domingo, 26 de febrero de 2017

Como Cristóbal Colón salvó la vida gracias a un eclipse lunar


Tras el descubrimiento de América, Cristóbal Colón hizo tres viajes más en los siguientes diez años. En el cuarto y último viaje para explorar las costas americanas, el navegante se encontró en una situación delicada. Pero usando sus conocimientos de astronomía, consiguió engatusar a los nativos, aterrorizándolos y salvándose a sí mismo y su tripulación.

Llegada de Colón a La Española en 1492
Colón, ya con 51 años y con su artritis a cuestas, parte con dos carabelas, la Capitana y la Santiago, y dos naos, el Gallego y el Vizcaíno. Sin embargo, una incursión de carcoma en la flota le obligó a abandonar dos de los barcos y a arribar la costa de la isla hoy conocida por Jamaica el 25 de junio de 1503. Inicialmente, los nativos dieron la bienvenida a la flota, proporcionándoles alimento y refugio. Pero a medida que los días se convirtieron en semanas las tensiones aumentaron. Después de 6 meses de estancia, y tras un rifirrafe, algunos hombres de la tripulación mataron a unos nativos. Se les negó la comida, el hambre y la venganza eran inminentes y Colón tuvo que idear un plan…



Los indígenas asombrados ante el eclipse
Al consultar el libro del matemático y astrónomo alemán Johannes Müller von Königsberg (1436-1476), encontró que el siguiente eclipse lunar sucedería el 29 de febrero de 1504. Sabiendo esto, tres días antes del eclipse, Colón pidió reunirse con el líder de los indígenas para informarle que el Dios cristiano estaba muy enojado con ellos y que sufrirían las “consecuencias”. Así que, para mostrar su enojo, en tres días “las llamas de la ira” harían desaparecer la luna del cielo.

De hecho, ocurrió lo que dijo Colón. Comenzó el eclipse y la “luna sangrienta” hizo su aparición. Según el hijo del navegante, los nativos se encontraban sumidos en tal terror que de inmediato pidieron a Colón que “hablara con Dios” para devolver a la luna a su tamaño original.


Entonces Colón se encerró en una cabaña durante 50 minutos, aparentemente para hablar con el altísimo. Usó su reloj de arena para registrar las fases del eclipse y, justo antes de que llegara a su fin, anunció que Dios estaba de acuerdo en “devolverles” la luna. Así pues, los nativos agradecidos los alimentaron y ayudaron hasta su partida por el Caribe el 29 de junio de 1504.

Fuente>Historias de Nuestra Historia
Imágenes: Flickr


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