Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

Mostrando entradas con la etiqueta Biodiversidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biodiversidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de mayo de 2025

Madre Tierra y Biodiversidad

Pachamama entre los pueblos andinos, Ñuke Mapu entre los mapuche, Coatlicue en los aztecas, Gea o Gaia entre los griegos, todos los pueblos han nombrado y honrado a la Gran Madre, la diosa originaria de la Tierra, la que controla las potencias de la naturaleza. Ella nos recuerda que le debemos al planeta cuidado y respeto. Algo que en los últimos tiempos muchos de sus hijos –no precisamente los pueblos indigenas- se han olvidado de hacer.

La Tierra está llegando hoy a un punto de fragilidad inédita en su historia cósmica, desvastada y amenazada al extremo por un sistema global que aún no ha tomado debida nota de la crisis. Por el contrario, la espiritualidad, la reconexión con lo sagrado, honrar a lo viviente a través de las ceremonias, es un camino que desde siempre las culturas tradicionales en todo el mundo encontraron como modo de estar en equilibrio con la Madre Tierra y la Totalidad.

En nuestros días, en que por primera vez en la historia de la especie humana esta tiene la posibilidad concreta de autoaniquilarse y/o bien convertir en inhabitable su hogar, la alternativa de un camino que privilegie una visión del mundo más humanizada y espiritual es la posibilidad de frenar la carrera de destrucción en que estamos embarcados.

La cuestión de la crisis ambiental es harto conocida y no abundaremos en ello. Sólo algunas pinceladas de una intuición cada vez más generalizada de que no tenemos mucho más tiempo ante un planeta agotado, superpoblado, agobiado por la pobreza y el hiperconsumo. Están seriamente en riesgo la Tierra y todas las formas de vida existentes en ella y sus ecosistemas (la maravilla única de la biodiversidad) incluida por supuesto la misma especie humana.

Hace varias décadas que de la mano de los nuevos paradigmas científicos, en Occidente se alzan voces de alerta. James Lovelock, el biólogo creador de la “Hipótesis Gaia” que concibe a la Tierra como un organismo viviente autoregulado, está considerado uno de los cien pensadores más importantes de la actualidad. En su último trabajo, presenta un panorama desolador acerca del futuro del planeta, advirtiendo que le hemos infligido daños que ya son irreparables (Lovelock 2008).

Unos años antes, el reconocido paleontólogo Richard Leakey y el bioquímico Roger Lewin, advertían acerca de los riesgos ciertos de una nueva gran extinción sobre la Tierra, teniendo en cuenta que ya han sucedido cinco, incluyendo la última, hace unos 65 millones de años, que llevó a la muerte en masa de los dinosaurios. Hoy, sostienen estos autores, el peligro acecha y “si no empezamos a tomar conciencia de nuestra conducta rapaz y aniquiladora, irremisiblemente la especie humana caerá en el olvido de la extinción”. (Leakey y Lewin 1997)

Attachments:
Download this file (MadreTierrayBiodiversidad.pdf)Madre Tierra y Biodiversidad.

Comentarios

domingo, 3 de noviembre de 2024

Las zonas protegidas del planeta no logran detener la pérdida de especies



Un informe difundido en la COP16 de Colombia evidencia los retos para frenar la extinción de especies incluso en las áreas protegidas. Casi 200 países negocian hasta el viernes cómo lograr más financiación para proteger el 30% de la Tierra para 2030.

Las zonas de planeta protegidas ambientalmente están experimentando una mayor pérdida de biodiversidad que las zonas "desprotegidas" que las rodean. Es la advertencia que ha lanzado un grupo de investigadores Museo de Historia Natural de Londres en un informe publicado durante la cumbre mundial dedicada precisamente a la protección de la biodiversidad, la COP16 que acoge Cali, en Colombia.

Bajo el lema Paz con la naturaleza, unos 15.000 delegados de casi 200 países negocian hasta el próximo viernes cómo concretar los acuerdos alcanzados hace dos años en la considerada cumbre histórica de Montreal, en la que se acordó la protección del 30% de las áreas terrestres, marinas y de agua dulce del planeta a finales de esta década.

Sin embargo, como muestra el informe que acaba de publicarse, que un territorio cuente con protección no garantiza que en la práctica lo esté. Así, los científicos del Museo de Historia Natural aseguran que la corrupción, la inestabilidad política o la falta de recursos están comprometiendo seriamente las políticas de protección en los países en desarrollo, mientras que las "protecciones" tienen un enfoque restrictivo o no son suficientes para frenar el deterioro progresivo de los ecosistemas en países desarrollados.

Se estima que el número de animales salvajes se ha reducido un 73% en los últimos 50 años, según el informe Planeta Vivo 2024 del WWF, que alerta contra "la degradación de los ecosistemas y la pérdida de hábitats", impulsada sobre todo por la sobreexplotación y por las presiones de nuestro sistema alimentario, con la amenaza adicional del cambio climático. Un declive que la comunidad internacional intenta revertir con más medidas y financiación como las que se negocian en la COP16.

La elección de Colombia como sede, después de la renuncia de Turquía por el impacto del grave terremoto que sufrió en febrero de 2023, llega cargada de un alto valor simbólico. Se estima que el 60% de la diversidad biológica del planeta se concentra en los países de Latinoamérica, los más afectados también por la pérdida de especies. La COP16 de la Biodiversidad cederá el testigo a las COP29 del clima en Bakú (Azerbaiyán) y a la COP16 de la Desertización en Riad (Arabia Saudí), la primera vez que las tres cumbres se celebran de manera consecutiva en el espacio de dos meses.

