Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

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viernes, 15 de febrero de 2019

Los guaraníes inventaron el fútbol (Manga Ñembosarai)




No había goles y los partidos terminaban por abandono de uno de los equipos, pero los guaraníes de Paraguay ya jugaban en el siglo XVII a un juego de pelota muy parecido al fútbol, según los testimonios escritos por misioneros jesuitas y enviados al Vaticano.

«Fueron los guaraníes los inventores del fútbol», afirma el sacerdote jesuita Bartomeu Meliá, en un documental que ha sido producido por la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay, en el que afirman que el origen del balompié es más antiguo y que los ingleses en realidad solo lo reglamentaron a mediados del siglo XIX, concretamente en 1863 a través de la Football Association (FA).

La tesis se basa en la obra «Tesoro de la Lengua Guaraní», escrita por el jesuita Antonio Ruiz de Montoya y editada en Madrid en 1639. El misionero narra su llegada a la cuenca del río Paraná, al sur de la Amazonia y su sorpresa al ver a los indígenas jugar con los pies con una bola hecha con resina de árbol que botaba.

«No formulamos una reivindicación en nombre de los Guaraníes, solo decimos que ya existía el juego de balón con los pies cuando los jesuitas llegaron poco después del 1600», señala a la agencia France Press la ministra paraguaya de Cultura, Mabel Causarano.

Según las cartas enviadas a Roma desde San Ignacio Guazú, la primera misión jesuita fundada en Paraguay, los guaraníes jugaban a disputarse un objeto redondo «que botaba», explica el cura español Antonio Betancort. En sus escritos, los misioneros jesuitas llaman al juego guaraní «manga ñembosarái», porque es del árbol Mangaisi del que extraían la resina, color miel, que empleaban en la elaboración de la pelota.

El jesuita Bartomeu Melia, especialista en cultura guaraní, explica cómo formaban primero una bola de arena húmeda, que recubrían con caucho, y después hinchaban mediante una paja de bambú para darle el tamaño deseado.

«La pelota botaba mucho y los jugadores debían probar su habilidad para controlarla», dice. Este momento de diversión era compartido por los participantes y los espectadores, según los relatos de los jesuitas.

«Solían también jugar al balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, una vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso. No lanzaban la pelota con las manos, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión», señalaba el jesuita catalán José Manuel Peramás, un catalán nacido en 1732 que pasó varios años de su vida en la misión de San Ignacio Miní, según relató L'Osservatore Romano en un artículo en 2010.

No había goles y el partido terminaba con el abandono de uno de los dos equipos. «El problema era que el encuentro siempre acababa en un 0-0», se lamenta Julio Galeano, guía del museo diocesano de San Ignacio Guazú. A partir de la presencia jesuita, los encuentros se disputaban el domingo, después de la misa, y podían durar horas.

«El objetivo era que la pelota no dejara de saltar, que no parara», explicó a la BBC la historiadora Margarita Miró, funcionaria de la Secretaría Nacional de Cultura que estuvo a cargo de la investigación histórica del documental. «Lo jugaban los varones los domingos por la tarde después de la misa y había apuestas a ver quién ganaba», añadió.

En América latina, los aztecas y los incas también desarrollaron juegos de pelota, sin haber tenido vínculos con los guaraníes, y mucho antes de la llegada de los españoles al continente americano.

Fuente: ABC (España) ' 6 de Septiembre de 2.014






miércoles, 8 de febrero de 2017

Los guaraníes y el origen del fútbol: el 'manga ñembosarái'

La Universidad de Salamanca repasa el origen del fútbol en varios juegos de pelota que practicaban pueblos indígenas americanos.

Suele afirmarse, y así lo certifican los documentos oficiales, que el fútbol cobró carta de naturaleza en 1863, cuando los ingleses crearon la Football Association y registraron el reglamento del nuevo deporte. Sabido es también que hay que rastrear su origen en algunos juegos con pelota que practicaban pueblos indígenas americanos, como el  tlachtli de los aztecas, el pok ta pok de los mayas o el pasuckuakohowog de los sioux y otros aborígenes de Norteamérica, en el tsu chu de la antigua China, el kemari japonés y, más cerca de nuestro tiempo, en el gioco del calcio florentino, basado a su vez en el harpastum de los romanos, reglamentado en 1580 por el conde Giovanni de' Bardi y que parece estar en la génesis tanto del fútbol como del rugby. 


