miércoles, 26 de febrero de 2014

Palín, juego Mapuche

El Palín es un juego comunitario que practican los mapuches con el objetivo de fortalecer la amistad entre el lonko y su lof o entre dos comunidades. Si bien el Palín es una competencia, el acento está puesto en el encuentro y la celebración, por eso se evita provocar daño físico en los contrincantes y se acompaña de ceremonias religiosas, baile y comida. Se juega en una cancha larga y angosta llamada Paliwe, la que mide aproximadamente 90 a 100 metros de largo por unos 6 a 10 metros de ancho. Para jugarlo se requiere de una bola de madera o cuero llamada Pali y un palo de unos 1,20 a 1,3O metros de longitud que se encuentra curvado en el extremo inferior, denominada Wüño.

En el centro de la cancha un representante de cada equipo, que también cumplirá la función de árbitro, hace un pequeño hoyo en el cual se ubica el Pali. Alrededor de este hoyo, los equipos se forman en hilera quedando frente e frente. Los Lonko palife (jefe de cada equipo) deben sacar el Pali. Así este comienza a ser disputado por los Palife (jugadores) con el objetivo de lanzarlo a la raya contraria, que corresponde a uno de los extremos del paliwe.

El tiempo, número de participantes por equipo y cantidad de rayas (puntaje) se acuerda previamente entre los equipos. En general se juega a 4 rayas, lo cual se denomine un Kon o kuden. El pali debe salir en los extremos (parte angosta del paliwe) para que se pueda anotar una raya.


Si el pali sale por los costados, se comienza nuevamente en el centro de la cancha. Cuando se juega entre dos comunidades, los Lonkos acuerdan las características del juego. La comunidad que invita, recibe solemnemente a sus invitados, según las enseñanzas encestrales. Para ello, se realizan rogativas y bailes en torno al Rewe (altar mapuche formado por ramas de canelo y banderas negras y blancas) para agradecer por la celebración y pedir que el juego salga bien. Cuando finaliza el Palin, sin importar el resultado, la comunidad anfitriona agasaja a sus invitados con alimentos y bebidas.


Fuente: Ser Indígena, Culturas Originarias.

lunes, 24 de febrero de 2014

Overa héroe de la Resistencia Guaraní y el primer ensayo de transculturación colonizadora.


Uno de los primeros ensayos de evangelización de los indios guaraníes dio lugar a un episodio rico en enseñanzas etnológicas y religiosas, e incluso lingüísticas. Martin del Barco Centenera, sacerdote y soldado, dedica un canto de poema épico “Argentina” a la insurrección de Overa, un indio guaraní de la región del Paraná quien, por algún tiempo, representó un serio peligro para la naciente colonia española en el Paraguay (y la región).


Como veremos en el poema escrito se presenta a Overá revestido de carácter mesiánico, con un origen divino y una misión de salvación de su pueblo. Guarda escondido un cometa aparecido en aquel tiempo que oportunamente empleará para la destrucción por fuego de los españoles. Guyraró, su hijo, es su pontífice “con cargo de que fuese borrando los nombres que a toda su nación habían impuesto los cristianos, y confiriéndoles con un nuevo bautismo, nuevos nombres según antiguos ritos.

Obera, como digo, se llamaba,
que suena resplandor en castellano.
En el Paraná Grande éste habitaba,
el bautismo tenía de cristiano.
Mas la fe prometida no guardaba,
que con bestial designo a Dios, tirano,
su hijo dice ser y concebido
de virgen, y que virgen lo ha parido.

La mano está temblando de escribillo,
mas cuento con verdad lo que decía
con loca presumpción aquel diablillo,
que más que diablo en todo parecía.
Los indios comenzaron de seguillo
por todas las comarcas do venía,
atrajo mucha gente así de guerra,
con que daños hacía por la tierra.

Dejando, pues, su tierra y propio asiento,
la tierra adentro vino predicando;
no queda de indio algún repartimiento
que no siga su voz y crudo mando.
Con este impío pregón y mal descuento
la tierra se va toda levantando,
no acude ya al servicio que solía,
que libertad a todos prometía.

