domingo, 6 de noviembre de 2016

Arte y sacralidad en los instrumentos nativos de América

Es nuestro desafío como creadores contemporáneos el de generar una teoría y praxis acordes a las coordenadas espacio-temporales de la matriz poética de Abya Yala, linaje espiritual de nuestro continente.

En las Tradiciones espirituales de América, el universo sonoro comienza su travesía en el Océano del Aliento Puro hasta convertirse en el rugir de las olas, el silencio polar y el bullicio de las selvas.

Los instrumentos musicales, portadores de ese Misterio primigenio, surgen del humus fértil, de la madera, piedras y caracolas, de los caparazones de animales así como de sus huesos, pieles y pezuñas. Ellos son el vector que transmite el Sonido místico del universo junto al alma del hombre que los tañe, en un viaje de retorno al Espíritu que les dio origen.

Pájaros, truenos y huracanes,
Instrumentos del Cielo
Árboles, huesos y semillas,
Instrumentos de la Tierra

De manera paradigmática, en la ascensión mística del Árbol del Centro del Mundo, o en la Travesía chamánica del Arco Iris, son los instrumentos los que actúan de pontifex, los que tienden el puente capaz de enlazar los mundos. Entrelazados a la Danza y al Canto, ellos conforman el dispositivo capaz de proyectar al hombre en sus viajes extáticos hacia lo desconocido, atravesando las capas terrestres y los círculos celestes, hacia la geografía espiritual donde el centro está en todos lados y la circunferencia en ninguno.


En las Tradiciones nativas, la construcción de un instrumento es ritual, como lo es su ejecución. Cada instrumento es único y personal y es el chamán mismo quien, en una noche específica, recolectará la madera del árbol para su tambor y tenderá la piel del animal (caballo, venado, reno) que, al golpeteo rítmico de su baqueta cual fusta, lo conducirá al galope al otro lado. Ese Otro Lado donde se ubica la Terra Incognita de las visiones proféticas, de las epifanías artísticas y de las curaciones milagrosas.

La Sabiduría de las Fuentes autóctonas da cuenta en forma excelsa de esa Realidad que, encriptada en nuestra existencia, constituye su trama profunda y vigente; y es un singular abordaje de la creación el que puede reinsertarnos al tronco primordial de esta concepción del Arte como forma de religar al hombre a su origen.

En efecto, el artista, en su función de constructor de mitos, tiene un rol catalizador, ya que todo hacer es una regeneración e implica un retorno a esos orígenes: en la construcción de un instrumento, en la creación de una obra o en la restauración de un ser humano, se rehace ritualmente el proceso de Creación del mundo. El artista experimenta así, en lo íntimo de su ser, los procesos de la cosmogonía y antropogonía arquetípicas.

Un retorno a esta dimensión iniciática del proceso creador es clave para que el arte de vanguardia pueda recuperar su función mitológica. Las multiformes expresiones del entramado profundo de nuestra existencia son susceptibles, entonces, de revelarse inagotables para quien se reconozca religado a su Origen.

Junto a la recuperación de esta perspectiva iniciática del Arte se requiere una revisión de la tríada instrumento-gestualidad-técnica del proceso composicional.

Históricamente, el extraordinario espiral ascensional del Conocimiento generó una consecuencia inesperada: el distanciamiento del núcleo mítico embrionario. La Unidad Primordial terminó fragmentándose en el concepto de especialización técnica del saber.

Hoy se hace necesario redimir y restaurar esa Unidad perdida a través de un marco conceptual que permita reencontrar el camino hacia la Unidad ontológica fundamental. Un re-encauzamiento de los parámetros de la creación musical, actuando en sinergia con la potencialidad interior de los instrumentos autóctonos de América, puede devenir en aquello que los antiguos Sabios de este Continente denominaron un camino de conocimiento.

Es nuestro desafío como creadores contemporáneos el de generar un Corpus orgánico; una Teoría y Praxis acordes a las coordenadas espacio-temporales de la matriz poética de Abya Yala, linaje espiritual de nuestra América.
Por Susana Ferreres y Alejandro Iglesias Rossi*
*Alejandro Iglesias Rossi es Director de la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Susana Ferreres es la Directora de Artes Escénicas y Visuales de esa Orquesta.
Fuente: El Orejiverde – 6 de Noviembre de 2.016

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