Cuando finalmente entendemos que no poseemos absolutamente nada.
Y que nos iremos de aquí tal como vinimos, con las manos vacías...
Es allí cuando somos conscientes de la simplicidad de la vida, que todo es efímero, que todo lo que existe es transitorio, que nuestra verdadera riqueza y esencia radica en nuestra alma y todo lo que hemos hecho sentir a los demás en algún momento de nuestra existencia...
Compartido por Fernándo Emilio Flores
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