Mandoles que cantasen y bailasen,
de suerte que otra cosa no hacían,
y como los pobretes ya dejasen
de sembrar y coger como solían,
y sólo en los cantares se ocupasen,
en los bailes de hambre se morían,
cantándoles loores y alabanzas
del Obera maldito y sus pujanzas.

Un hijo que éste tiene se llamaba
por nombre Guiraró, que es palo amargo.
Del nombre Papa aquéste se jactaba.
Con éste el padre, dice: «Yo descargo
la grande obligación que a mí tocaba
con darle de pontífice el encargo».
Aquéste es el que viene bautizando,
y los nombres a todos trasmutando.

No quiero más decir de sus errores
de que andaba la tierra alborotada
en todo el Paraná y sus rededores;
y así se fue tras él de mano armada.
Mas como éste tenía corredores,
y gente puesta siempre en gran celada,
en viendo la pujanza conocida
del enemigo, pónese en huida.


Martín Barco de Centenera y el historiador jesuita Pedro Lozano, que le sigue, dan a este hecho una explicación que quiere ser simple: Overa había escuchado la predicación de un tal Martín González, clérigo, quien hablara a los indígenas de la destrucción de la torre de Babel; de que David, armado con una pequeña honda, había vencido a Goliat, protegido con su cota, además de “otros hermosos y elevados misterios que no tenían que ser tratados delante de indios”. Según Barco de Centenera, el indio es rudo y corto de entendimiento, es voluble y le gusta seguir las novedades; es como una criatura, a quien hay que proponer la fe con sencillez, como leche y no pan con corteza. A todo esto había venido a sumarse la perfidia del citado Overá, la fuerza de su palabra, sus promesas de libertad y la vuelta al antiguo modo de vida, su inagotable idolatría, sus amenazas e incluso, según Lozano, su lujuria.

No obstante, todos los hechos que caracterizaron a esa revuelta pueden ser interpretados como la expresión de una crisis mítico-religiosa, que conoce múltiples manifestaciones a lo largo de esa segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII.

Se suceden los movimientos de liberación mística, aparecen en escena numerosos mesías y profetas, y los casos de “habitación mística” presentan en la época un carácter casi endémico. La agitación socio-religiosa de Overa se enraiza en el mundo guaraní que, con sus estructuras místicas propias, hacía posible la eclosión de tales movimientos mesiánicos en momentos en que la antigua cultura guaraní se ve particularmente amenazada por la dominación española, ya sea la de los conquistadores o la de los misioneros. Al verse presa del miedo y la desesperación, el indio guaraní se vuelve naturalmente hacia sus “cantores y hechiceros” que lo llevarán a la Tierra sin Mal, Yvy Marae’

Bartomeu Melia : La lengua Guaraní en el Paraguay Colonial . Páginas 23 al 27. Centro de Estudios Paraguayos Antonio Guasch.


jueves, 20 de febrero de 2014

Día Internacional de la Lengua Materna

 En el año 2000 la ONU estableció que cada 21 de febrero se celebre el Día Internacional de la Lengua Materna con el objetivo de promover la diversidad lingüística y cultural y el multilingüismo.


El tema de este año (2.014) es Las lenguas locales y la transmisión del conocimiento científico”.

Contrariamente a la creencia común, las lenguas locales son totalmente capaces de transmitir los conocimientos científicos y tecnológicos más modernos. De hecho, la comunicación en el mundo de las ciencias se establece mayoritariamente en idiomas vernáculos. Con la exclusión de estas lenguas, sus hablantes se verán privados de su derecho humano fundamental al conocimiento científico. En cambio, su preservación abre las puertas al enriquecimiento con saberes tradicionales científicos a menudo ignorados.


Las lenguas son los instrumentos más poderosos para preservar y desarrollar nuestro patrimonio cultural, tanto el tangible como el intangible. Todas iniciativas dirigidas a difundir las lenguas maternas servirán no sólo para incentivar la diversidad lingüística y el multilingüismo, sino también para crear una mayor conciencia acerca de las tradiciones culturales en todo el mundo y promover la solidaridad basada en el entendimiento, la tolerancia y el diálogo.

