Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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viernes, 12 de septiembre de 2025

Cómo elegir al padre de tus hijos...


¿Cómo elige una madre águila al padre de sus aguiluchos?
No escoge a cualquiera. Ella lo pone a prueba.

Arranca una rama de un árbol, asciende alto en el cielo y comienza a girar.
Los águilas macho vuelan a su alrededor, intentando impresionarla.
De repente, ella suelta la rama.

Y empieza la prueba.
Uno de los machos se lanza en picada, atrapa la rama en el aire y la devuelve con cuidado, de pico a pico.
Ella la deja caer de nuevo.
Y otra vez.
Si él logra atraparla cada vez, sin fallar — solo entonces lo elige.

Porque un día, ese macho deberá atrapar algo mucho más importante: su aguilucho en caída.

Después del apareamiento, construyen un nido en un acantilado alto, con ramas duras y resistentes.
Luego, arrancan plumas de sus propios cuerpos para acolchar el interior del nido.
Allí, la madre águila pone sus huevos.

Cuando los polluelos nacen, los padres los cubren con sus alas, los alimentan, los protegen del sol y de la lluvia.
Los pequeños crecen fuertes. Les comienzan a salir plumas.
Aprenden a estirarse, a balancearse, a sentir el viento.

Y entonces… comienza la verdadera lección.
El padre empieza a destruir el nido.
Sacude las ramas con sus alas, arranca las plumas suaves — hasta que solo quedan las duras varas.
El acogedor hogar se vuelve incómodo.
Los aguiluchos no entienden.
¿Por qué sus padres, antes tan cariñosos, ahora se alejan? ¿Por qué ya no hay comida?

Entonces, la madre vuela a un lugar cercano, lleva un pez fresco y empieza a comerlo lentamente — justo fuera del alcance de sus crías.
Ellos chillan, pero nadie acude.

Es entonces cuando sucede:
Los aguiluchos empiezan a moverse, a arrastrarse, a salir del nido.

Uno cae torpemente.
Se precipita por el acantilado.

Pero antes de tocar el suelo, el padre —el mismo que atrapaba la rama— se lanza en picado y lo atrapa en su espalda.
Lo eleva de nuevo hasta el nido.
Y repiten el proceso.
Una y otra vez.

Hasta que un día, en medio de la caída, el aguilucho extiende sus alas, atrapa el viento… y vuela.

Entonces, los padres lo llevan a conocer los ríos de pesca.
Ya no le dan comida en el pico.
Le enseñan a sobrevivir por sí mismo.

Así crían las águilas a sus hijos.
Con ternura, sí — pero también con desafíos, coraje y sabiduría.

Porque la madre eligió un compañero que jamás dejaría que sus crías se estrellaran.
Porque los aguiluchos deben aprender a volar, no quedarse toda la vida en el nido.

Y tal vez… nosotros también podemos aprender algo del águila:
Sobre el amor, la enseñanza y el arte de ayudar a volar.

Texto: Susana Rangel. 

domingo, 16 de junio de 2024

HOMBRE FORJADO EN BUEN ACERO (Por el Día del Padre)





Forjado con buen acero,
que resiste tempestades,
que enfrenta luchas diarias,
batallas, peleas,
que conquista el mundo día a día,
que logra metas,
que resiste embestidas para defender lo que quiere, lo que ama, lo que proteje,
lo que cuida.

Forjado con buen acero,
pero débil ante la mirada tierna de sus retoños, ante las suaves sonrisas de sus herencias, débil y fuerte ante los dolores y los temores, débil ante el llanto de la ternura que acarician su alma,
pero fuerte para enfrentar con carácter su eterna responsabilidad,
su eterno cariño,
su fuerte amor paternal.

Luchador eterno,
de largas noches de insomnio,
pensando en el día a día,
en las necesidades de sus responsabilidades, en como calmar ansiedades de miradas tristes, de flor y de frutos que confían en él,
que se alimentan de sus logros,
que aprenden de sus consejos,
de sus bellas historias que narra día a día.

Hombre forjado en buen acero,
pero que llora por dentro sus debilidades,
sus impotencias, sus sacrificios,
que desgarra los sentimientos ante la vida, cuando quiere alcanzar las estrellas para sus raíces, pero solo logra ganar batallas diarias, aun a costa de su propia felicidad.

