Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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miércoles, 2 de julio de 2025

Los Kwele, Guardianes del Bosque


¿CONOCÍAS A LOS KWELE, LOS GUARDIANES DEL BOSQUE QUE USAN MÁSCARAS PARA LLAMAR A LOS ESPÍRITUS? Una tribu ancestral que transformó el miedo en arte.


En las selvas densas del África ecuatorial, entre lo que hoy conocemos como Gabón, República del Congo y partes de Camerún, vive un grupo que ha sabido fusionar la espiritualidad, el arte y la supervivencia como pocas culturas en el mundo: los Kwele. Esta tribu indígena no solo destaca por su relación simbiótica con el bosque, sino también por sus peculiares máscaras, tan enigmáticas que hoy adornan museos en París y Nueva York, pero cuyo verdadero significado sigue siendo profundamente espiritual y reservado. Para los Kwele, las máscaras no son adornos ni trofeos culturales: son instrumentos sagrados para canalizar la energía de los ancestros y proteger la comunidad de fuerzas invisibles.

Una de las tradiciones más impactantes de este pueblo gira en torno al ritual beete, una ceremonia de purificación y equilibrio espiritual que puede durar varios días. Cuando la aldea enfrenta problemas –una enfermedad, un conflicto interno o simplemente un desequilibrio en el ambiente– los sabios convocan este rito. Durante el beete, los hombres se cubren con máscaras talladas en madera, muchas veces con formas planas y estilizadas, que representan espíritus del bosque, animales protectores o incluso figuras míticas que viven entre los árboles. Se cree que estas figuras, al ser invocadas, recorren la aldea en sueños, limpian las malas energías y restablecen la armonía.

Lo más curioso es que, a pesar de su aparente simplicidad, las máscaras kwele tienen un diseño único en el mundo: sus ojos son almendrados, casi cerrados, como si miraran hacia adentro. Esa es la clave: no están hechas para asustar o impresionar desde fuera, sino para invitar a la introspección y conectar con el mundo espiritual. Muchas de estas máscaras también incluyen formas geométricas que simbolizan animales, como el antílope, símbolo de agilidad y vigilancia, o el mono, asociado a la astucia y la comunicación con el más allá.

A nivel social, los Kwele viven en pequeñas aldeas, organizadas en clanes familiares donde el respeto por los mayores es fundamental. Aunque han sido desplazados y absorbidos en parte por la vida moderna, todavía existen núcleos que conservan su idioma, su estructura comunal y sobre todo, sus ritos espirituales. En los últimos años, algunos artistas contemporáneos africanos han retomado los símbolos kwele como forma de resistencia cultural frente a la globalización, devolviéndole al arte tribal su dignidad ancestral.

Sin embargo, no todo es mágico ni romántico: el pueblo kwele, como muchas otras etnias indígenas, enfrenta el olvido sistemático. La deforestación, la migración de los jóvenes a las ciudades, y la pérdida de los sabios que aún recuerdan los cantos rituales y los significados originales de las máscaras están poniendo en peligro la transmisión de su legado. Muchos de sus objetos sagrados fueron llevados a museos occidentales durante la colonización, y hoy sus descendientes apenas pueden acceder a ellos.

El legado de los Kwele es un testimonio vivo de cómo una comunidad puede responder al caos y al miedo con arte, silencio, introspección y conexión con la naturaleza. Sus máscaras no son solo piezas hermosas: son puertas a otro mundo, uno donde el alma y la tierra están unidas por el misterio y la memoria. 

Fuente: FB Huellas Indígenas

sábado, 7 de junio de 2025

Extinción de elefantes


El hallazgo de más de 100 colmillos de elefante en el naufragio del Bom Jesus, un barco portugués hundido en 1533 frente a las costas de Namibia, ha revelado una historia impactante sobre la caza de elefantes en África Occidental. Gracias al análisis de ADN de 44 colmillos, los científicos determinaron que pertenecían a elefantes del bosque (Loxodonta cyclotis) provenientes de 17 linajes familiares distintos. Sorprendentemente, solo cuatro de estos linajes persisten en la actualidad, lo que refleja una pérdida significativa de diversidad genética debido a siglos de caza y destrucción del hábitat.

Los colmillos preservados excepcionalmente por las frías corrientes marinas y el peso de lingotes metálicos, permitieron a los investigadores realizar análisis isotópicos que revelaron que estos elefantes habitaban en ambientes mixtos de sabana y bosque, adaptándose según la disponibilidad de agua. Este comportamiento indica una flexibilidad ecológica que podría ser crucial para las estrategias de conservación actuales.

Además, los datos genéticos obtenidos se han incorporado a la herramienta de código abierto Loxodonta Localizer, desarrollada por la Universidad de Illinois, que permite rastrear el origen geográfico del marfil incautado y fortalecer los esfuerzos contra el comercio ilegal de marfil. Este estudio multidisciplinario no solo proporciona una ventana al pasado, sino que también ofrece herramientas valiosas para la protección futura de los elefantes.

Fuente: FB Malote y sus Amigos.

lunes, 12 de mayo de 2025

Pueblo Mangbetu


El pueblo Mangbetu en lo más profundo del Congo, un antiguo pueblo indígena dejó una huella imborrable en la historia humana: los Mangbetu. Conocidos por la singular silueta de sus cabezas alargadas, su distintiva apariencia era el resultado de una práctica ancestral y cuidadosamente preservada. Desde los primeros días de vida, los cráneos de los bebés eran envueltos con firmeza en telas, moldeándolos lentamente hasta alcanzar una forma alargada y estilizada.

