sábado, 17 de febrero de 2018

La sabiduría inuit en unión a las nuevas tecnologías para salvar vidas



Los indígenas saben escuchar al hielo, lo que sumado a una nueva tecnología que mide su espesor, los ayuda a evitar accidentes mientras viajan en sus excursiones de caza.

Probablemente gran parte del país está congelado en este momento, pero no se puede negar que los inviernos se han vuelto más cálidos en Canadá. El hielo marino congelado ha sido tradicionalmente un centro de actividad en invierno, un coto de caza, una carretera, pero un clima cambiante está haciendo al hielo peligroso en formas nunca antes vistas.

Una tecnología innovadora muy prometedora lanzada en el norte en este momento combina el conocimiento indígena tradicional del hielo con tecnología avanzada. Se llama SmartICE y mide el espesor del hielo con una serie de sensores. Fue desarrollado por Trevor Bell, profesor universitario de investigación en el Departamento de Geografía de la Memorial University en Terranova y Labrador.

Debido al clima cambiante, el hielo -que cubre las aguas adyacentes a las comunidades costeras y puede extenderse hasta 50 kilómetros de la costa- es cada vez menos sólido y menos duradero. El cambio está afectando la caza, lo que provoca inseguridad alimentaria pero también las vidas debido a un aumento en la cantidad de personas que caen a través del hielo que se quiebra.

Pero esas comunidades se están adaptando; con una herramienta innovadora llamada SmartICE que combina la tecnología moderna y el conocimiento indígena tradicional para vencer ese desafío climático.

¿Cómo funciona SmartICE?
Proporcionando información en tiempo real a las personas que viajan en el hielo, lo que permite salvar vidas, le dijo Trevor Bell al radiodifusor público CBC.Los sensores están congelados en el hielo al comienzo de la temporada. Son capaces de medir tanto el espesor del hielo como la profundidad de la nieve que descansa sobre él y transmitirlo a la comunidad por satélite.

SmartICE ha contratado a personas de las comunidades inuit que viven en áreas afectadas, colocando sensores en la parte inferior de sus trineos que pueden medir el hielo a medida que cruzan los senderos de la comunidad. Toda esta información se recopila en un mapa de riesgo digital, que los empleados imprimen regularmente para aquellos miembros de la comunidad que no pueden acceder a él en línea.

“Lo desarrollamos en asociación con gobiernos indígenas, en particular el gobierno de Nunatukavut en el norte de Labrador. Y fue en respuesta a una de sus prioridades después de un invierno realmente cálido en 2009-2010, donde la superficie del hielo marino se convirtió en fango, básicamente. Llovió durante la mayor parte de febrero en lugar de estar a – 20” explicó Trevor Bell.

Bell dice que encontraron, a través de una encuesta realizada después con la gente que vivía allí, los inuit, que uno de cada 12 de ellos había caído al agua por ruptura del hielo, y que la gente no lograba cazar su caribú ni las focas habituales, lo que agravaba la inseguridad alimentaria. Y la gente tenía miedo de usar sus senderos tradicionales.
“Entonces, me preguntaron cómo podemos aplicar la tecnología en este problema sin reemplazar el conocimiento tradicional inuit sino aumentarlo para que, básicamente, viajar en el hielo sea más seguro”.

A ese hielo, que no es el polar, los inuit lo llaman hielo rápido terrestre y está esencialmente congelado en la costa y es y debería constituir una plataforma de viaje mucho más estable. No es el hielo móvil que se ve descender desde el Ártico a lo largo de la costa sur. Por lo tanto, es rápido y el borde de ese hielo, a veces llamado borde de flujo, es un área muy productiva donde los Inuit viajan para cazar ballenas y focas, y es un lugar en el que han viajado durante milenios. Lo que están descubriendo es que está cambiando muy rápidamente.

Trevor Bell le dijo a CBC/Radio Canadá que quiere que estos trabajadores de la comunidad adopten un enfoque más práctico al compilar estos mapas, utilizando sus propios conocimientos locales y tradicionales para informarles.

El irremplazable conocimiento inuit
Hecho sorprendente, Bell dice que las comunidades indígenas pueden detectar la condición del hielo en función de su textura en la superficie, o de su sonido. “De hecho, algunas comunidades nos han pedido que pongamos micrófonos en nuestros sensores fijos para que puedan escuchar el hielo de sus comunidades, y de esa forma pueden saber qué está haciendo el hielo”(…) -“Escuchan el hielo y pueden ver cómo está cambiando” –dijo.

Glen Aikenhead, profesor emérito del Centro de Investigación en Educación Aborigen de la Universidad de Saskatchewan, acoge con beneplácito esta combinación de conocimientos, explicando que, si bien la ciencia moderna produce reglas generalizadas que se pueden aplicar universalmente, el conocimiento inuit se basa en el lugar, y está profundamente involucrado con el respeto a su entorno, pero adaptándose para sobrevivir en él.

Explorar uno mejora al otro, dice. “Es lo que un anciano llama ‘ver con dos ojos'”, explica Aitkenhead. “Aprendes lo mejor de la ciencia con la que puedes ver el mundo, con un ojo, y lo mejor del conocimiento indígena a través del cual puedes ver el mundo, con el otro ojo”.

El futuro
El profesor Bell espera que SmartICE esté presente en cada comunidad que lo necesite. No solo para el desarrollo económico de las comunidades sino también el bienestar general de ellas. 

Entonces, esa combinación de conocimiento indígena y la ciencia más reciente puede ser la fuente de la fortaleza de SmartICE, que es el único grupo canadiense al que se le otorgó el Premio Soluciones Climáticas 2017. De los 19 grupos galardonados con los premios Climate Solutions de la ONU en 2017, fue el único premiado proveniente de Canadá.

“Las personas que viven en la tierra y están estrechamente conectadas con la tierra realmente han observado los cambios que han estado ocurriendo en el norte desde hace décadas. El cambio climático no es algo que va a suceder. Está sucediendo”.

Según Bell, los niveles más altos del mar, las tormentas más intensas y las cantidades decrecientes de hielo marino son ejemplos de procesos cambiantes en el entorno natural que están teniendo un impacto real en las comunidades del norte. La investigación de Bell está ayudando a encontrar soluciones.

Por Leonora Chapman 
amlat@rcinet.ca
Radio Canadá Internacional 
http://www.rcinet.ca/es/2018/02/13/como-la-tecnologia-combinada-con-el-conocimiento-tradicional-inuit-salva-vidas/

Fuente El Orejiverde 16 de Febrero de 2.018

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