“Nada es perfecto,
por eso el lápiz tiene borrador.”
Porque equivocarse no es fallar la vida,
es escribirla.
Nadie traza su historia en líneas limpias,
sin tachones, sin manchas, sin dudas.
Lo imperfecto no es el error,
lo imperfecto sería no permitirnos corregir.
El borrador existe para recordarnos
que siempre se puede volver a intentar,
que no todo queda definido para siempre,
que una mala palabra no arruina el párrafo completo,
ni un mal día invalida todo el camino recorrido.
A veces borramos con culpa,
otras con vergüenza,
otras con lágrimas.
Pero incluso ahí hay aprendizaje.
Cada corrección nos enseña
qué no somos,
qué no queremos,
y hasta dónde podemos volver a empezar.
No todo se puede borrar, es cierto.
Hay marcas que quedan,
huellas que no desaparecen del todo.
Pero incluso esas cicatrices
terminan dándole carácter a la historia,
profundidad al relato,
verdad a quien somos.
La vida no busca perfección,
busca honestidad.
Y mientras tengamos un borrador,
una oportunidad,
un poco de valor para corregir,
el texto sigue vivo.
Porque no se trata de escribir sin errores,
sino de no rendirse
antes de terminar la página.
Me gustó mucho
D.R.
#MeGustóMucho

No hay comentarios:
Publicar un comentario