Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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miércoles, 7 de enero de 2026

MACHU PICCHU: EL ICEBERG ARQUITECTÓNICO DE LOS INCAS



Machu Picchu es como un iceberg: solo vemos el 40% de su magnificencia. El ingeniero Kenneth Wright estimó que el 60% de la construcción está bajo tierra, una obra maestra de ingeniería subterránea con cimientos profundos, capas de drenaje estratificadas y canales ocultos que han protegido a la ciudad durante más de 500 años de lluvias torrenciales.
La Verdadera Maravilla Está Enterrada
Cuando los turistas visitan Machu Picchu, admiran templos, palacios y terrazas perfectamente talladas en piedra. Lo que no ven es la verdadera proeza de ingeniería: un sistema subterráneo masivo que constituye más de la mitad del esfuerzo constructivo total. El Dr. Kenneth Wright, ingeniero hidráulico estadounidense que estudió la ciudadela durante décadas, concluyó que los Incas dedicaron 60% de su trabajo a lo invisible: cimientos que se extienden hasta 3 metros bajo la superficie, capas estratificadas de drenaje con piedras de diferentes tamaños, más de 130 agujeros de drenaje empotrados en muros, canales subterráneos interconectados por toda la ciudad, y cuevas artificiales que captan y redirigen agua subterránea.
El Desafío: Construir en la Selva Nubosa
Machu Picchu está ubicada en la Selva Alta del Perú, una región que recibe más de 1,900 mm de lluvia anual distribuidos principalmente entre noviembre y marzo. Esta precipitación intensa representaba el mayor peligro para cualquier construcción: sin drenaje adecuado, el agua acumulada erosiona cimientos, causa deslizamientos de tierra, satura el suelo reduciendo su capacidad de carga, genera presión hidrostática que colapsa muros, y facilita el crecimiento de vegetación destructiva entre las piedras. Los Incas entendieron que construir en estas condiciones sin un sistema de evacuación de agua era imposible.
Ingeniería de Capas: El Sistema de Drenaje Profundo
Las excavaciones arqueológicas revelaron la sofisticación del sistema subterráneo de Machu Picchu. Cada terraza agrícola y cada edificio urbano descansa sobre una estructura multicapa cuidadosamente diseñada. La Capa 1 (más profunda) consiste en grandes piedras sueltas y fragmentos de roca que crean espacios vacíos permitiendo flujo libre de agua subterránea, funcionando como autopistas hidráulicas bajo tierra. La Capa 2 contiene piedras medianas y grava que filtran sedimentos y mantienen permeabilidad constante. La Capa 3 incorpora arena gruesa que actúa como filtro fino y distribuye uniformemente el agua descendente. La Capa 4 (superior) es tierra vegetal fértil de aproximadamente 1 metro de espesor, traída desde el valle, con capacidad para cultivar maíz, quinua y papas.
130 Drenajes Visibles y Miles Invisibles
Wright identificó aproximadamente 130 agujeros de drenaje empotrados estratégicamente en muros y estructuras de Machu Picchu. Estos drenajes visibles son solo la punta del iceberg: conectan con una red subterránea de canales tallados en escaleras, pasadizos interiores de edificios, conductos bajo plazas y caminos, y un drenaje principal de este a oeste que atraviesa el centro de la ciudad separando los sectores agrícola y urbano. El sistema funciona por gravedad: el agua fluye naturalmente desde las áreas más altas hacia el drenaje central y finalmente sale de la ciudad por barrancos naturales sin acumularse nunca.
Cimientos Antisísmicos Profundos
Además del drenaje, los cimientos de Machu Picchu son extraordinariamente profundos para una construcción prehispánica. Los muros principales descansan sobre bases que penetran 2-3 metros bajo tierra, alcanzando roca madre sólida cuando es posible. Estos cimientos masivos distribuyen el peso de las estructuras de manera uniforme, previenen asentamientos diferenciales que causarían grietas, proporcionan anclaje contra movimientos sísmicos, y evitan que la humedad del suelo debilite las piedras inferiores mediante sistemas de ventilación incorporados.
Captación de Agua Subterránea
Una de las innovaciones más sofisticadas fue el uso de cuevas subterráneas naturales y artificiales que interceptan flujos de agua subterránea. Los Incas identificaron manantiales naturales mediante observación de la vegetación y análisis del terreno, excavaron galerías que interceptan el flujo de agua antes de que llegue a estructuras, canalizaron esta agua hacia las 16 fuentes ceremoniales y utilitarias de Machu Picchu, y diseñaron surtidores en la ladera oriental que recogen agua de drenaje subterráneo sin necesidad de trabajos adicionales de canalización.
Por Qué Machu Picchu Sobrevivió 500 Años
Wright afirma categóricamente: "La infraestructura de drenaje es una de las llaves de su longevidad. Ellos construyeron para permanecer". Mientras ciudades coloniales españolas en la zona colapsaron por inundaciones y deslizamientos, Machu Picchu resistió porque 60% del esfuerzo constructivo se enfocó en lo invisible: gestión del agua. Esta filosofía de ingeniería - priorizar infraestructura oculta sobre estética visible - garantizó que la ciudad funcionara perfectamente durante siglos sin mantenimiento activo.
Lección de Ingeniería Sostenible
La ingeniería de Machu Picchu enseña que la verdadera calidad no se ve a simple vista. Los Incas invirtieron más tiempo, energía y recursos en cimientos y drenaje que en templos visibles porque entendieron que sin base sólida, la belleza superficial es efímera. Esta sabiduría milenaria contrasta con la construcción moderna que frecuentemente prioriza estética sobre funcionalidad subterránea.
Lo que no ves es lo que hace posible todo lo que sí ves.
#fblifestyle #peru #historia #xplicadope

