Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

domingo, 15 de mayo de 2011

Los Guaraníes y la Revolución de Mayo


El 8 de Julio de 1.810 fue un día histórico para el suelo misionero. Ese día en el Cabildo de Candelaria se reconoció al gobierno criollo elegido el 25 de Mayo en Buenos Aires. Asistieron caciques de los ocho pueblos. “No es un hecho casual; los misioneros eran pueblo originario” según la expresión del historiador Alejandro Larguía.

Los sucesos que se celebran
Apenas había transcurrido un mes y medio de la sesión del Cabildo en Buenos Aires del 25 de mayo - que inauguraba la instancia de liberación de la corona española - cuando Misiones unía sus votos a la Primera Junta que presidía Cornelio Saavedra.
Se reunieron en la sala capitular del Cabildo de Candelaria los caciques principales de Santa Ana, Loreto, San Ignacio, Corpus, Jesús, Trinidad e Itapúa, junto con otros vecinos y autoridades, todos citados por bando del 25 de junio.
El subdelegado leyó en voz alta la copia del oficio de la Junta de la Capital inserta en el oficio del gobernador interino de entonces, Tomás de Rocamora.
Una vez conocida por los que entendían el castellano, la copia fue leída en guaraní por el intérprete Antonio Morales.
Finalizada esa doble lectura, el vecindario congregado reconoció la autoridad de la Primera Junta.
Se celebró inmediatamente una misa de gracias en la Iglesia Parroquial a cargo del vicario Jacinto Núñez y el Tedéum. 

Contexto post-mayo
Pese a que se había constituido la Primera Junta de Gobierno, estaba claro que los españoles no iban a darse fácilmente por vencidos frente a aquel grupo de insurrectos; el propio ex-virrey Cisneros intentó lograr apoyo de Montevideo, pero terminó arrestado y enviado a España.
El haber derrocado al virrey y a la junta que en principio se había formado para representarlo, reemplazándolos por la Primera Junta fue sin embargo un acontecimiento escandaloso para muchos, y por lo tanto las primeras reacciones en el virreinato ante lo sucedido no fueron las mejores. En Córdoba se armó una contrarrevolución, presidida por Liniers; Mendoza tuvo algunas reticencias en aceptar a la nueva Junta; en Salta hubo muchas discusiones; y la resistencia fue activa en el Alto Perú, Paraguay y Montevideo.
La Argentina era muy distinta a lo que hoy es y los principales centros estaban ubicados como se ve, en Córdoba, Paraguay y el Alto Perú.
Una de las primeras medidas de la Junta fue anoticiar de los sucesos e invitar a todas las provincias a participar del primer gobierno propio, y para lograr apoyos envió a Juan José Castelli al Alto Perú y a Manuel Belgrano al Paraguay.
En Córdoba, Santiago de Liniers (ex virrey y héroe de la resistencia frente a los ingleses) se levantó contra el poder de la Junta, pero la rebelión fue sofocada por las fuerzas patriotas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Juan José Castelli se encargaría de llevar a cabo su fusilamiento.
Mientras que en su trayecto al Paraguay, Belgrano tuvo algunas victorias iniciales, pero fue derrotado en Paraguarí y Tacuarí. En consecuencia, los paraguayos formaron un gobierno propio en Asunción y el Paraguay dejó de formar parte definitivamente de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Por su parte, Castelli triunfó en las batallas de Suipacha (que según algunos historiadores, no duró más de 30 minutos) y Cotagaita, dando comienzo a la Guerra de la Independencia, que allanaría el camino hacia la declaración de nuestra Independencia el 9 de julio de 1816.


“El ser americano”, por Larguía
El historiador misionero Alejandro Larguía fundamenta la actitud, primera entre todas, de los cabildantes misioneros:
“Advertimos en 1810 una confrontación claramente definida entre los españoles americanos y los europeos la cual refleja el espíritu de revancha contra estos por parte de los principales dirigentes revolucionarios como fueron Castelli, French, Moreno desde que tuvieron el poder de la fuerza armada.
“Esto viene a cuento de los sucesos de 1810 en Misiones, provincia que junto a la del Paraguay gobernaba el General español peninsular Bernardo de Velasco.
“Este rechazó el pronunciamiento de la Junta que había depuesto al Virrey Cisneros. Diferente fue la actitud de su subordinado el Coronel americano Tomás de Rocamora, que desde la sede del Departamento de Yapeyú adhirió a la autoridad de la Junta siendo designado gobernador propietario de la provincia de Misiones. O al menos de la parte de esta que excluyendo del departamento de Santiago quedaba en su jurisdicción.
“Rocamora remitió oficios a Candelaria para que los cabildos se reunieran a considerar la cuestión del pronunciamiento de la Junta.
“La reunión se verificó el día 8 de julio y todos los representantes, capitulares de los ocho pueblos del departamento de Candelaria aprobaron la adhesión al pronunciamiento después de serles leído en guaraní que era su lengua.
“La primer provincia que adhirió al proceso independentista iniciado en Mayo de 1810 fue la de Misiones. Y lo hizo en asamblea convocada al efecto en la que libremente los representantes se manifestaron. Y no por casualidad sino por causalidad todos ellos eran americanos. Del tipo más genuino posible de la americanidad, eran pueblo originario, prácticamente sin mezclas todavía con otras sangres con las que hoy, dos siglos después están amalgamados.”

