Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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jueves, 18 de diciembre de 2025

El mapa del Mate...


lunes, 1 de diciembre de 2025

Leyenda de la Yerba Mate




Cuenta una vieja leyenda guaraní que Yasí, la diosa luna, hace muchísimo tiempo quiso conocer la tierra y ver con sus propios ojos todas las maravillas que apenas podía ver entre la espesura de la selva, allá abajo. Un día con su amiga, Araí, la diosa nube, bajaron a la tierra en la forma de dos jóvenes hermosas. Cansadas de recorrer todo y maravillarse, buscaron un lugar donde descansar. Vieron una cabaña entre los árboles. Cuando se dirigían hacia ella para pedir donde dormir, descubren, agazapado, un yaguareté acechándolas en una roca cercana. Súbitamente, salta sobre ellas con las zarpas listas. Al momento, se oye un silbido. El yaguareté cae atravesado por una flecha, herido de muerte. El salvador era un cazador que al ver a las jovencitas indefensas, se compadece y también les ofrece la hospitalidad de su casa. Las muchachas aceptan y lo siguen, hasta la cabaña que habían visto antes. Al entrar el hombre les presenta a su esposa y a su joven hija, la que, sin pensarlo dos veces, les ofrece, una rica tortita de maíz, su único y último alimento. Cuando las mujeres se van a buscar el mejor sitio para las visitas, el cazador les cuenta que decidieron vivir solos en el monte, alejados de su tribu, para salvar y conservar las virtudes, regalo de Tupá, que tenía su bonita y bondadosa hija, un tesoro para ellos. Pasan la noche y a la mañana siguiente, Yasí y Araí agradecen sinceramente a la familia su hospitalidad y se alejan.

Una vez en el cielo, Yasí, no pudo olvidar su aventura en la tierra. Cada noche que ve al cazador y a su familia, recuerda su valentía y generosidad. Sabiendo de su sacrificio filial, decide premiar a su salvador con un valioso regalo para él, y para el tesoro que tanto cuidaban: la hija. Cierta noche, Yasí recorre los alrededores sembrando unas semillas mágicas. A la mañana, ya han nacido y crecido unos árboles de hojas color verde oscuro con pequeñas flores blancas. El hombre y su familia, al levantarse, contemplan asombrados estas plantas desconocidas que aparecieron durante la noche. De repente, un punto brillante del cielo desciende hacia ellos con suavidad. Reconocen a la doncella que durmió en su casa.

—Soy Yasí, la diosa Luna —les dice—. He venido a traerles un presente como recompensa de vuestra generosidad. Esta planta, que llamarán “caá”, nunca permitirá que se sientan solos y será para todos los hombres, un especial símbolo de amistad. También he determinado que sea vuestra hija la dueña de la planta, por lo que, a partir de ahora, ella vivirá por siempre y nunca perderá su bondad, inocencia y belleza-. Después de mostrarles la manera correcta de secar las hojas, Yasí prepara el primer mate y se los ofrece. Luego, regresa satisfecha a su puesto en el cielo.

Pasan muchos años y luego de la muerte de sus padres, la hija se convierte en la deidad cuidadora de la yerba mate, la Caá Yarí, esa hermosa joven que pasea entre las plantas, susurrándoles y velando su crecimiento. A ella, también confían su alma los trabajadores de los yerbales…

Del ritual guaraní al símbolo argentino: por qué se celebra el Día Nacional del Mate


Cada 30 de noviembre la Argentina celebra el Día Nacional del Mate, una fecha que homenajea a la infusión más popular del país y, al mismo tiempo, recuerda la figura del comandante guaraní Andrés Guacurarí y Artigas. Desde su origen en los pueblos guaraníes hasta su consagración como símbolo de identidad y federalismo en el Litoral, el mate condensa historia, memoria y pertenencia compartida.
El mate tiene su propio día en el calendario argentino: cada 30 de noviembre se celebra el Día Nacional del Mate, una fecha que no solo homenajea a la infusión más popular del país, sino que también reivindica su raíz guaraní y la figura de un líder clave en la historia del Litoral: el comandante Andrés Guacurarí y Artigas, conocido como Andresito.
La efeméride fue instituida por la Ley 27.117, sancionada en 2014 y promulgada en 2015, que fijó el 30 de noviembre como jornada de celebración en coincidencia con el natalicio de Guacurarí, nacido en 1778. El objetivo de la norma es destacar al mate como símbolo de identidad nacional y, al mismo tiempo, reconocer el aporte de las culturas originarias y de las provincias donde la yerba mate forma parte de la vida cotidiana y de la economía regional.