jueves, 1 de mayo de 2025

Machu Picchu



Los Incas y la Ciudad que Tocaba el Cielo: Machu Picchu, el Santuario del Sol

Oculta entre montañas imposibles y nieblas eternas, Machu Picchu fue más que una ciudad: fue un santuario astronómico, espiritual y político donde los incas rendían culto al Inti, el dios Sol.

Sus muros encajan con precisión milimétrica sin mortero, como si fueran esculpidos por gigantes o con ayuda de conocimientos perdidos. Cada estructura está alineada con los solsticios, las constelaciones y los cerros sagrados (apus). No era una fortaleza ni una residencia común: era un punto de conexión entre la Tierra y el cosmos.

Aún hoy, los sabios andinos aseguran que Machu Picchu es un centro energético vivo, donde el espíritu puede elevarse y el tiempo se disuelve. Un legado que sigue hablando en piedras y estrellas.

miércoles, 24 de julio de 2024

24 de Julio de 1911 Redescubrían las ruinas de “Machu Picchu”



El 24 de Julio de 1911, en Cusco, al este de la cordillera central del Perú, el historiador Hiram Bingham redescubría las ruinas de “Machu Picchu” y las hace conocidas mundialmente. Machu Picchu o montaña vieja, fue construida a mediados del siglo XV como residencia de descanso de Pachacútec, noveno Inca del Tahuantinsuyo y posteriormente ampliada para convertirse en santuario. Ubicada a 2438 m de altura, sus 170 edificios ocupan una franja de 550 m de largo por 200 m de ancho, la ciudad estaba integrada a los valles agrícolas que confluyen en la quebrada de Picchu, único acceso que poseía para los alrededor de mil personas que frecuentaban el santuario. La caída de Cuzco en poder de los Españoles en 1534 hizo que muchas tribus de la zona huyeran del valle abandonando la ciudad, que los invasores desestimaron conocer por no haber allí riquezas que justificaran el trayecto y se dedicaron a la explotación agrícola del valle. Las rutas económicas de los colonos pasaban lejos de Cuzco por lo que la ciudad abandonada comenzó a ser devorada por la vegetación y quedó escondida, en 1865, el naturalista italiano Antonio Raimondi es el primero que lleva un registro de su búsqueda, que no da resultados aunque por sus mapas estuvo a solo 500 mts de encontrarla. En 1870 un minero alemán elabora un mapa minero ayudado por gente del lugar y en él figura como referencia el monte al que llaman “Machu Picchu”, es este mapa en que se basa el explorador francés Charles Wiener pera iniciar su búsqueda que también fracasa, convirtiendo a la ciudad en una obsesión para los arqueólogos. En Julio de 1894 el arrendador Agustín Lizárraga, dice haber encontrado unas ruinas casi inaccesibles y regresa 8 años después con otros tres amigos, pero ninguno toma conciencia del hallazgo y olvidan el hecho. En 1911 el historiador norteamericano Hiram Bingham, estando en Cuzco se entera de la historia de Lizárraga y trata de ubicarlo pero nunca pudo dar por él, sin embargo decide intentar encontrar las ruinas, junto al agricultor