El primer objetivo en Cali es impulsar el acuerdo histórico 30 by 30, que pretende que para 2030, el 30% de la superficie terrestre y del océano sean áreas protegidas. Hoy por hoy están protegidos el 17,5% de los espacios terrestres y el 8,4% del mar, y el aumento en el último año ha sido de apenas medio punto. Del compromiso a la acción hay también un largo trecho, y eso ha quedado demostrado en los primero compases de la cumbre que debería cerrase el 1 de noviembre con un renovado impulso. Tan solo el 18% de los países (incluida España y la UE) han presentado Planes de Acción y Estrategias Nacionales de Biodiversidad.

Fuente
El Mundo - 29 de Octubre de 2024
https://www.elmundo.es/.../29/671fa056e4d4d8f2598b4597.html

martes, 7 de noviembre de 2023

Guardianes de la biodiversidad: Misiones conserva el 80% de las especies vivas del país


La protección de la biodiversidad es una premisa que Misiones trabaja desde hace varios años. Es así que la tierra colorada protege el 80% de las especies vivas del país. Se debe a que la protección de especies de flora y fauna son algunos de los tantos puntos en los que puso énfasis la provincia para lograr la conservación. A través de un amplio digesto ambiental, sumado a los organismos e institutos de investigación, se fortalece el cuidado día a día de las especies, espacios y ecosistemas.

La biodiversidad se refiere a un sistema de organismos vivos que interactúan para generar todos los servicios ecosistémicos que de alguna manera repercuten de forma positiva en la vida, no sólo humana sino que en la vida animal y vegetal, explicaron desde el Ministerio de Ecología.

Los datos muestran que la Selva Paranaense alberga el 52% de la biodiversidad de Argentina con más de 150 especies de mamíferos; 564 especies de aves; 260 especies de peces de agua dulce; 116 especies de reptiles; 68 especies de anfibios; y miles de especies de plantas y hongos.

“Tenemos biodiversidad que beneficia a la humanidad y eso hay que preservarlo”, describieron desde Ecología.

A nivel nacional y mundial, Misiones se posiciona como vanguardia en relación a las normativas que componen el digesto ambiental.

Además, la provincia se caracteriza porque hace hincapié en la conformación y a sostener un sistema de áreas protegidas. Lo cual es un emblema en el país.
La fauna considerada monumento natural

Misiones tiene varios monumentos naturales, que pueden ser desde un árbol centenario hasta un bosque, una cueva, una isla o animales. En lo que respecta a la categoría fauna hay más de una docena de normativas vigentes.

Por ejemplo, la ley provincial XVI-22 establece que el oso hormiguero es considerado un monumento natural por su valioso servicio ecosistémico al controlar poblaciones de insectos que pueden afectar viviendas y cultivos. Es conocido también como yurumí (Myrmecophaga tridactylia) y es un animal único por su apariencia y tamaño.

Su pelaje duro combina colores blanco, negro y gris. Mientras que su dieta es exclusivamente a base de termitas y hormigas, y captura a estos insectos sin destruir sus nidos.





Otro monumento natural según la ley provincial XVI- 79 es el Tordo amarillo. Este pájaro (Xanthopsar flavus) destaca por su vibrante plumaje, que varía entre el macho y la hembra. Mientras que el macho muestra un dorado intenso en su cabeza y cuerpo, la hembra presenta tonos más suaves.

Estos pájaros habitan en pastizales y pantanales, donde encuentran los insectos que constituyen su principal alimento. En Argentina se los avista en Misiones, como también en el sur de Entre Ríos y el norte de Corrientes.

El tordo amarillo es conocido por ser una especie gregaria que forma grupos de hasta 240 individuos

A la vez, la ley provincial XVI- 22 instaura que el Yaguareté es un monumento natural. En la lengua guaraní, yaguareté significa “verdadera fiera”, en alusión a su fuerza y ferocidad.

Es un mamífero carnívoro, cuerpo robusto y musculoso considerado el más grande de América, puede medir hasta 1,80 metros. Habita la selva misionera y frecuenta una gran variedad de ambientes, pero prefiere a los que están cerca del agua.

La flora y las leyes que apuntan su conservación

En lo que respecta al universo de la flora, en la tierra colorada hay varias leyes que instauran como monumentos naturales a plantas y árboles.

A modo de ejemplo, la ley XVI – Nº 82 establece que el Chachí bravo de la selva y pantano es un Monumento Natural. Este helecho arborescente es una joya de la selva que mide entre 6 y 8 metros de altura, mientras que sus frondes (hojas) pueden medir entre 1 a 4 metros de largo.

Esta planta prefiere el ambiente de selvas, sombra y alta humedad. En Misiones, se encuentran en los departamentos de General Manuel Belgrano, Guaraní, Iguazú y San Pedro. Se considera que estos helechos son ecológicamente vitales, ya que actúan como indicadores de la pureza de la naturaleza.

Asimismo, la ley provincial Nº4129 (2004) establece como monumento natural al Pindocito. Se trata de una palmera de 30 a 80 centímetros de alto (sobre el nivel del suelo), con tallo subterráneo que mide entre uno y dos metros.



A su vez, la ley XVI-Nº91 instaura al Lapacho negro como monumento natural en Misiones. Además, es declarada Flor Oficial de la Provincia por la misma Ley. Esta especie alcanza una altura de 30 metros y su tronco puede llegar a medir 1,30 metro de diámetro; la corteza es áspera de color grisácea y con surcos longitudinales profundos y largos.

