Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

sábado, 25 de febrero de 2012

Juego de Pelota Maya

Una de las tradiciones culturales de mayor relieve en la Mesoamérica fue el juego de pelota, práctica que parece haberse originado hace 3,000 años en el área Olmeca, zona productora de caucho, material utilizado en la manufactura de pelotas. Las evidencias arqueológicas más antiguas del juego son figurillas antropomofas del barro que retratan jugadores.

Juego de Pelota Maya
La arquitectura de las canchas refleja el carácter ceremonial del juego de pelota, así como su ubicación en las plazas principales del epicentro de las ciudades mayas. En los juegos de pelota típicos, la cancha era un espacio rectangular limitado por dos plataformas paralelas de forma alargada con extremos abiertos. Esta modalidad tuvo la distribución geográfica más amplia y su uso corresponde a la época clásica. Los jugadores parecen haber rebotado la pelota sobre los taludes o muros situados hacia cada uno de los lados de la cancha.
El corredor más bien estrecho de la cancha, sugiere cierta limitación en el número de participantes en el juego.
Cancha de Pelota en Chichen Itzá
Entre deporte, religión y política
Aunque se ha considerado la posibilidad de que tuviera una función deportiva, el juego era más que todo un ritual de tipo religioso, donde se representaba la lucha entre fuerzas opuestas, como el bien y el mal. El Popol Vuh (libro sagrado de los mayas) proporciona bastante información con respecto al significado de este ritual, especialmente en el relato de los jóvenes gemelos Hunahpú e Xbalanqué, quienes juegan con los dioses de inframundo (Xibalba), derrotándolos. El juego de pelota entonces, era una forma de conmemorar un acontecimiento mitológico que aseguraba el orden en el cosmos.

Juego de Pelota Maya
El jugador golpeaba la pelota de caucho sólido con la cadera, apoyado en una de sus rodillas.
Algunas representaciones del juego de pelota indican que también podía involucrar sacrificios humanos, lo que sugiere que algunos jugadores pudieron ser prisioneros de guerra que al final eran decapitados o se les extraía el corazón.
La función del juego de pelota iba más allá de lo religioso, ya que también pudo formar parte de las actividades de tipo político. En marcadores y otras esculturas aparecen gobernantes y otros personajes importantes vestidos como jugadores, por lo que se considera que sirvió como medio para conmemorar alianzas con otros reinos y la presentación de herederos.

Fuente: cienporcientochapin.blogspot

viernes, 17 de febrero de 2012

Arte Neoguaraní

Creado por el artista argentino Miguel Hachen como resultado de sus constantes indagaciones sobre nuestras raíces e identidad cultural, inició hace ya más de una década una expresión artistica única y diferente, determinante y armónica, denominada Neoguaraní. Este neologismo revela y explica según sus palabras un ensayo sobre el arte de como mantener vivo el ideal estético guaraní y sus códigos visuales. Y esta su propuesta sincera, expresar a través del universo artístico para renacer como nuevos guerreros que inspirados en la cosmovisión de esta cultura ancestral, seamos capaces de vivir en armonía con la naturaleza y con el medio ambiente, mimetizados con la Madre Naturaleza.


Tajy
Guaraní
Comparto un escrito de su pluma y letra donde refleja la significancia de su excelso arte:

Desde tu inocencia rebautizo la existencia de lo eterno,
Lo nombro con antiguas palabras nuevas.
Lo renuevo para que florezca en tus manos
Infinito y leve como el cuenco de la neblina.
Me consagro en lo sagrado, en lo intangible de las raíces
Y, hace siglos, busco la tierra sin males en las formas y colores
Del suelo ancestral cobijado por el fuego inextinguible del tayí.
Bajo la protección del yaguar verdadero y otros espíritus celestiales,
Yo, el más salvaje, me apropio de los colores resplandecientes
Del Maynumby y me adueño de las Ñe’é porá para nombrarte.
Renuevo los bellos adornos y me adentro en la ancestralidad
Que heredé de la selva y de los ríos, del tekoha natural que es tu paisaje,
Suelo al que pertenezco y que jamás fue mío.
Registro tu cuerpo y tu alma al desnudo y los cubro para descubrir,
Una y otra vez, la belleza de tu poesía negada.