Los firmantes del acta histórica
Francisco Martínez de Lobato, José Jacinto Núñez, Manuel Hidalgo, Bartolomé Coronil, Rafael Díaz de los Ríos, Luis Chivé, Francisco Cambiró, José Pancia, Fuctuoso Bera Potí, Benedicto Yué, Valeriano Mbacay, Cristano Chiyú, Mariano Arendá, Francisco Taberacuá, Ignacio Abañerú, Fulgencio Yaparí, Pedro Yarupá, Gregori Cariyú, Juan Ángel Yrarobí, Fabián Arauarí, José Ñandubay, José Añegará, Eusebio Guirapepó, Antonio Morales, Domingo Pereyra.

Fuente: Diario “El Territorio” – Posadas del 8 de Julio de 2.010



domingo, 8 de mayo de 2011

Misiones primitiva, la irrupción de los guaraníes

La palabra aborigen, etimológicamente proviene del latín “ab – origene” y su significado es: “aquellos que vivían en un lugar concreto desde el principio y, antes de ninguna colonización”. Los guaraníes presentes en la provincia de Misiones como en toda la región de la Selva Paranaense responden a dicha definición.

Las actuales provincias argentinas de Corrientes y Misiones, como así también los territorios limítrofes de las repúblicas del Paraguay y del Brasil, se definen como una región guaranítica. Dicho grupo étnico también se halla presente hoy día en las provincias argentinas de Salta y Jujuy como en la República de Bolivia.

Más de cuatro siglos de historia caracterizados por diversos procesos sociales, políticos y culturales, en los que han intervenido españoles, portugueses y más recientemente pueblos de una diversidad de orígenes, no han borrado esa impronta particular guaraní que define en muchos aspectos a la región misionera. El área comprendida en las cuencas del río Paraná y Uruguay al momento del arribo de los conquistadores españoles y portugueses era el ámbito geográfico donde un pueblo, el guaraní, se hallaba en pleno auge expansivo. Se trataba de un grupo humano relativamente nuevo en el área que había logrado imponerse a otras culturas preexistentes mucho más antiguas. La cuenca del Plata constituyó un hábitat atractivo para el hombre desde los más remotos tiempos prehistóricos. El medio natural del Alto Paraná y el Alto Uruguay adquirió, por sus características geográficas, una condición de corredor de ingreso para diversas corrientes migratorias de pueblos prehispánicos. Pero simultáneamente fue una región de asentamiento para culturas de tradición agrícola, tal el caso de los guaraníes. Una naturaleza exuberante y plena de vitalidad, caracterizada por la presencia de grandes ríos, el Paraná y el Uruguay, y un sinnúmero de arroyos, una flora y fauna abundantes, actuaron como condicionante decisivo sobre los grupos prehispánicos en la región misionera.

La prehistoria de la región misionera es una materia muy poco definida científicamente. Son más los interrogantes que las certezas. Abundan los sitios y restos arqueológicos prehistóricos en todo el territorio misionero. No faltan tampoco los trabajos de intervención arqueológica metódicamente y sistemáticamente realizados. Pero aún quedan densas áreas problemáticas por resolver. La exacta datación de los restos hallados es una de ellas. A esto debemos sumar el escaso sustento de los conocimientos que hoy permiten entrever una visión macroespacial e integradora de la prehistoria de la región. A pesar de ello, los estudios realizados hasta el momento permiten una caracterización descriptiva a grandes rasgos de lo que fue el poblamiento prehistórico del área misionera.

La cultura prehistórica altoparanaense

La región ubicada en las márgenes del río Paraná y Uruguay, el sur del Brasil y el este del Paraguay, revela un gran número de hallazgos de instrumentos líticos, conocidos generalmente como hachas de mano. Esto nos habla de un poblamiento prehistórico muy antiguo de la región misionera, correspondiente en sus características al Paleolítico. Fueron los trabajos realizados por el sabio Mayntzhusen los que evidenciaron la existencia de una industria lítica con ciertos rasgos de homogeneidad, calificada como altoparanaense, por su ubicación geográfica. Estudios más profundos que posteriormente fueron realizados por Menghin, permitieron lograr una tipificación del material lítico. Los intrumentos típicos son las clavas de tipo bumerán, las hachas cuneiformes de sección oval, las azuelas, raederas y raspadores aquillados. Para este período se estima una datación que comprendería desde el 9000 al 1600 a.C. Los utensilios hallados se encuentran en los estratos superiores de la tierra roja, y en muchos casos cubiertos por una capa de humus de hasta 50 cm. Se deduce que su procedencia se remonta por lo menos al postglacial temprano, a fines de las últimas glaciaciones. Las condiciones geofísicas de la época suponen un clima templado y una sabana húmeda con abundante vegetación.
Utilizando el "yvyra - kua"