Florece de julio a septiembre y la planta pierde totalmente sus hojas antes de la floración. Es un árbol que se encuentra en Sudamérica: Misiones, Corrientes, Chaco y Santa Fé. En la tierra colorada tiene presencia en los departamentos Capital, Apóstoles, Candelaria, Montecarlo, Eldorado, Iguazú, Guaraní, San Ignacio, Libertador Gral. San Martín.

Fuente Canal 12 Posadas - Misiones / 6 de Noviembre de 2023

https://canal12misiones.com/noticias-de-misiones/politica-politica/biodiversidad-misiones-especies

domingo, 3 de octubre de 2021

La señora Zuny, guardiana de semillas y ‘tesoro humano vivo’ de Chile y del planeta.



Esta cocinera mapuche de la región de La Araucanía y otras campesinas se han unido a ingenieros agrónomos para combatir la mayor amenaza para la biodiversidad y la alimentación del futuro: el desconocimiento. Un 80% de los granos tradicionales de la agricultura están en riesgo.

La huerta de Zunilda Lepín es un puro desorden, lo que, según ella, es “tal como debe ser”. A finales de otro invierno austral seco, a pie de cerro todo se hiela, pero en la primavera recién estrenada las variedades de frijol crecen junto a las de quinua, zapallo, cilantro, vinagrillo, frutilla, cerezos, nísperos… Hortalizas, árboles frutales, plantas medicinales y flores se mezclan como una prolongación del bosque nativo, un sistema interdependiente y complementario en el que ella hace hueco a las semillas tradicionales que va descubriendo con el fin de rescatarlas y conservarlas. “Cuando voy por ahí y veo algo que no conozco pido una semilla o una ramita y yo doy de lo que tengo”, explica llanamente. Es guardiana de semillas y, desde 2015, Tesoro Humano Vivo de Chile por su profundo saber y dedicación a una labor clave para la pervivencia de la agricultura tradicional campesina, reconocida garante de la biodiversidad alimentaria.


Lepín, o la señora Zuny, como la conocen en toda la región, nació hace 72 años en la región de La Araucanía, corazón del territorio mapuche al que los indígenas llaman Wallmapu. Huérfana de madre a una temprana edad y con un padre mapuche sujeto a las labores del campo, la necesidad la obligó a emigrar a la ciudad. En Temuco, la capital de la región, empezó a sembrar mote, papas y otros productos campesinos con los que alimentar a sus cuatro hijos. Un pequeño huerto urbano ―aunque todavía no se utilizaba este concepto―, que le sirvió para aliviar la pobreza pero también para recuperar el amor por las plantas y el conocimiento transmitido por su abuela materna durante la infancia. Intercambiaba semillas con sus vecinas y después con las campesinas mapuches de las comunidades aledañas forjando unos vínculos que se mantienen en la actualidad.

Desde su restaurante, la señora Zuny introduce los sabores de la huerta orgánica e invita a reflexionar sobre los hábitos alimentarios modernos. Las ñañas ―huerteras rurales mapuches― junto con algunas vendedoras del mercado de Temuco abastecen de género a su restaurante de comida campesina, Zuny Tradiciones, con el que introduce los sabores de la huerta orgánica e invita a reflexionar sobre los hábitos alimentarios modernos. Como sus nutritivos y coloridos postres de quinua, un ingrediente básico de la cocina mapuche en la época precolombina que fue eliminado de los campos y del saber popular. Sus variedades y usos se están reintroduciendo en el autoconsumo de las comunidades indígenas al tiempo que el auge en occidente impone una producción monovarietal. La historia de reemplazo de tantas semillas ancestrales.

Hace unos días un campesino le dio una alcayota. Ella le sacó las semillas, sembró algunas y repartió el resto. “Para que no se pierdan”, dice. Sabe que cuando desaparece una variedad no solo se pierde diversidad genética sino el conocimiento asociado a ella: la forma de cultivarla, de cocinarla, de utilizar su poder curativo, de entender su importancia espiritual, de guardarla.

El grano tradicional, domesticado y traspasado de generación en generación mediante prácticas de cultivo ancestrales, va adquiriendo una herencia histórica vinculada al territorio y a la familia que la hace parte esencial de la identidad de un pueblo. Uno de los catálogos de semillas más exhaustivos del país, elaborado por la Fundación Biodiversidad Alimentaria y disponible en internet, enumera como tradicionales las variedades endémicas, nativas, criollas y heirloom (que no han sido modificadas genéticamente), siempre y cuando sean anteriores a 1945, año en el que empezaron a aparecer las variedades comerciales. No son tradicionales, aunque son creadas a partir de ellas, ni las semillas híbridas ni las transgénicas, siendo ambas las más comercializadas. A escala mundial, cuatro grandes corporaciones: Bayer, Corteva, ChemChina y BASF controlan el 60% del comercio de granos, según el estudio del profesor Philip Howard de la Universidad del estado de Michigan (EE UU).

Hasta la fecha han recuperado 350 variedades de semillas y junto a la labor técnica puramente agronómica, hay también una parte social que consiste en “rescatar historias de vida vinculadas a la agricultura”
La reciprocidad característica de las comunidades campesinas e indígenas fomentó, hasta la llegada de los conquistadores españoles, una rica diversidad de cultivos ampliamente documentada en los escritos de los cronistas de la época, los volúmenes de botánica de Claudio Gay (1835), y las investigaciones sobre agricultura precolombina de Ricardo Latcham (1936).

