Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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domingo, 1 de febrero de 2026

Francisca Ramos, Artesana Mbya Guaraní de excelencia.

Francisca Ramos, excelente cestera y talladora mbya guarani, de Tekoa Marangatu, Leoni, participará en la 41° Fiesta Nacional de la Artesanía - Colon - Entre Ríos - desde el 12 al 16 de febrero próximos - Cultura Misiones 

Texto y fotografía de José Báez








lunes, 26 de enero de 2026

La espiritualidad Guaraní




Petyngua es una pipa ceremonial de barro cocido, esencial en la espiritualidad mbya guaraní de Misiones, utilizada por sabios y lideresas para conectarse con Ñanderu (El Creador). El ritual implica fumar tabaco sagrado para sanar, bendecir, limpiar energías negativas, asegurar buenas cosechas y proteger a la comunidad.

Aspectos clave del ritual
Petyngua:
Significado Cultural: Es un elemento central del patrimonio cultural inmaterial, utilizado para el diálogo con el mundo espiritual y la naturaleza.

La Pipa (Petyngua): Fabricada de ñau (barro) con forma angular y una boquilla de tacuara, a menudo decorada, y considerada un objeto sagrado.

El Ritual:
Oración y Protección: Los líderes espirituales fuman el petyngua durante oraciones y para proteger a las personas al exhalar el humo sobre ellas.

Curación: Se utiliza para curar enfermedades.

Ofrenda: El humo actúa como un puente para enviar oraciones y deseos de bienestar a las deidades.

Contexto: Se emplea en oraciones comunitarias, a menudo en el Opy (casa de rezo).
Las personas que fabrican y usan la petyngua suelen ser elegidas por su conexión espiritual, siendo un elemento fundamental de la identidad mbya guaraní.

martes, 2 de diciembre de 2025

Ara Mirî es una artesana que habita el Valle Cuña Piru en Tekoa Ka'aguy Poty.







Ara Mirî es una artesana que habita el Valle Cuña Piru en Tekoa Ka'aguy Poty.
Desde la espesura de esta inmensa selva salen sus hermosos trabajos de cesteria (ajaka), trabajos que sintetizan y expresan los conocimientos ancestrales adquiridos por medio de los antiguos.
Rodeada de sus nietos/as e hijos/as que de muy pequeños/as van aprendiendo los secretos del monte y del oficio, ella encuentra en la cesteria un medio de expresión, que nos acerca un poco a la espiritualidad y a la cosmovisión Mbya Guarani.
Con su mirada, paciente y reflexiva, va dandole forma a cada punto originario, reflejando asi la simbiosis que el Pueblo Mbya sigue manteniendo con la naturaleza que lo rodea.

AGUYJEVETE

📸 Por Mica Para Mirî, Tekoa Ka'aguy Poty

Primeros técnicos en turismo indígena comunitario: un hito histórico para la Nación Mbya Guaraní / La Voz de Cataratas


Se trata de seis jóvenes de distintas comunidades, Aida, Bernardo, Cirilo, José, Julia y Nicolás, que completaron tres años de formación académica y próximamente rendirán sus exámenes finales. Su recorrido educativo, acompañado por docentes y referentes comunitarios, surge de una demanda genuina del territorio y de la necesidad de profesionalizar proyectos turísticos desde una mirada intercultural, comunitaria y con identidad propia.

La Asociación Civil Mbya en Turismo acompañó, el pasado viernes 28 de noviembre, un acontecimiento trascendental para el desarrollo del turismo indígena comunitario en Misiones. El Instituto Superior Indígena Raúl Karaí Correa realizó el acto de cierre de cursada de su primera cohorte de Técnicos Superiores en Turismo con orientación en Turismo Indígena Comunitario, un hecho que representa un avance sin precedentes para la Nación Mbya Guaraní.


Se trata de seis jóvenes de distintas comunidades —Aida, Bernardo, Cirilo, José, Julia y Nicolás— que completaron tres años de formación académica y próximamente rendirán sus exámenes finales. Su recorrido educativo, acompañado por docentes y referentes comunitarios, surge de una demanda genuina del territorio y de la necesidad de profesionalizar proyectos turísticos desde una mirada intercultural, comunitaria y con identidad propia.

El proceso formativo del Instituto se inició en 2019, a partir de un programa del Ministerio de Turismo de Misiones en articulación con la Fundación Travolution, que permitió vincular saberes ancestrales, formación técnica y oportunidades laborales reales. Sobre esa base se consolidó una propuesta educativa que hoy comienza a transformar el presente y futuro del turismo indígena de la provincia.

