viernes, 10 de julio de 2020

Belgrano, San Martín y Güemes o el fuego sagrado de los incas



Fue uno de los hechos más llamativos de la historia argentina y sobre el cual se vuelve una y otra vez, en especial cuando cada 9 de Julio se conmemora un nuevo aniversario de la Independencia.

Según las distintas fuentes, el general Manuel Belgrano poco antes de reasumir como jefe del Ejército del Norte fue quien propuso al Congreso de Tucumán que se aprestaba a declarar la Independencia, la instauración de una monarquía encabezada por un hombre perteneciente al linaje de los incas, propuesta que contó con el decidido apoyo del general San Martín quien por entonces preparaba el legendario cruce de Los Andes y el general Martín Miguel de Güemes, líder de las fuerzas criollas con asiento en Salta.

En 1814 Belgrano fue enviado a Europa en misión diplomática que tenía entre otros objetivos lograr el reconocimiento de la independencia para las Provincias Unidas de Sud América por parte de las potencias europeas. Realizó distintos sondeos -incluyendo al gobierno inglés- pero sin éxito, al notar que existía en aquellas tierras un fuerte rechazo a las ideas de republicanismos e independencia. Incluso en el Congreso de Viena de aquel año, las monarquías absolutistas discutieron el retorno a las fronteras y las concepciones absolutistas anteriores a la Revolución Francesa de 1789.

Belgrano se convence así de que lo mejor para la supervivencia de la causa americana sería el establecimiento de una monarquía parlamentaria con la participación de los originarios.

Hacia un estado monárquico, parlamentario y originario

Belgrano se dirige al Congreso el 6 de julio de 1816 y explica la situación que se vive en Europa, sosteniendo que la mejor forma de gobierno de esa nación que buscaba su independencia era el de una “una monarquía temperada”, conformada por la Casa de los Incas, despojada de su trono por los españoles 300 años antes.

Ese estado monárquico de origen americano tendría su capital en Cuzco – Q`osko, “el Ombligo del Mundo”- antigua sede del Tawantinsuyu –“los Cuatro Lados del Mundo”, la autodenominación del Estado incaico- y con un Soberano perteneciente a una dinastía de linaje americano, lo cual podría estimular el apoyo de las poblaciones de toda la región andina a la causa de la emancipación.

Se había pensado incluso en quien sería designado para ocupar tal cargo. Por esos días se escuchó en los corrillos del Congreso de Tucumán el nombre de Juan Bautista Tupac Amaru Monjarrás, hermano de José Gabriel Condorcanqui Noguera, más conocido como Túpac Amaru II, líder de la histórica sublevación que en 1780 puso en jaque el dominio español en los Virreinatos del Perú y del Rio de la Plata, en lo que fue una de las más grandes luchas indígenas en Abya Yala.

No fue un obstáculo para esta mención el hecho de que Juan Bautista se encontrara prisionero desde 1783 en una cárcel de Ceuta, una posesión española en el norte de África.

Juan Bautista seguía muy de cerca las luchas por la libertad de los nacientes países a través de las noticias que le traían los cautivos que recalaban en aquella prisión.

El rechazo racista de Buenos Aires

La iniciativa de Belgrano, apoyada por San Martin y Güemes fue finalmente rechazada, muy especialmente por los delegados de Buenos Aires temerosos de la pérdida del poder de la ciudad puerto y peor aún a manos de la ex capital de los incas y de los cuicas, como despectivamente se llamaba por aquellos época a los pueblos originarios andinos.

Pero la historia oficial ha ocultado desde siempre el dato de que el Congreso aprobó esta propuesta por aclamación, aunque por mayoría simple y no por los dos tercios necesarios, debido precisamente al boicot de los diputados porteños.

Buenos Aires logró finalmente sepultar el proyecto en 1817, trasladando el Congreso a la que sería la futura capital de la Argentina, torciendo la voluntad de algunos diputados y reemplazando a aquellos que no querían cambiar la posición original.

En una famosa carta, treinta años después de aquellas sesiones de Tucumán, Tomás Manuel de Anchorena, diputado por Buenos Aires, le relata a Juan Manuel de Rosas la reacción de los representantes porteños ante la iniciativa de Belgrano y el porqué del rechazo, desnudando el profundo desprecio por los pueblos indígenas, a quienes menosprecia e insulta.

A la inversa, el pensamiento de los patriotas que alentaron aquella propuesta de julio de 1816 se basaba en el reencuentro con los pueblos indígenas y en el devolverles su lugar de dignidad en la nueva sociedad que se estaba conformando. El espíritu libertario y revolucionario de esos prohombres de la Patria invocaban permanentemente en sus proclamas, bandos, manifiestos ó artículos periodísticos a las figuras excluyentes de Manco Cápac, Moctezuma, Atahualpa, Lautaro, Caupolicán, mientras que los incas eran vistos como una síntesis no solo a valorar sino a recuperar.

Pero a la postre triunfó –una vez más- la posición de Buenos Aires que paradójicamente tuvo un último gesto con Juan Bautista Túpac Amaru: liberado en 1823 se trasladó a esa ciudad, en donde el gobierno de la provincia le entregó una pensión con la que vivió hasta 1827, cuando muere muy anciano. Está sepultado en una tumba sin nombre en el cementerio de la Recoleta.

Muchas pueden haber sido las causas que generaron esta histórica iniciativa por parte de los patriotas, algunas de las cuales hemos mencionado, pero de lo que no tenemos dudas es que más allá de sus posibilidades ciertas o no de realización, la idea de construir una sociedad con los pueblos indígenas, fue una de las principales razones que también la fundamentaron, en aquellos tiempos en que el espíritu revolucionario aún estaba vivo junto al fuego sagrado de los incas que persistía en seguir encendido.

Por ElOrejiverde

Fuentes
Eduardo Astesano, Juan Bautista de América. El Rey Inca de Belgrano. Castañeda. 1979.
Gabriel Di Meglio, 1816. La verdadera trama de la independencia. Planeta, 2016
Norberto Galasso, Seamos libres, Colihue 2000
Carlos Martínez Sarasola, Nuestros Paisanos los Indios, Del Nuevo Extremo, 2013
Belgrano y el Rey Inca, la idea que pudo cambiar la historia de la Independencia, por Leonardo Castillo
http://www.telam.com.ar/notas/201607/154527-belgrano-y-el-rey-inca-la-idea.html
La Patria grande perdida, por Alberto J. Lapolla
http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/independencia/patria_grande_perdida.php
Fecha: 9/7/2020


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