La colonización introdujo nuevos cultivos y prohibió muchos autóctonos. Sin embargo, el punto de inflexión lo marca la Revolución Verde, que llega a Chile en los años ochenta. “El sistema agrícola de monocultivo fue lo que arrasó con la biodiversidad”, explica Esteban Órdenes Abarca, ingeniero agrónomo y cofundador de la Fundación Biodiversidad Alimentaria junto a Claudia Mellado Ñancupil y Thamar Sepúlveda Cuevas. “En ese nuevo modelo, que se presentó como la solución a la necesidad de alimentar a una población mundial creciente, la semilla híbrida depende de los productos agroquímicos: fertilizantes, pesticidas, fungicidas, hormonas... Y viene asociada a un marketing acérrimo. Y ahora todos hablan de su impacto en la la erosión genética, desertificación de los suelos, la contaminación del agua, los metales pesados. Y yo no sé qué pasó que hay más de 800 millones de personas en la actualidad que padecen hambre”. Con respecto a los híbridos, añade: “Cuestan 20 veces más que una semilla tradicional, un precio absolutamente inalcanzable para un agricultor yo diría que incluso medio”. Un desembolso que el productor está obligado a hacer anualmente.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que en los últimos cien años se ha perdido el 75% de la biodiversidad global de cultivos mientras que cada año desperdiciamos un tercio de la comida mundial. “Si quisiéramos producir alimentos -asegura Órdenes-, nos dedicaríamos a la semilla tradicional porque no tiene costo, ni está asociada al uso de agroquímicos y son más resistentes, especialmente en un contexto de cambio climático”.

Tras diez años de investigación, el ingeniero agrónomo confiesa no saber si él cuida a las semillas o ellas le cuidan a él. Órdenes advierte que el 80% de las semillas tradicionales están en peligro de desaparecer y considera que la principal amenaza para el grano antiguo es “el desconocimiento y la desvalorización. La pérdida parte en el momento en el que el agricultor duda de lo que tiene y decide tomar lo otro sin siquiera conocerlo”. Cuando se deja convencer de que la nueva semilla es mejor que la suya se produce el reemplazo. Por eso, Órdenes y sus compañeras iniciaron en 2011, coincidiendo con el rechazo social a la ratificación del Convenio UPOV 91 que extendía los derechos de privatización de las semillas, un trabajo de catalogación en colaboración con la comunidad indígena diaguita en la región de Atacama para demostrar el uso colectivo de variedades tradicionales y evitar así que pudieran ser patentadas como de reciente descubrimiento.

Una vez terminado, emprendieron la misma tarea en la Araucanía persuadidos por la señora Zuny y hasta la fecha han recuperado 350 variedades. Junto a la labor técnica puramente agronómica, hay también una parte social que lleva a cabo Claudia Mellado Ñancupil. Su trabajo consiste, como la huertera y guardadora de semillas mapuche dice, en “rescatar historias de vida vinculadas a la agricultura”. Cuenta que cada vez que una campesina reconoce una semilla ancestral que ella le muestra se prende una mecha que alumbra recuerdos y desencadena conversaciones con leyendas y saberes revueltos como las plantas en su huerta.

El 80% de las semillas tradicionales están en peligro de desaparecer y su principal amenaza es “el desconocimiento y la desvalorización”.

Además de las visitas a las campesinas, hasta el inicio de la pandemia, organizaron en el restaurante de la señora Zuny varios encuentros para el intercambio de conocimiento y cultivos, llamados txankintü en mapudungun. Atraídos por la larga trayectoria y generosidad de Zuny, a estos eventos acudían más de cien personas por invitación, no solo por seguir la costumbre de la práctica ancestral sino para protegerla, ya que en un afán de promoción cultural estos eventos se están convirtiendo en actos folklóricos donde se han dado casos de reemplazo de semillas, generando desconfianza entre los campesinos.

La necesidad de proteger el patrimonio tradicional ha pasado de ser una lucha exclusiva del medio rural a hacerse eco en las ciudades. Las revueltas sociales de 2019 y la paralización del tratado comercial transpacífico conocido como TPP-11 dieron buena muestra de ello. Para la representante de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), Camila Montesinos, “hay que tener un diálogo permanente para mostrar que la defensa de la agricultura campesina, que permite mantener la semilla, es un problema de la sociedad. La modernización de hoy día está ligada al agronegocio, y éste es la muerte de la agricultura campesina y la ruina de la alimentación de la humanidad”. Por ello, una de sus principales demandas para la primera constitución desde la dictadura de Pinochet que ha empezado a redactarse en Santiago es que la soberanía alimentaria, base de la agricultura tradicional, sea el cimiento de la agricultura chilena.

La pandemia ha sido un factor decisivo en la toma de conciencia ciudadana acerca de la seguridad alimentaria. Órdenes ha notado un cambio significativo en dos frentes: el interés por las semillas y los movimientos de cultura urbana. “La gente se ha dado cuenta de que depender es peligroso. Se sabe que si sube el dólar, el pan va a ser más caro porque el trigo con el que se hace tu pan no se produce en tu país”. Para él, sembrar es sinónimo de autonomía económica y de salud. ¿Y si la huerta no es una opción? “Se puede fomentar la economía local, el comercio más directo que supone unos precios más justos para el agricultor y mucha más variedad y calidad de productos para el consumidor”, apunta. “Esta pandemia no va a ser la única. Los cambios que podamos generar con respecto a nuestra alimentación y calidad de vida son más a largo plazo”, concluye.

Fuente: El País - Planeta Futuro - 1ro de Octubre de 2021 desde Temuco - Chile.

miércoles, 27 de febrero de 2019

La pérdida de biodiversidad amenaza la variedad de alimentos que conocemos

Un nuevo informe de la FAO denuncia la disminución de especies vegetales en las explotaciones agrícolas, el aumento de razas ganaderas en peligro de extinción y de la sobrepesca.