El altoparanaense hace referencia a un grupo cultural bien definido a partir de un específico empleo de materias primas y técnicas en la confección de utensilios líticos. Gran parte de los utensilios hallados proceden de yacimientos arqueológicos ubicados en terrenos geológicos semejantes. El hallazgo de clavas curvas muy cerca de la costa atlántica podría representar un eslabón entre el altoparanaense y la cultura sambaquí. Podríamos deducir que la cultura altoparanaense se vinculó con otras culturas prehistóricas americanas o se dispersó por Sudamérica. En la región es posible apreciar dos tipologías líticas: una arcaica en la parte norte de Sudamérica, y la meridional que se extiende por la zona altoparanaense‚ incluyendo parte del Uruguay. El instrumento representativo es el hacha de mano con filo pulimentado, sin llegar al pulimento logrado en el Neolítico pleno.

La cultura arcaica sambaquí se desarrolló en la región hasta la llegada de los guaraníes. El centro de irradiación habría sido la Altiplanicie Central Brasileña, mientras que Minas Gerais habría sido el centro de la cultura básica o meridional del hacha de mano que a fines del Cuaternario habitó todo el sur brasileño incluída la provincia argentina de Misiones y el este del Paraguay. El hallazgo de hachas de mano en el sur de la provincia de Buenos Aires, La Pampa y la Patagonia permiten suponer una penetración norte-sur de corrientes migratorias cuyo foco sería la cuenca del Alto Paraná y la alta meseta brasileña.

En el altoparanaense es posible diferenciar dos tecnologías de tallado: una bi-facial y otra fundamentalmente unifacial. En ambas tecnologías se hacen presente la tajadera y el hacha de mano. Se pueden diferenciar dos tipos de tajaderas unifaces: un tipo muy primitivo de tamaño mediano o grande, o muy grande sin empuñadura. El otro tipo es plano convexo‚ más elaborado y con un evidente acondicionamiento en la empuñadura. Simultáneamente aparecen hachas de mano muy primitivas, realizadas con cascotes, donde el filo consiste en el desprendimiento con fuertes golpes de una lasca en uno de los extremos. En la tipología del tipo bifacial el artefacto representativo es el que Menghin denomina clava y Wachnitz, hacha de mano de forma arqueada. Ambas caras están talladas en su totalidad, mientras que el filo está minuciosamente retocado. La materia prima utilizada es la roca meláfira, dura y de óptima fraccionabilidad.

La cultura prehistórica eldoradense

Se trata de una cultura Neolotíca que se extendió hasta los estados sureños del Brasil, recibiendo la denominación de tradición taquara, caracterizada principalmente por la presencia de una industria alfarera. La cerámica eldoradense tiene su origen en la región amazónica. Se considera que ingresó en la cuenca altoparanaense por los ríos Tapajoz o desde el Atlántico remontando el río San Francisco, o por la zona de Minas Gerais. Existe la presunción de que la alfarería eldoradense era de uso doméstico y que sería una consecuencia de las primeras experiencias plantadoras en el Alto Paraná, ocurrida entre el 2000 a.C. y el 1000 a.C. La alfarería eldoradense puede clasificarse en tres tipos. Las cazuelas, sin decoración ni pintura, de tamaño moderado, de forma globular y paredes verticales, teniendo algunas piezas curvaturas hacia adentro con engrosamiento de los bordes. Otro tipo de alfarería son los vasos, de forma globular, ensanchados en la panza, achicándose en la parte superior y abriéndose nuevamente en los bordes hacia afuera. Algunas piezas se encuentran decoradas con franjas punteadas que circundan el vaso y otras con puntos triangulares, presentando en algunos casos engobe. Finalmente están los pucos, muy simples, de forma globular y con un diámetro de boca de alrededor de 10 cm. De una confección buena y delicada, no poseen ningún tipo de decoración. Simultáneamente, junto a esta refinada cerámica, aparece otra muy primitiva, decorada con líneas o líneas cruzadas. Los yacimientos son aislados y pocos en la región. Sobresalen las cazuelas, las palanganas y algunos recipientes cilíndricos. La cerámica es porosa y de una cocción deficiente. Podría tratarse de un tipo de cerámica primitiva, previa a la cerámica eldoradense, o posiblemente un caso de aculturación de algún grupo proto o epiprotolítico.

Los utensilios líticos eldoradenses corresponden a un primitivo Neolítico. Parecería tratarse de una transición de una tecnología paleolítica a un Neolítico incipiente. Son notables también la presencia de complejo de túmulos, de alturas y diámetros variables. La presencia de cerámica y de utensilios líticos en la circunferencia de los túmulos estaría indicando que podría tratarse de un área de emplazamiento de viviendas. Algunos investigadores, como Menghin, ven en el altoparanaense un pueblo protoagrícola que se conecta con el eldoradense cerámico. Otros, en cambio, como Ibarra Grasso‚ niegan esta conexión y toda posible relación entre las dos culturas prehistóricas. Inclusive pretenden refutar el carácter protoagrícola del altoparanaense.

