miércoles, 22 de febrero de 2017

Entierran al hombre indígena de Kennewick (8500 años) con emotiva ceremonia tradicional


Tribus indígenas de Washington celebraron durante las primeras horas de la mañana el 18 de febrero una de sus ceremonias más memorables, según sus prácticas tradicionales ancestrales: enterrar los restos del Hombre de Kennewick de 8.500 años de antigüedad, llamado por ellos el Anciano Uno.

Más de 200 miembros de cinco tribus se reunieron en un lugar secreto para hacer finalmente descansar al Anciano Uno, protagonista de uno de los grandes debates judiciales científicos.

Burke de Historia Natural y Cultura en Seattle, WA, tuvo en custodia desde 1998 los restos del Hombre de Kennewick, también conocido como El Anciano Uno, sin mostrarlo al público. (Universidad de Copenhagen)
Las tribus confederadas de la reserva india de Umatilla – del cual se desprende el comunicado– más las tribus y agrupaciones de la Nación Yakama, tribus Nez Perce, las tribus confederadas de la reserva Colville y la agrupación de los indios Wanapum señalaron que trabajaron  juntos en la ceremonia para enterrar de nuevo a su antepasado, de acuerdo a sus prácticas religiosas.

Las comunidades indígenas tienen un gran motivo para celebrar, tal como lo revelan sus propias palabras ya que después de muchos desafíos judiciales, un estudio científico y finalmente, un análisis de ADN, “se determinó que el Anciano Uno está más estrechamente relacionado genéticamente a estas tribus de hoy en día”.

 “Este es un gran día y nuestro pueblo ha llegado a ser testigo en honrar a nuestro padre” dijo Armand Minthorn, uno de los miembros líderes, “Continuamos practicando nuestras creencias y leyes como nuestro creador nos ha enseñado desde tiempos inmemoriales”.

Los restos óseos del Hombre de Kennewick fueron encontrados en 1996, cerca del río Columbia, en el estado de Washington. Cuando las tribus locales solicitaron su esqueleto para darle un debido entierro, el Ejército estaba dispuesto a entregarlo pero fue bloqueado por una demanda de ocho científicos, que cuestionaron sus orígenes nativos americanos.

Sin aportar un estudio genético, los demandantes afirmaron que el Hombre de Kennewick era semejante a las poblaciones ainu, polinésicos y japoneses y que tenía rasgos morfológicos europeos.

La demanda provocó un gran debate entre los indígenas, antropólogos y científicos, que a su vez entre ellos mismos no llegaban a un acuerdo.

Un estudio genético en que participó la Universidad de Copenhaguen, en junio de  2015 confirmó en cambio que efectivamente el genoma estudiado de los restos óseos estaba estrechamente relacionado a los nativos americanos de hoy.

El profesor Eske Willerslev, genetista de la Fundación Lundbeck, y del Centro de GeoGenetics, de la Universidad de Copenhague, concluyó en dicha oportunidad que, “entre los grupos de los que tenemos datos genéticos suficientes, nos encontramos con que las Tribus Confederadas de la Reserva Colville son uno de los grupos que muestran estrechas afinidades con el Hombre de Kennewick, o al menos a la población a la que pertenecía”.

Jefe Joseph, de la Reserva de tribus nativoamericanas de Colville. (Reserva de Colville)
Esto determinó que efectivamente el Hombre de Kennewick podría realmente ser el Anciano Uno. Es el más antiguo descubierto en esta región hasta la fecha.

Gary Burke, líder de la reserva india de Umatilla, destacó durante el entierro que su tribu “se enorgullece de haber trabajado con todas las partes para repatriar el Primigenio”.

“Creemos en forma conjunta en el respeto de nuestro pasado y de nuestros antepasados, hemos cumplido con nuestra responsabilidad para poner fin a descansar al Anciano Uno“.

Fuente>La Gran Epoca – 21 de Febrero de 2.017
http://www.lagranepoca.com/ciencia-y-tecnologia/noticias/115967-hombre-de-kennewick.html

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