Agricultores siembran arroz antes de la temporada de verano en Naypyitaw, Birmania. HEIN HTET (EFE)
Más variedad de plantas y animales implica más opciones para encontrar distintos nutrientes, más resistencia ante las plagas, más principios activos para medicinas o más riqueza de productos. Pero la biodiversidad del planeta se destruye y por ende se agrava la inseguridad alimentaria, según revela El estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura en el mundo, el primer informe en este ámbito realizado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De unas 6.000 especies de plantas que se cultivan para obtener alimentos, menos de 200 contribuyen de manera sustancial a la producción alimentaria mundial, y nueve representan el 66% del total de la producción agrícola, revela este texto que ha tardado cinco años en elaborarse y se basa en información de 91 países y de una veintena de organizaciones. “Si no preservamos la biodiversidad, nosotros también estamos en peligro. La situación está llevando a nuestra ya frágil seguridad alimentaria al borde del colapso”, ha alertado el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en la presentación del texto este viernes en Roma.
Entre sus principales conclusiones expone que la producción ganadera mundial se basa en unas 40 especies animales, de las cuales solo varias proporcionan la mayor parte de la carne, la leche y los huevos. Destaca también que de las 7.745 razas de ganado locales, el 26% está en peligro de extinción. En el ámbito de la pesca, el 33% está sobreexplotada, y el 60% han alcanzado su límite de aprovechamiento sostenible. "Una vez perdida, esta biodiversidad ya no puede recuperarse", se lee en el texto, que incluye a las plantas y animales, tanto silvestres como domésticas, que abastecen de alimentos, piensos, combustible y fibra, además de los microorganismos que los sustentan. 
“Ya no podemos perder más tiempo”, ha señalado durante la presentación Bernard Lehmann, secretario de Estado para la Agricultura de Suiza, que ha señalado la importancia de vincular la recuperación de especies con los mercados y las políticas gubernamentales. “La biodiversidad no puede quedarse solo en la conservación, se tiene que utilizar para la alimentación”, ha instado Lehmann sobre un estudio que incluye a los insectos, murciélagos, aves, manglares, corales, praderas marinas, lombrices, hongos y bacterias como agentes que mantienen a los suelos fértiles, polinizan las plantas, purifican el agua y el aire, mantienen sanos peces y árboles, y combaten las plagas y enfermedades de los cultivos y el ganado.
“El informe requiere acción y que los países y la comunidad internacional traten las causas. Hay que transformar el sector porque tiene que seguir alimentando de manera adecuada a la población creciente y a la vez dejar de degradar los ecosistemas”, ha agregado en Roma Naoko Ishil, directora de la asociación Global Environment Facility. El ser humano está detrás de la mayoría de las causas, tanto en los usos del suelo como por el cambio climático. La expansión a gran escala de la agricultura comercial, la deforestación, la urbanización, la sobrepesca o sobreexplotación, la sobreutilización de pesticidas e insecticidas que se filtran al agua y a la tierra o la sustitución de alimentos tradicionales por comerciales inciden en la pérdida. “Antes había casi tantas variedades como agricultores y cada una de ellas era diferente. Eso servía de amortiguador ante enfermedades o cambios medioambientales, pero la obligación por ley a utilizar determinadas semillas crea dependencia de las multinacionales y de sus productores y homogeneíza el cultivo, la uniformidad es pérdida”, apunta el genetista José Esquinas, que indica también como la inseminación artificial de especies ganaderas reducen también la diversidad biológica.
También limita la riqueza de especies el cambio climático. “Genera inundaciones, sequías, tormentas, fuegos, o aumentos de temperaturas que afectan a la propagación de especies invasoras o a los océanos. Por ejemplo, los corales y sus hábitats”, detalla Julie Bélanger, coordinadora del informe y miembro del departamento de la Comisión de Recursos Genéticos de la Alimentación y la Agricultura. Bélanger resalta también cómo afectan estas causas a los polinizadores, que preservan la fertilidad de los suelos y son controladores naturales de plagas. “Los informes sobre las pérdidas de las colonias de abejas están en aumento; el 16,5% de las especies polinizadoras de vertebrados están amenazadas”, indica el texto, que indica que están “gravemente amenazadas” las abejas, las mariposas y los murciélagos.
Las especies silvestres, que también inciden en los organismos del suelo, se evalúan como “en rápida desaparición”. “El 24% de casi 4.000 especies silvestres alimentarias, sobre todo plantas, peces y mamíferos, disminuye en número. Pero es probable que la proporción de alimentos silvestres en declive sea aún mayor, ya que se desconoce el estado de más de la mitad de las especies de alimentos silvestres existentes”, detalla el texto. “Si el ser humano entiende la alimentación como industria se basará en incrementar la producción a corto plazo sin importar la salud o el medio ambiente”, concluye Esquinas, que coincide con Da Silva en aumentar el poder de los pequeños agricultores, que son los que producen el 80% de los alimentos mundiales, y a la vez sufren inseguridad alimentaria. “Ellos son los que más contribuyen a la preservación de la biodiversidad, solo in situ, en fincas, en sus explotaciones se puede preservar”, ha declarado el director general. “Los pequeños agricultores son los que alimentan al mundo, pongamos sus intereses por encima de los demás”, ha reclamado Normita Ignacio, directora ejecutiva de la organización Searice Filipinas. 
Fuente: El País (España) - 22 de Febrero de 2019

jueves, 31 de enero de 2019

Argentina: La Provincia de Misiones es declarada Capital Nacional de la Biodiversidad




En el Decreto 2 /2019 publicado este jueves en el Boletín Oficial, se declaró a la provincia de Misiones como Capital Nacional de la Biodiversidad. La medida, cuenta con la firma del presidente Mauricio Macri y del jefe de Gabinete Marcos Peña.

