Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

Mostrando entradas con la etiqueta Tabaco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tabaco. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Tabaco


El tabaco es un espíritu, un ser medicina de las estrellas manifestado en Pachamama en forma de planta, que asiste y acompaña a la humanidad toda en su evolución desde el origen de los tiempos.

La planta de Tabaco es una planta Maestra, una planta de Poder, una planta Medicinal.

Se dice que es el Abuelo de todas las Plantas, quien abre las puertas a los espíritus de las otras plantas.

La planta de Tabaco tiene el propósito de guiar el espíritu de los hombres, en ella se encuentra un espíritu poderoso capaz de recibir las energías cósmicas y materializarlas en la tierra.

No hablamos del cigarrillo, o del tabaco común, ni del consumo de tabaco comercial sino del uso consciente del tabaco orgánico, desde una visión chamánica que esta lejos del uso recreativo.

El tabaco se usa desde hace miles de años para comunicarse con el mundo superior, con los espíritus que gobiernan los cuatro elementos que lo conforman todo: el agua, el fuego, el aire y la tierra. Se usa para pedir, para agradecer, para ofrendar. Se usa para Rezar. Es quien nos conecta con el Gran Espíritu, con el Gran Misterio "Wakantanka"

Quien tiene a esta planta como aliado puede procesar las energías densas que nos imposibilitan ese contacto, esa conexión.
Es un Conector y un Limpiador al mismo tiempo. Ayuda a que los espíritus sagrados de la naturaleza ingresen en nuestro cuerpo físico para así ser sanados, limpiados, purificados.

El Rapé, un polvo hecho a partir de plantas milenarias provenientes del amazonas cuyo componente esencial es el tabaco, es una medicina física y espiritual que ayuda a limpiar la glándula pineal, que conecta al ser humano directamente con la energía.

El tabaco es un protector, tiene la función de cuidar al espíritu en su llegada y en su partida. El tabaco ordena los momentos en una ceremonia y en nuestra vida sagrada en Pachamama. Abre y cierra puertas entre los mundos, nos ayuda a entrar y salir, a ajustar la percepción y la atención en momentos de transición.

Entre otros usos del tabaco están las purgas con tabaco, que se realizan con brebajes, en la consagración de ceremonias chamánicas.

El fumar sagrado es fumar conscientes, atentos, despiertos, en nuestro centro, dispuestos a ir mas allá de nuestra mente y nuestro corazón. Es reconocer la necesidad de agradecer, de pedir ayuda, de recibir sabio consejo de los abuelos. Jamás se aspira el humo ya que este no es para el hombre sino un alimento para el mundo espiritual.

Es disponerse a reparar, ordenar y armonizar todas nuestras relaciones, para que todo en nuestra vida pueda alcanzar su propósito más elevado. En algunos pueblos, por ejemplo, se utiliza la pipa dela paz, acompañada de la palabra sagrada u honrando un momento silencioso de meditación.

Sin embargo, el rapé no se fuma, se proyecta con la ayuda de un utensilio llamado kuripe con el cual el chamán sopla el polvo de rapé a través de las fosas nasales.

El tabaco se vuelve sagrado cuando así decidimos relacionarnos con él, cuando nos permitimos reconocernos como sagrados, al igual que todo lo que convive con nosotros.

Tabaco sagrado es el que sembramos, cuidamos y cosechamos, el que nos llega de manos del Gran Misterio cuando más lo necesitamos, el que nos acompaña en el morral y con su espíritu a todas partes, el que amasamos con esmero, el que compartimos con nuestra familia.

Es el tabaco que despierta y libera nuestro espíritu.
Abuelo Mapacho... Gracias

viernes, 24 de julio de 2020

El Tabaco, medicina sagrada.


“NO ME USES SIN SENTIDO, CELÉBRAME CON HONRA”.

Voy a contar cómo he llegado a sentir que el tabaco es la medicina con la que tengo mayor y mejor conexión.

Asistía a ciertas ceremonias de otra medicina sagrada, donde veía que algunas personas hacían uso del tabaco.

Algunos armaban humildes tabaquitos en hojas de chala de maíz secadas y otros sacaban pipas indias prolijamente envueltas en cueros o de estuches muy bonitos.
Cargaban la pipa con un tabaco delicioso con aroma a guaco y miel que me ayudaban en mi conexión con la ceremonia de la que participaba.

Nunca había “fumado” y asociaba un poco o que veía a ese acto, aunque lo sentía más espiritual.