Melchor Arteaga y el sargento Carrasco llegan a la ciudadela por el lado sur el 24 de Julio de 1911. Bingham se dio cuenta de inmediato de la trascendencia de "su" descubrimiento, sin embargo al día siguiente descubre en una piedra un grafiti que decía "A.Lizárraga 1902", de inmediato se tragó su orgullo y escribió en su diario "El descubridor de Machu Pichu fue Agustín Lizárraga". Bingham da a conocer el hallazgo y consigue el patrocinio de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el gobierno peruano para iniciar las tareas de limpieza del sitio. Si bien queda claro que ni Lizárraga ni Bingham “Encontraron” las ruinas ya que estas nunca estuvieron “perdidas”, Lizárraga tiene el mérito de redescubrirlas y Bingham de reconocer la importancia de estas en la reconstrucción de la historia de América, los mas de 40 mil objetos hallados y llevados a museos de los EEUU, empezaron a ser devueltos al Perú en 2007.

Fuente Efemerides Historicas, Políticas, Sociales y Culturales / Enrique Hopman.

viernes, 24 de julio de 2020

Conquequirao, la hermana sagrada de Machu Picchu



Choquequirao del quechua chuqi, oro, y de k'iraw, cuna, es decir: "cuna de oro", ​ son las ruinas de una ciudad inca situada entre las estribaciones del nevado Salcantay, y bajo la jurisdicción del distrito de Santa Teresa, Provincia de La Convención, Departamento del Cuzco, al sur del Perú.

Los monumentos arqueológicos de Choquequirao están conformados por edificios y terrazas distribuidas en diferentes niveles, desde el nivel más bajo Sunch'u Pata hasta la cima truncada más alta, la cual fue nivelada y cercada con piedras para formar una plataforma con una área aproximada de 150 metros cuadrados.

Choquequirao, a veces también como Choqequirau o Choqekiraw es conocida como la "hermana sagrada" de Machu Picchu por la semejanza estructural y arquitectónica con esta.​ Recientemente, estando parcialmente excavada, ha despertado el interés del gobierno peruano por recuperar aún más el complejo y convertirlo en una alternativa más accesible para los turistas interesados en conocer más acerca de la cultura inca.

Se encuentra a 13° 32' latitud sur y 72° 44' longitud oeste. Se ubica a 3033 metros sobre el nivel del mar en las estribaciones del nevado Salcantay, al norte del valle del río Apurímac, Distritos de Mollepata y Santa Teresa reclaman titularidad de zona donde se ubica el destacado parque arqueológico cusqueño.

El entorno de Choquequirao es uno de los más ricos en biodiversidad. Todas estas especies se han acondicionado a pesar de las variaciones de temperatura como es sol durante todo el día e inclementes heladas durante la noche. La fauna del lugar está compuesta principalmente por cóndores, tarucas, vizcachas, zorros, zorrinos, pumas, picaflores, osos y el gallito de las rocas, ave nacional del Perú. En su flora destacan los helechos gigantes, el ichu y una gran variedad de orquídeas, donde resalta la de la variedad wakanki.