La cámara de Diputados de la Nación aprobó el pasado 12 de diciembre de 2.018 en sesión extraordinaria, convirtiendo en ley, el proyecto del diputado nacional misionero del bloque Renovador, Daniel Di Stéfano, que declara a la provincia de Misiones Capital Nacional de la Biodiversidad logrando con ello ser la primer provincia en ostentar el título de Capital Nacional.


La resolución es la siguiente:

Artículo 1°.- Declárese a la Provincia de Misiones, “Capital Nacional de la Biodiversidad”.

Artículo 2°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.


FUNDAMENTOS

Señor Presidente:
El presente proyecto tiene como objetivo declarar a la Provincia de Misiones Capital Nacional de la Biodiversidad. Jurídicamente se considera que la biodiversidad es la variabilidad de los organismos vivos de cualquier fuente, incluidos entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.Misiones es la única provincia argentina que cuenta con un Ministerio de Ecología Recursos Naturales y Turismo, desde donde se articulan los programas y las acciones en defensa del ambiente. La política estatal promueve también al turismo como una de las principales actividades económicas, situación que sólo se podrá lograr a partir de la conservación del medio, principal atractivo por su relevancia internacional.La provincia, desde hace varios años, adoptó medidas a efectos de corregir y hacer un uso adecuado de su medio ambiente, como la creación de un Ministerio de Ecología dotado de técnicos y profesionales dedicados a la administración del medio ambiente y la creación de un Sistema de Áreas Naturales Protegidas de existencia real, que abarca prácticamente la mitad de su superficie.Para las acciones en defensa del ambiente, el Estado provincial cuenta con un cuerpo de más de ciento veinte guardaparques que prestan servicios en el campo y quienes junto a los guardafaunas y al personal del área de Control Forestal realizan tareas de fiscalización efectiva en toda la provincia.Misiones también logró una legislación amplia que cubre todos los aspectos de la administración de su medio ambiente y como instancia reciente, creó la carrera Universitaria de Guardaparques, con el objeto de formar profesionales idóneos para la conservación ambiental.Para proteger el ambiente y la biodiversidad, Misiones cuenta con un Sistema de Áreas Naturales Protegidas (ANP) que salvaguardan más de 720 mil hectáreas de ambientes naturales, casi un tercio de una provincia con tres millones de hectáreas de superficie. Esas áreas, o predios, son de jurisdicción nacional, provincial, municipal o privadas. Por otra parte, fuera de esa clasificación, aparecen también bajo la figura de áreas protegidas los paisajes protegidos, las Reservas Icticas, las Reservas Naturales Culturales, las Reserva de Uso Múltiple, los Paisajes Protegidos, los Parques Naturales Municipales y las Reservas Privadas, donde en forma directa ejercen sus funciones el personal humano que presta servicio ambiental, como los guardaparques (Áreas Naturales Protegidas y zonas aledañas)‏; guardafaunas (control de fauna); ‏guardafloras (control de flora no maderable)‏; inspectores técnicos (verifican la calidad del agua, suelo y aire)‏ y los inspectores de control forestal (Maderables)‏. Este conjunto de especialistas en pos de la conservación y preservación de la biodiversidad de Misiones, con el objeto de proteger el patrimonio natural y cultural en general. Por otra parte, el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones planifica y ejecuta varios programas integrales de investigación de la biodiversidad enfocado en los ecosistemas, profundizando la búsqueda de conocimiento y optimizando el uso de los recursos biológicos (como la flora y la fauna), desde donde formula sus políticas de Estado bajo el concepto de desarrollo sustentable.En ese sentido, surge entonces propuestas de acción para la conservación de la biodiversidad y gestión del medioambiente provincial, se crean nuevas áreas técnicas con competencias específicas que apuntan a planificar y ejecutar políticas de biodiversidad; se incorpora y capacita a personal técnico y operativo y se invierte en infraestructura que propician el desarrollo de la investigación.El Ministerio de Ecología suscribe convenios con instituciones locales, nacionales e internacionales (por ejemplo, en este último caso, con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón-JICA- y la ‏Agencia de Cooperación Española –AECID-)‏ que permiten implementar estudios y planes de acciones específicas que se instrumentan en forma cotidiana para cuidar, desde distintas actividades, a la biodiversidad provincial.Misiones constituye apenas el 1,1 por ciento del territorio nacional y alberga, en ese pequeño espacio, a más del 40 por ciento de la biodiversidad de todo el país y aporta el 70 por ciento de la madera que tiene la Argentina. La porción argentina de la Selva Paranaense sólo se encuentra representada en esta provincia que en consecuencia, alberga una alta riqueza específica y una gran cantidad de especies endémicas. Pero también sufrió grandes pérdida por las acciones depredatorias del hombre.El valor esencial y fundamental de la biodiversidad reside en que es resultado de un proceso histórico natural de gran antigüedad. Por esta sola razón, la diversidad biológica tiene el inalienable derecho de continuar su existencia. El hombre y su cultura, como producto y parte de esta diversidad, debe velar por protegerla y respetarla.Además la biodiversidad es garante de bienestar y equilibrio en la biosfera. Los elementos diversos que componen la biodiversidad conforman verdaderas unidades funcionales, que aportan y aseguran muchos de los “servicios” básicos para nuestra supervivencia.Finalmente desde nuestra condición humana, la diversidad también representa un capital natural. El uso y beneficio de la biodiversidad ha contribuido de muchas maneras al desarrollo de la cultura humana, y representa una fuente potencial para subvenir a necesidades futuras.Considerando la diversidad biológica desde el punto de vista de sus usos presentes y potenciales y de sus beneficios, es posible agrupar los argumentos en tres categorías principales., el aspecto ecológico, el aspecto económico y el aspecto científico.Por las breves razones aquí expuestas y ya que Misiones tiene el honor de tutelar el 52% de la biodiversidad del país, solicito a mis pares me acompañen con el presente proyecto de ley.