El acto tuvo un fuerte componente emotivo y reunió a familiares, docentes, autoridades, referentes comunitarios y representantes de emprendimientos turísticos. Todos coincidieron en el valor simbólico y práctico de este logro: por primera vez, jóvenes Mbya se preparan para ejercer profesionalmente en un sector que históricamente los involucra, pero pocas veces los reconoce como protagonistas.


En este contexto, la Asociación Civil Mbya en Turismo renovó su compromiso institucional y firmó un Convenio Marco de Cooperación Interinstitucional con el Instituto Superior Indígena Raúl Karaí Correa. El acuerdo busca fortalecer el rol del Instituto como espacio de formación dentro de las comunidades que desarrollan actividades turísticas, impulsando proyectos de extensión, investigación y articulación territorial.

Desde la Asociación destacaron que este proceso fortalece la identidad, promueve un turismo más justo y regenerativo, y abre oportunidades laborales con perspectiva intercultural, consolidando un modelo turístico con rostro y voz indígena en Misiones.

Fuente:
La Voz de Cataratas - 1ro de Diciembre de 2025.
https://lavozdecataratas.com/2025/12/01/primeros-tecnicos-en-turismo-indigena-comunitario-un-hito-historico-para-la-nacion-mbya-guarani/

lunes, 24 de noviembre de 2025

La lucha del pueblo Mbya Guaraní por su territorio



En el corazón de la selva misionera, el pueblo Mbya Guaraní sostiene su modo de vida ancestral. Entre los sonidos del monte y la bruma que cubre los árboles al amanecer, las comunidades mantienen un vínculo profundo con la naturaleza, una relación que trasciende lo material y se expresa en lo espiritual, en el alimento y en la medicina que la tierra les brinda.“El monte es vida”, dice Sergia, cacica de la comunidad El Pocito, en Capioví (116 km al norte de Posadas). “Nosotros vivimos del monte, de ahí algunos sacan para su casa, para su techo, la hoja de pindó. Es muy importante la tierra también, así nosotros podemos seguir plantando”
En cada tekoa (aldea), las familias viven de las tareas agrícolas que realizan. No se produce para vender, sino para compartir y vivir. Las semillas sagradas, como el maíz, se resguardan con cuidado, porque son parte de una herencia espiritual que se transmite de generación en generación.

"Las mujeres enseñamos a nuestros hijos desde muy temprana edad a sembrar la tierra. Ellos crecen participando del proceso. Así aprenden a mantener nuestras tradiciones”, cuenta Sergia, mientras recuerda la última vez que llevó a su nieta al monte para mostrarle las plantas y las frutas que crecen según la temporada. “Es fundamental poder entrar al monte para no perder nuestra cultura”.

Esa conexión también se refleja en las ceremonias, los cantos y los rituales que refuerzan la identidad comunitaria. Ricardo, desde la comunidad de Puerto Leoni, lo explica así: “Dependemos de la naturaleza, es sagrada para nosotros. No podemos practicar nuestra cultura si nos sacan el monte. Necesitamos espacios amplios para plantar y practicar nuestra cultura como siempre lo hicimos. Sin nuestro territorio no somos nada”.

En cada comunidad, la vida cotidiana está marcada por el trabajo colectivo y el respeto por los ciclos naturales. La recolección de frutas, el uso de plantas medicinales y la elaboración de artesanías son actividades que entrelazan lo espiritual con lo práctico.

“A veces nos levantamos muy temprano para ir al monte a buscar lo que necesitamos. Todo lo hacemos en familia, los chicos aprenden mirando”, dice Sergia. “El monte nos da, pero también hay que saber pedirle. No se puede sacar más de lo que se necesita”, explica.

La educación también tiene un sentido propio dentro del pueblo Mbya. El aprendizaje se da en el monte, donde se enseña con el ejemplo. “Nosotros enseñamos caminando, mostrando. Así fue siempre”, dice Ricardo. “Los mayores transmiten el conocimiento con respeto, porque todo lo que tiene la tierra tiene espíritu. Por eso cuidamos el monte, porque si se muere el monte, se muere también lo que somos nosotros".

El vínculo con la tierra no es solo espiritual, también es el centro de una lucha constante. El 25 de septiembre pasado, más de cincuenta comunidades acamparon frente a la Casa de Gobierno de Misiones.

Exigían algo básico: que se cumplan sus derechos a la salud, a los servicios y al territorio. Sin embargo, las respuestas del Estado fueron escasas y los conflictos no cesan.