Fue un centro tanto cultural como religioso para la región. Presumiblemente esta ciudadela fue usada como un garita de control para asegurar el acceso a las áreas de Vilcabamba, que conectaba la selva con otros centros importantes como Písac y Machu Picchu. También se estima que la ciudadela jugó un importante papel sirviendo como nexo entre la selva amazónica y la ciudad imperial del Cusco.

Choquequirao es considerada uno de los últimos bastiones de resistencia y refugio de los Incas, quienes por órdenes de Manco Inca, abandonaron la ciudad de Cusco para resguardarse en las ciudades de la región de Vilcabamba, cuando alrededor del año 1535 Cusco se encontraba sitiado por los españoles. Fue en este lugar (y en general en todo el valle de Vilcabamba) donde Manco y los demás Incas de Vilcabamba resistieron el embate de los españoles, hasta la captura y ejecución de Túpac Amaru I en 1572.

El primer explorador que da noticias una ciudadela llamada "Chuquiquirau" fue el explorador español Juan Arias Díaz Topete en el año de 1710. La primera referencia escrita de Choquequirao data del año de 1768 y su autor fue Cosme Bueno, sin embargo la documentación fue puesta de lado y echada al olvido por las autoridades y el público en general. En 1790, Pablo José Origaín menciona en su "Compendio de Noticias Geográficas del Cuzco" una ciudad despoblada desde la antigüedad con el nombre de Choqequirau.


En 1834, José María Tejada (prefecto del Cusco) viaja a la ciudadela atraído por las leyendas sobre tesoros en Vilcabamba; así mismo en 1837, Leonce Angrand cartografió el lugar por primera vez, pero sus mapas fueron también puestos al olvido. No fue hasta 1909, año en que el arqueólogo Hiram Bingham y el topógrafo Clarence Hay (ambos norteamericanos) visitaron Choquequirao y elaboraron una descripción minuciosa del sitio, que la ciudadela adquirió mayor atención por parte de los arqueólogos, el gobierno y los turistas.​ Las primeras excavaciones comenzaron varias décadas después de la visita de Bingham, alrededor de 1970; así mismo en 1986 se hacen estudios intensivos y un plan de restauración del sitio. Actualmente, se calcula que sólo un 30% del complejo, que comprende unas 1810 hectáreas, ha sido desenterrado y puesto en funcionamiento como zona turística; se preveía la finalización de la restauración para el 2011, tardando aún más el estudio y comprensión de su legado histórico.
El complejo de Choquequirao se compone de nueve sectores, entre los que destacan el centro político religioso, el sistema de fuentes y canales con acueductos, y el grupo de las portadas.

Desde la perspectiva andina su ubicación es indudablemente estratégica, lo que le permitió a este singular asentamiento abarcar y tener un dominio sobre lo que podría considerarse uno de los trayectos altitudinales más extraordinarios del país.

A su vez, desde el aire los investigadores, que lo han apreciado, dicen que Choquequirao se muestra como un gran libro abierto, con el caudaloso río Apurimac a sus pies y una gran cadena montañosa que se precipita hacia las vertientes orientales cubiertas por una inmensa vegetación tropical; siendo otra muestra de la pretensión andina de dominar el mundo desde las alturas.

Fuente: Efemérides Políticos, Históricas, Sociales y Culturales - Enrique Hopman.

viernes, 16 de febrero de 2018

Los otros Machu Picchu


Ni Machu Picchu es la única ciudadela de Perú ni los incas lo hicieron todo. El país andino pone en valor otras construcciones grandiosas para diversificar el turismo. Aquí van tres de las mejores

Vistas de la ciudadela de Choquequirao. SHUTTERSTOCK

Hay dos errores recurrentes entre los viajeros a Perú. Creer que Machu Picchu es único. Y confundir la historia precolombina de Perú con la de los incas. El Imperio inca duró 100 años, desde 1438 hasta 1532, cuando Pizarro hizo preso a Atahualpa en Cajamarca. Imposible en tan corto periodo de tiempo aprender y desarrollar semejantes técnicas constructivas, agrícolas y de organización territorial como de las que hicieron gala los quechuas. En realidad los incas solo fueron la punta de un iceberg de más de 5.000 años de historia en los que sucesivos pueblos, desde los paracas a los huari, pasando por los mochicas, los chancas o los chimu fueron acumulando conocimientos y sabiduría para domesticar un territorio tan vasto. Los incas heredaron esos conocimientos y los mejoraron, pero digamos que el copyright no es completamente suyo. Por eso hay muchos machupicchus en Perú y no todos hechos por los incas. Estos son tres yacimientos arqueológicos de suma importancia que también deberías conocer:

Muralla de la ciudadela de Kuelap. SHUTTERSTOCK

Kuelap
En marzo del año pasado el presidente Pedro Pablo Kuczynski inauguró la primer telecabina del país. La infraestructura -de 26 góndolas- permite a los visitantes acceder en 20 minutos a la ciudadela de Kuelap, ahorrando un viaje de 32 kilómetros por pistas de tierra que demoraba 90 minutos. Kuelap es la mayor ciudad conocida de la cultura chachapoyas, un pueblo que floreció en la ceja de selva en lo que hoy es el departamento de Amazonas, entre el siglo VIII y el XVI. Es decir, muchos antes de que aparecieran los incas. Fueron unos grandes maestros de la piedra y levantaron en un cerro de forma alargada a 3.000 metros de altitud, en el valle del río Utcubamba, afluente del Amazonas, la increíble ciudad-fortaleza de Kuelap. Nada más llegar impresiona la muralla de sillar de piedra caliza que rodea todo el conjunto. Tiene 20 metros de alta y se encuentra en buen estado de conservación. Tres estrechos pasadizos, por los que un hipotético ejército atacante hubiera tenido que pasar de uno en uno, dan acceso al interior.

Restos de viviendas circulares de la ciudadela en la ciudadela de Kuelap.

Allí se despliegan las evidencias de más de 500 viviendas circulares, además de torreones, observatorios astronómicos, restos de viviendas de sacerdotes y nobles y el templo Mayor, en forma de cono truncado e invertido. Kuelap estuvo comida por la selva hasta 1843, cuando un funcionario enviado desde Lima se percató que aquella montaña de piedras era una construcción hecha por el ser humano.

Choquequirao en quechua significa "cuna de oro". SHUTTERSTOCK

Choquequirao
Le llaman la hermana de Machu Picchu, y de hecho no está muy lejos de esta. Es de origen inca y se eleva en otra montaña selvática del departamento de Cusco, a 169 kilómetros de la capital. Choquequirao, que en quechua significa "cuna de oro", fue un centro cultural y religioso. Probablemente más importante que Machu Picchu, solo que esta última está ahora excavada, accesible y puesta en valor, mientras que muchos secretos de Choquequirao están aún bajo la maleza. Y más importante aún: no hay carretera para llegar a ella; la única manera es a pie o en mula, salvando 63 kilómetros (entre ida y vuelta) desde la aldea de Cachora, un pueblito colonial de casas de adobe en la cuenca del río Apurimac. Esa inaccesibilidad ha mantenido a Choquequirao al margen del frenesí del turismo y hace de su visita una verdadera aventura, solo para viajeros con ganas de salir de rutas trilladas. Funcionó como una especie de puesto avanzado entre la selva amazónica y la capital del imperio, Cusco.

Se le considera también uno de los últimos bastiones de resistencia de los fieles a Manco Inca cuando los españoles sitiaron y tomaron Cusco en 1535. Quedan evidencias de lugares de culto, del complejo sistema de riego, de viviendas para sus casi 10.000 habitantes y, como en Machu Picchu, de los andenes que servía para cultivar y como soporte de las edificaciones.

Templo Mayor de Chavín de Huantar. SHUTTERSTOCK

Chavín de Huantar
Mil doscientos años antes de Cristo —contemporáneo por tanto de la Babilonia asiria y el Egipto faraónico—, creció en los Andes peruanos una civilización considerada la madre de todas las demás: Chavín. Su poder se extendía desde Lambayeque al norte, hasta Ayacucho e Ica, al sur (un territorio de más de 1.500 kilómetros de longitud).

