martes, 28 de febrero de 2017

Carnaval de Oruro, Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad




Siete de la mañana, culmina la llovizna del viernes de verbenas, sol radiante, se escuchan los primeros acordes de músicos afinando sus instrumentos musicales. Lentejuelas, apliques bordados, trenzas, plumas y sombreros, sumados al incienso, acompañan a la comitiva junto a la imagen de la Virgen del Socavón; ése fue el escenario que dio la bienvenida al sábado de peregrinación en Oruro, donde María la Virgen, es la depositaria de las plegarias de más de 25.000 danzarines que recorrieron por las céntricas calles de la Capital del Folklore de Bolivia.

El Carnaval de Oruro ostenta el título de “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” declarada por la Unesco en 2001 que se constituye en la máxima expresión de la cultura boliviana.

Esta manifestación de fe y devoción hacia la Virgen del Socavón data de hace más de cuatro siglos, la que es una síntesis del folklore nacional, por esto, en 1984 Oruro fue nombrada por el presidente Hernán Siles Zuazo, como la Capital del Folklore de Bolivia. 


Las calles donde paulatinamente transcurren las horas, ven transitar a morenos, chinas, diablos, tinkus, pujllays, tobas y otros, que en afán de poder ultimar detalles para lucir su mejor gala, se concentran en la Av. 6 de Octubre y Aroma, punto de concentración hacia el inicio de esta entrada. Si bien la mayoría de las danzas no son oriundas de Oruro, todas las que se presentan en el Carnaval orureño alcanzaron la popularidad necesaria para así lograr subsistir y traspasar, incluso los 100 años. En algunos casos, se tuvieron que hacer labores de rescate ante de una inminente desaparición.

La mayoría de las danzas por sus peculiares características han logrado traspasar fronteras, llegando a ser parte de festivales y entradas en países vecinos. Algunas pretenden ser usurpadas en su esencia y origen, pero quien con ojo y oído clínico puede apreciar las danzas de Oruro, hoy podrá darse cuenta el origen y el sentido de éstas, según reporte de la Red Erbol. 

20 horas y 52 grupos
Por más de 20 horas, 52 fraternidades, más de 100 bandas de músicos, 25.000 danzarines realizan una peregrinación con sus danzas, por un escenario de 5 kilómetros que tiene como punto de culminación el santuario de la Virgen del Socavón, situado en las faldas del cerro Pie de Gallo, en la zona oeste de la ciudad de Oruro.

Este 2017 es otro año consecutivo donde la presencia de turistas procedentes de los diferentes continentes es visible por la ruta del Carnaval, muchos lo hacen por primera vez, pero hay varios que retornaron a Oruro por ese encanto que provoca el Carnaval.

La fiesta de peregrinación ayer, será relevada hoy  por la Entrada de Carnaval, la misma que se extiende en sus diferentes actos, hasta la próximo fin de semana, donde danzarines y comparsas realizarán sus últimas demostraciones en lo que se denomina Domingo de Tentación. 


Oruro, situado a una altitud de 3.706 m.s.n.m., en las montañas del oeste de Bolivia, fue un importante centro de ceremonias precolombino antes de convertirse en un importante centro minero en los siglos XIX y XX. 

La ciudad fue refundada por los españoles en 1606 y siguió siendo un lugar sagrado para el pueblo Uru. Posterior a su colonización, los españoles prohibieron esas ceremonias en el siglo XVII, pero éstas continúan bajo la fachada de la liturgia cristiana: los dioses andinos se ocultaban tras los iconos cristianos, convirtiéndose así en santos. 

Las ceremonias fueron transformadas en rituales cristianos, uno de ellos, el más importante, se celebra el 2 de febrero, Fiesta de la Candelaria, donde diablos bailan para la virgen, por esto la “diablada” se convirtió en el baile principal y representativo de Oruro y su Carnaval.

La jornada de ayer culminó con el alba protagonizada por las bandas de músicos que a partir de las 5.00 de la mañana de este domingo, junto a devotos locales y visitantes recibirán los primeros rayos del sol.

Fuente>Diario Los Tiempos (Bolivia) – 26 de Febrero de 2.017



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