En Argentina hay 18 lenguas vulnerables, en peligro de extinción o extintas, a saber:

Lenguas vulnerables y en peligro de extinción:
Atacameño
Avá Guaraní
Chaná
Chorote
Guaraní boliviano
Mbyá Guaraní
Manjui
Mapuche
Mocoví
Pilagá
Quechua
Tapieté
Tehuelche
Toba
Wichi

Lenguas extintas:
Ona
Puelche
Vilela

Fuente: Blog La Memoria y el Sol.

Wikipedia.

martes, 18 de febrero de 2014

El Lenguaje tan abrumadoramente oral

"En África, cuando un viejo muere, arde una biblioteca"
Proverbio africano.

Donde quiera que haya seres humanos, tendrán un lenguaje. Pero el lenguaje es tan abrumadoramente oral que, de entre las muchas miles de lenguas habladas en el curso de la historia del hombre, la mayoría de ellas no han llegado nunca a la escritura.

Las personas no analfabetas sólo con gran dificultad pueden imaginarse cómo es una cultura oral. Para cualquiera que tiene una idea de lo que son las palabras en esta cultura, no resulta sorprendente que el término hebreo "dabar" signifique "palabra" y "suceso", porque entre los pueblos orales la lengua no es sólo una transcripción del pensamiento, sino de acción. 


Tampoco resulta sorprendente que los pueblos orales por lo común consideren que las palabras poseen un gran poder. Por eso, consideran que los nombres (una clase de palabras) no es sólo una etiqueta, sino que confieren poder a las cosas, les dotan de ciertas características que el nombre mismo describe. Por eso, en muchas culturas faltar a la palabra es como faltar al alma. (En lengua guaraní ñe'ê significa “palabra” y también significa “alma”).

Una antropóloga en la luna.



lunes, 17 de febrero de 2014

Tiempo del Hombre

La partícula cósmica que navega en mi sangre
Es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Atahualpa Yupanqui
Vino a mí tras un largo camino de milenios
Cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera, raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Después fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron su primera palabra.

Después la forma humana desplegó sobre el mundo
La universal bandera del músculo y la lágrima.
Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo, la copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer en hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan sus mensajes las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.

Atahualpa Yupanqui
Fue cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino. Se le considera el más importante músico argentino de folclore. 



viernes, 14 de febrero de 2014

El Sol Rojo – Leyenda Mocoretá

Entre los indios mocoretáes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador) que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaza), y quería casarse con ella.

Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesario para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.
Era una noche plácida y serena. La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpretó:
-Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igtá y Picazú.
Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrase a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.

Igtá, que era excelente nadador y había cazado mucho desde su niñez, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó cuanto se lo pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
Las ceremonias de la boda realizáronse una noche, después de tres lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y gritaban, festejando tan grande acontecimiento.
Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.



¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer una copiosa lluvia! Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.

Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.

Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el sol iba a ocultarse en el ocaso, Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.
Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues ésta era su creencia.

Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar a la isla sanos y salvos, cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (Espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha. Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.
En ese preciso instante el sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.

Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la laguna.
Mientras tanto Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.

Vocabulario:
Tupá: Dios bueno de los guaraníes. 
Tuyá: Anciano de la tribu. Consultaba los astros. Era curandero y sacerdote. 
Igtá: Hábil nadador. 
Picazú: Paloma torcaza.

Ñuatí: Espina. 

Fuente: sobreleyendas.com

miércoles, 12 de febrero de 2014

La mujer habitada – Gioconda Belli (fragmento)

"Después de varios meses de recios combates, uno tras otro morían los guerreros. Vimos nuestras aldeas arrasadas, nuestras tierras entregadas a nuevos dueños, nuestra gente obligada a trabajar para los encomenderos. Vimos a los jóvenes púberes separados de sus madres, enviados a trabajos forzados, o a los barcos desde donde nunca regresaban. A los guerreros capturados se les sometía a los más crueles suplicios; los despedazaban los perros o morían descuartizados por los caballos. Desertaban hombres de nuestros campamentos. Sigilosos desaparecían en la oscuridad resignados para siempre a la suerte de los esclavos. Los españoles quemaron nuestros templos: hicieron los códices sagrados de nuestra historia; una red de agujeros era nuestra herencia. Tuvimos que retirarnos a las tierras profundas, altas y selváticas del norte, a las cuevas en las faldas de los volcanes. Allí recorríamos las comarcas buscando hombres que quisieran luchar, preparábamos lanzas, fabricábamos arcos y flechas, recuperábamos fuerzas para lanzarnos de nuevo al combate. 