Un ritual que nace en la cultura guaraní

Mucho antes de convertirse en infusión nacional, el mate fue una práctica profundamente arraigada en los pueblos guaraníes. La yerba mate, proveniente de la planta Ilex paraguariensis, era considerada un “regalo de los dioses” y se utilizaba con fines rituales, medicinales y alimenticios.

Con la llegada de los conquistadores españoles, la costumbre de consumir yerba se extendió por el antiguo Virreinato del Río de la Plata y se organizó un intenso circuito comercial en torno a su producción y distribución. Con el tiempo, la infusión pasó de ser una bebida indígena a convertirse en parte de la vida diaria de criollos y mestizos, hasta consolidarse como una marca de la identidad rioplatense.

Ese proceso fue reconocido también a nivel legal: en 2013, la Ley 26.871 declaró al mate como “Infusión Nacional”, reforzando su peso cultural y su presencia cotidiana en la mesa de los argentinos.

De la costumbre ancestral al símbolo nacional

Hoy, el mate está presente en la enorme mayoría de los hogares del país. Datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) señalan que la infusión llega a cerca del 90% de las casas y que el consumo promedio anual supera los 6,4 kilos por habitante.

Pero el mate representa mucho más que una bebida caliente o fría: es un ritual que acompaña el trabajo, el estudio, las reuniones familiares y las juntadas con amigos. Ofrecer “unos mates” sigue siendo una invitación directa al encuentro, al diálogo y a la cercanía, un gesto que se transmite de generación en generación y que refuerza la idea de comunidad.

A lo largo de los siglos, además, el mate atravesó distintas etapas: fue costumbre nativa, acompañó a soldados y milicias en tiempos de guerras de independencia, circuló en ranchos, pulperías y ciudades, y terminó por consolidarse como la bebida social por excelencia de la Argentina.

Quién fue Andresito Guacurarí y porqué se lo homenajea

La elección del 30 de noviembre como Día Nacional del Mate no es casual. Ese día nació Andrés Guacurarí y Artigas, caudillo guaraní y militar misionero que dejó una impronta profunda en la región de Misiones y Corrientes.

Si bien existen versiones diferentes sobre su lugar exacto de nacimiento -algunos lo ubican en la reducción jesuítica de Santo Tomé, en la actual provincia de Corrientes, y otros en San Borja, en el actual Brasil-, se sabe que Andresito creció y se formó en Santo Tomé. Allí aprendió guaraní, castellano, portugués y latín, y desarrolló habilidades de lectura, escritura y música, poco habituales para un dirigente indígena de su tiempo.

Fue adoptado políticamente por José Gervasio Artigas, líder del federalismo rioplatense, quien en 1815 lo designó “Comandante General de las Misiones”, un cargo equivalente al de gobernador. De ese modo, se convirtió en el único gobernador indígena reconocido en la historia argentina.

Guacurarí encabezó un ejército compuesto en gran parte por indígenas guaraníes que logró recuperar pueblos de las Misiones ocupados por fuerzas paraguayas y resistir invasiones lusobrasileñas. Entre 1818 y 1819 fue enviado a Corrientes para restituir al gobernador legítimo Juan Bautista Méndez, depuesto en un golpe apoyado desde Buenos Aires. Con sus tropas, derrotó a los usurpadores y asumió el control político-militar de la provincia, siendo el único indígena que gobernó Corrientes.

Durante su administración impulsó una reforma agraria inédita para la época: abolió formas de servidumbre, devolvió tierras a quienes las habían perdido, promovió la producción de yerba mate -actividad central de la región- e incentivó la fabricación de pólvora, lanzas y otros elementos de defensa. Su objetivo era sostener la autonomía de esos territorios dentro de un proyecto federal.

Federalismo, identidad guaraní y yerba mate

El vínculo de Andresito con la yerba mate fue estratégico y cultural a la vez. Por un lado, impulsó su cultivo y comercialización como base económica de Misiones y Corrientes; por otro, integró la tradición guaraní al proyecto político de la época, en consonancia con los principios de igualdad, justicia social y participación de los pueblos originarios que promovía el artiguismo.