La comunidad vive bajo amenaza. Un empresario ganadero local intenta quedarse con las tierras que usan ancestralmente. “El conflicto empezó un día que fui al monte a buscar materiales para artesanías. Aprovechó que no estaba y puso un cerco. No nos dejaba pasar. Quiere entrar en el territorio que nosotros siempre usamos para medicinas, para vivir”, cuenta Sergia.

Desde entonces, la tensión no paró de crecer. “Nos dijo que si entrábamos iba a matar a nuestros niños, que con plomo en la cabeza íbamos a salir seguro. Nosotros hicimos la denuncia, pero no tuvimos respuestas nunca”, relata la cacica.

Ricardo, por su parte, cuenta que los daños no son sólo materiales: “El 17 de agosto cortó 17 plantas de mandarina que habían plantado nuestros ancestros. Fue una pérdida enorme. Para nosotros la naturaleza es sagrada”.


Sergia expresa que no se trata sólo de un conflicto reciente, sino de una historia que se repite desde hace generaciones. “Estamos desde antes de que los españoles lleguen, y todavía hoy seguimos teniendo que demostrar que esta tierra es nuestra. A veces parece que los gobiernos no quieren vernos. No escuchan. No responden”.

Fuente: Revista Citrica

https://revistacitrica.com/la-lucha-del-pueblo-mbya-guarani-por-su-territorio.html

miércoles, 12 de noviembre de 2025

León Gieco visitará Misiones para hacer una versión en guaraní de “Solo le Pido a Dios” junto a un coro de niños de una comunidad Mbya



La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) declarará el jueves 13 de noviembre a León Gieco como Doctor Honoris Causa, aunque previamente el músico tendrá un itinerario que comenzará el martes 12 de Noviembre, en la localidad fronteriza de Dos Hermanas.

Allí, además de apadrinar al Instituto de Enseñanza Agropecuaria (IEA) N.º 17, Gieco también protagonizará un festival por el Día de la Tradición en el Paraje Laguna Azul. Al día siguiente visitará el Parque Temático Santa Ana, donde grabará una versión en guaraní de “Solo le pido a Dios” junto al coro infantil Tava Miri Mbae Pu.

“Ñanderu pe ajerure” será la versión del tema en guaraní, que además contará con la participación de músicos de orquestas sinfónicas juveniles de la provincia, los Grillitos Sinfónicos de Posadas y estudiantes del Centro de Educación Musical (CEMu) de San Ignacio.


Asimismo, según anticipó el diario Página 12, el Instituto Nacional de la Música (Inamu) participará del registro, cuyos derechos quedarán a disposición de la comunidad guaraní.

En el Paraje Laguna Azul, la jornada festivalera de mañana se desarrollará de 13 a 18 horas, y contará con la participación del los titiriteros Kossa Nostra, y el grupo Los Parceros del Fandango y otros artistas locales.

Por otra parte, la ceremonia en la que la UNaM entregará el título de Doctor Honoris Causa a Gieco se realizará el jueves 13 de noviembre, a las 11 horas, en el Auditorio La Tierra sin Mal, ubicado en el cuarto tramo de la Avenida Costanera de Posadas.

Según indicó el sitio oficial de la UNaM, el Doctor Honoris Causa “es la máxima distinción que otorgan las universidades a personas que se han destacado por sus méritos y contribuciones excepcionales en campos como la ciencia, las artes, la literatura, el servicio público o la sociedad en general”.

La distinción a Raúl Alberto Antonio “León” Gieco será por su mérito social-cultural y por su reconocida militancia social por los Derechos Humanos.

Gieco ya fue distinguido en años anteriores con el título honorífico: la Universidad Nacional de Entre Ríos (2013), la Universidad Nacional de Río Cuarto (2019) y la Universidad Nacional de San Luis (2023).

Este año la Universidad Nacional de Córdoba le entregó su Doctorado Honoris Causa; también en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Favaloro lo nombraron Profesor Honoris Causa en septiembre pasado.

En octubre, el Director del Doctorado en Ciencias Humanas y Sociales de la Unam, Javier Gortari, confirmó a La Voz de Misiones que habían conversado con Gieco y estuvo de acuerdo con la declaración de Doctor Honoris Causa. “Así que tramitamos con la universidad y se aprobó el 8 de octubre”, precisó.