Yo recibí noticias de las mujeres de Tegucigalpa. Habían decidido no acostarse más con sus hombres. No querían parirle esclavos a los españoles. Aquella noche era la luna llena, noche de concebir. Lo sentí en el ardor de mi vientre, en la suavidad de mi piel, en el deseo profundo de Yarince. Regreso de la caza con una iguana grande, color de hojas secas. El fuego estaba encendido y la cueva iluminada de rojos resplandores. Se acercó y después de comer acaricio el costado de mi cadera. vi. sus ojos encendidos en los que se reflejaban las llamas de la hoguera. Quite su mano de mi costado y me resbale más lejos, hacia el fondo de la cueva. Yarince vino hacia mí creyendo que se trataba de un juego para excitar más su deseo. Me beso sabiendo como sus besos eran pulque jugoso en mis labios: me emborrachaban. Lo bese. En mi surgían imágenes: agua de los estanques, tiernas escenas, sueños de mas de una noche, un niño guerrero, rebelde, inclaudicable, que nos prolongara, que se pareciera a los dos, que fuera un injerto de los dos, cargando las mas dulces miradas de ambos. Me aparte de que sus labios me vencieran. 


Dije: No, Yarince, no. 
Y luego dije no de nuevo y dije lo de las mujeres de Tegucigalpa, de mi tribu: no queríamos hijos para las encomiendas, hijos para las construcciones, para los barcos, hijos para morir despedazados por los perros si eran valientes y guerreros.
Me miro con ojos enloquecidos. Retrocedió. Me miro y fue saliendo de la cueva, mirándome cual si hubiera visto una aparición terrible. Luego la ramas de la hoguera, muriéndose encendidas. 


Mas tarde escuche los aullidos de lobo de mi hombre. Y más tarde aun, regreso arañado de espinas. Esa noche lloramos abrazados, conteniendo el deseo de nuestros cuerpos, envueltos en un pesado rebozo de tristeza. Nos negamos la vida, la prolongación, la germinación de las semillas. Como me duele la tierra de las raíces solo de recordarlo! No se si llueve o lloro? 
"

lunes, 10 de febrero de 2014

Petroleras en territorios originarios a nivel mundial: impacto extractivista

Por Dario Aranda

El estudio de una ONG estadounidense muestra que las principales petroleras y mineras de ese país operan en 370 sitios de pueblos originarios.

Las más grandes compañías petroleras y mineras de Estados Unidos operan en 370 sitios de pueblos originarios en 36 países y, en la gran mayoría de los casos, extraen riquezas naturales sin respetar los derechos de las comunidades indígenas. Las empresas extractivas operan en 41 lugares de América latina y cinco de Argentina. Una muestra del impacto extractivista en los pueblos originarios: el 39 por ciento de los yacimientos en explotación de hidrocarburos está en territorios indígenas y casi la mitad (46 por ciento) de las reservas comprobadas de petróleo y gas se ubica en comunidades originarias.

La ONG estadounidense Primeros Pueblos en el Mundo (First Peoples Worldwide –FPW–) publicó su estudio “Derechos indígenas: Informe de riesgo para las industrias extractivas”, en base a información de las 52 petroleras y mineras más grandes de Estados Unidos. Aunque dirigido principalmente a empresas (evalúa el “riesgo” corporativo), revela datos útiles para las organizaciones indígenas. Las principales empresas en territorios que afectan a pueblos originarios son las petroleras ConocoPhillips (44 explotaciones), ExxonMobil (35), Chevron (24) y Apache (19). Y las mineras Southern Copper (17), Freeport-McMoRan (16), Newmont Mining (14), Peabody Energy (14).
Y sobresale una información que augura mayor conflictividad: el 39 por ciento del petróleo y el gas que producen las compañías está en territorio indígena o cerca de él. El 46 por ciento del petróleo y el gas se ubica en tierras indígenas.


