miércoles, 24 de enero de 2024

Tramas soñadas, guardas logradas - José Javier Rodas


Tramas soñadas,
guardas logradas...
Esencia nativa,
Ancestro Guaraní
Belleza Originaria
Sabias manos maestras...
Arte creado
desde el takuapi.

Javier Rodas
31 de Diciembre de 2023

Tramas Mbya Guaraníes / Cestos y Canastos

En todos los cestos – refiere Ticio Escobar – el diseño es sobrio y esencial, formas zigzagueantes o sinuosas, grecas, rectángulos y líneas horizontales que encierran algunos símbolos ocultos, grafismos bidimensionales ascéticos y depurados, obsesivas interpretaciones de la búsqueda guaraní de la plenitud existencial, condensada en el AGUYJE, la existencia perfecta.

En el intrincado diseño de los canastos abundan las referencias metafóricas del reino animal, que reflejan en las superficies densamente cuadriculadas o manchadas, patrones siempre entrecruzados que permiten imaginar los trazos sintetizados del mundo en movimiento. Según Meliá, el trenzado en diagonal de determinados cestos recibe el nombre de “Tatu piré” (la piel del armadillo). Otros no tienen nombre específico, pero recuerdan el revoloteo de las avispas o de las abejas melíferas en el monte pródigo.

Una resolución estética con características particulares suele aparecer superpuesta a los estilos más frecuentes y conocidos del diseño ornamental y simbólico, o conviviendo paralelamente con ellos. Se expresa en diseños de grescas simples o dobles, franjas de pequeños triángulos interconectados, motivos cruciformes o posiblemente zoo o antropomorfos, recuadros simétricos enmarcados por densas franjas horizontales, movimientos también rítmicos y continuados, cuyas conexiones estilísticas se extienden más allá del ámbito tradicional guaraní, hasta llegar al extremos septentrional de la cuenca amazónica.
Las tramas soñadas
¿De dónde surgen éstos diseños tan variados, muchas veces sin significado aparente? Dionisio Duarte de Tekoa Tamandua (25 de Mayo-Misiones-Argentina) quien trama cestos desde hace poco más de medio siglo explica su versión sobre el origen de las figuras tramadas en su cestería:

“Yo los diseño los sueño. Hay ciento veinte diseños que son míos, que los tejí yo mismo, y que con los años se fueron copiando. Ahora lo que más hacen son copias de dibujos que yo soñé, porque lo que tiene que ir en el cesto viene de lo que yo sueño, y entonces voy y lo hago. Así van saliendo los diseños del “ajaka” (canasto) y son Para ryve’i, Para rychy, Para kora’i, Para kaje, y muchos más, ciento veinte son”.

El simbolismo omnipresente en los cestos permite a su vez múltiples lecturas, desde la producción consciente al imaginario de lo impensado. La relación visual que se establece entre la trama y la urdimbre funciona en la conjunción de dos elementos que se imbrican, componiendo en ocasiones la oposición gráfica de fondo/figura reversible. En la utilización de ambas caras del cesto, la misma figura se torna positiva o negativa, representación surgida de los espacios internos y externos, donde la imagen creada y la imagen especular pueden convertirse en expresiones visuales de ambos universos, el de los dioses y el de los hombres, uno existencial y el otro inmanente.

La repetición rítmica aparece como un elemento constante en el tramado y la decoración de los cestos, como resultado del gesto mecánico que producen las manos de los artesanos en el acto de tejer y de los ritmos interiores del propio cestero, vinculados con las reiteraciones que se llevan a cabo en la música, el canto y la danza.

En el rasgido del “mbaraka” (guitarra), en los pasos repetidos de los danzantes o en el golpeteo incesante del “takuapu” contra el piso de tierra se repite metafóricamente la estructura rítmica contenida en los diseños del arte guaraní. Pareciera como si este universo de repeticiones pudiese conducir, en algún momento, a la plenitud de todos aquellos objetos que, en el fondo, no son sino “ta’anga” (imágenes imperfectas de aquellos que existen en la morada de los dioses).

Producto de los sueños, los dibujos también suelen conformar líneas que suben y bajan o van de menor a mayor, en una escala rítmica, espacios rellenos por infinitos y minúsculos recuadros, componiendo tramas formales que algunas veces refieren a una naturaleza que no siempre pretender representar.

Estos grafismos reflejan una particular percepción estética, expresada tácitamente en lo intuitivo, pero al mismo tiempo son reproducidos y copiados desde tiempos inmemoriales, cuando los diseños del cesto estaban, con toda seguridad, cargados de significados profundos y místicos.

Carlos Mordo, fragmento del libro “El Cesto y el Arco” Metáforas de la Estética Mbyá Guaraní (CEADUC) 


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