Fuentes
La Voz de Misiones y Misiones On Line - 11 de Noviembre de 2025


lunes, 22 de septiembre de 2025

El Pueblo Mbyá Guaraní de Misiones se destacó por la vitalidad de su lengua en el Encuentro de Educadores Indígenas




En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se realizó días atrás el XXIII Encuentro de Educadores Indígenas, con la participación de docentes interculturales de los pueblos Qom, Pilagá, Wichí, Rankulche, Huarpe, Kolla, Mapuche, Mapuche Tehuelche, Guaraní, Mbyá Guaraní y Mocoví, además de educadores no indígenas. El espacio estuvo dedicado a la escucha y el intercambio para repensar y fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), compartiendo realidades, desafíos y experiencias comunes y particulares de cada pueblo. En la oportunidad, el Pueblo Mbyá Guaraní se destacó especialmente por la vitalidad de su lengua, elemento fundamental para mantener viva la cultura. Muchas expresiones solo adquieren sentido entre sus hablantes y no tienen una traducción fiel en otros idiomas, lo que refuerza la importancia de conservarla. Así lo reflejaron los representantes que viajaron desde Misiones. Santiago Ramos, mburuvichá de Puente Quemado, Garuhapé, expresó: “Quedaron sorprendidos de cómo los Mbyá seguimos valorizando nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra espiritualidad, cantos y danzas, porque las otras etnias ya van perdiendo todo eso”. En tanto continuó: “Me siento orgulloso de seguir manteniendo mis raíces vivas y firmes. Nos falta profundizar más en los relatos escritos”. En la misma línea, Fermino Méndez, de la comunidad Chafariz, de San Vicente, afirmó que “la mayoría de los pueblos comentaron que van perdiendo su idioma, muchas veces no lo hablan por miedo al rechazo de la sociedad. Por eso nosotros nos sentimos orgullosos y por eso se profundizó en la importancia de seguir trabajando con las narraciones orales”. Por su parte, Javier Villalba miembro de la comunidad Mbokajaty, de San Ignacio, regresó con entusiasmo renovado y ganas de dejar un legado escrito: “Nunca había pensado en hacer un libro y que eso quede como material educativo, pero pensar en hacer algo propio me fascinó”. La puesta en común permitió reconocer la riqueza de cada pueblo: algunos se destacan por su tradición oral, otros por sus materiales didácticos y otros por sus producciones escritas. Compartir esas experiencias abrió nuevas posibilidades para todos.

Noticias de la Calle - 21 de Septiembre de 2025

domingo, 14 de septiembre de 2025

Fortalecimiento cultural: nuevo protocolo para las noches de luna llena con el Coro Guaraní




Días atrás, Iguazú Argentina participó de la presentación oficial del nuevo esquema de trabajo para las actuaciones del Coro Guaraní en las tradicionales noches de luna llena, iniciativa que comenzará a implementarse a partir de este mes.

La propuesta fue desarrollada en el marco de una mesa de trabajo realizada en el salón del ITUREM, con la participación de referentes clave del turismo indígena y comunitario: Santiago Moreira (Director de Turismo Indígena), Chabeli Duarte (Presidente de la Asociación Mbya Turismo), Emanuel Leones (Director General de Turismo de la Delegación Iguazú) y representantes de Iguazú Argentina S.A..

Durante el encuentro se definieron los lineamientos que regirán las presentaciones del Coro Guaraní, con el objetivo de garantizar una comunicación clara, respetuosa y validada por las distintas comunidades indígenas que participan en esta experiencia cultural. Este nuevo esquema busca fortalecer el vínculo entre los visitantes y las comunidades, y promover una vivencia auténtica y enriquecedora.

La presentación del nuevo protocolo fue compartida con el equipo de guías que acompaña cada edición de las noches de luna, quienes serán los encargados de transmitir esta información al público. Su rol será fundamental para asegurar que cada encuentro con el Coro Guaraní refleje fielmente el espíritu y la identidad de las comunidades Mbya Guaraní.

Este avance representa un paso significativo hacia la consolidación de un turismo cultural respetuoso, inclusivo y profundamente conectado con las raíces ancestrales de la región.

Fuente: Enfoque Misiones - 14 de Septiembre de 2025

https://enfoquemisiones.com/fortalecimiento-cultural-nuevo-protocolo-para-las-noches-de-luna-llena-con-el-coro-guarani/

Tramas soñadas Mbya Guaraníes



Tramas soñadas
Diseñadas en los Ajaka,
Canastos y Cestos 
grandes y pequeños,
Ancestrales diseños...
Para ryve'i, Para rychy, 
Para kora'i, Para kaje,
y muchas más
identitarios diseños mbya
para la posteridad.