Los aspectos antropológicos y etnográficos no ofrecen mayores certezas. Se considera que grupos de láguidos ocuparon la región, íntimamente vinculados con el grupo lingüístico gé que había poblado el sur y el este del Brasil, antes de la llegada de los guaraníes. Los caingang y guayaná parecerían tener un parentesco con los gé, así como los sambaquí arcaicos. Establecer la identidad de aquellos primitivos habitantes continúa siendo un aspecto problemático aún hoy. Prehistoriadores brasileños‚ por ejemplo, consideran al altoparanaense como perteneciente a la tradición humaitá dentro de un epiprotolítico. El origen eldoradense habría sido una oleada de cazadores recolectores portadores de punta de proyectil de piedra. Los mismos habrían ingresado en la región en el 6000 a.C., cubriendo toda Sudamérica, produciéndose su extinción hacia el 1500 a.C. En muchos casos, como en el eldoradense, la adaptación a un medio selvático habría provocado el cambio de la piedra por la madera dura en la confección de puntas.

La irrupción de los guaraníes

El complejo guaranítico comprende a un gran número de pueblos que se identifican por su lengua y determinados rasgos culturales comunes. Probablemente de origen amazónico, el complejo guaranítico se expandió desde el Caribe a la región pampeana, y desde el Atlántico hasta los contrafuertes cordilleranos de los Andes. Puede ser dividido genéricamente en tres grupos: los caribes, que ocuparon el norte de las Antillas; los tupís, que ocuparon el centro y sudeste del Brasil y los guaraníes, que ocuparon el sur brasileño, este y sudeste del Paraguay y parte del litoral argentino, incluyendo la provincia argentina de Misiones. Ingresaron en la región misionera en forma de aluviones desde el año 1000. La irrupción de los guaraníes en el área implicó, en algunos casos, el desplazamiento forzoso, y en otros, la aculturación, de grupos que ya estaban establecidos, como los kaingangs y guayanás.

Mientras los guaraníes se asentaron en la zona de campos y a las márgenes de los ríos, y arroyos, los grupos subyugados se desplazaron hacia las zonas selváticas, cuando no sucumbieron ante la violencia de las irrupciones. De hecho, al arribo de los primeros conquistadores europeos a la región, en el siglo XVI, el fenómeno aún mantenía toda su dinámica. Eran portadores de formas organizativas, productivas y tecnológicas, que los situaban en una posición de poder y dominio cultural en toda la región misionera. Esta línea cultural en parte está definida por la industria cerámica, con sus peculiares técnicas, ornamentación, grabados y funcionalidad. La utilización del yvyra-kua, un palo con punta que servía para hacer el hoyo para la semilla, constituyó desde su implementación toda una revolución en el ámbito de la horticultura.



Bibliografía:
                             
La Herencia Misionera" Identidad Cultural de una Región Americana por Alfredo Poenitz y Esteban Snihur con la colaboración de Jorge Francisco Machón. Diario El Territorio (Posadas-Misiones). Año 1.999.

domingo, 1 de mayo de 2011

EL 56% DE LOS ARGENTINOS TIENE ANTEPASADO INDÍGENA.

LO REVELA EL MAPA GENETICO DE ARGENTINA, UN ESTUDIO DE EXPERTOS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES (UBA).

Lo determinaron mediante análisis genéticos. El resto de la población es de origen mayoritariamente europeo. Entre las personas que poseen huellas aborígenes en su ADN, sólo el 10% es indígena puro.
  
Sin saberlo y tallado en el ADN, los argentinos portan un mensaje de sus antepasados. Y en el 56% de los casos el que lo legó dejó escrito simplemente un solo dato: su origen amerindio. De la población actual, el 44% desciende sobre todo de ancestros europeos, pero el resto —la mayoría— tiene un linaje parcial o totalmente indígena. Así lo determinó un estudio realizado por el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires, a partir del análisis de casos en 11 provincias. "Lo que queda al descubierto es que no somos tan europeos como creemos ser", dice Daniel Corach, director del Servicio, profesor en la cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigador del Conicet. En una segunda etapa —junto a Andrea Sala, investigadora del Conicet, y Miguel Marino, becario de esa institución— analizaron comunidades aborígenes puras.

A partir de 1992, y tomando muestras de ADN al azar de un total de 12 mil personas, los científicos pudieron ir tirando del hilo de la madeja de los genes para reconstruir la historia de la población que vive en nuestro país. Querían saber cuánto había aportado la población originaria en la formación de la actual Argentina. Ahora, con el estudio terminado, parece que fue mucho.