En su gobierno se suprimieron símbolos coloniales, se restituyeron espacios de participación indígena y se buscó una gestión más inclusiva. Sin embargo, su figura quedó durante décadas relegada por la historiografía tradicional. Recién en los últimos años, a partir de investigaciones y trabajos de divulgación histórica, su nombre empezó a recuperar el lugar de relevancia que tuvo en las guerras de independencia y en la construcción política del Litoral.

Un símbolo que sigue evolucionando

El Día Nacional del Mate también busca poner en valor la cadena productiva que sostiene esta costumbre. Cada año, el INYM y distintos organismos públicos y privados organizan actividades para difundir las propiedades de la yerba -rica en antioxidantes, vitaminas y minerales-, acompañar al sector yerbatero y promocionar nuevas formas de consumo.

Sin abandonar al mate tradicional, se multiplicaron las variantes: yerbas saborizadas, mezclas con hierbas y frutas, productos instantáneos, bebidas energéticas a base de yerba e incluso su incorporación en helados, cócteles y recetas de gastronomía. A esto se suma la expansión internacional de la infusión, impulsada en parte por la visibilidad que le dan figuras argentinas reconocidas en el mundo del deporte y la cultura.

La fecha del 30 de noviembre, fijada por la Ley 27.117, condensa todas estas capas de sentido: la tradición guaraní, el legado de Andresito Guacurarí, la historia del federalismo en el NEA y la vigencia de un hábito que atraviesa fronteras sociales y geográficas. Cada ronda de mate, en una casa de familia, en una oficina o en una plaza, vuelve a activar esa memoria compartida.

Por eso, en Argentina -y con especial fuerza en provincias como Corrientes y Misiones- el Día Nacional del Mate no es solo una excusa para cebar unos cuantos más: es una invitación a recordar de dónde viene esta costumbre y qué historias guarda en cada sorbo.

 

Fuente: Diario El Tribuno . Salta
30 de Noviembre de 2025

https://www.eltribuno.com/vida-y-tendencia/2025-11-30-10-15-0-del-ritual-guarani-al-simbolo-argentino-por-que-se-celebra-el-dia-nacional-del-mate

martes, 18 de noviembre de 2025

El origen guaraní del mate




El origen del mate se remonta a los nativos guaraníes, ellos utilizaban las hojas del árbol como bebida, objeto de culto y moneda de cambio con otros pueblos.

Durante las largas travesías por las selva, los conquistadores notaron que los guaraníes tenían mayor resistencia luego de tomar esta bebida sagrada.

Caá en lengua guaraní significa yerba, pero también significa planta y selva. Para el guaraní, el árbol de la yerba mate es el árbol por excelencia, un regalo de los Dioses.

Los nativos guaraníes fueron los primeros en tomar mate. Los españoles notaron que llevaban con sus armas, una pequeña bolsa de cuero con hojas trituradas y tostadas. Mascaban estas hojas de yerba mate, o las ponían en una calabaza y tomaban la infusión usando los dientes como filtro o una caña ahuecada, que hoy conocemos como bombilla.



sábado, 8 de noviembre de 2025

El Mate




El mate no es solo una infusión…
Es ronda, es charla, es silencio compartido.
Es el agua caliente que viaja de mano en mano,
un lazo invisible que une corazones.
En cada sorbo hay historias,
en cada cebada, un pedacito de tierra argentina.
El mate humea, conversa y espera.
Es tiempo, compañía y raíz.

Por Respira Argentina

lunes, 3 de noviembre de 2025

Mate




Siempre es un buen momento para un mate.
Tomate ese ratito, relajá y volvé a arrancar.

jueves, 30 de enero de 2025

Elementos del Mate


martes, 28 de enero de 2025

7 tips para preparar un mate bien misionero


8 de cada 10 argentinos lo consumen. Pero ¿todos saben prepararlo? Acá te damos 7 tips para hacer y disfrutar del mejor mate.


El mate es bebida nacional por excelencia, pero es mucho más que eso. Es una costumbre, una tradición que compartimos todos los argentinos de norte a sur del país. Según el INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate), el 80% lo elige como infusión principal. Muy por detrás le siguen el té y el café. Sin embargo, tomar mate, disfrutarlo y poder compartirlo, requiere de algunos cuidados al momento de prepararlo y de cebarlo.