Pero es menos conocido el hecho de que el manga ñembosarái, un deporte practicado por los guaraníes, pueblo que ocupó un vasto territorio que se extendía desde el Amazonas hasta el Río de la Plata, reducido hoy a grupos aislados en zonas de Paraguay, Argentina, Bolivia y Brasil, pueda ser un antecedente más directo de nuestro deporte. Por cierto, el guaraní es uno de los pocos idiomas precolombinos que se sigue hablando, es cooficial en Paraguay y es la lengua en la que se comunican entre sí los jugadores de la selección paraguaya de fútbol: así se aseguran de que los contrarios, incluidos los equipos de países hispanohablantes, no los entienden cuando se dan instrucciones o preparan alguna estrategia. 

Las referencias al manga ñembosarái nos llegan por los jesuitas, que desde principios del siglo XVII, cuando se funda la misión de San Ignacio Guazú, la primera de Paraguay, dan cumplida noticia de este deporte en libros, diccionarios y en las cartas anuas, relaciones que enviaban a Roma todos los años. El jesuita catalán José Manuel Peramás relata en una de estas, fechada en 1732, el desarrollo del juego: 
Solían también jugar al balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, una vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso. No lanzaban la pelota con las manos, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión”. 

Se nos explica también el alguno de estos textos cómo se fabricaba el balón: una bola de arena húmeda que se recubría con la resina, una especie de caucho, extraída de un árbol denominado mangaisi –de aquí el nombre del juego–. Después se hinchaba usando una paja o caña fina. Y hasta sabemos cuál era la equipación "oficial" de los jugadores: en una pintura setecentesca se muestra a los indígenas –camisa blanca y calzón negro, el uniforme con el que asistían a misa los domingos– jugando a la salida de la iglesia. 


El deporte, practicado solo por hombres, divididos en dos equipos, consistía, como cuenta muy bien Peramás, en mantener el mayor tiempo posible la posesión de la bola, que botaba mucho y era muy difícil de controlar. Había que recibirla y pasarla en el aire, sin dejarla caer. No había porterías ni nada parecido, ni se contaban puntos ni tiempo: los partidos se hacían eternos, porque finalizaban cuando uno de los equipos claudicaba por agotamiento. 
Podrá discutirse si los guaraníes inventaron el fútbol, pero lo que está claro es que el tiquitaca se lo debemos a ellos.

Escrito>Ulrich Perrey – Agencia EFE

La Liga (España) – 19 de Enero de 2.017

http://www.laliga.es/noticias/los-guaranies-y-el-origen-del-futbol-el-manga-nembosarai


lunes, 18 de enero de 2016

El aporte Guaraní a la cultura mundial, la invención del fútbol



Escrito: Julio Cantero (Historiador)

Recientemente trascendió, a partir de un documental producido por la Secretaria Nacional de Cultura del Paraguay estrenado en el festival de cine independiente de Mar del Plata 2014  y fue creciendo en popularidad, una tesis que sostiene que serían los “Guaraníes” quienes habrían inventado el Fútbol o más bien el “balón pie”, al parecer que los pueblos originarios del Paraná superior practicaban originalmente el juego que habría inspirado el fútbol moderno como hoy lo conocemos.

Esta noticia relatada con tono anecdótico circuló por la prensa internacional con inusitada rapidez y alcanzó a los medios más importantes, podemos encontrarla en la prensa europea, norte americana y hasta incluso en el Vaticano donde el  famoso Osservatore Romano, que pocas veces se dedica a temas relacionados con el fútbol, le dedicó un meticuloso artículo.

En la realización del documentalista paraguayo se expone la idea a partir de testimonios de  distintos entrevistados. Quien en nuestra opinión más aporta a la tesis, es el investigador Bartomeu Meliá, es él quien desliza de manera coloquial las fuentes históricas que a ciencia cierta sustentan la hipótesis.