El análisis implicó leer los códigos inscriptos en el ADN mitocondrial, que aportan todas las madres, y en el Cromosoma Y, que sólo tienen los hombres y que les legan los padres. Y, que al no combinarse durante la unión para crear un nuevo ser, permanecen inalterables en las distintas generaciones.

Los investigadores argentinos, a cargo del estudio, sabían dónde buscar en ese rompecabezas de códigos genéticos. El método aplicado no es nuevo. Se usa desde mediados de los años 90 y se reduce a una célula. En realidad a su núcleo y a las mitocondrias, dos sitios donde se encuentran moléculas de ADN. Porque, finalmente, todo se centra en esa sigla que designa a una molécula compuesta por dos cadenas de unidades químicas (Adenina, Timina, Guanina y Citocina). De dónde ellas se ubiquen depende el mensaje. Habría que pensarlo como un abecedario de cuatro letras que forman palabras. El mensaje da cuenta del organismo.

En esa larga hilera de combinaciones que forman al Cromosoma Y, hay un marcador conocido con siglas y números: DYS199. En ese lugar, en el caso de los amerindios, aparece una característica típica —y científicamente comprobada— que portan todos los miembros de esa comunidad y que se verificó en gran parte de los hombres argentinos. Pero esa característica genética, explican los científicos, no necesariamente se manifiesta con algún rasgo físico visible. "De ahí que se haya podido sostener tanto tiempo la creencia de que la mayoría de la población argentina es de origen europeo", dice Corach.

Después el equipo buscó en un área determinada de las mitocondrias, también en una región que se mantiene inalterable y que se identifica como HVR I. El resultado fue el esperado: la mayoría de la muestra tenía ascendente materno no amerindio. Es decir, había mayoritariamente madres europeas (53,3%).

La combinación de ambos datos dio que hubo cruzamiento y que en el 56% de los casos había un legado indígena en algún lugar del ADN. De este segmento de la población, sólo el 10% era amerindio puro, sin ningún componente europeo.

La sorpresa para Corach se explica así: "Se cree que las dos grandes matanzas de población aborigen terminaron con 30.000 personas. Se supone que había más población. Seguramente lo que sucedió es que ellos tuvieron descendencia que está presente todavía. Creo que se sobreestima el componente europeo".



















El científico sostiene que "la muestra del estudio es representativa porque incluye a la población urbana pero no sólo de la Capital Federal", explica. "Si analizamos a la población de Barrio Norte nos dará un alto porcentaje de origen europeo".

El método partió de un avance científico: desde hace unos años se sabe que parte de la historia queda registrada en el material genético que acarrean los humanos. Y tal novedad permite reconstruir el famoso "de dónde venimos" de la humanidad.

En un comienzo sólo pudo hacerse con el material aportado por las mujeres, que está en las mitocondrias. De ahí la polémica revelación de que las madres de todos los hombres era la "Eva mitocondrial", una mujer africana. A mitad de los años noventa, se pudo analizar el componente masculino, inscripto en el Cromosoma Y.

Ahora, Corach y compañía quieren averiguar cómo se movió esta población. Mientras tanto el mito fundacional está cuestionado. ¿Habrá que borrar esa parte de las guías de viaje y enciclopedias que dicen que más del 85% de la población argentina es de origen europeo.

Fuente: Silvina Heguy

domingo, 24 de abril de 2011

Carta del Jefe Indio Seattle

El siguiente documento es uno de los más preciados por los ecologistas, se trata de la carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washington. Los indios americanos estaban muy unidos a su tierra no conociendo la propiedad, es más consideraban la tierra dueña de los hombres. En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente".

Carta del Jefe Indio Seattle

El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.

Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros.

El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.
No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.
Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí.
Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.


Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia...

Jefe Indio Seattle



domingo, 17 de abril de 2011

19 de Abril - Día del Aborigen Americano

En la República Argentina según datos recientes conviven 38 Pueblos Indígenas, cada uno con su cultura y modo de ver la vida que los hace únicos frente a los otros. La valoración de sus modos de ser y la presencia de esa gran diversidad, ayuda a nuestro presente aportando su mayor riqueza: sus culturas milenarias. Por ello y basados en el respeto es que es prioritario construir un país pluriétnico y multicultural.
                                                                               
El Día del Aborigen Americano se celebra cada año en conmemoración del Congreso Indigenista Interamericano reunido en México el 19 de abril de 1940, convocado en Patzquaro (estado de Michoacán) por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, que era descendiente de aborígenes. Se reunieron entonces por primera vez representantes de la mayoría de las culturas indígenas de nuestro continente para analizar su situación y buscar un camino común ante las adversidades que enfrentaban. Como resultado de la reunión, se fundó el Instituto Indigenista Interamericano, que tiene su sede en México y depende de la OEA.

Argentina reconoció esa fecha por medio del decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 7550 del año 1945. Sin embargo, los derechos de los aborígenes argentinos estuvieron lejos de ser una prioridad de los gobiernos nacionales durante el resto del siglo XX. Con la reforma constitucional de 1994, esa tendencia pareció comenzar a cambiar, pues el artículo 75 incluyó entre las responsabilidades del Congreso Nacional.

“Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.”




Más aun, en el año 2000 nuestro país ratificó el Convenio N° 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de manera que el estado argentino reconoce desde entonces a los pueblos indígenas, entre otros derechos, su integridad cultural, sus tierras, sus formas de organización social, económica y política, y el derecho a mantener sus costumbres. A pesar de todo, los pueblos indígenas, fundamentalmente los del interior del país, siguen contándose entre los sectores más postergados de la sociedad argentina.

El Día del Aborigen Americano pretende cuidar, perpetuar y resaltar el valor de las culturas aborígenes de América y su aporte fundamental a la identidad de las sociedades de América. La importancia de la presencia aborigen en la actualidad americana puede comenzar a comprenderse si se tiene en cuenta que en Guatemala, la población es casi un 80% aborigen, en Ecuador, un 70%, en Perú los indígenas son más de la mitad de la población; en Bolivia, el 45% y en México, el 30%. En Argentina, casi un millón de personas mantienen con vida la cultura indígena en comunidades organizadas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se hizo eco de la precaria situación de los pueblos aborígenes, no sólo en América, sino también en el resto del mundo (más de 370 millones de personas conforman estos pueblos en todo el planeta), y el 13 de septiembre de 2007 aprobó la Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, resultado de más de 20 años de debate y presión internacional de los Pueblos Aborígenes de todo el mundo. El preámbulo de la Declaración cita textualmente lo siguiente:
La Asamblea General,
Guiada por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y la buena fe en el cumplimiento de las obligaciones contraídas por los Estados de conformidad con la Carta,
Afirmando que los pueblos indígenas son iguales a todos los demás pueblos y reconociendo al mismo tiempo el derecho de todos los pueblos a ser diferentes, a considerarse a sí mismos diferentes y a ser respetados como tales,
Afirmando también que todos los pueblos contribuyen a la diversidad y riqueza de las civilizaciones y culturas, que constituyen el patrimonio común de la humanidad,
Afirmando además que todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o personas o que la propugnan aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas,
Reafirmando que, en el ejercicio de sus derechos, los pueblos indígenas deben estar libres de toda forma de discriminación,
Preocupada por el hecho de que los pueblos indígenas hayan sufrido injusticias históricas como resultado, entre otras cosas, de la colonización y enajenación de sus tierras, territorios y recursos, lo que les ha impedido ejercer, en particular, su derecho al desarrollo de conformidad con sus propias necesidades e intereses,
Consciente de la urgente necesidad de respetar y promover los derechos intrínsecos de los pueblos indígenas, que derivan de sus estructuras políticas, económicas y sociales y de sus culturas, de sus tradiciones espirituales, de su historia y de su filosofía, especialmente los derechos a sus tierras, territorios y recursos,
Consciente también de la urgente necesidad de respetar y promover los derechos de los pueblos indígenas afirmados en tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos con los Estados,
Celebrando que los pueblos indígenas se estén organizando para promover su desarrollo político, económico, social y cultural y para poner fin a todas las formas de discriminación y opresión dondequiera que ocurran,
Convencida de que el control por los pueblos indígenas de los acontecimientos que los afecten a ellos y a sus tierras, territorios y recursos les permitirá mantener y reforzar sus instituciones, culturas y tradiciones y promover su desarrollo de acuerdo con sus aspiraciones y necesidades,
Considerando que el respeto de los conocimientos, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas contribuye al desarrollo sostenible y equitativo y a la ordenación adecuada del medio ambiente,
Destacando la contribución de la desmilitarización de las tierras y territorios de los pueblos indígenas a la paz, el progreso y el desarrollo económicos y sociales, la comprensión y las relaciones de amistad entre las naciones y los pueblos del mundo,

Reconociendo en particular el derecho de las familias y comunidades indígenas a seguir compartiendo la responsabilidad por la crianza, la formación, la educación y el bienestar de sus hijos, en observancia de los derechos del niño,
Considerando que los derechos afirmados en los tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos entre los Estados y los pueblos indígenas son, en algunas situaciones, asuntos de preocupación, interés y responsabilidad internacional, y tienen carácter internacional,

Considerando también que los tratados, acuerdos y demás arreglos constructivos, y las relaciones que éstos representan, sirven de base para el fortalecimiento de la asociación entre los pueblos indígenas y los Estados,

Reconociendo que la Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como la Declaración y el Programa de Acción de Viena afirman la importancia fundamental del derecho de todos los pueblos a la libre determinación, en virtud del cual éstos determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural,

Teniendo presente que nada de lo contenido en la presente Declaración podrá utilizarse para negar a ningún pueblo su derecho a la libre determinación, ejercido de conformidad con el derecho internacional,

Convencida de que el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en la presente Declaración fomentará relaciones armoniosas y de cooperación entre los Estados y los pueblos indígenas, basadas en los principios de la justicia, la democracia, el respeto de los derechos humanos, la no discriminación y la buena fe,