Cómo preparar el mejor mate
La provincia de Misiones es la principal productora de yerba mate del mundo y el “semillero” de los mejores cebadores. ¡Tomá nota! Estos son los 7 tips para preparar el mejor mate bien misionero:

Calentar agua, luego colocarla en un termo. Tener en cuenta que el agua no debe estar tibia ni dejarse hervir para tomar buenos mates. Por eso la temperatura del agua aconsejable es de 70 a 80°C.
Verter yerba dentro del recipiente hasta alcanzar las tres cuartas partes de este. Para que los primeros mates no sean tan amargos, se pueden agregar una o dos cucharaditas de azúcar.
Tapar con una mano la boca del mate, invertirlo y agitarlo unos instantes. Volver el objeto a su posición normal. Cuidar que la yerba quede recostada sobre una de las paredes y, además, se forme un pequeño agujero.
Para comenzar, colocar agua tibia suavemente en el hueco que quedó en la yerba. Iniciar el mate con agua tibia permite que no se queme la yerba y pierda el gusto.
Dejar reposar unos instantes antes de tomar el primer mate.
Procurar no mover la bombilla y cebar siempre en el mismo lugar. Esto permite que no moje toda la yerba y así disfrutar más tiempo de unos exquisitos mates.
Tomar el primero para probar y luego ofrecer el segundo a la compañía. Es una linda costumbre que demuestra respeto y camaradería.

Fuente: Ser Argenino.
https://www.serargentino.com/gastronomia/7-tips-para-preparar-un-mate-bien-misionero

martes, 21 de enero de 2025

La Yerba Mate - Eduardo Galeano



La luna se moría de ganas de pisar la tierra. Quería probar las frutas y bañarse en algún río.

Gracias a las nubes, pudo bajar. Desde la puesta del sol hasta el alba, las nubes cubrieron el cielo para que nadie advirtiera que la luna faltaba.

Fue una maravilla la noche en la tierra. La luna paseó por la selva del alto Paraná, conoció misteriosos aromas y sabores y nadó largamente en el río. Un viejo labrador la salvó dos veces. Cuando el jaguar iba a clavar sus dientes en el cuello de la luna, el viejo degolló a la fiera con su cuchillo; y cuando la luna tuvo hambre, la llevó a su casa. «Te ofrecemos nuestra pobreza», dijo la mujer del labrador, y le dio unas tortillas de maíz.

A la noche siguiente, desde el cielo, la luna se asomó a la casa de sus amigos. El viejo labrador había construido su choza en un claro de la selva, muy lejos de las aldeas. Allí vivía, como en un exilio, con su mujer y su hija.

La luna descubrió que en aquella casa no quedaba nada que comer. Para ella habían sido las últimas tortillas de maíz. Entonces iluminó el lugar con la mejor de sus luces y pidió a las nubes que dejasen caer, alrededor de la choza, una llovizna muy especial.

Al amanecer, en esa tierra habían brotado unos árboles desconocidos. Entre el verde oscuro de las hojas, asomaban las flores blancas.

Jamás murió la hija del viejo labrador. Ella es la dueña de la yerba mate y anda por el mundo ofreciéndola a los demás. La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen.

«La yerba mate», en Memoria del Fuego I: Los nacimientos, Eduardo Galeano 

lunes, 13 de enero de 2025

Descifraron el ADN de la yerba: podría "diseñarse" un mate que no genere acidez





Federico Vignale (UBA) dirigió el equipo de investigación. La clave fue sintetizar la cafeína. Tomar mate sería una nueva experiencia para los argentinos.

La ciencia argentina no deja de sorprender, más aún en estos tiempos en que es tan desacreditada. Un equipo de investigación liderado por el Doctor en Química Biológica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) especializado en bioinformática, Federico Vignale, logró secuenciar el genoma (ADN) de la planta de yerba mate (Ilex paraguariensis).

Este desarrollo, que apuntó a “la más pura argentinidad”, generaría quizás con el paso del tiempo implicancias que se pueden volver históricas. Es que tras el proceso en laboratorio, se logró saber cómo es la sintetización de la cafeína de la planta de yerba mate, secuenciación mediante.

Con ellos, se podría “diseñar” una variedad de yerba mate que no produzca esa sustancia estimulante, la cafeína, para satisfacer a aquellos consumidores que sufren acidez.