Como decíamos antes, la cobertura fue muy extensa, pero los términos en que se divulgó una y otra vez la noticia fueron, en nuestra opinión, muy repetitivos. Hurgamos entre los resultados de la búsqueda para saber más sobre el tema, pero en uno y otro artículo sólo hallamos casi las mismas palabras, en distintos formatos y caracteres, que se leen en los principales medios de comunicación on line, ya sean británicos, estadounidenses, españoles, argentinos y por supuesto paraguayos. Las fechas de publicación hacen pensar en una onda expansiva con epicentro en Asunción.

Pero aquí nos dedicamos a la historia y no al análisis de los medios y mucho menos al fútbol, y notamos con esta perspectiva histórica que siendo tan interesante la línea de investigación iniciada por el realizador paraguayo Marcos Ybañez y producida por Agu Neto para la Secretaria de Cultura de Paraguay, esta puede perder la fama inicial si no se le acompaña o anexa una investigación histórica propiamente dicha, por lo que fuimos tras los testimonios enunciados por Meliá y los exponemos aquí para fomentar el debate histórico o simplemente para todos aquellos que quieran profundizar en las fuentes que avalan esta hipótesis.

En muchos de estos casos, en los artículos sobre el tema de la prensa digital, incluso la ilustración es la misma, un fragmento de la obra de Léonie Mathis, “la plaza de San Ignacio Miní”.

Según el investigador y divulgador de arte argentino, Ignacio Gutiérrez Zaldivar, en esta obra se observa que los guaraníes del pueblo “juegan al ‘fútbol’ con una pelota hecha con una vejiga de vaca inflada”[1]. Aunque esta obra es de fines de la década de 1930 está basada en las investigaciones de Guillermo Furlong de quien Mathis era amiga y en dibujos de Nadal Mora con quien el hijo de Léonide trabajó en San Ignacio Miní (Misiones, Argentina) a principios de la década de 1930. Éstos dos prestigiosos investigadores del jesuitismo, Furlong y Nadal Mora, prestaron asesoría a Mathis, Furlong además es responsable de una re edición del libro de José Manuel Peramás “La república de Platón y los Guaraníes”, donde se expone el comentario más extenso que conocemos que relaciona muy tempranamente a los guaraníes con el "juego de la pelota", testimonio que resulta ahora fuente principal y que citaremos luego.


Deseamos aquí retomar la tesis “los guaraníes inventaron el fútbol” y dejar asentado nuestra adhesión a la propuesta inicial de la Secretaria de Cultura del Paraguay citando las fuentes que se mencionaron inicialmente y contextualizándolas para así poder brindar un punto de partida que permita profundizar la temática.

Las fuentes que menciona Meliá son: Montoya, Cardiel y Peramás;  vayamos en busca de sus respectivas obras y analicemos sus testimonios.

Ruiz de Montoya
En  su célebre obra “Tesoro de la Lengua Guaraní”, define las dos palabras  que se mencionan en el documental:

“Mangaì . Árbol que da las pelotas que llaman de neruio. Mangaá: fruta deste árbol. Mangaici, recina de que hacen las pelotas.”[2]

Queda claro que Montoya entiende que no hace falta mayor explicación con respecto a “las pelotas” pues no explica para que eran usadas ni como, esto nos da a entender que su uso era extendido y naturalizado, tan común que describirlo hubiera resultado impertinente.
Y para el término Ñembosarai da una más contundente definición expresada por el famoso jesuita en una sola palabra:

 “ñemboçaraÎ. Jugar”…[3]
Luego de terminar sus estudios en Córdoba, Montoya fue destinado al Guairá donde llegó en 1612, para 1620 era designado auxiliar del Superior de las misiones para esta misma región y poco después pasó a ser el Superior a cargo de todas las reducciones. En total vivió 25 años en estas misiones de guaraníes durante los cuales fundó 13 pueblos, a saber: San Javier (Tayatí), Encarnación (Nautingui),  San José (Tucutí), San Miguel (Ibianguí), San Pablo (Iñieay), San Antonio (Biticoy), Concepción y San Pedro (Gualacos), Siete Ángeles (Tayaoba), Santo Tomás y la reducción de Jesús María. Pero quizás la hazaña por la que adquirió mayor fama fue el traslados de los habitantes de estos pueblos del Guairá, para protegerlos de las invasiones reiteradas de los bandeirantes, quienes capturaban a los nativos para venderlos como esclavos. En esa ocasión, en 1628, organiza la migración de más de 12.000 guaraníes que aceptaron trasladarse, aguas abajo del río Paraná hasta lo que hoy es territorio de Misiones (Argentina), donde funda las reducciones de San Ignacio Miní y Nuestra Señora de Loreto.

