
Para los antiguos mayas, Yaxk’in no era solo el amanecer de un día… era el renacimiento del tiempo, el inicio de un ciclo cargado de fuerza, esperanza y renovación espiritual.
Cada “nuevo sol” simbolizaba dejar atrás lo viejo, sanar lo que dolió y volver a empezar con la luz guiando el camino. En su cosmovisión, cuando el sol nacía, también nacía una oportunidad para el alma.
Yaxk’in nos recuerda que incluso después de la noche más oscura, siempre existe un nuevo sol esperando brillar.
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