El Lanzón, ídolo tallado en piedra en el interior de Chavín. SHUTTERSTOCK

Las ruinas de lo que fue su capital pueden visitar aún en las cercanías de Chavín de Huantar, un pueblito encantador de la provincia de Huari, departamento de Áncash, en la vertiente este de la cordillera Blanca de los Andes, a 86 kilómetros de Huaraz. Para llegar hay que salvar el paso de Ka­huish, el segundo túnel de montaña más alto del mundo, situado a 4.516 metros de altitud. El yacimiento arqueológico no es tan espectacular como Kuelap o Choquequirao, pero lo que impresiona es su edad y la calidad de las estructuras. Se aprecia muy bien la gran plaza principal del conjunto y buena parte del templo Mayor, además de otras edificaciones menores.

Al excavar el templo Mayor apareció un ídolo de cinco metros de altura tallado en piedra – el Lanzón- que una vez acabados los trabajos se dejó en el mismo lugar en el que sus constructores lo colocaron hace ya más de 3.200 años. Chavín de Huantar no está construido en un valle de suelos fértiles por lo que se cree que tuvo una función de centro ceremonial y de peregrinación. Otra visita inexcusable a ese otro Perú arqueológico que va más allá de Machu Picchu y los incas.

Fuente
Diario El Pais – Blog de Viajes – 16 de Febrero de 2.018

domingo, 10 de diciembre de 2017

Lugares mágicos: el espíritu de los Incas se mantiene vivo en Machu Picchu


Escrito por Hebe Costa

Machu Picchu, la ciudad inca rodeada de templos, andenes y canales de agua, construida en lo más alto de una montaña, te transportará a un mundo mágico.

Más que una ciudadela, es un complejo arquitectónico al que solo le faltan los techos. A este complejo se le llama ciudad por el gran número de casas que en la actualidad son más de 200 y en su apogeo debieron ser más. Además, su diseño contempla plazas, templos, caminos, escalinatas, terrazas, acueductos, etc.


La accidentada geografía y la arquitectura de piedra astrológicamente precisa son impresionantes y sorprendentes, pero lo que más conmueve es “sentir” que la cultura y el espíritu Inca siguen vivos en ese lugar.

Sus construcciones a base de piedras unidas sin amalgama, fueron talladas con mucha precisión y detalle y es la obra más importante para los incas, por haber sido construida en una montaña agreste e inaccesible.


¿Porqué Visitar Machu Picchu?
Son pocos los lugares que te ofrecen tanta magia y conexión especial con el entorno. Por su ubicación, se mantuvo escondido de la vista de los españoles, por eso este maravilloso lugar estaba intacto cuando Hiram Bingham le comunicó al mundo que en Cusco se encontraba el paraíso.

Los incas creían en tres niveles de experiencia de vida -trilogía Inca- y los representaban a través de los tótems del cóndor, el puma y la serpiente.


El cóndor, ave más grande del mundo, nos conecta con nuestro espíritu y señala el camino hacia la libertad definitiva o iluminación.

El puma simboliza la sabiduría, la fuerza, la inteligencia.

La serpiente, o la gran anaconda de la selva, representa nuestro ser interior y la capacidad de transmutar y transformar a través de la reflexión y la conciencia de uno mismo.

El llamado Santuario de Machu Picchu está situado sobre el monte del mismo nombre, a 112 km. al noroeste de Cuzco, a una altura de 2.450 metros sobre el nivel del mar.

Machu Picchu significa montaña vieja, denominada así por la ubicación de la ciudadela inca. Estuvo interconectado con todo el imperio Inca a través del Qhapaq Ñan, conocida ruta de los caminos del Inca.

La ciudadela de Machu Picchu, comprende áreas bien diferenciadas, que los historiadores clasificaron en sectores, por los posibles usos que le dieron los Incas.


SECTOR AGRÍCOLA:
Área agrícola superior: es la que se encuentra en el camino de acceso actual, del medio hacia arriba compuesta de una serie de terrazas agrícolas. En la parte superior se encuentra a lo que la mayoría llama como ¨El Cementerio¨ que en realidad fue un sector ceremonial agrícola, el cual se encuentra sembrado de una infinidad de piedras.