Este religioso aprendió y manejó el idioma y las costumbres de este pueblo con un grado de maestría que no pasó desapercibido entres sus co-hermanos. Hacia 1636/37 se estima tenía terminada su obra “El Tesoro de la lengua guaraní”, una suerte de diccionario y gramática del guaraní con grageas de costumbrismo, geografía, botánica y lo que llamaríamos etnografía de este pueblo. En 1639 la obra es editada en Madrid con todas las licencias pertinentes.

Montoya se encontraba en Madrid, pues la compañía le encomendó tramitar en la corte del rey Felipe IV una autorización para que los guaraníes ejercieran su legítima defensa y mantuvieran a raya a las invasiones luso-portuguesas, obtenidas estas licencias para el uso de armas de fuego de parte de los guaraníes se retira de Madrid en 1642. Una vez en América se le pide en 1646 que asuma como procurador en la famosa causa que Cárdenas mantuviera contra los jesuitas, desde entonces y cumpliendo estos trámites litigantes su salud comienza a deteriorarse hasta que fallece en 1652. Se dice que guaraníes de Loreto caminaron hasta Lima para traer sus restos y enterrarlos en el altar principal de la iglesia de este pueblo.

Cardiel  
Otro autor mencionado es José Cardiel, famoso misionero jesuita que recorrió gran parte de América del sur y estuvo en contacto directo con varios pueblos originarios, su obra es de gran valor heurístico, este religioso escribió en 1780 desde el exilio en Faenza.

“se van a comer y jugar a la pelota o a la chueca que son sus ordinarios juegos”[4]
En este escueto pero contundente enunciado, Cardiel al igual que Montoya nos lega el testimonio de una práctica del “juego de la pelota” como un accionar cotidiano y natural, que no precisa mayor descripción, el autor no ve la necesidad de ahondar en un tema, quizás por juzgarlo trivial, pero también puede verse en esta oración que los conceptos vertidos no merecen para el autor mayor profundización, no considera necesario explicar a qué se refiere cuando dice “se van a comer” y de igual manera “jugar a la pelota” es para Cardiel una actividad natural y conocida en la que no profundiza.


¿De qué experiencia de su vida toma Cardiel la imagen que luego relata? Puede ser de muchos los sitios. Estando en Asunción en 1751 se trasladó poco después a San Ignacio Guazú (Paraguay), sitio en el cual el documental sitúa, aunque sin mayor explicación, el origen del futbol, poco después Cardiel, partió hacia Itapúa (Encarnación Py.) luego de esto estuvo en san Borja, San Miguel, San Nicolás, (Brasil) en todas esta reducciones permaneció lapsos breves y sin ser el cura encargado de ellas.

Pero luego de la guerra guaranítica desencadenada por el tratado de permuta al que Cardiel se opuso vehementemente y de la guerra con el Brasil que le siguió, Cardiel ya mayor pasó sus últimos años en América como párroco del pueblo de Concepción, hoy Concepción de la Sierra (Misiones, Arg.),  pueblo del que fue párroco por cinco años desde 1763, es de presumir que cuando en Italia escribiera su obra apelara a recuerdos de escenas vistas y vividas en este pueblo, donde vivió sus años más tranquilos, allí estaba cuando llegaron los soldados de Bucarelli a apresarlo a fin de expulsarlo de América junto a los demás jesuitas.

