Ven, te presto mis zapatos,
camina despacio la vereda de mi vida,
siente el peso de cada paso,
las piedras que aprendí a esquivar
y las heridas que nunca mostré.
Tal vez entonces puedas comprender
por qué soy como soy.
Ven, te presto mis zapatos,
vive mis silencios,
mis noches largas,
mis decisiones tomadas con miedo
y sostenidas con coraje.
Dime si después de eso
aún te molesta mi proceder,
si todavía te parece fácil juzgar.
Ven, ponte mis zapatos,
siéntete pequeño cuando el mundo aprieta,
siéntete fuerte cuando no había otra opción
más que resistir.
Y entonces cuéntame
si aún puedes ser tan cruel
con quien solo hizo lo que pudo
con lo que tenía.
Tú solo conoces una parte de la historia,
la que se ve desde fuera,
la que no muestra las lágrimas secas,
ni los sacrificios invisibles.
Juzgas desde la comodidad
de no haber estado ahí.
¿Quieres el panorama completo?
Entonces ven, ponte mis zapatos,
camina mi trayecto sin atajos,
sin pausas,
sin excusas.
Y luego dime,
con los pies cansados
y el alma tocada,
si todavía te atreves a señalar…
o si por fin entiendes
por qué camino así.
Me gustó mucho
D.R.
#MeGustóMucho

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