viernes, 8 de agosto de 2014

Mayas le ganan demanda a Monsanto


El pasado 22 de julio, un juez concedió un amparo a indígenas y campesinos de Yucatán, por medio del cual se suspendía la siembra de soja transgénica en la región por parte de la empresa Monsanto. El cultivo de la miel entre los mayas es prehispánico; “es de una abeja ancestral que los mayas han utilizado por mucho tiempo; para consumo y para curarse. Lo que tiene de especial esta abejita es que selecciona la floración que recolecta”; por tal motivo, la comunidad Maya teme que los transgénicos puedan afectar a sus cultivos. 

El trozo de tierra en el que Leydi Pech tiene sus colmenares no es grande; son dos hectáreas, y de él proviene el sustento no solo de esta indígena maya, sino de los diez integrantes de su familia. Se encuentra en el estado de Campeche, donde los integrantes de su comunidad tienen parcelas similares. La mayoría se dedica a lo mismo: cultivar miel de la delicada abeja melipona, que no posee aguijón, por lo que no puede defenderse de sus depredadores. Más del 40% de la miel mexicana proviene de la llamada península de Yucatán, que se adentra como una espuela en el Mar Caribe y que incluye al estado del mismo nombre, así como a Campeche y Quintana Roo.

Estos apicultores temen que los cultivos transgénicos puedan contaminar la miel que producen artesanalmente. México es el tercer exportador mundial de este producto y la mayoría de quienes la trabajan son indígenas.


El pasado 22 de julio, un juez concedió un amparo a indígenas y campesinos de Yucatán por medio del cual se suspendía la siembra de soja transgénica en la región por parte de la empresa Monsanto.

Dos amparos similares habían sido otorgados en marzo y abril a campesinos e indígenas de Campeche, entre los que se encuentra Leydi.

En los fallos de Campeche se indica que el gobierno no consultó a las comunidades indígenas mayas sobre una decisión que las tocaría directamente. En el dictamen de Yucatán, además de este argumento, también se contempla la posibilidad de que las semillas transgénicas puedan afectar los cultivos y en especial la producción de miel. “Es el derecho a que no se puede implementar ningún tipo de biotecnología hasta que no se garantice plenamente los efectos secundarios” explica el abogado Jorge Fernández, quien forma parte del colectivo Ma OGM , que asesora a los apicultores.

En los tres amparos -que han sido calificados de “históricos” por defensores del medio ambiente-, además de suspender los cultivos transgénicos se ordena realizar las debidas consultas con las comunidades indígenas.

En junio de 2012, el gobierno autorizó al gigante Monsanto a sembrar soja transgénica a nivel comercial en más de 253.000 hectáreas distribuidas en siete estados.
La comunidad Maya no es la única que se opone; en una serie de reportajes publicados en 2013, Elva Mendoza indica que, antes de que se concedieran los permisos, tres organismos gubernamentales -la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; el Instituto Nacional de Ecología y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas- se habían pronunciado de manera negativa a la solicitud de siembra de Monsanto. Sus argumentos iban desde “la posible filtración de agroquímicos (glifosato) a los mantos acuíferos”, hasta “la colindancia de los polígonos liberados con áreas naturales protegidas y zonas prioritarias terrestres, marinas e hídricas”. A pesar de eso, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que estudió esos conceptos, dio luz verde a la siembra.

Monsanto, luego del dictamen en Yucatán dio a conocer un comunicado en el que manifiesta que “cualquier afectación resultante de la liberación de organismos genéticamente modificados debe ser evaluada por las autoridades competentes en estricto apego a la ley y con base en evidencias y estudios científicos concluyentes”. Alegando, también, que durante la rueda de prensa en la que se dio a conocer el fallo “terceros distintos a quienes interpusieron el amparo” divulgaron información “que genera confusión ante la opinión pública”. Monsanto, además de México, sostiene -o ha sostenido- batallas jurídicas en diferentes partes del mundo, como Estados Unidos, Brasil (donde los cultivos transgénicos ya superarían a los naturales), Chile o Francia.

Fuente: ANRed - Sur

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