“Creo humildemente que este desarrollo, que demandó unos 10 años, cambiaría definitivamente la forma que tenemos de relacionarnos con esta infusión que tanto nos representa en términos culturales. Y también el modo de consumir mate”, dijo el Dr. Vignale, en diálogo con El Litoral.

La investigación iba a ser publicada en breve por la prestigiosa revista científica eLife.

El descubrimiento
En 2018, el director del doctorado de Vignale, Dr. Adrián Turjanski, le propuso ponerse al frente de este proyecto. “Nosotros secuenciamos el ADN de la planta de yerba mate y, después de descifrarlo, nuestro foco de investigación se centró en lo que era la síntesis, es decir, la producción de la cafeína de la planta”, explicó el investigador.

Porque la infusión del mate tiene muchas propiedades beneficiosas: antioxidantes (polifenoles); estimulantes (xantinas); otras antidiabéticas, antimicrobianas, etcétera, dadas por las saponinas. “Pero de todas estas propiedades de la planta, nos interesaba particularmente las propiedades de la cafeína”, explicó.

¿Por qué la cafeína? Porque es un estimulante del sistema nervioso. Popularmente se creyó siempre que en el mate tiene “mateína”; pues no, no existe esa molécula, aclara el científico. Tanto el mate, el té (que tampoco tiene “teína”, como se presume) como el café tienen cafeína.

La “maldita acidez”
“Al ser un estimulante del sistema nervioso, la cafeína nos da esa sensación de energía, nos sentimos como más despiertos; pero es una sensación falsa. Además genera algo de adicción. Y justamente por ser un estimulante, cuando alguien toma mucho mate ingiere grandes cantidades de cafeína, y eso puede llegar a producir acidez”, precisó el científico.

Ese malestar de la acidez ocurre porque la cafeína consumida irrita el estómago. “Entonces hay mucha gente que deja de tomar mate por la cafeína; pero al dejar de tomar esta infusión se está perdiendo de ingerir un montón de propiedades beneficiosas, que ya fueron mencionadas”, adujo.

En los niños no está recomendado el consumo de yerba mate, justamente porque la cafeína les puede generar nerviosismo, insomnio y, por la noche, mucha irritabilidad.

Es por eso que el equipo liderado por el Dr. Federico Vignale se centró en la síntesis de la cafeína en la planta. ¿Por qué? “Porque como ya sabemos cómo la planta produce la cafeína, el día de mañana podríamos desarrollar una variedad de yerba mate que no produzca ese estimulante y, por tanto, que no genere acidez”, subrayó.

El limpio: con este descubrimiento se podría desarrollar una yerba mate que no produzca cafeína y que pueda ser consumida tanto por adultos -que así lo prefieran- como por los niños, puesto que se “quitaría” el problema de la sustancia estimulante. Y esta variedad de yerba mate se podría lograr a través de la ingeniería genética.

La ingeniería genética permitiría modificar genéticamente la planta: el proceso sería que esa planta deje de producir la cafeína. “Pero además se podría apelar a esa tecnología para que, por ejemplo, el mate produzca en mayor proporción otros de los compuestos que tiene y que son beneficiosos, como más antioxidantes”, agregó.

El futuro
“Creo que en el futuro, habrá al menos una variedad de yerba mate modificada genéticamente para que no tenga cafeína”, proyecto el Dr. Vignale, y puso un ejemplo: “Hay millones de de consumidores en el mundo que toman café descafeinado; por qué algo parecido no podría pasar con la yerba mate”.

-Pienso que sí. Para mí va a marcar un antes y un después este desarrollo. No sé si este antes y después va a ser rápido o lento; tampoco sé si la gente lo va a aceptar, porque habrá personas que dirán: “No, quiero seguir tomando mate con cafeína”.

Es totalmente sano consumir una planta genéticamente modificada. Consumimos ADN, ingerimos ADN todo el tiempo. Con el mate que tomamos, el pollo o la lechuga que comemos. Es indistinto qué tipo de ADN sea. La molécula es la misma, entonces no trae ninguna complicación.

Sinceramente no sé si estas variedades de yerba mate serían desarrolladas por grandes productores, o por los pequeños. Tampoco si habrá inversiones: es todo muy prematuro. Pueden llegar a surgir empresas nuevas que decidan elaborar estas variedades de mate sin cafeína, y después se las vendan a los productores. Pero insisto, son conjeturas mías.