Peramás 

Por último se menciona a Peramás, Meliá lee una cita de este escritor en el documental, incluso se reproduce la portada de un libro de edición reciente de este autor. La cita que usamos aquí pertenece a una reedición de 1946, prologada por Guillermo Furlong, de donde tomamos varios datos de su biografía. La obra es: “La República de Platón y los Guaraníes”, en ella Peramás, también desde el exilio, nos comenta:

“solían jugar también a la pelota, la cual, aunque de goma maciza, era tan liviana y ligera que, una vez recibido el impulso seguía dando botes por un buen espacio, sin pararse, y repitiendo los saltos al rebotar por su propio peso. Los guaraníes no lanzan la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie descalzo, enviándola y devolviéndola con gran ligereza y precisión”[5]
Es esta la explicación más extensa y clara del “juego de la Pelota”, no queda lugar a dudas de los elementos que lo componen y en qué se caracteriza su práctica, una “pelota […] de goma maciza [que da] botes […] repitiendo saltos al rebotar”. ¿Y cómo juegan los guaraníes con ella?, “no lanzan la pelota con la mano […] sino con la parte superior del pie”. Peramás está dirigiéndose aquí a un lector europeo, contándoles sobre el modo de vida en las reducciones de los guaraníes, que siente fueron difamadas en el viejo continente; es consciente que sus lectores desconocen los detalles y particularidades de la cotidianidad en estos pueblos y por ellos describe de modo didáctico esta práctica y otras que le son propias a los guaraníes. A diferencia de Montoya, Peramás da testimonios de hechos que tuvo oportunidad de observar en un periodo más reciente, ya con los pueblos asentados, no recién reducidos o migrados.

San Ignacio Guasu en la actualidad, lugar donde los guaraníes jugaban al fútbol
Este autor, proveniente de Cataluña, siendo estudiante de filosofía de la universidad de Cervera con solo 22 años pidió ser destinado a las misiones que tenía la orden entre los guaraníes. Llega a Buenos Aires en 1755 y de inmediato se dirige a Córdoba, allí le asignan una tarea que le permitirá empaparse de la realidad de la Compañía en la provincia del Paraguay, debe redactar las Anuas para ser enviadas a Roma, culmina ésta tarea con un éxito singular al punto que recibe el reconocimiento del historiador jesuita italiano encargado de recopilarlas. Luego de haber culminado sus estudios y ser ordenado sacerdote en Córdoba, es destinado a San Ignacio Miní, hoy Misiones (Arg.), la misma reducción que fundara Montoya después del traslado de los pueblos del Guairá. Menos de dos años permaneció Peramás en este pueblo, fue requerido por sus superiores para hacerse cargo de de la cátedra de retórica de la Universidad de Córdoba.

Se encontraba trabajando de rector del Colegio de Córdoba cuando éste fue invadido por los soldados de Bucareli y apresados los jesuitas para ser remitidos con escoltas a Buenos Aires, escribió un diario en el que relata este destierro, pero ésta no fue la única desgracia que le todo vivir pues nuevamente se encontraba dando clases de retórica en Faenza cuando recibió la noticia que su orden fue suprimida.

Lo que conocemos hoy como “La republica de Platón y los guaraníes” es parte de una obra más amplia[6] escrita y editada en el exilio en 1791, en Faenza (Italia). El mismo Peramás explica que en este trabajo refiere a “lo que se practicaba entre los guaraníes”[7], en contraste con lo que teorizaba el famoso filosofo griego.

Reflexiones que nos suscita este superficial análisis del las fuentes que cita el documental 

Estos testimonios nos dan una idea parcial pero clara de la práctica que los jesuitas describen como “jugar a la pelota”, una actividad perteneciente al rico, aunque poco documentado, repertorio  lúdico guaraní. Los testimonios son coincidentes a pesar de su distancia cronológica y geográfica, Montoya desarrolla su obra desde el Guairá y luego de la epica migracion funda San Ignacio miní y Loreto, en Misiones (Arg). Cardiel fue párroco de Concepción de la Sierra, Peramás colabora en San Ignacio Miní y fue rector del colegio de Córdoba, el denominador común de todos ellos es su conocimiento personal de muchos de pueblos reduccionales por sus reiterados viajes y servicios como misioneros, el espacio probable de donde cada uno de ellos pudo ser testigo de la práctica que luego describen como juego de la pelota, es abarcativo y dilatado por casi todo el territorio de las misiones, desde el Guairá hasta Yapeyú y desde San Ignacio Guazú a San Lorenzo.