Javier Rodas
14 de Septiembre de 2025

domingo, 7 de septiembre de 2025

Enfermedades de niñas y niños mbyá-guaraní: Tratamientos en un entramado de relaciones¹





El nacimiento de una niña o un niño mbyá suele ser un acontecimiento celebrado en las comunidades, es una expresión de confianza de los dioses a una pareja. Pero esa confianza debe ser retribuida demostrando que son capaces de hacer que el alma enviada por los dioses quiera permanecer en la tierra. La comunidad entera dispondrá los recursos y acompañará a la familia en el crecimiento de la/el recién nacida/o, la categoría nativa para denominar esta etapa es pytã. Se espera que, al ir creciendo, la/el niña/o despliegue una serie de rasgos físicos, sociales y anímicos, entre los que se destacan el caminar, comenzar a hablar, recibir su rery – nombre indígena enviado por los dioses –, que se integre al grupo de pares, que reciba cariño, que no llore, que juegue, entre otras. Condiciones que se desarrollan de forma gradual y que no se dan todas juntas; a este período se lo denomina kiringüe (Enriz, 2012).

Así, durante el primer tiempo de vida toda la familia, especialmente la madre, el padre, y las/os abuelas/os, dispondrán su tiempo y dedicación continua a atender a la/el bebé. Las buenas acciones de madres y padres serán prácticas destinadas al crecimiento del/a niño/a. Estas características de la infancia nos acercan a las ideas sobre lo que se considera que un/a niño/a esté sana/o que si bien no es similar a no estar enfermo, pero tampoco le es excluyente. Algunas expresiones como “el bebé está gordito” o “es cachetoncito” son compartidas en la comunidad para describir el bienestar de una niña o un niño. Cuando crecen las palabras como “gordito” y “cachetoncito” dejan de tener el valor tan positivo que tiene durante el primer tiempo de vida, ya que se valoran que la persona tenga un peso que le permita ciertas destrezas físicas donde el alto o bajo peso son limitantes. Teniendo esto en cuenta considero esas categorías están relacionadas con los diálogos constantes con el sistema público de salud donde el bajo peso y la desnutrición infantil son una preocupación. Cuando se manifiesta una enfermedad o un problema de salud en bebés y niñas/os la búsqueda de soluciones es diversa incluyendo itinerarios que se construyen entre la medicina indígena o del sistema hegemónico, lo que no necesariamente generar controversias.

Algunas enfermedades serán atendidas a través de la administración de remedios de plantas o en el opy (casa de rezo) dependiendo de la gravedad que consideren. El conocimiento sobre plantas medicinales circula por distintas personas de la comunidad, pero quizás, son las kuña karai (mujeres adultas) a quienes se les reconoce el mayor conocimiento sobre los yuyos. Cuando se trata de curaciones en el opy es el opygua (líder espiritual, en general un varón) quién lleva a cabo el tratamiento. Noelia Enriz (2009) que pudo presenciar estas ceremonias describe que estos métodos demandan varios días y disposición de la comunidad. Pero, estas curaciones a través de rezos o plantas medicinales no eliminan la posibilidad realizar otros recorridos.

Me interesa relevar esos cuidados cuando la dolencia afecta a las niñas y los niños pytã o kiringüe porque esas interacciones son más cotidianas que en la edad adulta por ser la población de mayor control por el sistema público de salud. Con este fin a continuación propongo distinguir tratamientos propios de la medicina indígena de alternativas actuales con las que se encuentra esta población, problematizando la compleja malla de relaciones a la hora de atender a un problema de salud.

Estos debates se sustentan a partir del registros de campo etnográfico recuperados entre el años 2015 y 2019 en la zona norte de la provincia de Misiones (Argentina)2. Las comunidades del departamento de Iguazú plantean particularidades relacionadas con el entramado entre lo urbano y lo rural. En este trabajo me refiero a 4 locaciones3 mbyá (de 6 en la zona) que se ubican en un predio conocido como las 600 hectáreas que está rodeado de la ruta nacional N° 12 por la que se llega a Brasil y a las Cataratas del Iguazú, por lo que es muy transitada. Por ese camino hay una parada de colectivo urbano en la entrada a las 600 que lleva a la ciudad demorando más o menos 15 minutos para arribar en el hospital, además la ambulancia llega a la entrada de los núcleos habitaciones. Este camino está pavimentado en busca de mejorar el acceso a hoteles y emprendimientos turísticos con quienes las y los indígenas disputan sus tierras (Cantore; Boffelli, 2017).

