Entrelazando un puente de códigos sagrados,
hacia el corazón que busca su luz en la vastedad del cosmos,
somos la nueva humanidad
flotando entre estrellas y susurros de consciencia,
tejiendo amor en cada rincón del tiempo
y en cada latido que nos recuerda quiénes somos.
Un corazón roto
jamás podrá sanar
sin abrazar su linaje del amor,
sin reconocer que incluso entre grietas
la luz del universo encuentra su camino
y se expande,
revelando memorias dormidas
de lo que somos y de lo que podemos ser.
No tengas miedo amar,
porque el alma está preparada para hacerlo,
que los miedos no venden tus ojos,
solo tienes que sentir
el pulso cósmico que nos atraviesa,
el fuego silencioso que arde sin quemar,
la energía que nos recuerda
que somos eternos,
que incluso en la oscuridad
el amor sigue siendo la fuerza que nos guía.
Mauricio Sol

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