En ningún caso en sus relatos se circunscribe la práctica de este juego a un sitio particular o a una de las reducciones determinada, de hecho si estamos ante la presencia de un juego anterior al contacto con la cultura europea, como se presume, es válido entender que su práctica se extendió por todo el espacio de ocupación guaraní en la Cuenca del Plata.

No es descabellado inferir que los autores de las fuentes que hoy son la clave de esta incógnita hayan basado sus testimonios en lo observado de las actividades recreativas de los guaraníes mientras servían como religiosos en los pueblos, los mismos hoy forman parte de nuestra provincia que debe su nombre justamente a la antigua existencia de estas reducciones, pueblos o Misiones... 

En el documental existe una breve mención a las Anuas como fuentes testimoniantes de esta costumbre guaraní de jugar a la pelota, lamentamos decir que no hemos logrado hallar referencia alguna  a esta práctica en las Anuas publicadas.  

Para finalizar aportamos interrogantes y ensayamos respuestas ¿Los guaraníes inventaron el fútbol? si lo entendemos, como lo entiende el documental paraguayo, como “balón pié” o juego a la pelota usando los pies, entonces la respuesta es positiva en nuestra opinión. ¿Colaboraron los jesuitas  con la expansión mundial de la práctica del juego de la pelota? Es probable… si bien los guaraníes se dispersaron por los territorios que hoy ocupan Paraguay, Brasil y Argentina luego de la expulsión (1768), luego de ésta también los jesuitas se dispersaron, aunque en su mayor parte por Italia. Si se pudiera establecer el destino que le cupo a cada jesuita que recibió la orden de expulsión estando en un pueblo Guaraní, o siendo conocedor del juego, y contrastar con los primeros relatos históricos del juego, quizás encontremos en algunos de los numerosos colegios jesuitas de Europa un viejo misionero enseñando a los pupilos un juego nuevo, para ellos, pero ya practicado hace siglos por los guaraníes en las Misiones.

Bibliografía consultada:
[1] Gutiérrez Zaldívar, Ignacio. Léonie Mathis. Bs. As.: Zurbaran, 1992. p. 149.
[2] Ruiz de Montoya, Antonio. Tesoro de la Lengua Guaraní. Madrid: Sánchez, 1639. p. 206. (Edición facsimilar. Leipzig: Teubner, 1876).
[3] Ruiz de Montoya, Antonio. Tesoro de la Lengua Guaraní. Ídem p. 250.
[4] Cardiel, José. Compendio de la historia del Paraguay (1780). Bs. As: Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 1984. p. 98.
[5] Peramás, José Manuel. La República de Platón y los Guaraníes. Bs As: Emecé, 1946. p. 93.
[6] “De vita et moribus tredecim virorum” (vida y costumbre de trece hombres) P. Peramás. Faenza. 1791.
[7] Furlong, Guillermo. En prólogo a la primera edición en español de “La República de Platón y los Guaraníes”. Emecé: Bs. As., 1946.

domingo, 12 de octubre de 2014

Documental: Los guaraníes inventaron el fútbol (Manga Ñembosarai)

Crónicas de los jesuitas de la época de las reducciones ya documentan la práctica de un deporte similar a lo que actualmente es el fútbol. 


Los guaraníes inventaron el fútbol es la controvertida tesis de un documental que fue presentado hoy.

Este viernes fue presentado en San Ignacio Guazú, Misiones, el documental “Los guaraníes inventaron el fútbol”, que recoge testimonios de estudiosos de la época de las reducciones jesuíticas, que documentan la práctica de un deporte que sería la base de lo que actualmente es el fútbol.

“Los guaraníes inventaron el Fútbol”, sostiene el sacerdote jesuita Bartomeu Meliá en el material audiovisual, que fue realizado conjuntamente entre la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) y la Municipalidad de la citada ciudad.

El documental aborda el origen del fútbol en San Ignacio Guazú en las reducciones jesuíticas, llamado por los nativos el mangá ñembosarái. El material recaba informaciones proveídas por la comunidad de San Ignacio y se basa también en entrevistas realizadas a estudiosos como los sacerdotes Meliá, Antonio Betancor y Alberto Luna, así como otras personalidades conocedoras de nuestra historia y del ambiente futbolístico.