El ranking de países con empresas mineras y petroleras en territorios indígenas lo encabeza Estados Unidos, con 157 casos. Le siguen Canadá (74), Australia (24) e Indonesia (23). En América latina hay 41 casos de empresas estadounidenses que afectan a comunidades indígenas. México y Perú tienen nueve casos cada uno. Chile seis y Argentina cinco. Colombia y Venezuela, con cuatro cada una. Ecuador dos y Nicaragua y Surinam un caso cada una.

La ONG les recuerda a las empresas que los pueblos indígenas cuentan con legislación internacional, como el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Hace hincapié en el derecho indígena al consentimiento libre, previo e informado para cualquier acción que pudiera afectar sus territorios y forma de vida.
Los cinco casos de Argentina citados en el estudio están en la cuenca neuquina. La petrolera EOG Resources opera en el norte de la provincia, en la formación Vaca Muerta. También está presente la petrolera WPX Energy, con participación mayoritaria en Apco Oil (en Argentina opera la petrolera Entre Lomas), con extracción en Neuquén y Río Negro.

En el informe, de 34 carillas, sobresale la petrolera Apache, que mantiene conflictos con las comunidades mapuches Gelay Ko y Winkul Newen, en las afueras de Zapala, y donde la empresa no cuenta con consentimiento de las comunidades. También está presente la poderosa ExxonMobil, que opera en la formación Vaca Muerta junto a YPF, Petrobras, Pan American Energy y la provincial GyP (Gas y Petróleo de Neuquén). Cuenta con concesiones en Rincón de la Sauces y Añelo.
La ONG estadounidense remarca que una de las situaciones de mayor peligro empresario es el caso de Chevron en Vaca Muerta. Recuerda que en 2011 las Naciones Unidas (mediante el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) advirtió sobre la violación de derechos de los pueblos indígenas de Argentina. “Durante muchos años los mapuches han realizado protestas pacíficas y participaron de campañas para defender sus derechos humanos, protegidos por la Constitución nacional”, señala el informe y cita al vocero de la Confederación Mapuche de Neuquén, Jorge Nahuel: “No hay duda de que todos los anuncios acerca de estos megacampos petroleros son una amenaza directa y clara a la vida y a la cultura de las comunidades mapuche”.

Referido a las cinco petroleras en territorio mapuche, la ONG precisa: “Existen protestas mapuches por la contaminación de sus aguas y la falta de consentimiento indígena para el funcionamiento de empresas en su territorio”. También menciona a los “grupos ambientales” movilizados por los peligros del fracking y recuerda que el pueblo mapuche está presente en Río Negro, Chubut y La Pampa. La Confederación Mapuche de Neuquén contabilizó al menos 29 comunidades que viven sobre la formación Vaca Muerta.

Fuente: Página 12 

Lunes 10 de Febrero de 2.014

sábado, 8 de febrero de 2014

Guaycurúes

Guaycurúes o guaykurúes son los nombres que recibe un conjunto de pueblos indígenas de origen pámpido-patagónico que habita la región del Gran Chaco, en la ArgentinaBoliviaParaguay y Brasil.

 De esta familia forman parte los pueblos mocovítobapilagá y caduveo. En el pasado incluyó también a abipones, mbayáes y payaguáes.
El nombre de guaycurúes tuvo su origen en el apelativo ofensivo dado por los guaraníes a una parte de los mbayáes del Paraguay, que después se amplió a todo el conjunto, aún hoy entre los guaraní-parlantes la palabra guaykurú tiene un significado que se traduce aproximadamente por "bárbaro" o "salvaje". Se estimaban en 150.000 al llegar los españoles.
Mocovíes
A la llegada de los españoles, los pueblos guaycurúes estaban concentrados en la región al oeste del río Paraguay entre los ríos Bermejo y Pilcomayo (actual provincia de Formosa) y en menor medida en las áreas adyacentes a esos ríos. En su momento de máxima extensión habitaron los territorios entre Corumbá en el Mato Grosso del Sur (Brasil) en el norte pasando por el Chaco Boreal hasta la ciudad de Santa Fe al sur y desde el río Paraguay hasta las estribaciones andinas del departamento de Tarija en Bolivia, incluyendo a las provincias argentinas de Formosa, Chaco, este de Salta, norte de Santiago del Estero y norte de Santa Fe. La incorporación del caballo dio impulso a su expansión territorial.