Miguel Hachen
Naipi ha Tarova
Jasypiahu (Luna nueva)
Avati Yari
Glosario:
Maynumby: picaflor
Tayí: lapacho (árbol que con su florecimiento manifiesta el año nuevo)
Ñe’é porá: bellas palabras (las palabras guaraníes)
Tekoha: comunidad guaraní

Mainumby (Picaflor)
Jaguarete ha jasy (El yaguareté y la luna)


Tarova

sábado, 11 de febrero de 2012

Los Wichí. Orígenes.

Wichí, en nuestra propia lengua, significa “ser humano”.
Somos seres humanos, nosotros somos el amor, nosotros somos el mundo, nosotros somos los niños. Junto con las otras naciones originarias del Gran Chaco estaremos siempre unidos en la equidad, en la bondad, en el amor, en la ingenuidad, en la espontaneidad, en la sensibilidad, en la nobleza.
Nosotros estamos primero y sobrevivimos a catástrofes, existimos desde hace 7000 años.
Nosotros como en los mitos, venimos de las estrellas. Descendemos de los primeros seres. De un meteorito que hace aproximadamente 5800 años se posó en la Tierra e hizo un cráter, como una media luna en el Gran Chaco. Aún hoy se puede ir y ver. Los meteoros en Campo del Cielo (Chaco).

Wichi ( Pintura de Guzman - Año 2.009)


Este dio origen a uno de los tantos mitos de la cultura wichi: Los Hombres-fuego (Itaj hino).

“En el que dice que en los albores del tiempo aparecieron en la tierra gran cantidad de seres que provenían del sol naciente o del sol. Se parecían a seres humanos pero eran hombres-fuego…”
Sigue el relato del mito y cuenta:
“…No sentían el dolor porque ellos mismos eran de fuego. En nuestros comienzos éramos mitad humano y mitad animal. El hombre-hornero con su carcajada provocó la ira de los hombres-fuego, a quienes les salía fuego por atrás. Por esa burla los hombres-fuego quemaron todo el monte, pero la voluntad re-encarnada del hombre-hornero volvió a hacer su casa de barro y cuando lo escuchamos cantar, decimos: se está riendo de nuevo. 
Porque una buena voluntad wichi a pesar de no tener nada, vuelve a resurgir de sus cantos internos espirituales como el hombre-icancho que con un tambor de creador hecho con un tronco hueco y quemado de palo borracho y con un cuero estirado tocó un pin-pin. Un pin-pin que en dos días desde las raíces quemadas de los árboles hizo renacer un árbol y en más tiempo volvió a recrease de nuevo la selva y los montes…”
Esto nos demuestra la buena voluntad wichi. La buena voluntad humana de los wichi o matacos, que con la traducción y su contradicción, inspiran a afirmar que entre los sueños, la realidad y la fantasía y la creatividad logramos crear de nuevo un mundo mejor, porque como todos los seres del mundo soñamos, vivimos, morimos por amor, amor al buen vivir, amor a la tierra y su naturaleza, amor a todos los seres vivos que nos acompañan.
Nosotros venimos de unas estrellas brillantes y entre ellas después estamos cuando nos vamos de la tierra. Estamos hechos de la misma materia que están hechos los sueños y las estrellas (como dicen los hiyawú o shamanes y filósofos). Nosotros, los wichi venimos de las Pléyades (Potsezlai), que en idioma wichi significa que somos hijos de las estrellas.
Hiyawú yome ta mozlyejtsó. Ta iwotese chik inúpo wet t’onhén hotewóye notses chi yaqoihén.

Según los shamanes, (las Pléyades) emiten el sonido de niños que están jugando cuando aparecen por primera vez en el cielo.
Citando a Juan José Rossi, autor del libro Los Wichí (“Mataco”): Fueron las pulsiones desmedidas del invasor y los objetivos emergentes los que en el transcurso de la primera mitad del siglo XVI los hizo cambiar de óptica respecto del hombre nativo.
Durante su primer viaje Colón escribió en su diario:  “todos (los “indios”) toman y dan de aquello que tienen de buena voluntad; muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras; gente harto mansa (…) nos dejaron ir por la isla y nos daban lo que les pedíamos…” y al finalizar ese viaje expresó en carta a los reyes: “Si se les pide algo, jamás dicen que no de cosa alguna que tengan; antes bien convidan a la persona y demuestran tanto amor que darían los corazones (…) y esto no se debe a que son ignorantes, sino de muy sutil ingenio, son hombres que navegan por todos aquellos mares y es una maravilla ver cómo ellos dan cuenta de todo”.
Permaneceremos en nuestra tierra, impávidos, inmutables e infalibles junto a los hermanos de otras razas o religiones, entre la realidad y el misterio de símbolos sagrados.

