domingo, 19 de julio de 2020

El cometa de Moctezuma



Una de las imágenes de cometas antiguos más famosas es la ilustración del cometa que observaron los aztecas en 1517, conocido como el cometa de Moctezuma, precisamente por esta ilustración:

Pertenece a un manuscrito del siglo XVI llamado “Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme”, más conocido como el “Códice Durán” por el nombre de su autor Diego Durán. En el capítulo LXIII de esta obra se narra como un joven sacerdote se levantó de noche para ir al baño y observó en el cielo asombrado “una cosa maravillosa y espantosa”: un cometa que resplandecía en la noche. Atemorizado, llamó a sus sirvientes para que lo vean, con la secreta esperanza de estar soñando. El cometa se desvaneció con la luz del Sol y el sacerdote fue a contar la novedad al palacio de Moctezuma. El emperador azteca se atemorizó también e interrogó a los sirvientes si lo habían visto también. Moctezuma se instaló en una azotea “y estando en vela toda la noche solo, a la hora de la media noche vio salir la cometa con aquella cola tan linda y resplandeciente, que quedó como atónito”. A la mañana inicio las consultas con el sacerdote que había visto primero el cometa, quien le dijo que desconocía el significado del prodigio. Llamados los astrólogos de la corte, tuvieron que confesar que no lo habían visto por estar durmiendo a medio noche, lo que les acarreó la pena de muerte por inanición encerrados en una jaula. Quien le atribuyó significado fue el rey de Tezcoco, vasallo real y gran conocedor de esas cosas: el cometa indica la completa destrucción del reino azteca.

Tres años después, Hernán Cortés y su ejército cumplían la profecía cometaria.

De la obra de Bernardino de Sahagún (1499-1590), “Historia general de las cosas de la Nueva España” dos párrafos:

El primero pertenece al capítulo IV del Libro VII y habla sobre la concepción azteca de los cometas. El segundo (del capítulo I del Libro XII) narra la aparición del cometa de Moctezuma, aunque le atribuye una fecha anterior, enmarcándola en una serie de prodigios que anunciaban la ruina del imperio mexicano:
“Llamaba esta gente al cometa citlalin popoca, que quiere decir estrella que humea. Teníanle por pronóstico de la muerte de algún príncipe o rey, o de guerra, o de hambre; la gente vulgar decía ésta es nuestra hambre. A la inflamación (cauda) del cometa llamaba esta gente citlalin tlamina, que quiere decir la estrella tira saetas, y decían que siempre que aquella saeta caía sobre alguna cosa viva, liebre o conejo, u otro animal donde hería luego se criaba un gusano por lo cual aquel animal no era de comer. Por esta causa procuraba esta gente de abrigarse de noche, porque la inflamación del cometa no cayese sobre ellos”.

“Diez años antes que viniesen los españoles a esta tierra pareció en el cielo una cosa maravillosa y espantosa, y es, que pareció una llama de fuego muy grande, y muy resplandeciente: parecía que estaba tendida en el mismo cielo, era ancha de la parte de abajo, y de la parte de arriba aguda, como cuando el fuego arde; parecía que la punta de ella llegaba hasta el medio del cielo, levantábase por la parte del oriente luego después de la media noche, y salía con tanto resplandor que parecía de día; llegaba hasta la mañana, entonces se perdía de vista; cuando salía el sol estaba la llama en el lugar que está el sol a medio día, esto duró por espacio de un año cada noche: comenzaba en el año de las doce casas, y cuando aparecía a la media noche toda la gente gritaba y se espantaba: todos sospechaban que era señal de algún gran mal”.

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