Anduve con zapatos rotos
y también con zapatos caros.
Comí arroz con huevo cuando no había más,
y también me senté en los mejores restaurantes.
Usé ropa repetida, gastada por el tiempo,
y también vestí ropa de marca.
Salí con dinero en los bolsillos
y otras veces salí sin una sola moneda.
un vaivén constante entre lo que se tiene y lo que se pierde,
entre la abundancia y la carencia,
entre el orgullo y la humildad que nos enseña a mirar distinto.
Por eso nunca te creas más que los demás.
Porque hoy estás arriba y mañana no sabes dónde estarás.
La vida cambia sin pedir permiso,
y muchas veces lo que hoy das por seguro mañana es recuerdo.
Lo que realmente vale no es lo que llevas puesto,
ni lo que comes,
ni cuánto dinero tienes,
sino cómo tratas a los demás cuando te va bien
y cómo te sostienes cuando todo falta.
Las altas enseñan poco;
las bajas enseñan todo.
Y quien ha caminado por ambos lados
aprende a agradecer, a respetar
y a no mirar a nadie desde arriba,
porque sabe que mañana la vida puede volver a ponerlo de rodillas…
o darle una nueva oportunidad para levantarse con humildad.
Me gustó mucho
#MeGustóMucho

No hay comentarios:
Publicar un comentario