Así como en nuestra denominación existe una contraposición, la misma es en la concepción de la naturaleza. Nosotros la vemos como a nuestra madre dadora de vida, somos parte de ella. Las políticas reinantes hoy en día la ven como recurso explotable. Se está arrasando con nuestro monte, nuestro sustento de vida. Nosotros no quemamos nuestra tierra, nuestros montes, nuestra patria, no quemamos nuestras banderas.
Nosotros somos los primeros desaparecidos por el estado argentino. En la historia, por citar sólo a algunos, Sarmiento, Roca, Mitre, Rosas, los que gobernaron este país, en su crueldad no existimos, nos desconocieron, nos negaron, nos aniquilaron. Al negarnos lloramos nuestra ausencia en la historia que por estos días habla del Bicentenario.

Por Miguel Ángel Molina (Artista plástico Wichí)
Agradezco a: 
• Juan José Rossi – Los Wichí (“Matacos”) – Editorial Galerna – Búsqueda de Ayllu
• Juan Palmera u Hombre-árbol (traducido John H. Palmer) – “La Buena Voluntad Wichi, una Espiritualidad Indígena” – Grupo de Trabajo Ruta 81
Fuente : Blog JIWASA (Yo soy tu, tu eres yo. Construcción en Comunidad)

jueves, 2 de febrero de 2012

La Leyenda de la Flor del Mburucuyá

Mburukuja en lengua guaraní, Pasionaria o Mburucuyá en lengua castellana.

Mburukujá era una hermosa doncella española que había llegado a las tierras de los Guaraníes acompañando a su padre, un capitán del ejército de la Corona.

Mburukujá no era su nombre cristiano, sino el tierno apodo que le había dado un aborigen guaraní a quien ella amaba en secreto y con el que se encontraba a escondidas, ya que su padre jamás habría aprobado tal relación. En realidad, su padre ya había decidido que ella desposara a un capitán a quién él creía digno de obtener la mano de su única hija.

Cuando le revelaron los planes de matrimonio, la joven suplicó que no la condenaran a consumirse junto a un hombre que ella no amaba, pero sus ruegos solamente lograron encender la cólera de su padre. La doncella lloró desconsolada, tratando de conmover el inflexible corazón de su padre, pero el viejo capitán no sólo confirmó su decisión sino que además le informó que debería permanecer confinada en la casa hasta que se celebrara boda.

Mburukujá debió contentarse con ver a su amado desde la ventana de su habitación, ya que no estaba autorizada a salir a los jardines por la noche y difícilmente lograba burlar la vigilancia paterna. Sin embargo, envió a una criada de su confianza para que lo informara sobre su triste futuro.




El joven guaraní no se resignó a perder a su amada, y todas las noches se acercaba a la casa intentando verla. Durante horas vigilaba el lugar, y sólo cuando se percataba de que los primeros rayos del sol podían delatar su posición se retiraba con su corazón triste, aunque no sin antes tocar una melancólica melodía en su flauta.

Mburukujá no podía verlo, pero esos sonidos llegaban hasta sus oídos y la llenaban de alegría, ya que confirmaban que el amor entre ambos seguía tan vivo como siempre. Pero una mañana ya no fue arrullada por los agudos sones de la flauta. En vano esperó noche tras noche la vuelta de su amado. Imaginó que el joven guaraní podría estar herido en la selva, o que tal vez había sido víctima de alguna fiera, pero no se resignaba a creer que hubiese olvidado su amor por ella.