Distintas etapas de vida, diferentes sentidos de cuidado
En este trabajo parto de la idea de que los cuidados de las niñas y los niños son primordiales para las familias guaraníes. La dedicación constante a la atención infantil, las demandas de tiempo y la disposición de recursos económicos y simbólicos del grupo nos llevan a sostener esta hipótesis. Una reflexión comparativa de los cuidados durante distintas etapas de vida colabora para fortalecer estas ideas, principalmente si entendemos a la infancia y a la vejez como dos etapas en las que en sociedades occidentales implican una asistencia sensible y dedicada. Sin embargo, los sentidos que adquieren estos momentos del ciclo de vida en el grupo guaraní es relevante para comprender el entramado de relaciones que se ponen en juego ante una exigencia o necesidad de cuidado.

En una charla con un varón adulto sobre una mujer anciana que vivía en la comunidad le pregunté ¿quién se encargaba de cuidarla? Su respuesta fue que nadie debía cuidarla, que ella no necesitaba ser cuidada (Diario de Campo, Iguazú, marzo 2019). A primera vista esta respuesta pareciera confirmar la idea de vulnerabilidad y la necesidad de protección de niñas y niños. Pero, además, el conocimiento de los ancianos y las ancianas es altamente valorado por el grupo mbyá, y su presencia es depositaria de un valor especial, ya que se considera que estas personas han adquirido a lo largo de su vida conocimientos ligados al monte, la caza, lo religioso, etc., que las y los más jóvenes desconocen y son las personas mayores quienes pueden transmitir esas enseñanzas.

Las formas de denominar a estas personas son karai, hombre adulto y kuña karai, mujer adulta.

El término karai, presente en ambas categorías, puede ser aplicado en diferentes contextos y en todos los casos, refiere a una serie de características tales como madurez, sabiduría, poder, y espiritualidad, que habilitan a quienes lo poseen – varones y mujeres – a realizar tareas indelegables a los jóvenes (Martinez; Crivos; Remorini, 2002, p. 220).

Las ancianas y los ancianos son quienes dan buenos consejos, hacen un buen uso de la palabra, hablan mejor la lengua indígena y conducen la ceremonia religiosa. También son consultados para el cuidado de niños y niñas porque son quienes tienen un mayor conocimiento de plantas medicinales de monte, entre otras sabidurías ancestrales. Las experiencias y saberes de las abuelas y los abuelos son respetados más allá de los lazos de parentesco.

Tales ideas sobre la vejez son muy interesantes para dar cuenta de las nociones sobre cuidado que tiene el grupo. La ancianidad mbyá plantea interesantes diferencias respecto a los estereotipos occidentales sobre la longevidad donde se asimila a esta etapa de vida con la debilidad y la exigencia de cuidados constantes. Esto se transforma en una problemática por la falta de redes e instituciones de cuidado estatales o las complejidades de organismos privados (Jelin, 1998; Faur, 2014). Por el contrario, en el grupo mbyá se espera que en la vejez las personas sean más activas e independientes: que realicen tareas de subsistencia desde cocinar hasta vender artesanías, que puedan moverse por sus propios medios. Su fortaleza corporal es una característica muy visible y destacada por los miembros de la comunidad.

Se suele ver a las abuelas y los abuelos visitando a sus familiares. Cuando han enviudado tienen su propia casa que se ubican muy cerca de la casa de una hija o un hijo. Podemos pensar que le vejez no implica una demanda de cuidado constante. No conllevan el tiempo de dedicación cotidiana que sí precisan las/los más pequeñas/os. Por el contrario, cuando nace una persona o durante su niñez se considera que son más vulnerables a los peligros espirituales, del monte o de relaciones negativas. La protección de las niñas y los niños es la tarea primordial de madres y padres para intentar que nada malo les pase. La comunidad entera acompaña y observa a esta pareja a fin de guiarlos en las acciones correctas y sostener el bienestar de su hija/o. Cualquier acción negativa o relación con otra persona que pueda acarrear problemas en la salud de la niña o el niño son marcadas por el grupo, por lo que se espera que la conducta de la pareja sea intachable.

1 – En este trabajo se presentan resultados de mi tesis de maestría en Antropología Social que versa sobre la distribución desigual por género de cuidados de niñas y niños en comunidades mbyá-guaraní.
2 – En esta provincia se encuentran más de 100 comunidades indígenas que tienen distintas características y vínculos con la sociedad envolvente y las instituciones estatales.
3 – A fin de mantener el anonimato de las personas y las comunidades donde realizó trabajo de campo las menciones sobre las mismas se harán de manera general.