martes, 29 de enero de 2019

Pueblos indígenas protegen el 80% de la biodiversidad del planeta



Los pueblos indígenas siguen dependiendo de los recursos forestales para su supervivencia, especialmente de la caza y recolección de plantas silvestres.

Entre el 2011 y 2015, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona se preguntó sobre las prácticas de las sociedades indígenas contemporáneas en cuanto a usos del bosque y la biodiversidad en un mundo preocupado por los efectos del calentamiento global. Para responder a sus incógnitas, los científicos decidieron convivir durante 1 año y medio con tres grupos nativos en Borneo, la cuenca del Congo y la Amazonia.

Durante este estudio de campo los investigadores se encargaron de analizar las rutinas, prácticas sociales y formas de interactuar con el medioambiente de las comunidades elegidas. Fue así que se dieron cuenta de que, pese a que los pueblos indígenas se están enfrentando a cambios culturales y económicos que han amenazado su relación con el medioambiente, existen métodos importantes para la conservación de la biodiversidad, como los que te compartimos a continuación: 

– En las políticas de conservación de los bosques tropicales se requiere incorporar la cultura local desde un enfoque biocultural; es decir, crear alianzas con los pueblos indígenas, quienes cuentan con las herramientas y conocimientos para enfrentar desafíos en el medioambiente.

– Es indispensable informar y promover el reconocimiento de los derechos humanos de las comunidades indígenas. Por ejemplo, el derecho a la libre determinación; a la igualdad de género para su existencia, bienestar y desarrollo integral como pueblo; a pertenecer a uno o varios pueblos indígenas de acuerdo con la identidad, tradición y costumbre de pertenencia a cada pueblo; a que el Estado reconozca plenamente su personalidad jurídica, respetando las formas de organización y promoviendo el ejercicio pleno de los derechos contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos; a mantener, expresar y desarrollar libremente su identidad cultural; a no ser objeto de racismo, discriminación racial, xenofobia ni otras formas conexas de intolerancia; a su propia identidad e integridad cultural y a su patrimonio cultural; a la autonomía o al autogobierno en cuestiones relacionadas con asuntos internos; al aislamiento voluntario, viviendo libremente y de acuerdo con sus culturas; a gozar de todos los derechos y garantías reconocidas por la ley laboral nacional y la ley laboral internacional; y finalmente a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado, utilizado o adquirido.

– Es crucial promover la transmisión del conocimiento ambiental local entre generaciones, para evitar que la gente pierda conciencia de los cambios que ocurren en el ecosistema. 


Actualmente los pueblos nativos protegen en su territorio cerca del 80% de la biodiversidad del planeta, pero son propietarios legales de menos del 11% de dichas tierras. De hecho, los pueblos indígenas siguen dependiendo de los recursos forestales para su supervivencia, especialmente de la caza y recolección de plantas silvestres. 

Se trata de una sabiduría única sobre el medioambiente que se ha desperdiciado, denigrado y despreciado. Por ello, reconocer las violaciones en materia de derechos humanos contra los pueblos indígenas, como asesinatos y abusos contra activistas, es apenas el primer paso para cuidar no sólo el patrimonio de estas comunidades sino, también, el bienestar de nuestro planeta y su biodiversidad. Así pues, ¿no valdría la pena el esfuerzo de retomar estas prácticas ancestrales en nuestros estilos de vida modernos? 

* Fotografía principal: ONAMIAP


Fuente: Ecoosfera

lunes, 19 de marzo de 2018

La crisis de la biodiversidad



Desde Colombia, expertos y líderes de 128 países se abocan a la titánica tarea de diseñar soluciones para frenar el deterioro de la fauna, la flora y los suelos.
Nuestro planeta atraviesa un episodio de extinción masiva de especies, un desastre que los científicos atribuyen a la acción humana y cuyo alcance se dará a conocer en Colombia, uno de los países con mayor biodiversidad del mundo.

“La ciencia lo demuestra: la biodiversidad está en crisis a escala mundial”, declaró a la agencia de noticias AFP el director general de Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés de  World Wildlife Fund) Marco Lambertini, antes de esta reunión de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), prevista hasta el 26 de marzo en Medellín, en el noroeste colombiano.

“Dependemos de la biodiversidad por los alimentos que comemos, el agua que bebemos, el aire que respiramos, la estabilidad del clima y, sin embargo, nuestras actividades ejercen presión sobre la capacidad de la naturaleza para solventar nuestras necesidades”, agregó.

Para hacer esta evaluación, el IPBES dividió al planeta en cuatro regiones: América, África, Asia-Pacífico y Europa y Asia Central. A cada región se le dedica un análisis de entre 600 y 900 páginas, que los 750 delegados estudiarán a puerta cerrada. Pero las grandes líneas de su contenido se divulgarán el 23 de marzo.