La dulce niña se sumió en la tristeza. Su piel, otrora blanca y brillante como las primeras nieves, se volvió gris y opaca, y sus ojos ya no destellaron con hermosos brillos violáceos. Sus rojos labios, que antes solían sonreír, se cerraron en una triste mueca para que nadie pudiera enterarse de su pena de amor. Sin embargo, permaneció sentada frente a su ventana, soñando con ver aparecer algún día a su amante. Luego de varios días vio entre los matorrales cercanos la figura de una vieja india. Era la madre de su enamorado, quien acercándose a la ventana le contó que el joven había sido asesinado por el capitán, quien había descubierto el oculto romance de su hija. Mburukujá pareció recobrar sus fuerzas, y escapándose por la ventana siguió a la anciana hasta el lugar donde reposaba el cuerpo de su amado. Enloquecida por el dolor cavó una fosa con sus propias manos, y luego de depositar en ella el cuerpo de su amado confesó a la anciana madre que terminaría con su propia vida ya que había perdido lo único que la ataba a este mundo. Tomó una de las flechas de su amado, y luego de pedirle a la mujer que una vez que todo estuviera consumado cubriera sus tumbas y los dejara descansar eternamente juntos, la clavó en medio de su pecho. Mburukujá se desplomó junto al cuerpo de aquel que en vida había amado.



La anciana observó sorprendida como las plumas adheridas a la flecha comenzaban a transformarse en una extraña flor que brotaba del corazón de Mburukujá, pero cumplió con su promesa y cubrió la tumba de los jóvenes amantes. No pasó mucho tiempo antes de que los indios que recorrían la zona comenzaran a hablar de una extraña planta que nunca antes habían visto, y cuyas flores se cierran por la noche y se abren con los primeros rayos del sol, como si el nuevo día le diera vida.

Nota: Los jesuitas, identificaron la flor del mburucuyá con los atributos de la pasión cristiana: la corona de espinas, los tres clavos, las cinco llagas y las cuerdas con que ataron al Jesús en el Calvario. Y en los rojos e irregulares frutos, los religiosos creyeron ver las gotas coaguladas de la sangre de Cristo. Esta flor tan singular, se cierra como si se marchitara al ponerse el sol, y se abre cobrando su brillo natural cuando amanece.

Origen: Argentina, Bolivia, Brasil y  Paraguay. Crece espontáneamente en los alrededores de Buenos Aires, especialmente en la selva marginal (Delta del Paraná, orillas del Río de la Plata). Es cultivada como enredadera ornamental y medicinal.



Una de las flores con nombre más llamativo y simbólico es la pasionaria o passiflora. La también llamada flor de la pasión fue encontrada en Perú a principios del siglo XVI y pronto se extendió por Brasil, México, Estados Unidos y las Antillas. Este nombre lo ostenta desde el siglo XVII, cuando el Papa Pablo V consideró que era la representación de la Pasión de Cristo, por los filamentos que componen la flor y que evocan a la corona de espinas de Jesucristo; además, los estambres representarían las cinco heridas en su cuerpo, los tres estilos, los clavos de la cruz y los pétalos, a los doce apóstoles. 


Existen 400 especies del género de la passifloráceas. Son lianas trepadoras que llegan hasta los 9 metros de altura, con los tallos leñosos y la raíz perenne. Sus flores de unos 5 centímetros de diámetro, desprenden un aroma agradable y varían desde colores como el blanco hasta el rosa, pasando por el lavanda pálido o malva. La corona está formada por pétalos rodeados de un círculo triple compuesto por finos filamentos. 

Propiedades curativas: Los guaraníes han utilizado esta planta desde siempre para elaborar cataplasmas con las que trataban quemaduras, heridas e inflamaciones. La flor , que nace en primavera, contiene compuestos que le otorgan propiedades analgésicas -calma el dolor-, ansiolíticas -calma la ansiedad-, y se puede usar como sedante hinóptico suave, así como aplicarlo para paliar la hipertensión arterial.      
Una infusión hecha con esta flor puede tener grandes beneficios, pero es importante tomar siempre compuestos prescritos por el médico, ya que puede tener efectos adversos por un uso inadecuado como vómitos o taquicardias. 
El fruto de tamaño de un huevo y con un color amarillento, sale a finales de verano o  a principios de otoño; es comestible, pero sólo si está bien maduro, ya que de lo contrario puede ser tóxico y provocar daños en el estómago. Si la dosis es muy elevada puede derivar incluso en inconsciencia y alucinaciones.
Esta flor es, sin duda, una especie versátil, tanto por sus características medicinales como por su gran valor ornamental, exuberante y exótica.

Fuente: Taringa! Inteligencia Colectiva