Hombre que ama, que lucha, que ríe,
que llora,
que entrega sudores diarios a la vida,
a cambio de disfrutar de la felicidad de sus alegrías, de mirar como crecen,
como florecen sus semillas,
como se forman con fe en la vida,
hombre que escucha con amor y orgullo, el leve susurrar de palabras que dicen sus hijos.

ENRIQUE GINES A.
15/06/2024
@Derechos de autor
Imagen tomada de Pinterest.

Agradecido a mi Padre por todo la herencia de trabajo, estudio, responsabilidad, honestidad y decencia.

A Dios y a la Vida por el regalo de mis hermosos hijos.

Gracias eternas 
🩷

domingo, 17 de junio de 2018

Padres…



Los de sangre.

Los del corazón.

Los encontrados y los perdidos. 

Los del cielo. 

Los que andan en la tierra. 

Los que cargan sus miedos y debilidades. 

Los que guían. 

Los que regalan su ternura sin nombre ni rol. 

Los del silencio. 

Los que lloran hacia adentro y los que juegan 
como niños. 

Los cuentacuentos. 

Los que pueden y los que no. 

Los que aprenden. 

Los que contienen, los que no saben cómo. 

Los que se quedan. 

Los ausentes. 

Los que sostienen todas las batallas y los que no

saben cómo pelearla. 

Los que brindan su mirada. 

Los que no tienen limite en su corazón. 

Los de corazón herido. 

Los que se extrañan. Gracias por Ser.

Wiñay

Valeria Santillán

sábado, 29 de julio de 2017

Carta de un Padre a su Hijo - Rudyard Kipling



Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor,

Todos la pierden y te echan la culpa;

Si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti

Pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;



Si puedes esperar y no cansarte de la espera,

O siendo engañado por quienes te rodean, no pagar con mentiras,

O siendo odiado, no dar cabida al odio,

Y no obstante, no ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad.



Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;

Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;

Si puedes encontrarte con el Triunfo y la Derrota

Y tratar a estos dos impostores de la misma manera;



Si puedes soportar al escuchar la verdad que has dicho,

Tergiversada por bribones para tender una trampa a los necios,

O contemplar destrozadas las cosas a las que dedicaste tu vida,

Y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas:



Si puedes hacer una pila con todos tus triunfos

Y arriesgarlo todo de una vez en un golpe de azar,

Y perder, y volver a comenzar desde el principio

Y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;





Si puedes hacer que tu corazón, tus nervios y tus músculos

Te respondan mucho después de que hayan perdido su fuerza,

Y permanecer firmes cuando nada haya en ti

Excepto la voluntad que les dice ¡Adelante!



Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud,

O caminar junto a reyes sin perder tu sentido común.

Si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte;

Si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;



Si puedes llenar el preciso minuto

Con sesenta segundos de un esfuerzo supremo,

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

Y, lo que es más, serás un Hombre, ¡hijo mío!



Rudyard Kipling



miércoles, 13 de julio de 2016

A mi Padre


Tu presencia me ilumina
nada puede hacerte sombra
sos semilla que germina
has tallado en mi tu obra
me enseñaste de la vida
y contigo he caminado
con tu llama encendida
el camino me has mostrado
en ti vi un libro abierto
y tus manos libertarias
cultivaron mis desiertos
de mi árbol fuiste sabia
mirabas claro como el cielo
como un rio era tu fuerza
tu valor ardía el fuego
y en tu pecho había nobleza
el dolor metías dentro
tu espalda cargaba pena
le peleaste al sufrimiento
y a la piedra hiciste arena
hoy quisiera homenajearte
padre, es tanto lo que siento
y aunque no pueda abrazarte
me acaricias con el viento…

Javier Moreira



viernes, 14 de agosto de 2015

Ser Pai



Ser pai é ser forte
Ser pai é ser nobre
Ser pai é compreender
Ser pai é ser você.

Ser pai é ser distinto
Ser pai é ser amigo
Ser pai é não ter medo
Ser pai é ser você.

Ser pai é majestoso
Ser pai é está presente
Ser pai é assumir
Ser pai é ter você AQUI.

Ducarmo de Assis

Fotografía: Salvemos el Amazonas