Diagnóstico en cinco informes

Un segundo balance se dará a conocer el 26 de marzo: el estado de los suelos del mundo, cada vez más degradados por la contaminación, la deforestación, la minería y las prácticas agrícolas no sustentables que los empobrecen.

Unos 600 investigadores trabajaron voluntariamente durante tres años en estas evaluaciones, que concentran los datos de unas 10.000 publicaciones científicas.

El resultado final cubre toda la Tierra, exceptuando las aguas internacionales de los océanos y la Antártida.
Los expertos del IPBES se reunirán en un país con más de 56.300 especies de plantas y animales, el segundo del mundo por su biodiversidad después de Brasil, que es ocho veces más grande.

Colombia, que lidera el número de especies de aves (unas 1.920, el 19% del planeta) y de orquídeas, está atravesada por tres cordilleras andinas, una topografía compleja que ha permitido que se desarrollen 311 ecosistemas diferentes.

El país sale poco a poco de un conflicto armado de más de medio siglo, cuya violencia convirtió en áreas prohibidas durante mucho tiempo enormes regiones de su territorio, que se mantuvieron así, paradójicamente, bien conservadas.

Sin embargo en la actualidad 1.200 especies están amenazadas por la deforestación y la contaminación, consecuencia sobre todo de la ganadería extensiva, las plantaciones ilegales de marihuana y coca -materia prima para la cocaína- y las operaciones mineras clandestinas.

“Tenemos todavía un enorme desafío que tiene que ver con el control de la deforestación”, admitió en febrero el ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Luis Gilberto Murillo, que cifró en cerca de 170.000 las hectáreas deforestadas el año pasado.

Recomendaciones no vinculantes

En Medellín, los delegados elaborarán resúmenes -de unas 30 páginas- de los informes diagnósticos de cada región para que los líderes de los Estados miembros de IPBES diseñen políticas de protección de la biodiversidad.

Estos resúmenes, en los que se abordan temas que van del transporte a la educación pasando por la agricultura, son recomendaciones no vinculantes.
Son “sugerencias para actuar”, resumió a la AFP la secretaria ejecutiva del IPBES, Anne Larigauderie.

“Esperamos que esto ayude a la toma de decisiones para detener la pérdida de biodiversidad”, dijo Tom Brooks, director científico de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que proporcionó datos para los informes. Después de la apertura oficial de la conferencia el sábado por la noche, los delegados se reunirán a puerta cerrada para negociar “palabra por palabra” el contenido de los resúmenes. Todo el proceso hasta hoy ha costado unos 5 millones de dólares.

Expertos y miembros de gobiernos han participado en las diferentes etapas de los borradores. “Miles de personas han hecho miles (…) de comentarios”, afirmó Larigauderie, que anticipó que habrá “mucha discusión” en la reunión de Medellín.

“Puede que haya algunos países que no estén satisfechos con lo que dice el informe sobre su biodiversidad”, advirtió.

Fuente
Diario Primera Edición (Posadas) – 19 de Marzo de 2.018

martes, 13 de diciembre de 2016

Biodiversidad y Pueblos Nativos


Escribe> Patricia Arnone

Conocen sus vegetaciones, sus animales y sus frutos. Todos sus usos oriundos y también mágicos. A pesar de ello, muchos pueblos nativos son acosados y desterrados de sus propias tierras, las mismas que han ocupado y cuidado durante años. Pero ellos, manifestó el experto Andrew Davis, representan el futuro de la biodiversidad del mundo.

“Donde se encuentren los pueblos nativos permanece la biodiversidad y reconocer los derechos de estas comunidades originarias resulta una manera efectiva de alcanzar una conservación a largo plazo”, proclamó enfático Davis, coautor y coordinador del estudio “Conservación y derechos comunitarios: Lecciones de Mesoamérica”, exhibido durante la semana pasada.

El mayor patrimonio en biodiversidad, al menos el noventa y cinco por ciento de las doscientas treinta y ocho ecorregiones globales concebidas como estratégicas según el Fondo Mundial para la Naturaleza, se encuentra en bosques, aguas y territorios ocupados por pueblos nativos y comunidades originarias.

Pero las cifras no interesan para modificar una convicción que se ha cristalizado como un dogma. Estas comunidades y sistemas de gestión (que se encuentra demostrado que funcionan, apostilla Davis), permanecen bajo amenazas “graves y progresivas” que componen una tendencia al alza “bastante preocupante”.

Los estándares de activistas de los derechos nativos y los proyectos hidroeléctricos, junto con la afirmación de que el reconocimiento de los derechos de estos pueblos conjeturaría el fin de los recursos naturales, han sustentado una propensión equivocada.
“En contexto ocurre todo lo contrario. Si reconoces los derechos vigorizas el incentivo de las colectividades de invertir”, pues ellos mismos, o sus hijos, recogerán los beneficios. Resulta una de las pocas posibilidades que conservan para lograr el progreso a través de la sostenibilidad del territorio.

Por otro lado, el experto Andrew Davis agregó que Mesoamérica es “única” en el sentido de que la gran parte de su territorio ha registrado los derechos de los pueblos nativos y las colectividades sobre los bosques. “De  la nación de México a territorio de Panamá los pueblos originarios y las comunidades locales, en muchos espacios, tienen derechos reconocidos legítimamente”, dijo.

Según la fundación Prisma, escritora del estudio, el sesenta y cinco por ciento de los bosques de Mesoamérica se encuentran reconocidos a los nativos, frente al treinta y dos por ciento en Latinoamérica, el treinta por ciento de Asia y el cero por ciento en África.

Fuente> Segundo Enfoque – 12 de Diciembre de 2.016


Fotografia> Survival