Al inicio de una ceremonia la chamana pudo sentir como la energía de las mujeres que habían llegado últimas estaba tan alterada que invitó a todos a hacer “un rezo de tabaco” previamente.

Repartieron pipas de madera y plástico a todos los que no teníamos cómo participar.

Me acompañaba mi hija con sus pocos años de edad (era menor aún), entonces nos explicaron que no teníamos por qué inhalar hasta los pulmones el humo, que bastaba con aspirar y expirar con sentimiento.

Allí aprendí que el tabaco se usa para abrir el corazón, para dejar hablar la verdad de las cosas, para dejar salir lo auténtico de cada uno, la pureza del interior.

Se puede usar todo tipo de tabaco y es bueno que este esté “rezado”.

Eso quiere decir que al tabaco lo pongo en un recipiente y lo toco con mis manos como dándole cariño con los dedos y voy pensando en qué deseo agradecer o pedir cuando lo use.

Puedo agregarle pétalos de algunas rosas secas, madreselva, hojitas de menta, cedrón, stevia, ralladura de naranjas secas.

Lo dejo en un recipiente aparte y ese tabaco se convierte en tabaco “rezado”, ya tiene intenciones al ser usado, aunque puedo agregarle algunas al encenderlo.

Si el tabaco se secara mucho con el tiempo porque no está bien cerrado el recipiente, puede uno poner dentro una cascarita de manzana o papa para que cobre la humedad necesaria.

Poco a poco quise tener una “chanupa” como la de los demás, que así supe que se llamaba.

Era un artículo distinguido que me hacía falta para verme como ellos, pero aún no entendía nada de lo que luego aprendí, lo que el tabaco me enseñó.

Hablé con el que las hacía en el grupo y él me explicó que no tenían costo, que él las hacía cuando lo sentía y que las regalaba a las personas, pero que debía recibir la orden de hacérmela desde el corazón del Gran Espíritu, y que ello podía demorar, la única garantía era que yo ya estaba en la lista de quienes tenía intención de poseer conexión directa con el Abuelo Tabaco.

Pasaron dos años con mi insistente pedido y su contestación de siempre de que ya llegaría el momento de tenerla.

Un día le entregué una estatua que me habían regalado de Hawaii con forma de mono sentado, tallada en una pesada madera típica del lugar, para ver si esa madera servía a mi pedido y aceleraba la entrega.

Yo había soñado que le daba esa pieza de madera y le pedía que me enseñara a hacerla para que la pudiera tallar yo misma.

Al poco tiempo me trajo la cosa más maravillosa que poseo, una chanupa que tiene una forma polinésica de mohair, femenina, que se llama Samira (se lo pregunté durante una de las conversaciones profundas que tengo con ella a través del hermano tabaco).

Al principio era ese artículo que me hacía falta para verme como los demás y ya comencé a pensar en conseguir un tambor chamánico, que ahora, también me faltaba.

Juro que no sentía nada especial al usarla, lo hacía en un rito de curiosidad porque no me convencía que con “tener” el artículo terminara el misterio que me habían dicho tan sagrado del tabaco.

Mientras tanto me documentaba leyendo todo lo que podía sobre la ceremonia de tabaco, que la chaupa es la pipa personal y que el calumet es la pipa del Gran Espíritu que pasa por las manos de todos en la rueda de tabaco.

Aprendí que se toma con la mano izquierda, la mano del corazón y que cuando no se “pita” la brasa debe apuntar al corazón de quien tiene el tabaco encendido porque allí es cuando Wakan Tanka “pita” con nosotros.

Las tres primeras bocanadas de humo se echan sobre el corazón, las siguientes tres se dirigen con la mano derecha hacia la cabeza, y la siguiente bocanada se apresa en la mano derecha y se libera hacia el cielo con una intensión o pedido pensado.

Supe que una vez iniciada en el ritual del tabaco nunca puedo negarme a hacer una ceremonia a pedido de un hermano, porque nos une el compromiso del Abuelo Tabaco.

Que sirve para conversar sobre diferendos y que se debe respetar siempre.

Que a través de él se agradece y se pide, que el pedido puede ser en voz alta o en el silencio de la mente, pero que es bueno ejercitar la verbalización de los pedidos y agradecimientos para tomar confianza con el círculo.

Luego de un tiempo, el maravilloso Tabaco me mostró toda su fuerza en la soledad de una ceremonia personal.

Pude sentir la chanupa como una extensión de mi propio brazo izquierdo y ya nunca más la sentí como un artículo desprendido de mi persona, sino que la siento como la voz con la que mi corazón habla con el Gran Espíritu.

