sábado, 18 de febrero de 2017

La leyenda del Salar de Tunupa (Salar de Uyuni-Bolivia) – Leyenda Aimara


Existe una leyenda aimara que cuenta el origen de ese precioso Salar, y tiene como protagonista a Tunupa, una madre lactante.

Tal como era de esperar dado su aspecto mágico, el Salar de Uyuni también se encuentra en el corazón de una antigua leyenda aimara (nombre de uno de los principales grupos indígenas originarios de Bolivia). 

En lugar de explicar la formación del salar de forma natural, la leyenda de remoto origen sostiene que el salar existe por la intervención de los dioses aimaras.
Conocidas por el nombre de Tunupa, Kusku y Kusina, las tres montañas que rodean el Salar fueron una vez personas gigantes y, tras la traición de Kusku, el marido de Tunupa, que supuestamente se fugó con Kusina, el copioso flujo de lágrimas de Tunupa creó el incomparablemente hermoso Salar de Uyuni de los tiempos modernos. De hecho, tan venerada es Tunupa para algunas personas aimaras que creen que el salar debería llamarse Salar de Tunupa en su honor.

Espejismos en el Salar de Uyuni, Bolivia.
Créditos: Xiaohua Zhao
El Salar de Uyuni (en el departamento de Potosí, al Sur de Bolivia), es el más grande del mundo. A una altura de 3.680 m  y con una superficie  de 12.000 km²,  es una planicie de singular belleza por su impresionante espejo de sal, que se formó por la evaporación de antiguos mares.

Está compuesto por unas 11 capas de sal, cuyo espesor varía entre los 2 y los 10 metros. El Salar se extiende como una enorme plataforma plana y blanca de gran belleza, ofreciendo un paisaje similar al de las regiones polares, en las que se funden el azul y el blanco.


Extendiéndose sobre unos sorprendentes 12.000 kilómetros cuadrados y a unos impresionantes 3.653 metros sobre el nivel del mar, el fascinante Salar de Uyuni es a la vez la salina más grande y alta del altiplano. Situado en el suroeste de Bolivia, que forma parte de la vasta región del altiplano del país, este espectacular paisaje natural tiene una apariencia realmente impresionante. Comparable a un mar blanco interminable cuando se seca y un espejo reflectante colosal cuando está mojado, el Salar de Uyuni parece ser casi de otro mundo y sin duda proporcionará a los visitantes privilegiados espectaculares fotos y recuerdos inolvidables.


Además de contar con unos 10 millones de toneladas de sal, el Salar de Uyuni es también la reserva de litio más grande del mundo, un mineral imprescindible en numerosos aparatos tecnológicos, como teléfonos móviles y ordenadores portátiles.

Gracias a su increíblemente enorme superficie, la claridad de los cielos y su extraordinaria llanura, el Salar de Uyuni se utiliza para calibrar los altímetros de los satélites de observación de la Tierra.

Al parecer su origen se remonta unos 40.000 años, el Salar de Uyuni originalmente formaba parte de un lago prehistórico gigante, el Lago Minchín, que cubría la mayoría del suroeste de Bolivia y que finalmente se secó dejando el Lago Poopó, el Lago UruUru, y dos grandes desiertos de sal, entre los que se encuentra nuestro Salar de Uyuni. Extendiéndose a profundidades de hasta 120 m según los expertos en geología, el Salar de Uyuni ofrece hoy día una base muy firme para los numerosos vehículos que se desplazan a través de él durante la estación seca, pero lo que lo hace más notable es su transformación cuando llegan las lluvias en noviembre. Mientras que durante la estación seca (abril-octubre), se ve la fascinante creación de una cadena interminable de formas poligonales emergentes de sal debido al agrietamiento de la superficie cristalina, en la temporada de lluvias (de noviembre a marzo) se produce un espejo natural de agua que refleja los hermosos cielos haciéndonos sentir como si estuviéramos caminando entre las blancas y mullidas nubes durante el día, a través de estrellas brillantes por la noche y sobre un arco iris durante los amaneceres y puestas de solricamente coloreados, la superficie reflectante única del Salar de Uyuni crea un mundo en el que parece que la tierra y el cielo se unen en una sola cosa.


Aunque el principal atractivo del Salar de Uyuni gira en torno a su paisaje impresionante más que en su biodiversidad, los turistas igualmente podrán disfrutar de la extraordinaria visión de los millares de flamencos que acuden a reproducirse al salar boliviano cada noviembre. Ya sea observándolos de pie, orgullosos, en la tierra saturada o viéndolos volar majestuosamente sobre sus cabezas, los turistas no pueden dejar de sentirse cautivados por los elegantes movimientos de estas criaturas de color rosa, de aspecto majestuoso.


Fuente>Don Quijote-Escuela de Español
http://www.donquijote.org/cultura/bolivia/lugares/parques/salar-de-uyuni

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