presente en las aldeas, ofreciendo su calor; el desarrollo de las armas permitía cazar mejores presas; mientras que la agricultura hacía que ya no fuera necesario salir a cazar todos los días.

El fin de la sabiduría

Aunque todas las comodidades del hombre antiguo eran muy nobles y volvían la vida fácil, apareció un problema mayor: la gente dejó de interesarse por la sabiduría. Los hombres de este tiempo ya no se sentían interesados por los espíritus de la selva, ya no aprendían de las estrellas más que lo estrictamente necesario para cultivar, las lenguas y las costumbres de otros lugares ya no tenían ningún interés. El hombre vivía cómodo pero empezaba a perder la sabiduría.

Ante la conducta negligente de los hombres, la araña Anansi comenzó a preocuparse porque la sabiduría del mundo iba a desaparecer. Luego de haberlo metido mucho rato, decidió hacer un gran sacrificio para preservar el conocimiento: Anansi tenía por objetivo reunir toda la sabiduría del mundo y guardarla donde estuviera a salvo, así no importaría si el hombre perdía el saber. Sin más tiempo que perder, la araña tomó un gran canasto y salió por el mundo para recoger hasta el último fragmento de sabiduría.

La búsqueda del conocimiento

Dicen los antiguos que Anansi vagó por todos los rincones del mundo recolectando la sabiduría, no tuvo mucha dificultad en hacerse de las partículas del conocimiento pues los hombres ya no las consideraban como algo valioso. Luego de un tiempo, Anansi había reunido, desde su parecer, todo el saber del mundo en su canasto. Por fin estaba lista para salvarlo de su extinción, pero ¿dónde escondería semejante tesoro? Después de meditar, la araña decidió esconder el canasto en la copa del árbol más grande del mundo.

Justo como ella pensó, la tarea resultó ser muy complicada. El árbol era demasiado alto, por más que trepaba no lograba rebasar el dosel, y el canasto era demasiado pesado. A pesar de los muchos brazos de la araña, era casi imposible sujetar el contenedor del saber y escalar a la vez. Por suerte de Anansi, en aquel preciso momento, el hijo pequeño de la araña pasaba por el lugar y vio a su padre luchando por trepar a la copa.

La sabiduría del mundo

Luego de observar, el pequeño entendió lo que hacía Anansi y comprendió que la forma de subir con el canasto era incorrecta. ― ¿No crees que si tuvieras reunido todo el conocimiento del mundo, sabrías que es mejor llevar el canasto en la espalda en lugar del pecho? Eso quiere decir que aún hay sabiduría en el mundo― gritó el niño a su padre. Anansi comprendió que aquello era cierto, así que comenzó a bajar del árbol, pero se le resbaló el canasto. El conocimiento cayó desde muy alto y se partió en miles de pedacitos, de modo que todos los hombres pudieron conseguir una parte de la sabiduría. Por esta razón, no existe un hombre que tenga todo el conocimiento del mundo y los hombres deben compartir su parte de sabiduría si quieren que el saber sea mayor.

Fuente: Mitos Cortos
https://www.mitos-cortos.com/mitos-africanos/mito-africano-de-la-sabiduria/

La leyenda nativa americana del Gigante Durmiente y la codicia del Hombre Blanco


Sleeping Giant (‘Gigante Durmiente’) ( ¡CC BY-SA 3.0), nativos americanos Ojibwe danzando en la nieve, ilustración de George Catlin (Public Domain)
Autor: Kerry Sullivan


No hace mucho tiempo, una tribu nativa americana conocida como los Ojibwa recorría la región de los Grandes Lagos, entre los Estados Unidos y Canadá. Eran muy queridos por el poderoso dios Nanabozho, a quien complacía mucho su naturaleza industriosa y su noble carácter. Pero corrían tiempos difíciles. El Hombre Blanco había llegado y estaba destruyendo lentamente el modo de vida Ojibwa con su agua de fuego y sus enfermedades. Nanabozho vio entonces una forma de ayudar a los pacíficos Ojibwa, pero les advirtió que si su generosidad era revelada al Hombre Blanco, transformaría su don en una maldición y se desvanecería entre las piedras.

El Gran Espíritu de las Aguas Profundas, Nanabozho, condujo al jefe Ojibwa de la mano y le mostró un estrecho túnel en la zona norte-noroeste de Thunder Bay, en lo que hoy es la provincia canadiense de Ontario. Allí, el jefe descubrió una inmensa mina de plata. Rápidamente, llamó al resto de la tribu para que se reunieran con él y, tras dar gracias a Nanabozho y rendirle culto, empezaron a extraer el mineral. Muy pronto, los Ojibwa fueron famosos entre los indios algonquinos por su fina artesanía y sus ornamentos de plata. Nanabozho era más querido que nunca por la tribu Ojibwa, y también por el resto de tribus algonquinas.

La envidia de los Sioux

Sin embargo, no todo el mundo estaba contento de admirar la bendición recibida por la noble tribu Ojibwa. Los guerreros Sioux sintieron una envidia creciente de los ornamentos de plata que lucían sus enemigos. Por esta causa, siguiendo la pista de la mina de plata, cayeron sobre el campamento Ojibwa. Intentaron todo lo que estuvo en su mano para arrancarles a los hombres de la tribu Ojibwa cuál era el origen oculto de aquella plata. Asaltaron el campamento, torturando y asesinando a los Ojibwa para conseguir que les confesaran la secreta localización de la mina. Pero a pesar de todo, los leales Ojibwa jamás revelaron el secreto de la generosidad de Nanabozho.

