miércoles, 6 de febrero de 2013

Valentin Sayhueque, símbolo de valentía


En defensa de los pueblos originarios, frente a la conquista del winka, Valentín Sayhueque es recordado como un símbolo de la valentía de su raza.

Conocido como el último ‘cacique manzanero’ y único jerarca de la gente del sur, habitó junto a sus tribus, la provincia de Neuquén y el norte de Río Negro a mediados del Siglo XIX.

Sayhueque tuvo una visión estratégica y política cuando aparece el ‘hombre blanco’ en sus tierras para quedarse, en la denominada Campaña del Desierto. 

El cacique intentó convivir con los blancos pero las intenciones no van siempre de la mano de la realidad y terminó siendo su rival.
A pesar de querer negociar con los españoles, él y su gente, no sólo fueron despojados de sus tierras, sino que fueron humillados para terminar en Chubut.

Nació, aproximadamente en 1830 cuando Juan Manuel de Rosas ya presentaba su proyecto de lucha contra los aborígenes. El proyecto de Rosas era avanzar hacia el río Colorado e ingresar al Río Negro para dominar al pueblo Mapuche.

El cacique nace en libertad, pero en una época en que los conquistadores que gobernaban, no querían la integración de los originarios sino su exterminio, en nombre del avance de la frontera y la civilización.

Lonco Valentin Sahueque. Foto: cardon.com.ar
En su juventud Sayhueque dominó sus tierras y comenzó a afianzar su poder donde todos reconocían su autoridad.

Cuentan que lo visitaron personajes importantes como el Perito Pancracio Moreno. Le brindaron comprensión y respeto, pero a la vez llevaron al mundo del hombre blanco la visión de esa tierra de maravillosa. Transmitieron la enorme belleza del sur y marcaron sus caminos. Esta importante información despertó el interés de comerciantes, terratenientes, etc.

Hasta poco antes de la ‘Campaña de Nahuel Huapi’ en 1881, la población del país era de unas 30.000 personas. Cuando se produjo el inesperado ataque comandado por el coronel Conrado Villegas, el cacique, que no había creído que pudiese ser atacado por el ejército argentino (de quien se consideraba aliado), tuvo que a huir al sur con los demás caciques, abandonando sus tierras.

Sayhueque, quien había resistido con su gente durante varios años por el sur de Río Negro y Chubut, cansados por combates, hambre y frío, terminaron entregándose en 1885 en Junín de los Andes con 700 guerreros y 2.500 de mujeres y niños. 
Llevados a pie hasta Carmen de Patagones, fueron embarcados hacia Buenos Aires donde los caciques quedaron detenidos. Los hombres jóvenes fueron enviados a servir en la marina de guerra. Las mujeres y los niños, fueron entregados a familias ‘de bien’, destinados para servir, ellas o para ser criados, ellos.

Con las comunidades indígenas desintegradas, sus territorios fueron automáticamente ocupados por nuevos propietarios, los blancos.

Según cuentan, antes de la ‘Conquista del desierto’ sustrajeron más de 34 millones de hectáreas, donde 24 personas recibieron parcelas superiores a las 200 mil hectáreas.

Sayhueque llevado a Buenos Aires pasó a ser, junto a su gente, un objeto de observación. Los diarios de la época lo fotografiaron, lo entrevistaron y lo vistieron de compadrito.
Pero él sólo pedía tierras para su gente. Un lugar para vivir en paz, un lugar para la dignidad. 

Reciente bautismo de calle en Sierra Grande con el nombre de Lonco Valentín Sayhueque
El 1 de abril lo embarcaron hacia el sur, quedando en Buenos Aires, presos, los capitanes fieles, su hijo y el resto de su familia.
Lo llevaron a Chichinales, donde estaba parte de su gente y donde esperó las tierras prometidas, pero así, pasaron más de diez años.

En 1896 a Sayhueque y a su gente le entregaron las tierras asignadas, pero no eran más que las lomas de unas sierras pedregosas, en Chubut, lejos de sus ríos y sus verdes valles. Y cuando se establecieron en las tierras, ya la vida del cacique se apagaba.

Murió el 8 de septiembre de 1903 luego de un ataque al corazón durante una ceremonia ritual en Chubut.

Por: Pridebailo Brenda

Fuente: revistasavio.blogspot.com.ar


2 comentarios:

  1. Flor de los arenales...
    regada en sangre del bravo Sayhueque
    Grito que está volviendo,
    en tu desbocado potro pehuenche.

    Del cielo la onda noche,
    se oye del viento la serenata.
    Tucos la luna prende
    en la negra cimba de mi araucana.

    Aguas que van,
    quieren volver,
    aguas que van,
    quieren volver,
    río arriba del canto aprendido,
    Neuquén quimey,
    quimey Neuquén.

    Sol que se está gastando,
    en piedras,
    lajas y turbias corrientes.
    Besó la sombra india,
    que vuelve crecida
    de un sueño verde.

    Ya madura el silencio,
    por el agreste vientre de tus bardas.

    Quiere rayen dormirse,
    tiemblan sus entrañas,
    enamorada.

    Aguas que van, quieren volver,
    aguas que van, quieren volver,
    río arriba del canto prendido,
    Neuquén quimey, quimey Neuquén,
    Neuquén quimey, quimey Neuquén,
    Neuquén quimey, quimey Neuquén

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  2. Mi respeto a los descendientes de quienes fueron ultrajados para usurpar sus territorios sin necesidad siquiera. Eso fue un genocidio. Debemos seguir pidiendo que nos perdonen, porque todos somo humanos.

    Para que vivir tan separados...
    Si la tierra es redonda y una sola nomas...
    todos juntos vamos a vivir.....

    En los años 60 escuchaba a Larralde me emocionaba sin entender porqué.
    Hoy en Quimey encuentro el ritmo que me lleva a mi interior.

    Honor por siempre al cacique Sayhueque. Argentino por elección. Traicionado por las clases dominantes del país en que puso su confianza.

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