El padre Luna destaca la labor de rescate de estos registros  a fin de “que los ignacianos tengan este sentido de pertenencia y se identifiquen con una expresión deportiva gratuita, comunitaria que hace parte de la convivencia y la integración, valor que se rescata principalmente porque tiene una raíz histórica”, dijo en declaraciones reproducidas por la página de la Secretaría de Cultura.



Los primeros registros
La sinopsis del material reseña que los jesuitas del Paraguay documentaron repetidamente el juego de pelota con los pies entre los guaraníes. Desde 1639 está documentado que hay entre los guaraníes un juego de pelota con el pie, palabras que no se inventaron en ese momento sino que se remontan a usos prehistóricos (El padre Antonio Ruiz de Montoya en su Tesoro de la lengua guaraní, impreso en Madrid en 1639, habla ya de las pelotas de juego y de qué material se hacían).

En 1777 ya se registra una descripción del fútbol guaraní, deporte dominguero por excelencia en las plazas de los pueblos misioneros, pero juego todavía desconocido e inédito en las naciones europeas. Además, en 1793 también hay datos de otra descripción semejante, incluso más expresiva y viva, apunta Meliá.

En este sentido, Meliá compara que lo que actualmente se conoce como fútbol se empezó a jugar en los colegios ingleses en el siglo XVII, que la primera reglamentación data de 1846 y que la primera asociación de fútbol se fundó en 1863, todas fechas muy posteriores a la práctica de dicho deporte por los guaraníes.

La tesis no es nueva, ya que en el año 2010 el diario del Vaticano, el Observatorio Romano, publicó un artículo que refiere a una antigua crónica del sacerdote jesuita José Manuel Peramás, escrito en 1793 y que fue publicada en Paraguay en 2004 bajo el título “Platón y los guaraníes”.

En dicho trabajo, Peramás ofrece una minuciosa descripción de lo que indiscutiblemente apunta a una práctica asimilable a lo que es el fútbol en la actualidad.

“Solían también jugar al balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, una vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso. No lanzaban la pelota con las manos, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión”, escribe Peramás.
Fuente: E’a Periódico de Interpretación y Análisis (Asunción) 20 de Junio de 2.014

miércoles, 6 de agosto de 2014

El fútbol inventado por los Guaraníes

Un documental presentado hoy por el Gobierno paraguayo muestra varios testimonios que aseguran que el fútbol lo inventaron los indígenas de la etnia guaraní en 1639 en las misiones jesuíticas de Paraguay.

El Ministerio de Cultura presentó en la ciudad de San Ignacio Guazú, departamento de Misiones, en el Sur de Paraguay, el cortometraje documental llamado: “Los guaraníes inventaron el fútbol”.

“Queremos proclamar ante el mundo que el fútbol no nace en Inglaterra, sino en la ciudad de San Ignacio Guazú del Paraguay”, dice en la filmación, disponible en Internet, el párroco de la localidad, Antonio Betancor.
Respalda su teoría el sacerdote jesuita antropólogo y lingüista español, llegado hace 60 años a Paraguay, Bartolomeu Meliá, quien está convencido de que los guaraníes ya jugaban al balompié los domingos después de ir a misa en las instalaciones jesuitas en el año 1639, según los registros de los jesuitas y del Vaticano.

“Era el deporte dominguero por excelencia en las plazas misioneras pero no se sabía en Europa”, dice Meliá, quien afirma que las primeras reglas del fútbol inglés datan de 1846.
Según dice en el documental Julio Galeano, guía del Museo Jesuítico de San Ignacio Guazú, los nativos guaraníes usaban el caucho para hacer pelotas de goma a las que llamaban mangá en guaraní.

“Justo en este lugar, en la Plaza de Armas, terminaban la doctrina y hacían una rueda y se pasaban la pelota con los pies, pero el partido siempre terminaba cero a cero porque no había aro”, dice en guaraní Galeano.



Según la ministra de Cultura paraguaya, Mabel Causarano, el padre Antonio Ruiz de Montoya en su “Tesoro de la lengua guaraní”, impreso en Madrid en 1639, habla ya de las pelotas de juego con los pies y de qué material se hacían.

El documental también cuenta con la participación de personalidades del ambiente futbolístico local y el patrocinio de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).


Fuente: ESPN Deportes