Argentinidad al palo (de yerba)
-¿Qué reflexiona sobre este desarrollo científico y sobre el mate como un símbolo de la Argentina por excelencia?

-Como científicos tratamos de hacer algo que a la larga pueda beneficiar a la humanidad. Para que todo nuestro tiempo invertido, años de trabajo y esfuerzo, el día de mañana le puede servir a la humanidad y, sobre todo, en este caso a los argentinos, en el sentido de que mejore la calidad de vida.

Así, hemos buscado que el mate se consuma no necesariamente como algo “medicinal”, sino como un acto placentero al momento de tomar una infusión rica a la mañana, por caso. En la Argentina es el mate, el asado y el fútbol lo que quizás más nos representa culturalmente (risas).

Pero también es importante remarcar que este trabajo se dio en un contexto donde la ciencia argentina está siendo desvalorizada, deshonrada, cuando en realidad debiera ser todo lo contrario. Los científicos de mi país han trabajado incansablemente siempre, durante la pandemia por ejemplo, siendo en muchos casos pioneros a nivel mundial.

Cómo nació todo
El proyecto comenzó hace unos diez años por iniciativa del Ministerio de Educación nacional. Nació con el nombre “ProMaTear”. Consistía en secuenciar el ADN de la planta de la yerba mate. “En aquel entonces muchas plantas ya se venían secuenciando, fue como un auge científico”, contó Vignale.

Se trató de una colaboración entre la Universidad de Buenos Aires y otras instituciones nacionales como la Universidad de Misiones y la de Corrientes. “Como luego la ciencia argentina dejó de ser apoyada, requerimos de financiamiento internacional para continuar el trabajo”, agregó.

A partir de ahí, se empezó a colaborar con equipos investigativos de Brasil, Estados Unidos y de algunos de países de Europa, a través del Instituto de Biología Molecular de la UBA. “Pero este proyecto siempre fue liderado por científicos argentinos”, subrayó Vignale.

Quién es
Federico Agustín Vignale es argentino, tiene 31 años y se crió en la ciudad de Buenos Aires. Estudió la Licenciatura en Ciencias Biológicas en la UBA (2012-2017). En el segundo año de la carrera, representó a esa universidad en la competencia de ingeniería genética iGEM, llevada a cabo en MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), Estados Unidos.

En dicha competencia desarrolló un biosensor de arsénico, que le valió una medalla de oro y una mención de estudiante destacado de la UBA en 2014. Al finalizar sus estudios de grado, realizó su Doctorado en Química Biológica bajo la supervisión del Dr. Adrián Turjanski en la misma universidad con una beca doctoral del Conicet (2017-2022).

Fuente
Diario El Litoral - Santa Fe - Argentina
13 de Enero de 2025

jueves, 19 de diciembre de 2024

Leyenda Guaraní, La Luna y el Mate



Los guaraníes cuentan que la luna, Jasy paseaba desde siempre por los cielos nocturnos, observando curiosa los bosques, las lagunas, el río y los esteros desde lo alto. Cada día contemplaba su belleza como una niña que está conociendo el mundo por primera vez.
Sin embargo, a sus oídos fueron llegando los relatos de quienes habían visitado el mundo y que le iban contando de la vida de los animales, de la belleza de las flores, del canto de los grillos, el piar de las aves, del sonido del río… y la luna fue tornándose cada vez más curiosa y con deseos de visitar la tierra.

Así que un día se decidió y, junto con Araí , la nube, fue a pedirle autorización a Kuarahy, el Sol, para que las dejase bajar un día a la tierra para así poder contemplar de cerca las bellezas del mundo. El dios Sol se mostró reacio a dejarlas partir, pero por fin cedió y las dejó marchar. Sólo les impuso una condición: en la tierra serían vulnerables a los peligros de la selva como cualquier humano, aunque también serían invisibles para estos. Luego las dejó partir.
Fue así como la luna, Jasy, llegó un día a la tierra. Y junto con Araí fueron visitando los lugares que veían desde las alturas, maravillándose a cada paso. Observaron de cerca como las arañas tejían sus redes, sintieron el frío del agua del río, tocaron la tierra roja con sus manos.
Tan absortas en su mundo estaban ambas diosas que no se percataron de la acechanza de un yaguareté que las seguía de cerca. El felino estaba hambriento y quería comer, por lo que en un momento largó el zarpazo para atrapar a las mujeres.