Este rito, conocido como Lipombo, perduró por cerca de diez milenios antes de desvanecerse hacia mediados del siglo XX. No era una mera costumbre estética: se creía que esta transformación elevaba la inteligencia y era símbolo de una belleza casi mística. Cuando los colonos europeos llegaron, quedaron profundamente fascinados por esta enigmática práctica y por el aura singular del pueblo Mangbetu.

Pero su legado va mucho más allá de lo físico. Los Mangbetu dejaron un sello profundo en el arte y la música africanos. Su arpa-guitarra, intrincadamente tallada y rica en simbolismo, es hoy un tesoro cultural que puede alcanzar cifras exorbitantes en el mercado internacional. Estas piezas no solo son instrumentos, sino también custodios del alma de una civilización. Los musicólogos aún exploran sus melodías, intentando captar los ecos de una historia que resiste al tiempo.

Aunque el Lipombo se desvaneció bajo la presión de las influencias occidentales en los años 50, la esencia del pueblo Mangbetu permanece intacta. Sus formas, su arte y su música siguen siendo faros encendidos en la vasta oscuridad del olvido. La modificación craneal, ya extinta, dejó una huella profunda tanto en su identidad como en la mirada global hacia el arte africano. En cada escultura, en cada acorde, late el corazón de un pueblo que, con elegancia y misterio, continúa revelando los secretos de su mundo al resto del nuestro.

Fuente:
FB Misterios Ocultos

lunes, 2 de septiembre de 2024

Casa del Pueblo Dorze


Las casas tradicionales en forma de colmena del pueblo Dorze, en el sur de Etiopía, son maravillas arquitectónicas hechas completamente de materiales orgánicos. Estas estructuras, que miden entre 6 y 8 metros de altura, están construidas con bambú, enset (falso plátano), hojas, hierba y madera. La icónica forma de colmena es a la vez funcional y estética, ya que proporciona aislamiento natural y protección contra los elementos. La estructura de bambú ofrece flexibilidad y resistencia, mientras que las hojas de enset crean una cubierta exterior impermeable que mejora la durabilidad de la casa. Uno de los aspectos más fascinantes de las casas Dorze es su adaptabilidad. A medida que las termitas se comen lentamente la base, toda la estructura se puede levantar y mover a un nuevo lugar y quitar la parte dañada, lo que permite que la casa se reduzca en altura con el tiempo. Estas casas sostenibles reflejan la profunda conexión del pueblo Dorze con su entorno y su maestría en el uso de los recursos naturales para la construcción. 

Fuente: El Planeta y su Naturaleza

jueves, 29 de agosto de 2024

Puerta de No Retorno en Benin



Históricamente, los recursos naturales, pero también humanos de los países africanos han sido explotados para aprovisionar a las economías del mundo desarrollado. Quizás la imagen más representativa de esto último sea la diáspora que se produjo entre los siglos XV y XIX. Durante el período de la esclavitud y el comercio triangular cuando las personas eran tratadas como mera mercancía.

¿Qué es la Puerta del No Retorno de Benín?

La Puerta del No Retorno, construida en el año 2000, en la ciudad histórica de Ouidah en Benín, recuerda esta emigración forzada. Simboliza la manera en cómo los países del Norte utilizan al continente africano para abastecer sus necesidades en materia de recursos humanos, sin pensar en las consecuencias en las comunidades de origen y en la vida de las personas. En la playa de Ouidah, embarcaban los esclavos para nunca más volver a África.

Origen de la Puerta del No Retorno

La crudeza de este expolio tiene semejanzas con la emigración africana hacia el Norte en los llamados cayucos de personas que buscan una vida mejor. Al lado de este monumento conmemorativo; en la ruta de los esclavos que va desde la ciudad a este sitio sagrado encontramos el Instituto Regional de Salud Pública. Uno de los centros de investigación más importantes de la subregión que se dedica, entre otros, a formar a los profesionales de la salud de la subregión.

A pesar de los esfuerzos acometidos por este país africano, al igual que muchos otros, las sociedades africanas se está descapitalizando de personal cualificado. En especial de personal médico (sin obviar la descapitalización que se produce en otros sectores como la educación) para nutrir las necesidades del Norte.

En un contexto de crisis económica internacional como el actual el pobre es aún más pobre y el rico más rico. En este sentido, los países en desarrollo ven como no pueden hacer frente a sus problemas de salud pública y no logran proveer de servicios sanitarios a su población.

La consecuencia de la globalización

Sabemos que el acceso a la salud es un Derecho Humano fundamental del que goza cualquier ser humano por el mero de hecho serlo. Esto viene recogido en el cuerpo de normas que existen a nivel internacional y que consagran este derecho. Pero, ¿Cómo promover el derecho a la salud en países donde cada vez cuentan con menos profesionales sanitarios capacitados y motivados?

La globalización es el “proceso a través del cual las decisiones y actividades en una parte del mundo tienen consecuencias relevantes para los individuos y comunidades de partes muy alejadas” (Mc Grew). Según esta definición, la fuga del personal sanitario tiene una repercusión muy importante en sus países de origen constituyendo un verdadero problema global.

El efecto llamada realizado por los países del Norte, supone una pérdida de capital humano para hacer frente a los problemas de salud pública. En un mundo interdependiente, este fenómeno puede tener consecuencias imprevisibles en materia de salud en zonas que se enfrentan a pandemias y epidemias muy difíciles de controlar. Pueden surgir brotes epidemiológicos en un país que no cuente con personal y medios. O extenderse a otros países sin control, poniendo en riesgo a una cantidad incalculable de personas.

Fuente: Fundación Anesvad