A estos pueblos del Chaco Oriental, los españoles les dieron el nombre de frentones (en guaraní: toba) por la costumbre muy común entre ellos de raparse la parte anterior de la cabeza, dando la impresión de una frente más amplia de los normal.

Son altos y de fuerte constitución física, con piernas robustas y anchas espaldas. Excelentes cazadores y recolectores.

A mediados del siglo XVIII los jesuitas crearon diversas misiones para ellos, entre ellas: San Javier, Concepción, San Fernando, San Ignacio de LedesmaSan Juan de NepomucenoRosario de Timbó y San Pedro. Tras la disolución de esta orden, la misión fue continuada por los franciscanos.

Pese al origen insultante de la palabra guaycurú entre los guaraníes, luego los antropólogos de principios de siglo XX y sobre todo los lingüistas han mantenido este término para clasificar a los pámpidos chaquenses y septentrionales.
Las distintas lenguas guaycurúes habladas son muy afines entre sí.
Los tobas se distribuyen a lo largo de los ríos Bermejo y Pilcomayo en la Argentina, pero también hay pequeños grupos en Paraguay y Bolivia. Los mocovíes y abipones lo hicieron en el norte de Santa Fe, noroeste de Santiago del Estero y Chaco. Los pilagás habitan el centro de Formosa.

Los abipones se dividieron en 3 grupos: rikahé (gente de campo), nakaigeeterhé (gente del bosque) y jaaukanigá o yaaukanigá (gente del agua).

Los tobas (en su lengua: qo'm) se dividen en: tobas-miní (pequeños tobas), en el Chaco Paraguayo; tobas-guazú (grandes tobas), en Argentina.



Otras parcialidades tobas fueron los takshik, lañagashik y los shiuwik. Los cocolotes y los aguilotes mencionados por las crónicas españolas parecen haber sido divisiones de los tobas.

Los llamados en guaraní: mbayáes y los payaguáes habitaron en el actual territorio paraguayo. Se considera a los actuales kadiwéu o caduveo del Mato Grosso en Brasil como los descendientes actuales de los mbayá.

La obra más completa sobre la historia política, étnica y cultural de los pueblos guaycurúes se encuentra plasmada en los 5 tomos de Historia Sagrada del Pueblo Qom en el País Chaqueño, del profesor argentino, nacido en la ciudad de Santa Fe, Flavio Dalostto, quien en 2010 ha publicado los tomos 1 y 2 de la obra acompañados por sendos mapas.


Mason en 1950 realizó la siguiente clasificación de los guaycurúes:
Guaykurú
Septentrional
Mbayá-guaycurú
Occidental
Caduveo (cadiguegodí o kadiwéu)
Guetia-degodí (guetiadebo)
Oriental
Apacachodegodeguí (mbayá mirim)
Lichagotegodí (icachodeguo?)
Eyibogodegí
Gotoco-gegodegí (ocoteguebo?)
Payaguá (Lengua)
Norte
Sarigué (cadigué)
Sur
Magach (agacé)
Siacuás
Tacumbú
Frentones
Central
Toba (Tocovit)
Toba guazú (takshik)
Komlék
Toba michi (miri)
Lanyagachek
Mogosma
Chirokina
Natica
Sur
Abipones (Callagá)
Mapenuss (ya[a]ukanigá)
Mepene
Gulgaissen (kilvasa)
Mocoví (mbocobí)

Pilagá (1.964) Foto: Matteo Gorgetti

Fuente: Wikipedia