Área agrícola inferior: situada en la parte baja de lo que es el camino actual de acceso a la ciudadela. En este sector se encuentran ¨Los Guardianes Inferiores¨, lugares que en realidad fueron las viviendas de los agricultores. Cabe mencionar también que aquí se encuentran terrazas agrícolas cubiertas por vegetación. La tierra que se hallan en estas terrazas es humus vegetal que fue traída de otro lugar y emplazada en estas terrazas.

SECTOR URBANO:
El sector religioso: compuesto de cuatro construcciones y algunos líticos especiales. Es un grupo de construcciones relacionadas netamente para funciones religiosas. Este conjunto se descompone de la siguiente manera:

a) El Templo Principal 
Este sector es más conocido como el ¨Templo del Sol¨. Se debe aclarar que en tiempos incas el sol no fue la deidad más importante, su concepción está ligada más con el concepto de la luz. Esta construcción es de bloques de una elaboración y encastre sorprendentes.

b) El Templo de las Tres Ventanas
Construcción de tipo Masma de tres muros, aunque tiene una pequeña diferencia en la parte frontal, donde no existe un muro sino un pilar lítico para el apoyo de la viga baja del techo. El elemento físico de la presencia de las tres ventanas, se halla directamente relacionado con la trilogía simbólica-ideológica de la religión del mundo andino como son:
Centella – Rayo – Trueno
Sol – Luna – Estrellas
Puma – Serpiente – Cóndor
Es decir, un elemento de arquitectura simbólica ritual.

c) La Casa del Sacerdote
Una construcción de carácter ritual y utilitario, es decir, como un depósito de objetos parafernálicos.

d) La piedra de los ritos o roca de las ceremonias
Este es un gran bloque se halla en el ángulo de acceso a la plaza de los templos. Se indica que este gran bloque fue un altar ritual, una roca sagrada, en la cual se llevaron a cabo ciertos ritos religiosos relacionados al sector, como eran ofrendas, sacrificios, etc.

e) La sala de los sacerdotes o Templo de las Estrellas
Construcción que se halla en la parte posterior del templo principal. Por el tipo de construcción y la ubicación de la misma, estuvo relacionada a ritos ceremoniales, aunque no podemos precisar para que ritos estuvo dedicada.

El barrio de los intelectuales o llamado barrio de las 3 puertas.

De acuerdo a una lógica de arquitectura social y por el sistema del trazo urbano inca, vemos que éstos fueron barrios utilitarios, es decir viviendas, depósitos, talleres, etc. Por lo cual se descarta la idea de un barrio exclusivo para pensadores e intelectuales.
Las montañas de Wayna Picchu y Machu Picchu son ideales para las fotografías panorámicas de todo el complejo arquitectónico.

¿Cómo llegar?
En tren: lo más tradicional y frecuente es ir en tren desde Cusco hasta la estación de tren del pueblo de Machu Picchu (Aguas Calientes).

Cuando se llega al pueblo de Machu Picchu, (aconsejamos dormir una noche ahí para salir bien temprano al día siguiente),  se pueden tomar los pequeños buses que se encuentran a disposición para ascender a la ciudadela Inca.

La línea de tren va paralela a algunas partes del río Urubamba, lo cual permite tener una visión privilegiada de hermosos paisajes.


A los amantes de la aventura, se les recomienda realizar el “Camino del Inca”. Esta ruta es la favorita de muchos turistas y sólo el año pasado, más de 15 mil personas siguieron este camino para llegar al Santuario Histórico de Machu Picchu.

Importante: no viajes sin la entrada a Machu Pichu ya comprada. El ingreso está restringido a un número de personas y no podrás entrar si no la tienes.

Horario:
El horario de ingreso a la ciudadela de Machu Picchu es desde las 06:00 hasta las 16:00 horas, el horario de salida es hasta las 17:00 horas con un aforo de 2500 visitantes por día.
Fuente
Buena Vibra