Investigación :
Alfonsina Cantore Correio
alfonsinacantore@gmail.com
Universidad de Buenos Aires/Instituto de Ciencias Antropológicas (UBA/ICA), Argentina. Prof., Lic. y Magister en Antropología Social por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente doctoranda de la misma casa de estudio con beca de estudios en el Instituto de Ciencias Antropologicas de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Sus investigaciones se enfocan en dimensiones de mujeres indígenas con perspectiva de género.

Comentario

martes, 19 de agosto de 2025

Mbya Guaraníes


En el corazón de Misiones, una familia de la comunidad Andrés Guazurarí resiste y florece.
Entre la deforestación y los pinos que avanzan, cultivan orquídeas. La selva les habla y cada planta tiene un nombre, un remedio, un secreto que hasta los más pequeños aprenden y transmiten. La medicina vive en su palabra.

Resistir es permanecer en el monte, es sanar con hierbas, es sembrar vida donde otros solo ven negocio y desmonte.

Misiones. Argentina

Escrito poe Erica Voget


sábado, 31 de mayo de 2025

Mujeres mbya: pilares de la cultura y memoria de un pueblo




Cultivar la tierra, hacer artesanía, criar a los hijos. También transmitir la tradición y costumbres de esta comunidad dentro de otra comunidad. Las mujeres son la columna vertebral dentro de todas las aldeas.

Por Natalia Guerrero
@natushkaguerrero

Conviven con el monte, no viven de él. Hay una diferencia: sacan lo justo y necesario, siempre tratando a la tierra como sagrada. El fuego se mantiene siempre encendido, las ollas con harina, maíz y mandioca.

En la cultura mbya guaraní la mujer cumple una función no solamente de pilar, sino de piedra fundacional de una familia.

Las mujeres mbya, desde niñas, aprenden en el seno de una aldea, el pertenecer a una comunidad, vivir y convivir en ella. Desde tratar y cultivar la tierra, cuidar el monte, cosechar en sus propias huertas, hasta inclusive plantar y cuidar aquellas de las cuales se obtienen las semillas para los collares y pulseras, o la madera específica para realizar las tallas.

La harina, el maíz y la mandioca son ingredientes característicos en una cocina mbya, junto con el fuego que siempre se mantiene encendido a leña. Chipa mbocá, mandioca, batata y poroto son algunas de las recetas y productos que se encuentran en las ollas de la aldea.

Conviven con el monte, no viven de él, sacan lo justo y necesario, siempre tratando a la tierra como sagrada. El calor del fogón une y más cuando el vínculo lo cierra una comida.

Ser madre en la comunidad
Las mujeres mbya pueden formar pareja y ser madres desde muy jóvenes. Y esa unión debe tener la bendición del cacique (jefe de la comunidad), con esa aprobación avanza la conformación de una nueva familia.

Muchas veces se observa en Posadas, la capital misionera, a familias guaraníes que llegan en búsqueda de ayuda monetaria, para vender sus artesanías o limones. Arriban en colectivo desde el interior de la provincia y acampan en zonas cercanas a la terminal de ómnibus y en las avenidas principales.

Otro movimiento en familia muy frecuente es el traslado de una aldea a otra, o desde la aldea hasta cierto punto de interés, todo se hace caminando, sobre la ruta y con los niños a cuestas. Los grupos familiares pueden llegar a caminar varios kilómetros entre comunidades, o hasta el pueblo más cercano. Andan caminos de tierra, barro, piedra, por el monte o sobre la ruta.

Dentro de la comunidad, algunas casas son de material, con techos de chapa de zinc y paredes de ladrillos, pero hay otras que son de barro ñaú con techos de paja y el piso de tierra. Todo se obtiene del monte donde están asentados.

Según Hirsh* (2008) la maternidad es un componente fundamental del matrimonio entre los guaraníes, tiene sentido ya que define la femineidad, implica la inserción como adultas en el seno de la familia extensa y por ende en la comunidad. La maternidad en las mujeres guaraní es constitutiva de su rol en la sociedad, los hijos tienen una fuerte carga identitaria, que le otorgan legitimidad y estatus a la mujer dentro de la familia, y también brindan una gratificación emocional y un acompañamiento a lo largo de la vida. La cantidad de hijos que una mujer tenga a lo largo de su vida es de importancia para la familia, un mayor número de hijos es lo aceptable y deseado.

Guardianes de la selva
Hay escuelas bilingües en Misiones, donde asisten niños y jóvenes de todas las comunidades, por ejemplo en Puerto Iguazú se encuentra la aldea mbya Jasy Porá y dentro de la aldea se sitúa la Escuela Intercultural Bilingüe N° 941 Jasy Porã y en el Paraje Yacutinga, se encuentra la aldea Yacutinga y dentro de ella la Escuela Intercultural Bilingüe Tajy Poty.