Miembros de la tribu de los Sioux (Public Domain)

Al darse cuenta de que su tosca táctica no daba resultado, los Sioux decidieron intentarlo de otro modo. Los astutos jefes Sioux disfrazaron a uno de sus más hábiles exploradores como a un miembro de la tribu Ojibwa y le ayudaron a introducirse en su campamento sin ser visto. Una vez allí, el explorador Sioux observó y escuchó. Muy pronto, conocía la secreta localización de la mina, y rápidamente fue a contarles a sus jefes su descubrimiento.

Sin embargo, cuando volvía a su poblado, el explorador Sioux cometió el grave error de parar en un puesto comercial para comprar algo de comida. Sin nada con que pagar, ofreció uno de los pedazos de plata que había robado a los Ojibwa como prueba de su descubrimiento de la mina. Los comerciantes blancos abrieron sus ojos como platos ante la visión de una plata tan pura. Como si sus mentes fueran una, los hombres blancos se abalanzaron sobre el explorador Sioux a fin de descubrir de donde procedía aquel valioso mineral.

La ambición del Hombre Blanco

A diferencia de los Sioux, el Hombre Blanco es muy taimado y sutil a la hora de persuadir a alguien. Los comerciantes ni siquiera mencionaron la plata ni se mostraron sorprendidos de que un simple explorador estuviera en posesión de tales riquezas. Por el contrario, se ofrecieron a invitar al explorador Sioux a una bebida. Y luego a otra, y otra, y otra, hasta que el agua de fuego le soltó la lengua. Solo entonces los astutos comerciantes blancos supieron dónde había conseguido el sioux una plata tan bella. El ingenuo explorador accedió finalmente a mostrarles la mina.

Pero Nanabozho es uno de los más poderosos dioses del panteón algonquino. No hay nada que escape a su conocimiento. El dios había visto al explorador Sioux infiltrarse en el campamento Ojibwa sin ser visto, y decidió dejar que los acontecimientos siguieran su curso. Sin embargo, cuando vio al explorador cada vez más borracho del licor del Hombre Blanco y revelándoles el secreto del origen de la plata, Nanabozho supo que debía intervenir.
La ira de Nanabozho

Mientras el explorador Sioux y los dos comerciantes blancos se encaminaban hacia Thunder Bay, Nanabozho invocó una poderosa tormenta. Los vientos aullaban, se desataron lluvias torrenciales y las olas del Lago Superior alcanzaron la altura de las montañas. Los indios algonquinos que vivían a orillas del lago estaban aterrados, ya que eran conscientes de que una tormenta como ésta solo podía ser obra de un dios furioso.

Nanabozho entre las aguas (Ilustración de R. C. Armour, de su libro ‘Cuentos de hadas, folklore y leyendas de los indios norteamericanos’, editado en 1905 (Public Domain)

Cuando el tiempo finalmente se calmó, los dos comerciantes blancos habían muerto y el explorador Sioux se encontraba acurrucado en su canoa, balbuceando como un poseso. Además, donde hubo en el pasado una amplia entrada a la bahía, ahora había una formación rocosa de gran tamaño bloqueándola. Era Nanabozho, tumbado boca arriba para cerrar la bahía, con sus brazos cuidadosamente cruzados sobre su pecho. El dios se había desvanecido, justo como había predicho que ocurriría si algún día el Hombre Blanco conocía la existencia de la mina de plata. La propia mina quedó sumergida, pisada por Nanabozho. Los Ojibwa, capaces de leer las señales, abandonaron sus trabajos en plata y dieron gracias a Nanabozho por el tiempo durante el cual habían tenido acceso a la mina.

Pero a pesar de todo, el Hombre Blanco no obedece a esta restricción. Loco de codicia, sigue buscando a día de hoy la manera de extraer el precioso mineral de la bahía. Aun así, quien intenta adentrarse en los pozos mineros enseguida se encuentra con el peligro de inundación en el túnel por la filtración de las aguas de las mareas. Muchos han muerto en el intento. Incluso los esfuerzos más recientes por bombear agua de los pozos para drenarlos han fracasado. No se ha conseguido extraer ni un gramo de plata del Islote de la Plata del Sleeping Giant (‘Gigante Durmiente’) desde la furiosa tormenta desatada por Nanabozho.



Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

Fuentes: Ancient Origins

Bélanger, Claude. "Nanabozho Indian Story of the Creation."L’Encyclopédie De L’histoire Du Québec / The Quebec History Encyclopedia. Marianopolis College, 2004. Disponible en: http://faculty.marianopolis.edu/c.belanger/quebechistory/encyclopedia/NanabozhoIndianstoryofthecreation.htm.

First People - The Legends. "The Sleeping Giant: An Ojibwa Legend."Native American Indian Legends. The First People, 2016. Disponible en: http://www.firstpeople.us/FP-Html-Legends/TheSleepingGiant-Ojibwa.html

Kaminski, June. "Gichigami." Chi Mandoo. Great Spirit of Anishinabe Ojibwa Ancestors, 2008. Disponible en: http://www.chi-manidoo.com/gichigami2.html

Tourism Board of Thunder Bay. "The Sleeping Giant." The Sleeping Giant. The City of Thunder Bay, 2016. Disponible en: http://www.thunderbay.ca/Visiting/Beyond_The_City_Lights/About_Thunder_Bay_and_Region/local_legends/sleeping_giant.htm