Alentando a los Estados a que cumplan y apliquen eficazmente todas sus obligaciones para con los pueblos indígenas dimanantes de los instrumentos internacionales, en particular las relativas a los derechos humanos, en consulta y cooperación con los pueblos interesados,

Subrayando que corresponde a las Naciones Unidas desempeñar un papel importante y continuo de promoción y protección de los derechos de los pueblos indígenas,


Considerando que la presente Declaración constituye un nuevo paso importante hacia el reconocimiento, la promoción y la protección de los derechos y las libertades de los pueblos indígenas y en el desarrollo de actividades pertinentes del sistema de las Naciones Unidas en esta esfera,

Reconociendo y reafirmando que las personas indígenas tienen derecho sin discriminación a todos los derechos humanos reconocidos en el derecho internacional, y que los pueblos indígenas poseen derechos colectivos que son indispensables para su existencia, bienestar y desarrollo integral como pueblos,

Reconociendo que la situación de los pueblos indígenas varía según las regiones y los países y que se debe tener en cuenta la significación de las particularidades nacionales y regionales y de las diversas tradiciones históricas y culturales,

Proclama solemnemente la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

En la provincia de Misiones un total de casi 100 comunidades de las etnias mbya y ava guaraní habitan este suelo de manera milenaria.

viernes, 8 de abril de 2011

Leyenda de la yerba mate

Es una leyenda guaraní , perteneciente a la zona del sur de Brasil, este de Bolivia y Paraguay y noroeste de Argentina.

Un día la luna y la nube, transformadas en dos niñitas muy bellas, quisieron bajar a la tierra pero cuando lo hicieron, perdieron los poderes de los dioses. Comenzaron a caminar por los bosques, observando los árboles, oliendo el perfume de las flores, saboreando los frutos, cuando oyeron los rugidos del yaguareté. En el tronco de un árbol, la fiera se preparaba a saltar sobre las diosas. Las niñas cerraron los ojos pensando resignadas que morirían bajo sus garras cuando oyeron un silbido, un rugido y un golpe. Abrieron los ojos asombradas y vieron al yaguareté tendido en el suelo con una flecha clavada en el corazón y a un joven indio que se acercaba al tigre. Las diosas desaparecieron rápidamente porque no podían ser vistas por los ojos de ningún ser humano. El indio, contento con su presa, sacó el cuchillo y cuereó al animal.. Se durmió luego profundamente y soñó que una hermosa joven se acercaba a él y le regalaba una planta, diciéndole que era en agradecimiento por haber salvado a Jasy, la luna. Le explicó que esa planta nueva se llamaba Kaá y servía para preparar una bebida que acercaba los corazones de los hombres y alejaba la soledad. Cuando el cazador despertó, descubrió en el bosque, muy cerca suyo una planta nueva: la yerba mate, la yerba milagrosa. Siguiendo las instrucciones de Jasy, tostó las hojas, las puso en una calabacita, vertió agua y con una caña probó la bebida. ¡Le pareció deliciosa! Quiso compartir la bebida con toda la tribu y de mano en mano, el mate fue pasando. Así nació el mate, el premio de Jasy al pueblo guaraní por haberle salvado la vida.


Algunos datos importantes sobre la yerba mate (Kaa)

Leyenda de la Yerba Mate
Esta yerba es muy difundida en la Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y otras regiones. Se la conoce científicamente con el nombre de Ilex paraguariensis. En guaraní se la llama kaa . Los guaraníes enseñaron a los españoles su empleo. Al comienzo ingerían la infusión sólo con fines medicinales. La bebían con una cañita finita, mezclando agua fría con hojas de esta yerba. Los jesuitas reemplazaron los tés que acostumbraban tomar con hierbas traídas de Europa por tés de yerba mate y luego decidieron adoptar la bombilla, imitando a los indígenas pero reemplazaron el agua fría por agua caliente, comenzando la costumbre que perdura hasta nuestros días. En 1903 se inició la primera plantación nacional de importancia de yerba mate en San Ignacio, Misiones, justamente en la zona donde se encuentran las ruinas jesuíticas

La yerba mate es un árbol que, en estado natural, presenta una copa ovalada y alcanza unos 16 metros de altura. Sus hojas tienen forma ovalada y bordes dentados. En estado silvestre llegan a medir hasta 20 centímetros de largo. Sus flores son chiquitas, de color blanco y sus frutos son bayas que adentro guardan las semillas. Las semillas tienen una cáscara dura que no se deshace en la tierra, por lo que no pueden germinar solas. Los pájaros comen las semillas y luego en su estómago se deshace la cáscara y cuando defecan, dejan caer las semillas que entonces vuelven a la tierra y logran germinar. Cuando el hombre cultiva el árbol, éste es mucho más bajo, solo mide 2 0 3 metros de altura y no tiene copa, porque se lo poda varias veces al año, así la cosecha resulta más fácil. Una planta produce yerba mate durante unos 30 años. La primera cosecha se hace cuando la planta tiene 5 años y durante el mes de marzo. Los cosecheros cortan las hojas y las llevan al secadero, donde se realiza el zapecado, que consiste en pasar las hojas unos segundos por el calor del fuego. A continuación se realiza el secado, que les quita la humedad, al pasarlas por un tubo donde circula aire caliente.. En el canchado se trituran las hojas con máquinas y luego se las embolsan. Las bolsas reposan durante nueve meses para que la yerba se estacione. Por último la muelen y la empaquetan con palo o sin palo.