En el momento justo cuando estaba por alcanzarlas, el animal fue alcanzado por una flecha lanzada por un joven cazador guaraní, que justo pasaba por el lugar, y que sin saberlo, salvó la vida de las diosas.
El joven cansado por la búsqueda, pero feliz por su conquista, decidió descansar al pie de un árbol, antes de regresar a la tribu. Y entonces se durmió. Y en sus sueños fue visitado por las diosas que, vestidas de blanco, le hablaron con cariño. Jasy le dijo que como símbolo de gratitud, cuando llegue a su tribu, encontrará un arbusto a la entrada que nunca antes había visto. Le dijo como hacer con sus hojas para preparar una infusión que uniría a las personas de todas las tribus, como símbolo de hermandad y de confraternidad.

Cuando se despertó y volvió con su gente, el joven cazador vio el arbusto a la entrada del campamento y siguiendo las instrucciones que la diosa le dio en sueños, el muchacho buscó una calabaza hueca, picó las hojas del arbusto, las puso dentro y llenó el cuenco con agua. Luego, con una pequeña caña tomó la bebida. Inmediatamente compartió la infusión con la gente de la tribu que observaban curiosos el trabajo del cazador. La calabaza fue pasando de mano en mano, y todos fueron tomando la infusión.

Así nació el mate, que une a las personas, que es un símbolo de paz y confraternidad. Y que fue un regalo de la luna a los hombres para que compartan vivencias, para que fomenten su amistad, o para que disfruten un silencio compartido.

sábado, 30 de noviembre de 2024

30 de Noviembre Día Nacional del Mate en Argentina




Se celebra el Día Nacional del Mate, instituido por ley en 2015 en conmemoración del nacimiento en 1778 del militar guaraní Andrés Guacurarí y Artigas, uno de los caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata.Andrés Guaçurarí y Artigas, conocido como “Andresito”, nació el 30 de noviembre de 1778 en Santo Tomé (Corrientes) y gobernó la Provincia Grande de las Misiones.

Andrés Guaçurarí y Artigas, conocido como “Andresito”, nació el 30 de noviembre de 1778 en Santo Tomé (Corrientes) y gobernó la Provincia Grande de las Misiones.

Sin embargo, no sólo se lo reconoce haber sido el único gobernador indígena de la historia argentina, sino también por su trabajo para fomentar la producción y distribución de la yerba mate. Desde aquel entonces, el consumo de mate se hizo una tradición que se mantiene y nos une como argentinos.
El mate, infusión nacional en Argentina

En 2013, el mate fue declarado infusión nacional, símbolo de nuestra tradición y costumbres. Un año después, en diciembre de 2014, el Congreso de la Nación Argentina sancionó la Ley 27.117, la cual establece que el día 30 de noviembre de cada año se celebre el “Día Nacional del Mate”.
Día del Mate: mitos y verdades

El mate tiene propiedades antioxidantes y cafeína: verdadero

El mate tiene un alto poder antioxidante, más que el té verde y el vino tinto. Según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el mate actúa sobre los radicales libres, donde a través del smog, el estrés, la mala alimentación, se van activando en el cuerpo células cancerígenas, y los antioxidantes trabajan sobre esos radicales libres.

Tomar mate adelgaza: mito

No hay alimentos que adelgacen o engorden. El mate puede consumirse tranquilamente en planes de descenso de peso, en forma de infusión en el desayuno o merienda, o como acompañamiento durante el día. Es importante no agregarle azúcar ya que de esa forma se convertiría en una bebida que aporta calorías vacías.

Una práctica muy común, es la de reemplazar la comida con mate, con el objetivo de “engañar a la panza”, de esta forma, no solo uno podría llegar a excederse con su consumo, si no también estar perdiendo tiempo cuando se podría trabajar en aprender hábitos sostenibles en el tiempo.

A su vez, la yerba mate contiene cafeína que activa el sistema nervioso central, vitaminas A, C, B1, B compuesto y minerales como hierro, potasio y magnesio, que resultan buenos para evitar calambres, sobre todo en los deportistas.