En ellas los ingresantes aprenden a escribir en guaraní y en español y las nociones de su cultura. En la secundaria, aprenden sobre artesanías en barro, a cultivar la tierra y al cuidado de la misma. Las madres pueden llevar a sus hijos a las clases.

En la aldea, el contacto con los animales es muy cercano, al conocer tanto la selva, también conocen sobre cómo cazar y cómo tratar a cada especie. Loros, monos y apereá (cuis / roedor) suelen verse siendo mimados por los niños.

Sembrar y conocer sobre las especies nativas es también parte de la cultura mbya guaraní.

El conocimiento sobre las hierbas del monte y plantas medicinales se aprenden dentro del núcleo de la aldea por transmisión de generación en generación.

Religiosidad
Las mujeres mbya también pueden ser opyguá, (lideres espirituales), que según la religiosidad del pueblo originario pueden establecer contacto con la divinidad y además sanar y realizar diferentes rituales para el bienestar de la comunidad.

Mujeres sabias
La abuela Rogelia Benítez de la aldea Perutí, con 80 años vive sola y sale a saludar todas las tardes, cuando ve una reunión o pequeña charla cercana a su casa, lentamente se acerca con su bastón, no duda en tirar unos besos al aire a aquellos que la saludan desde lejos.

Rogelia es la abuela de la aldea, abuela de todos y guarda en ella no solamente simpatía, sino también historia.

Los ancianos son los más respetados de la comunidad debido a su experiencia y sabiduría cuanto más anciana es la persona, mayor es su conocimiento. Por este motivo, el respeto hacia los adultos mayores es una forma de resguardar los saberes.

La artesanía mbya es hecha con elementos que da la naturaleza misma, y para que trascienda y no se pierda, la joven Florencia Gauto (26) transmite sus conocimientos de la talla, con paciencia para preservar este saber hecho con las manos. Es una destreza manual en conexión y equilibrio con el entorno natural.

Estas piezas características del arte mbya guaraní son trabajadas en madera kurupí kay, se colorean con alambre o hierro caliente, figuras como tucanes, yaguaretés todos animales del monte muy respetados, como todo ser vivo.

Florencia aprendió este oficio de artesano de niña, mirando a los mayores mientras tallaban, así, esta transmisión de cultura originaria potencia la posibilidad de trabajo para las familias de la aldea. Su juventud da esperanza a la comunidad toda, por el contagio del entusiasmo para rescatar el oficio del saber artesano y para que la tradición no se pierda.

Con el tiempo, hay mujeres que por alguna circunstancia quedan viudas, es el caso de las Venancia y Elena amigas de toda la vida, ambas viven en la aldea Peruti y se acompañan todas las tardes.

Por el modo de vida comunitario, los mayores no quedan solos, sino que están integrados a la familia extensa.

Otra de las bellezas que tiene este pueblo originario, es el canto y la danza, la abuela Aurelia Núñez artesana e integrante del coro, confecciona collares y pulseras con adornos de semilla, éstas tienen su significado espiritual y de unidad con el monte y con la tierra.

Una de sus ocupaciones en el día es transmitir a sus nietos y a los niños de la comunidad estos conocimientos que adquirió de chica, de su madre y abuela, como la danza, el canto y a usar las tacuaras para marcar el ritmo.

Las mujeres juegan un rol primordial para preservar las melodías tradicionales, teniendo upa a sus bebés ya empiezan a entonar estas melodías, así los niños duermen con este canto para que luego ellos participen en un coro de la comunidad.

Con esta simple acción, la de cantar, la de tallar, confeccionar collares, reafirman su identidad, la mantienen y rescatan la cultura ancestral.

En la provincia hay 8 comunidades lideradas por mujeres. Una de las mujeres que ha llegado a ser cacique es Ruperta Morínigo, de la comunidad de Yacutinga, en Gobernador Roca.

La legislatura misionera designó que cada 5 de septiembre sea el día provincial de la mujer mbya guaraní.

* Hirsch, S 2008 Maternidad, trabajo y poder: cambios generacionales en las mujeres guaraníes del norte argentino. Mujeres indígenas en Argentina. Cuerpo, trabajo y poder, 231-251. Silvia Hirsch es especialista en comunidades indígenas de la Argentina en temas vinculados a la educación, salud, género e identidad.


NG/MA

Fuente El Diario AR
24 de Agosto de 2024