Mate con guardas guaraníticas

Preparación del mate

Se llena el mate con yerba hasta un poco más de la mitad y luego se cubre la boca del mate con la mano y se lo agita. De este modo el polvo de la yerba queda arriba y no tapa la bombilla. Luego se coloca la bombilla hasta el fondo del recipiente y se echa agua no muy caliente de a poco para que la yerba lo absorba. Luego se echa agua bien caliente pero nunca hirviendo.



Nota del autor:

Kaa: Yerba Mate en lengua guaraní y en lengua mbya-guaraní.
Jasy: Luna en lengua guaraní.
Jachy: Luna en lengua mbya-guaraní.

La letra “j” se pronuncia como la “y” castellana; en tanto la “y” es una vocal del idioma guaraní (que en un total son doce) gutural.

viernes, 1 de abril de 2011

PABLO AREGUATI, el guaraní gobernador de Malvinas

Su historia fue olvidada y hoy es prácticamente desconocida. Se llamaba Pablo Areguatí, era guaraní y había nacido en la aldea San Miguel Arcángel, fundada en tiempos del Virreinato del Río de la Plata por misioneros jesuitas en territorio que ahora pertenece a Río Grande do Sul, en Brasil. En 1824 fue el comandante militar de las Islas Malvinas durante seis meses.

El año anterior, el gobernador de Buenos Aires, general Martín Rodríguez, le había otorgado a Jorge Pacheco, un capitán de caballería retirado, derechos sobre 30 leguas de tierra para criar ganado y cazar lobos marinos, a cambio de reparar las instalaciones de Puerto Soledad.

Pero el ex militar, que tiene 52 años y vive de la explotación de un saladero, carece de dinero para iniciar la empresa. Se asocia entonces con el comerciante Luis María Vernet, nacido en Hamburgo (Alemania), de ascendencia francesa. Vernet, de 31 años, se beneficia con la mitad de la concesión en la isla y se hace cargo de la administración.

Por sugerencia de Pacheco, en enero 1824 es designado comandante militar de las Malvinas un soldado de la Independencia, Pablo Areguatí, ex capitán de milicias en Entre Ríos.

Educado primero por jesuitas en la provincia de Misiones y a partir de 1783 en Buenos Aires, el guaraní había estudiado en el Real Colegio de San Carlos. Esta institución –por cuyas aulas pasaron Manuel Belgrano, Juan José Paso, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Manuel Dorrego, Cornelio Saavedra, Juan Martín de Pueyrredón y Martín Güemes, entre muchos otros nombres de los primeros años de vida argentina– con el correr del tiempo se convertirá en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

En 1811, Areguatí fue nombrado por Manuel Belgrano como primer alcalde de la población entrerriana de Mandisoví, de 650 habitantes, fundada en 1777 por Juan de San Martín, padre del general José de San Martín. En 1814, Gervasio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, lo asciende a capitán de milicias.

El oficial retirado, que pensaba entrenar algunos peones en las Islas Malvinas para formar “una compañía de cívicos, con cabos y sargentos”, ha aceptado no cobrar sueldo del gobierno; a cambio, podrá criar su propio ganado. Sin embargo, por desinteligencias con Pacheco y Vernet renuncia en agosto de 1824. Seis años después es funcionario en la Aduana de Buenos Aires y, posteriormente, oficial de Justicia.

Uno de sus hermanos, Pedro Antonio, fue sargento en la expedición de los 33 Orientales, encabezada en 1825 por el general Juan Antonio Lavalleja para liberar la Provincia Oriental –que abarcaba lo que hoy es Uruguay y parte de Río Grande do Sul– entonces en poder de Brasil.

Esta es entonces la historia de un hermano guaraní, gobernador de las Islas Malvinas, el Comandante Pablo Areguatí. Un colegio de la ciudad de Puerto Iguazú honra su memoria con su nombre, la Escuela Provincial N° 778 del Barrio de Santa Rosa.

Bibliografía:

Roberto Bardini (nacido en Buenos Aires en 1.948). Es periodista, escritor y docente. Formado en Sociología, Filosofía, Letras e Historia. Estudió periodismo en la Universidad Nacional de La Plata. Ha trabajado en diarios, revistas, agencias de noticias y radio. Residió en México y tuvo estadías como corresponsal en  San José de Costa Rica, Belice, Tegucigalpa, Managua, Rio de Janeiro, Tijuana y San Diego. Ha escrito nueve libros de historia y periodismo de investigación.