sábado, 14 de noviembre de 2015

Mbya Guaraní, el Pueblo que Lucha y Respira


Una mirada que refleja o al menos intenta traslucir la vida de un pueblo que hace cientos de años sufre los embates de una nueva civilización que llegó, destruyó el monte, desgastó sus creencias y los llevó a ser marginados en su propia tierra.

Ñanderú Tenondé, el gran padre, creó la tierra para ser disfrutada y cuidada. El pueblo vivía feliz hasta que el hombre blanco llegó y desde ese momento, empezó una historia muy dura para los Mbyá; los primeros habitantes del suelo.

Los Mbyá guaraníes usan sólo los recursos que necesitan, no destruyen el monte, no lo matan, no lo dejan desolado; buscan el desarrollo para todos. Tienen un sistema de aprovechamiento de los bienes solidario y sin derroches de las bondades que provee la naturaleza.

El monte brinda alimento, cultura y medicina para el alma, pero ya queda poco; hay escasez. No hay para cazar, no hay para pescar, no hay frutas. La selva es el principal recurso de vida, el contenedor del agua, la fuente básica.

Lamentablemente a causa de las actividades económicas este recurso se encuentre muy limitado en nuestros tiempos. Infelizmente el concepto de desarrollo está mal encarado, nos estamos hundiendo en un abismo ambiental sin retorno y la tala indiscriminada sigue.

Los Mbya utilizan el río para alimentarse y para bañarse, sin consideraciones personales, ni proyecciones económicas, porque entienden que el agua es un recurso inmensamente valioso y que es imprescindible para la vida.

Los Guaraníes tienen una religión y una cultura muy importantes que involucran una ética individual y una moral conjunta que realmente cumple con la premisa de ser mejor humano, donde los valores predominan sobre cualquier otra cosa y es posible llevar una vida sin problemas de índole espiritual, ni de visión ya que tienen una profunda convicción que los lleva a convivir en perfecta armonía con el entorno.

Si de manera urgente no se combate la invasión de su cultura, el desmonte reiterado y la caza furtiva, difícilmente este pueblo pueda recuperar su ansiada libertad y sus riquezas.
Estos pueblos son sabios e inteligentes porque aplican ésta ética y moral conjunta desde lo cotidiano y desde lo práctico, lo aplican día a día; no son incrédulos ni tampoco pierden tiempo con superficialidades. La cultura Mbyá, como la mayoría de los pueblos aborígenes no tienen memoria escrita, solamente la conservan de manera oral, y la preservan de generación en generación, logrando así una expresión y una filosofía de vida profundamente ligada al espíritu y la fe, y que permite sin duda alguna, una metodología llena de contenidos religiosos y culturales que se manifiestan en los actos diarios, en la conducta; todo está muy ligado con el respeto.

“Cuando los dioses crearon todo, tomaron unos mates y se fueron al cielo”, dice la leyenda. Toda la sabiduría fue enseñada al hombre blanco, pero algunos no quisieron aprender.

Antes los alimentos eran naturales, por lo tanto no existían las enfermedades; ahora existen innumerables dolencias que los Guaraníes no pueden afrontar, teniendo que recurrir a la medicina de los blancos y exponiéndolos constantemente al mundo exterior, desgastando día a día su extraordinaria forma de vida.

La reducción, desaparición y contaminación de sus espacios vitales aptos para sostener sus modos tradicionales de alimentación los han obligado a adoptar los del “yuruá” (el hombre blanco) con grave y progresivo deterioro de su salud. Estudios epidemiológicos llevados a cabo en la Argentina en los últimos años demostraron la aparición de casos de mal nutrición y desnutrición sobre todo en niños.

En las escuelas bilingües establecidas en sus comunidades se ha tratado de paliar esto mediante los comedores escolares que muchas veces proporcionan las únicas comidas diarias disponibles. Recientemente se ha constatado la presencia creciente de adicciones en varias comunidades del lado argentino, que van del alcoholismo hasta el tabaquismo e inhalantes.

Los payés (opy’guá o señor del op’y) – médicos tradicionales – son los encargados de curar con plantas medicinales, de atraer las lluvias, de adivinar el futuro, de propiciar buenas cacerías y cosechas, dirigir los cantos y danzas rituales y dar un nombre guaraní a los recién nacidos. Su función más importante sería el relato de los mitos de creación que también tienen poder curativo. Existen entre ellos diversas jerarquías de acuerdo a su edad, experiencia y poder. La medicina tradicional Mbyá está sufriendo deterioro, por el olvido de sus conocimientos ancestrales y por la desaparición gradual de sus opy’guá. La pérdida de poder individual y comunitario de los opy’guá como conductores de la vida Mbyá conduce a la desaparición de este pueblo.

Ellos luchan por sus tierras, ellos creen que la selva está llena de espíritus, quienes cuidan que el aprovechamiento de los recursos no sea excesivo; es decir que en su principal creencia se ve plasmado el concepto de preservación y armonía con el monte. El hombre blanco desde hace cientos de años, viene destruyendo el hábitat natural, generando a través de una inmensa ceguera, un camino sin retorno en todo lo referido al medio ambiente.

Lamentablemente la sociedad actual no quiso entender y no quiso oír. Aún quedan pocos asentamientos en Misiones. Hoy se encuentran pobres, sin selva y tienen que recurrir al comercio para sobrevivir; cada día luchan contra quienes quieren avasallar sus tierras, los que roban su madera y los que cazan sus animales por mero deporte, sabiendo que es un delito.

Hermano Mbyá no te sientas triste, Ñanderú Tenondé está orgulloso de vos.

Fuente: La Comunidad – 22 de Enero de 2.015
http://www.lacomunidad.com.ar/articulo/mbya-guarani-el-pueblo-que-lucha-y-respira/

Fotografía: Alina Valeria Rey - Colaboración: Carol Marin. 

1 comentario:

  1. Me indigna demasiado esta realidad de nuestros hermanos Mbya, sometidos vergonzosamente por nuestra sociedad moderna.Por favor, quiero ayudarlos!!!!! Vivo en Buenos Aires. Espero tu respuesta.

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