Podes reemplazar el agua por mate: mito

No hay ninguna bebida que iguale la función hidratante del agua. Tomar mate tiene efecto diurético, es decir que favorece la eliminación de líquidos, por lo que debería ser un acompañamiento, no un sustituto, de tus dos litros de agua recomendados por día.

Puede producir acidez: verdadero

Es lo mismo si es amargo o dulce: mito

Esto no es así, cuando agregamos azúcar al mate estamos transformándolo en una bebida favorecedora del sobrepeso y la obesidad. Lo ideal es acostumbrarnos a tomarlo amargo o endulzado con algún edulcorante. Stevia en hojas en una gran opción natural para los que no están acostumbrados al amargor del mate.
Cómo preparar el mate

Ante la pregunta de si hay una forma correcta o incorrecta de preparar un mate, la sommelier y especialista en mate, Karla Johan, compartió un paso a paso básico con recomendaciones:

“Primero llenar con yerba tres cuartas partes del recipiente, tapar con la palma de una mano, dar vuelta y agitarlo, como si fuera una coctelera, para mezclar el polvo con otros materiales, de esa forma no se tapa la bombilla y no queda muy amargo”, dijo.

Luego, la especialista recomienda volcar a 45 grados la yerba y agregar agua tibia, a 40 grados, para que se hidrate el polvo y se evite quemar la yerba.

El agua fría “no sirve porque no llega a hidratar el polvo”, aclaró.

Así es, el mate posee compuestos que pueden irritar en caso de acidez gastico o algún malestar digestivo, en esos momentos se recomienda suspender su consumo.

La temperatura del agua del termo debe estar entre 75 y 80 grados: “Cuando ves las primeras burbujitas al costado, en la pava tradicional, está en 80 grados, o se pone un poco pasado del ´mate´, en la pava eléctrica”.

“Luego, se acomoda la bombilla y empezamos a cebar con agua del termo cerca de ella, la idea es dejar la yerba seca para alimentar el sabor del mate y, según la calidad de las yerbas y las hojas, el sabor te puede durar medio termo o dos enteros”, apuntó.

su vez, la especialista explicó que la calidad de la yerba “depende de la molienda, que tenga menos porcentaje de palo, hojas más pequeñas y mayor porcentaje de polvo de hoja”.

Según el código alimentario, 22% es el máximo de polvo de hoja que puede contener la yerba con 35% de palo, como tope.

Fuente
Diario La Voz - 30 de Noviembre de 2024
https://www.lavoz.com.ar/servicios/dia-del-mate-por-que-se-celebra-cada-30-de-noviembre-y-como-se-prepara-nuestra-infusion-nacional/

miércoles, 25 de septiembre de 2024

La yerba mate - Eduardo Galeano




La luna se moría de ganas de pisar la tierra. Quería probar las frutas y bañarse en algún río.

Gracias a las nubes, pudo bajar. Desde la puesta del sol hasta el alba, las nubes cubrieron el cielo para que nadie advirtiera q ue la luna faltaba.

Fue una maravilla la noche en la tierra. La luna paseó por la selva del alto Paraná, conoció misteriosos aromas y sabores y nadó largamente en el río. Un viejo labrador la salvó dos veces. Cuando el jaguar iba a clavar sus dientes en el cuello de la luna, el viejo degolló a la fiera con su cuchillo; y cuando la luna tuvo hambre, la llevó a su casa. «Te ofrecemos nuestra pobreza», dijo la mujer del labrador, y le dio unas tortillas de maíz.

A la noche siguiente, desde el cielo, la luna se asomó a la casa de sus amigos. El viejo labrador había construido su choza en un claro de la selva, muy lejos de las aldeas. Allí vivía, como en un exilio, con su mujer y su hija.

La luna descubrió que en aquella casa no quedaba nada que comer. Para ella habían sido las últimas tortillas de maíz. Entonces iluminó el lugar con la mejor de sus luces y pidió a las nubes que dejasen caer, alrededor de la choza, una llovizna muy especial.

Al amanecer, en esa tierra habían brotado unos árboles desconocidos. Entre el verde oscuro de las hojas, asomaban las flores blancas.

Jamás murió la hija del viejo labrador. Ella es la dueña de la yerba mate y anda por el mundo ofreciéndola a los demás. La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen.

Eduardo Galeano - Memoria del Fuego I. Los nacimientos.