Hoy en día sé que se llama cazoleta la parte de la chanupa que lleva el tabaco, y cañón por donde asciende el humo hacia los labios.

Esas son palabras del Abuelo Tabaco hacia nosotros, acerca del uso que le damos.
Nos dice: “no me convoques sin razón, haz una fiesta en tu corazón donde nos encontremos para que te ayude a solucionar algo, para que te dé fuerza de corazón y claridad de mente”.

Carmen Geribaldi, Mujer Medicina.

Compartido por Takuapu Magia de la Selva.

miércoles, 17 de julio de 2019

Pide permiso...a la Madre Natura

Pide permiso.
Antes de cosechar, cortar unas hojas 
o tomar una flor, pide permiso 
al espiritu de la planta.
Ofrenda tabaco y cuéntale algún secreto;
Pide permiso: a los guardianes, a los lugares.
Es muy importante que lo comuniques 
Aunque no los veas, aunque no los escuches . 
Hazlo con respeto
La naturaleza te oye. 


Pintura de Luis Tamani

Fuente: Abuelo Tabaco

viernes, 10 de marzo de 2017

Fumando espero...


La costumbre de inhalar el humo de algunas plantas se remonta a los orígenes del hombre, y en América, el tabaco se consume desde hace miles de años; en Mesoamerica, hay algunos ejemplos de lo que suponemos son personajes en el acto de fumar, y que a través del comercio e intercambio de bienes, su uso se extendió por gran parte de esta área cultural.

El tabaco, fue utilizado por sacerdotes y chamanes para entrar en trance y contactar con los espíritus, también fue empleado como medicina (en forma de cataplasma para curar enfermedades de la piel…) y como alimento. Se le atribuía poderes mágicos y consideraban que su humo agradaba a los dioses.

Rodrigo de Jerez se convirtió en el primer fumador y el primer europeo en sufrir sus consecuencias, no debido a la exposición del humo, sino que sufrió la ira del Tribunal del Santo Oficio cuando fue sorprendido en Ayamonte, España, su pueblo natal, echando humo por la boca y nariz sin quemarse. 

Se interpretó que estaba endemoniado y tras acusarlo, fue condenado a siete años de cárcel.

Por lo que el Santo Oficio, emitió sendas prohibiciones para erradicar su uso, en la imagen podemos observar una de ellas, la cual se localiza en el Museo del Tiempo, en la Delegación Tlalpan, en la ciudad de México.

Texto modificado de
https://franciscojaviertostado.com/2014/01/01/el-tabaco-esa-hierba-sagrada/

Imagen
http://www.museodeltiempo.com.mx/



Fuente>Conociendo México 

sábado, 29 de agosto de 2015

Tabaco Planta sagrada


Texto de: Mandala - Shamanic Healing

El Tabaco es una planta sagrada y de poder que a lo largo de la historia ha sido mal utilizada por el mundo occidental quien se ha encargado de desacreditarla despojándola por completo de su sacralidad.

El uso de esta maravillosa planta se remonta a las antiguas civilizaciones indígenas americanas quienes utilizaban el Tabaco para sus rituales de limpieza y sanación física y espiritual; así mismo cuando realizaban el Círculo de Palabra alrededor del fuego, encendían la “pipa” que contenía la planta para ser “sahumada”. Lastimosamente fue introducida a nuestra cultura occidental convirtiéndola en un hábito y agregándole componentes químicos que convirtieron al Tabaco en un elemento adictivo y mortal.


He querido recuperar y retomar algunas costumbres ancestrales mediante el uso del sagrado Espíritu del Tabaco en los rituales de sanación; es una labor que en algún momento de mi vida me fue encomendada para poner al servicio de la humanidad con todo el amor y responsabilidad recordando siempre que es una planta sagrada; que su poder de sanación es inmenso y que a través de su Sagrado Espíritu nos permite ver más allá del plano material, agudiza los sentidos, aclara la mente, equilibra y armoniza el cuerpo físico y que actúa de acuerdo a la intención del Ser que hace uso de él; de ahí la importancia del estado energético en el que estemos vibrando; es decir, que nuestra intención sea siempre amorosa e impecable.

El Tabaco no se “fuma”, se “sahuma”, y es el humo sagrado del “Abuelo” el que limpia, cura y sana cuerpo, mente y espíritu. – (Paya Thaniy Sunqu)
“Y con mi aliento yo curo, con mi Tabaco yo rezo y a mis Abuelos les pido la memoria de mi compromiso” (Con mi Tabaco – Alonso del Río).
Compartido por Fernándo Emilio Flores